En la aldea
18 mayo 2024

¿Por qué hablar de xenofobia y no de integración?

Conocer sobre las iniciativas de integración y apoyo a los migrantes aumenta nuestra creencia en los otros y la fe en la humanidad

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María Elena Garassini | 08 octubre 2019

Conocer sobre las iniciativas de integración y apoyo a los migrantes aumenta nuestra creencia en los otros y la fe en la humanidad; permitiéndonos identificar y utilizar nuestros recursos personales, las redes sociales de apoyo, las posibilidades de integración social, y el mejoramiento paulatino de las condiciones de vida.

Las manifestaciones de xenofobia ante los migrantes, y sobre todo durante procesos de migraciones masivas han sido, son y serán muy frecuentes como reacción ante lo diferente y lo que perciben los locales como amenazas para su calidad de vida. En forma paralela, y muchas veces en la misma o mayor proporción, han sucedido, suceden y sucederán acciones de solidaridad, apoyo e iniciativas de integración de los locales hacia los inmigrantes.

¿Por qué sólo encontramos noticias de xenofobia, y en muy baja proporción noticias de solidaridad, apoyo e integración hacia los migrantes? Porque las noticias negativas atraen más al público, y son privilegiadas en los titulares de cualquier medio informativo.

Siguiendo al académico Alfonso Urzúa, experto latinoamericano en migración de la Universidad Católica del Norte, encontramos en referencia a la satisfacción con la vida en los migrantes que existe una relación negativa entre la discriminación percibida y la satisfacción con la vida incidiendo en los niveles de bienestar; al igual que la autoestima presenta una relación positiva con el sentido de identidad, ayudando a disminuir los efectos de la discriminación.

Estudios han descrito que el bienestar subjetivo de los migrantes está asociado a un mayor tiempo de permanencia; al estatus legal; a una mayor afiliación; al apoyo de autóctonos; a una menor distancia cultural percibida entre los lugares de origen y de acogida; a una menor discriminación social percibida; a acceso a vivienda y servicios básicos; al apoyo y percepción de apoyo de una red social, proporcionando en esta última una variable estructural (tamaño de la red social) y una variable funcional (nivel de satisfacción del apoyo social).

Recordando los recientes episodios de discriminación ocurridos con venezolanos migrantes en Perú, Chile y muchos otros destinos, vemos como ocupan titulares de prensa y como reflejan lo que los académicos han estudiado sobre el tema del bienestar de los migrantes y sus efectos en la psicología y el bienestar de las personas.

Quiero reportar el impacto que ha traído una iniciativa realizada en Bogotá con la creación de una Fundación para el establecimiento de la orquesta y coral Sinfónica de la juventud que integra a músicos colombianos y venezolanos, y que tuvo su primer concierto el pasado viernes 27 de septiembre. El testimonio de una de las cantantes del coro, que nos compartió Álvaro Carrillo de Fundimusicol, habla por sí solo:

Me preguntaron qué pasó anoche…

-¿Anoche?… Anoche inició el concierto con la memoria a flor de piel, el pensamiento voló a casa y el alma, cantó en melodías de Verdi la esperanza de volver a ser lo que un día fuimos, de reanudar lo que pausamos, de alimentar el alma con cada nota y, esas ganas de gritar se acumularon tanto, que anoche un coro a piano, un coro desnudo, un coro de menos de treinta sonó ¡A cien!… porque no eran 30 voces, eran dos países cantando por la paz, eran dos países gritando al universo que la música no tiene nacionalidad y que somos más que un coro “binacional”.

Anoche, después de dos años en Colombia -tierra que adoro profundamente- se me detuvo el corazón al escuchar un Dvořák, a pesar de que mi instrumento es la voz, soy una loca fanática de las obras sinfónicas, esas que no se cantan, porque hay cosas que no se pueden expresar con palabras… Anoche no tocaron, anoche materializaron la frase que colgaba en nuestro pecho atada a una bandera tricolor… “Tocar y Luchar”, ¿anoche?… Anoche les devolvieron a muchos músicos el pedacito de alma que dejamos en un boleto aéreo, en un bus, y en un “nos veremos pronto” que no ha llegado. ¿Anoche?… Anoche entendimos que trabajar dignamente de mesero, de cocinero, de domiciliario… ¡No resta!, no borra, no daña. ¡La esencia sigue allí!, el arte nunca se fue, sólo se escondió para no dolernos tanto…

Anoche en un danzón, un par de cellistas giraron sus instrumentos y ese sencillo acto, nos sacó lágrimas de alegría, porque entendimos que fuimos, que somos, y que siempre seremos artistas.

¡Qué no deje de sonar!… Qué no se esconda de nuevo. Compatriotas, hermanos colombianos, hemos luchado demasiado… ¡Es tiempo de volver a tocar!

Gracias Maestros, gracias Colombia, gracias a todos los que creen es esto. Gracias por brindar a esta nación un espacio para ¡Ser!

Incluyo también mi testimonio en respuesta al envío del testimonial de la cantante:

Nosotros sentimos lo mismo desde el público, como inmigrantes venezolanos agradecidos a los colombianos por estar aquí, por creer en lo binacional y las alianzas y un montón de etcéteras

Por favor, cuenta con nosotros para lo que necesiten.

Si yo de forma personal pidiera ayudar a todos esos músicos en cualquier cosa de formación en talleres que tuviera que ver con formación de aspectos personales, estoy a la orden en forma voluntaria como lo he hecho muchas veces.

Un abrazo, y gracias de nuevo por invitarnos e involucrarnos.

Conocer sobre las iniciativas de integración y apoyo a los migrantes aumenta nuestra creencia en los otros y la fe en la humanidad; permitiéndonos identificar y utilizar nuestros recursos personales, las redes sociales de apoyo, las posibilidades de integración social, el mejoramiento paulatino de condiciones de vida y la redimensión de las condiciones dejadas atrás; convirtiéndose en antídotos que nos ayudarán a superar el duelo migratorio y ser parte de ese colectivo proactivo que hace la diferencia.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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