En la aldea
09 diciembre 2022

La inflación rebelde

La inflación obedece a una lógica donde no solamente importa el precio del dólar de hoy sino también el precio del dólar mañana, por cuanto el comerciante y el productor cuando vayan a reponer sus inventarios toman en consideración la proyección del precio del dólar a futuro. Esto sugiere que si no hay credibilidad en la estabilidad del tipo de cambio, la economía puede acabar en el peor de los mundos: Con elevada inflación y contracción de la actividad económica. Desafortunadamente la inflación seguirá rebelde a la espera de la aplicación de un nuevo esquema de política económica, con un nuevo gobierno, nuevos hombres y nuevas instituciones.

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José Guerra | 17 febrero 2020

Aunque el tipo de cambio del bolívar respecto al dólar se mantuvo muy estable a lo largo de enero de 2020, la tasa de inflación de ese mes registró un salto importante toda vez que pasó de 33,6% en diciembre de 2019 a 65,4% en el mes en referencia. Casi se duplicó. Pero donde se aprecia con mayor claridad el efecto pernicioso de la inflación es cuando se examina lo relativo a ciertos rubros que inciden con mayor importancia en el consumo de los hogares más pobres, aquellos justamente que no tienen acceso a las divisas. Así, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron un alza de 92% y el costo del transporte se incrementó en 115%.   

“Si no hay credibilidad en la estabilidad del tipo de cambio, la economía puede acabar en el peor de los mundos: Con elevada inflación y contracción de la actividad económica”

José Guerra

La inflación es el enemigo más visible que tiene el salario. Esos aumentos de precios golpean directamente las remuneraciones de los asalariados, en un país como Venezuela donde no existe ninguna regla que ajuste los sueldos y las pensiones al incremento de los precios. Esa falta de correspondencia entre precios y salarios ha provocado una caída de la demanda agregada sin precedentes, lo que sin ninguna duda ha influido en el cuadro de depresión que sufre la economía venezolana y que ha implicado la destrucción de capacidades productivas en un país que desde 2014 ha perdido más de 60% del tamaño de la economía. De aquí se deriva un tema capital: La necesidad de aplicar medidas que protejan los salarios. Esto no es fácil hasta tanto no se produzca un giro fundamental en la política económica que se exprese en un cambio del modelo del socialismo del siglo XXI, que es donde reside la causa última de la actual crisis. Entre tanto, la mejor opción es la dolarización de los salarios.

En los procesos hiperinflacionarios como el que sufre Venezuela, la dolarización se hace una realidad toda vez que la moneda nacional pierde todos sus atributos como medio de intercambio y como referencia de los precios. Esa dolarización a la venezolana, informal, incompleta y caótica ha llevado a una acentuación nunca vista de los niveles de desigualdad social. Quienes no tienen acceso a las divisas literalmente no pueden comer en la Venezuela de hoy.

“En los procesos hiperinflacionarios como el que sufre Venezuela, la dolarización se hace una realidad toda vez que la moneda nacional pierde todos sus atributos como medio de intercambio y como referencia de los precios”

José Guerra

Pero la pregunta sin aparente respuesta es por qué razón los precios siguen aumentando a pesar que el tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable. La política que ha seguido el Banco Central de Venezuela (BCV) es la de restringir hasta el extremo el crédito bancario hasta secar la economía de financiamiento con el objetivo de contener la demanda de divisas. Sin embargo, la inflación obedece a una lógica donde no solamente importa el precio del dólar de hoy sino también el precio del dólar mañana, por cuanto el comerciante y el productor cuando vayan a reponer sus inventarios toman en consideración la proyección del precio del dólar a futuro. Esto sugiere que si no hay credibilidad en la estabilidad del tipo de cambio, la economía puede acabar en el peor de los mundos: Con elevada inflación y contracción de la actividad económica. Desafortunadamente la inflación seguirá rebelde a la espera de la aplicación de un nuevo esquema de política económica, con un nuevo gobierno, nuevos hombres y nuevas instituciones. 

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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