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18 mayo 2024

El “Grupo de Puebla” y el reagrupamiento de la izquierda latinoamericana

Las primeras reuniones con las que se activa internacionalmente el “Grupo de Puebla” lo confirman como un foro ideologizado, que intenta presentarse como la contracara del Grupo de Lima, utilizando una excesiva retórica que lejos de promover la unidad latinoamericana traerá mayor polarización y acentuará las diferencias.

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Edmundo González Urrutia | 03 diciembre 2019

“Un nuevo impulso progresista” es el lema central que reúne a un grupo de 30 dirigentes políticos (ex presidentes, Senadores, ex cancilleres, parlamentarios) de 10 países latinoamericanos que han decidido constituir un espacio de discusión política -“El Grupo de Puebla”-, para darle una renovación al pensamiento progresista de la región ante los desafíos que comporta “el avance de la derecha conservadora”.

Subrayando, además, que el propósito que los anima es “adueñarse del mañana”, reconocen que se ha producido un retroceso de los “logros alcanzados en la primera década del siglo” cuando varios de nuestros países estaban bajo gobiernos de izquierda.

Aun cuando en sus documentos y mensajes originarios predominan expresiones comunes y anacrónicas que acentúan la visión maniquea de una división entre derechas e izquierdas, ricos y pobres, patriotas y vende patria. Pocos son los que le auguran a este nuevo proyecto político un futuro promisorio de largo aliento, y lo más probable que ocurra es que a la vuelta de algunos años quede reducido a un espacio intrascendente algo como lo que ya ocurrió con la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

El II Encuentro del “Grupo de Puebla” celebrado en Buenos Aires los días 8, 9 y 10 de noviembre 2019, coincidió con tres hechos políticos importantes que llegaron incluso a introducir algunos cambios de la declaración final. En efecto, coincidió con la victoria electoral de Alberto Fernández en las elecciones presidenciales en Argentina; con la liberación del ex mandatario Lula da Silva en Brasil; con las violentas protestas que terminaron con la renuncia de Evo Morales en Bolivia, y la no menos compleja protesta social en Chile

“El propósito que anima al ‘Grupo de Puebla’ es ‘adueñarse del mañana’”

Ciertamente fue una nueva oportunidad para que los líderes del llamado progresismo regional proclamaran el “renacer de la esperanza” de los movimientos de la izquierda latinoamericana; que ya venía golpeada por la crisis en Venezuela, las crecientes denuncias de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos, y las inocultables desviaciones autoritarias que han puesto en jaque el sistema democrático en el país.

Uno a uno de los asistentes del Encuentro citado celebraron con regocijo “los nuevos vientos” que soplan en la región -en alusión a la victoria de Alberto Fernández en Argentina y a la liberación de Lula da Silva-, y evocaron los años en los que éste, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, Rafael Correa, Hugo Chávez, Evo Morales, Fernando Lugo, Pepe Mujica, José Luis Rodríguez Zapatero gobernaban en sus respectivos países, que hacen revivir los sueños del despertar progresista y el compromiso por construir una región comprometida con las luchas sociales.

Lo cierto es que estas primeras reuniones con las que se activa internacionalmente el “Grupo de Puebla” lo confirman como un foro ideologizado, que intenta presentarse como la contracara del Grupo de Lima, utilizando una excesiva retórica que lejos de promover la unidad latinoamericana traerá mayor polarización y acentuará las diferencias. Ya veremos si en su actuación se desmarca de las manifestaciones del llamado Foro de Sao Paulo que se ha convertido en una agrupación para la defensa de las dictaduras latinoamericanas como Cuba, Nicaragua y Venezuela, violadoras de los Derechos Humanos y de los valores esenciales de la democracia; o si decide privilegiar los temas del desarrollo integral de los pueblos, las instituciones democráticas, el Estado de derecho, la vigencia de los Derechos Humanos, tal y como lo expresa su declaración constitutiva.

*Internacionalista.

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