En la aldea
24 junio 2024

Se precariza el mercado laboral formal

El mercado laboral formal se desdibuja en Venezuela como consecuencia de la hiperinflación que ha evaporado el salario, y de la crisis económica que destruyó la producción en los últimos cinco años.

Lee y comparte
Redacción LGA | 03 octubre 2019

El profesor e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Luis Zambrano Sequín, sostiene que en Venezuela “la tasa de desempleo en el mercado formal de la economía debe estar entre 40% y 50%”, tomando en cuenta las últimas estimaciones de la banca multilateral -cifras de 2019-.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó durante el primer cuatrimestre de este año en el informe “Perspectivas de la Economía Mundial”, que la tasa de desempleo en 2019 cerraría en 44,3%, mientras que para 2020 el indicador lo ubican en 47,9%.

La precarización del mercado laboral la encabeza el Gobierno, con los Planes Chamba Juvenil y Chamba Adulto Mayor.

En 2017, cuando fue lanzado el Plan Chamba Juvenil, varios analistas y expertos advirtieron que no lograría absorber a más de 150.000 jóvenes que cada año se incorporan al mercado laboral. Sin embargo, para ese momento las autoridades dijeron haber registrado 850.000 jóvenes que aspiraban a obtener un empleo, y se señaló que serían contratados 200.000.

Sin embargo, la opacidad es una de las características del régimen de Nicolás Maduro. Esto impide hacerles seguimiento formal a tales planes de empleo, así como a la evolución de la propia nómina pública. Se habla de cientos de maestros, médicos y empleados que abandonan sus cargos en los ministerios e instituciones del Estado, pero no hay certezas al respecto.

En el sector privado la situación es grave. Datos de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) indican que en los últimos 20 años se han perdido más de 10.000 empresas en el país, y que sólo quedan activas 2.600. A partir de estas cifras se estima que el sector apenas emplea a unas 500.000 personas.

“Los salarios están deprimidos tanto en el sector público como en el privado, debido esencialmente a la pérdida de la productividad”

Pero la destrucción del mercado laboral formal no se mide solamente por la tasa de desempleo, sino también por la tasa de remuneración. La velocidad de aceleración de los precios es avasallante y se come el poder de compra del salario. Las estimaciones de la Asamblea Nacional (AN) indican que entre agosto 2018 y agosto 2019 la inflación tuvo una variación de 135.379,8%.

Los salarios están deprimidos tanto en el sector público como en el privado, debido esencialmente a la pérdida de la productividad. Sólo en el primer semestre de 2019 la actividad económica se contrajo 43% con respecto a igual período de 2018, según datos de la AN.

Luis Pedro España, investigador y sociólogo de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), señaló recientemente en La Gran Aldea que 70% de las personas reconoce que sus ingresos provienen del “sobre-trabajo” y sólo el 33% dijo que sus ingresos provienen del trabajo formal, a propósito de una encuesta de More Consulting de agosto de este año.

Cifras de la ONG Ciudadanía en Acción indican que con trabajos a destajo los venezolanos registran hasta 4,7 salarios mínimos de ingresos. Las transferencias del Estado, a través de las becas y ayudas económicas, pueden equivaler a 1,5 salarios mínimos.

De acuerdo con estimaciones de Ecoanalítica, en el sector privado las remuneraciones pueden estar hasta diez veces por encima del salario mínimo, que se fija por decreto y que oscila alrededor de los 2 dólares al mes dependiendo de las fluctuaciones cambiarias. Para esta firma el ingreso debería estar entre 600 a 700 dólares para atender las necesidades básicas de la familia.

Lee y comparte
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
Más de Contexto