En la aldea
14 junio 2024

Los ancestros del Béisbol

En 1845 ocurrió el hecho que es aceptado como el hito que sentó las bases del Béisbol moderno. En ese año, un grupo de jóvenes que desde 1842 conformaban un club informal conocido como Knickerbocker escribió un conjunto de 20 reglas para jugar su propia versión del Town Ball. Los Knickerbocker no solo redactaron las reglas, sino que las imprimieron y lograron que varios diarios las publicaran. Así se logró uniformar la práctica del Town Ball bajo un único sistema normativo que en un principio fue conocido como el New York Game, para luego ser llamado, de manera simple, Baseball.

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El Béisbol como hoy lo conocemos nace en la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos de América. Sobre sus “ancestros” existe un debate activo que se ha prolongado por más de 150 años y que se puede resumir en dos corrientes: La que defiende que su origen es local, y la que afirma que las raíces fueron importadas desde el Viejo Continente.

Quienes defienden la hipótesis de que la semilla del Béisbol moderno no es autóctona, afirman que este este es el producto de una evolución de juegos ingleses introducidos en América por los colonos. Algunos señalan al Cricket como el antecesor, deporte que ha experimentado su propia evolución y que se juega a nivel profesional en varios países del mundo. Otros apuntan al Rounder, que aún hoy se juega de manera informal en los pueblos de la Gran Bretaña y cuya dinámica, basada en cuatro postes pequeños que cumplen la función de bases, se acerca más que el Cricket a la del Béisbol moderno.

Por su parte, los que apoyan la tesis de un origen local dicen que el Béisbol encuentra sus raíces en el juego Old Cat, que se cree fue una invención de los niños del Nuevo Continente en los tiempos de la Colonia. Otros afirman que estos niños inventaron el Béisbol de manera directa, y que luego este evolucionó en paralelo con el juego del Old Cat, deporte que asumen no era más que una alternativa informal al Béisbol cuando no había suficientes jugadores.

El Old Cat es un juego de uno contra todos. Usualmente se desarrolla con dos bases: El punto en el que se batea y el punto desde donde se lanza la pelota. Quien batea lo hace hasta que es puesto out, momento en el cual otro jugador toma su puesto y así todos van alternando posiciones. Cuando había muchos niños que querían jugar, se podían usar tres o cuatro bases e igual número de bateadores. Quienes defienden la tesis de que el Old Cat es el antecesor de Béisbol moderno imaginan un momento mágico en el que, mientras que un grupo de muchachos lo jugaba con cuatro bases, uno de ellos sugirió que el lanzador se ubicara en el centro del cuadrado que estas formaban, naciendo así el Town Ball, considerado por todos el antecesor directo del Béisbol moderno.

Existe también la leyenda que sitúa al héroe de la guerra de secesión, Abner Doubleday, como el inventor del Béisbol. Esta leyenda nace de la declaración hecha por un ingeniero de minas de Denver llamado Abner Graves, recogida por la comisión que en 1907 el ex jugador y empresario de artículos deportivos, Albert Goodwill Spalding, había conformado para investigar el origen del Béisbol. Graves contó que cuando él vivía en Cooperstown en 1839 vio que Abner Doubleday había dibujado un diagrama con forma de diamante con el que desarrolló una variante del Town Ball. Aunque esta leyenda carece de todo fundamento, en 1920 se inauguró sobre los terrenos de la antigua granja Elihu Phinney, sitio en el que según el mito Abner realizó su invención, el Doubleday Field, un estadio de Béisbol que desde 1940 alberga un juego anual que honra al Béisbol profesional. La popularidad de la leyenda fue aprovechada por un grupo de empresarios que, a tan solo dos cuadras del Doubleday Field, fundaron en 1939 un museo del Béisbol para atraer turistas. Ese museo es el que hoy conocemos como el Salón de la Fama del Béisbol.

“El carácter popular de este deporte en los Estados Unidos de Norteamérica y la influencia que este país ha ejercido en el mundo en los últimos dos siglos, llevaron al Béisbol a trascender fronteras e instalarse en la cultura de un buen número de países”

Sin importar qué tesis pudiese ser la correcta, no cabe duda de que hablamos de un proceso evolutivo de juegos -incluso anteriores al Cricket, Rounders u Old Cat– en los que se empleaba bate y pelota y que en suelo americano derivó en el deporte del Béisbol.

Imaginemos por un momento que vivimos en Norteamérica por allá en la primera mitad de del siglo XIX y salimos a caminar por un parque en verano. En nuestro paseo encontramos a unos muchachos jugando con un bate y una pelota. Nos detenemos y en un rato logramos descifrar las reglas que rigen el juego. Seguimos nuestro camino y más adelante encontramos a otro grupo de jóvenes jugando lo que parece el mismo juego, pero con reglas ligeramente distintas. Algo similar sucede cuatro o cinco veces durante el resto de nuestra caminata. Esa era la situación del Town Ball en aquellos años, un deporte que se jugaba por todo el territorio con tantas variantes como quizás campos existían en cada pueblo.          

Entonces, en 1845, ocurrió el hecho que es aceptado como el hito que sentó las bases del Béisbol moderno. En ese año, un grupo de jóvenes que desde 1842 conformaban un club informal conocido como Knickerbocker escribió un conjunto de 20 reglas para jugar su propia versión del Town Ball. La autoría recae en el líder del club, un empleado bancario y bombero voluntario llamado Alexander Cartwright, aunque se puede suponer que en la redacción participaron varios miembros de la pandilla.

Si bien en su mayoría estas reglas no eran originales, su relevancia reside en dos aspectos fundamentales. Por un lado ellas incorporaban dos innovaciones de impacto en el juego: La regla 10, que establecía por primera vez la noción de territorio fair y territorio foul, y la regla 13 que eliminaba la práctica regular de lanzar la pelota y golpear al corredor fuera de la base para hacerlo out -Sí, aquello seguro dolía, aunque las pelotas de cuero que se usaban en aquella época era mucho más blandas que las actuales-. Por otra parte, los Knickerbocker no solo redactaron las reglas, sino que las imprimieron y lograron que varios diarios las publicaran. Esto resultó clave para que ellas se impusieran a otras iniciativas y se extendieran por todo el territorio norteamericano. Así se logró uniformar la práctica del Town Ball bajo un único sistema normativo que en un principio fue conocido como el New York Game, para luego ser llamado, de manera simple, Baseball.

Con los años la reglamentación del Béisbol ha evolucionado y se ha hecho cada vez más formal. El carácter popular de este deporte en los Estados Unidos de Norteamérica y la influencia que este país ha ejercido en el mundo en los últimos dos siglos, llevaron al Béisbol a trascender fronteras e instalarse en la cultura de un buen número de países, entre los cuales se encuentra el nuestro: Venezuela. De esta historia hablaremos en una próxima entrega.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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