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18 mayo 2024

De periodista a terapeuta espiritual en Bogotá

“En la manera cómo te vayas, serás recibido en el país a donde llegues”

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Yurby Calderón | 25 agosto 2019

“En la manera cómo te vayas, serás recibido en el país a donde llegues” 

Liliana Zúñiga es una venezolana más que, como muchas otras personas, tuvo la valentía de desprenderse de la comodidad de su casa en búsqueda de mejores oportunidades. Ser víctima de la inseguridad fue el detonante para dejar atrás el hogar que con tanto esfuerzo logró forjar, los recuerdos que creó en cada esquina de Caracas, los familiares y amistades que prefirieron quedarse en el país con la esperanza de verla regresar.

Antes de partir, Zúñiga se desempeñaba como periodista, carrera que ejerció en distintas instituciones del Estado venezolano. En paralelo, recibió formación como especialista en Feng Shui y angeología.

Amaba la vida que tenía al lado de su esposo y sus dos hijas, aunque en 2013 ya habían explorado la oportunidad de salir de Venezuela.

Dos intentos de robo y secuestro fueron suficientes para entender que sus vidas corrían peligro. El miedo y la paranoia estaban tomando espacio en su cotidianidad. Con un nudo en la garganta recuerda que aquellos lamentables episodios hicieron que se preguntara sobre lo que realmente quería en su vida y la respuesta llegó de inmediato: “Ver a mis hijas crecer en un lugar donde no sienta temor a que ellas se queden solas”.

Fue así como, cuatro años después, materializó su ida a Colombia junto a su familia. “En 2013 mi esposo y yo habíamos venido a conocer Bogotá, con la intensión de evaluar desde cerca las posibilidades de emigrar. Ya teníamos una idea”, recuerda.

En 2017, pese a lo que habían vivido, “salimos con total gratitud de Venezuela a Colombia, deseando lo mejor”.

Las maletas iban cargadas de más sueños que tristezas, de más esperanzas que desilusiones. “Creo que eso es lo que nos ha hecho triunfar con lo que estamos haciendo acá”, refiere Zúñiga.  

En Bogotá no ha ejercido como periodista, pero no ha estado alejada de los medios. Domingo a domingo llega a centenares de personas a través de RCN Radio en una sección donde, como terapeuta espiritual, Zúñiga brinda consejos prácticos para atraer las buenas energías y los pronósticos del horóscopo.

Insiste en que haberse capacitado en técnicas de Feng Shui y angeología no solo le permitió su crecimiento personal, sino que le brindó la oportunidad de desarrollarse en una labor que la ha llenado de satisfacciones, ya que ha tenido acceso a otras personas y ha podido ayudarlas a superar momentos de dificultad.

“Estando en Venezuela trabajé en instituciones públicas, hasta que en un momento de mi vida me di cuenta de que ya no quería seguir haciendo lo que hacía y que ya era hora de dedicarme a mi pasión: ser médico del alma. Así que comencé a prepararme e increíblemente es aquí en Colombia donde he podido fortalecer mi sueño”, comenta.

Antes de venirse de Venezuela ya trabajaba con el Feng Shui y las terapias de Restablecimiento Energético con cristales, pero “ahora no solo me dedico a las alternativas holísticas, sino que además integré a mi día a día la sanación angelical con cristales, el tarot arcangelical y otras terapias para la sanación y transformación del ser”. 

Su rutina es bastante activa, incluidas sus labores familiares. En las mañanas realiza consultas presenciales en su apartamento y, por las tardes, lo hace a distancia. “Esta dinámica me permite compartir con mis hijas un rato por las tardes y ayudarlas con sus tareas y proyectos escolares”, explica. 

Además de sus consultas privadas, la tarotista está preparando charlas, talleres y conferencias.

Es cuestión de actitud

Al preguntarle a Zúñiga cómo fue el proceso de mudarse, cambiar de hogar, dejar familiares y amistades, recuerda que fue difícil al comienzo pero, según destaca, desde el pensamiento positivo las cosas se han dado de manera maravillosa. 

“Al principio sí hubo un choque para adaptarnos a la ciudad, al clima, a las costumbres, ya que, aunque somos muy similares, aquí en Bogotá tienen hábitos o tradiciones completamente distintas, pero decidimos llevarlo de la mejor forma, agradeciendo y bendiciendo todas las oportunidades que esta tierra nos ha dado.

Hoy en día, con dos años en Bogotá, cuentan con una vivienda, ingresos estables y con una educación de primera para sus hijas. “Mi esposo está ejerciendo su profesión y es reconocido por su experiencia. En mi caso, desde que llegué he podido concentrarme en ejercer mi sueño ayudando a otras personas desde lo holístico”, enfatiza.

Colombia se ha convertido en el país de abrigo de miles de venezolanos. Según cifras de Migración Colombia de agosto, 1.408.055 inmigrantes venezolanos viven en el país. Esto representa un aumento del 11% respecto al primer trimestre de 2019. El director de esta oficina, Christian Krüger Sarmiento, estima que la cantidad de venezolanos en territorio colombiano podría alcanzar a 1,8 millones para finales de año.

De acuerdo con un estudio de la firma Consultores 21, cuatro de cada diez venezolanos desean abandonar el país, ubicando a Colombia como el segundo país entre los destinos predilectos.

Zúñiga explica que lógicamente no todos los venezolanos han corrido con la misma suerte que su familia, pero advierte a quienes lo han intentado o desean hacerlo que cuando deciden emigrar es importante tener en cuenta que de la manera como te vayas serás recibido en el país a donde llegues.  

“La oportunidad de emigrar, de lograr lo que realmente tú quieres, te enseña nuevamente a vivir desde la paz y la gratitud. Hay personas que ya no están en Venezuela y todavía se quejan mucho, es como si aún estuvieran con ese cordón umbilical, que evidentemente cuesta soltar, pero en la medida en que pongamos nuestra mejor disposición y nuestro talento al servicio del amor, todo será más fácil”, concluye.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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