En la aldea
23 mayo 2024

El Béisbol en Venezuela: El regreso del Magallanes

Los campeones de la Serie Nacional de Beisbol del ‘41 fue el equipo Patriotas de Venezuela; sin embargo, el Magallanes había logrado un sólido regreso al terreno de juego, demostrando el valor que producen las rivalidades deportivas, capaces de sembrar el nombre de sus protagonistas en la identidad de sus seguidores. Y como no existe el mal sin el bien, el éxito del Magallanes no sería posible sin un rival que despertara pasiones. Sí, ese contendiente, por supuesto, es el Caracas; que revive la del Royal-Magallanes que se gestó en 1941.

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El planeta recibió la década de 1940 sumido en un conflicto bélico con efectos de alcance global. La segunda gran guerra había estallado en Europa en septiembre del ‘39 con la invasión de las tropas alemanas a Polonia. El gobierno de López Contreras declaró a Venezuela como nación neutral, y los Estados Unidosde América, aun cuando de manera clandestina ya enviaba apoyo al Reino Unido, todavía no se involucraba militarmente en la ofensiva. España, diezmada por tres años de guerra civil que culminaron con la victoria franquista en abril de 1939, hacía malabares para brindar soporte a la Alemania nazi sin tomar parte en el conflicto armado, retribuyendo así la ayuda que en 1936 Hitler y Mussolini le habían prestado al “Generalísimo” para el traslado de las tropas rebeldes desde Marruecos hasta la península. En Asia, las pretensiones expansionistas de Japón elevaban la tensión entre el imperio del sol y las potencias occidentales.

Mientras tanto, un grupo de líderes civiles en Venezuela, alentados por la muerte de Juan Vicente Gómez cinco años antes, desarrollaban esfuerzos por alcanzar la senda democrática con ideas tan extrañas como alternancia en el poder, contrapesos institucionales y elecciones universales. Nos referimos, entre otros, a Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rómulo Gallegos y Jóvito Villalba, fundadores del Partido Democrático Nacional.

El béisbol, por su parte, seguía su desarrollo en el país luego de sortear los retos que supuso el impacto de la muerte del Benemérito. Mientras que el “Patón” jugaba su segunda campaña en el norte, en la Serie Nacional de Béisbol de primera división el Vargas revalidaba el título alcanzado el año anterior, sumando a su haber la tercera corona en la liga. Ese año se realizó también el primer juego nocturno de pelota en Venezuela. El encuentro, que no formaba parte del calendario de la primera división, se llevó a cabo en el estadio de San Agustín el 13 de junio entre las selecciones de Distrito Federal y el estado Zulia. Sin embargo, debido a un sin número de fallas en la iluminación, la experiencia produjo frustración y la aventura se abandonó para ser retomada seis años después. La primera participación de Venezuela en una Serie Mundial Amateur de Béisbol fue otro hito acontecido en 1940, experiencia determinante para la conquista del título en 1941.

“El regreso del Magallanes ha probado ser uno de los grandes hitos de la pelota local. Con el tiempo, y luego de otros vaivenes, la divisa logró posicionarse como la de mayor fanaticada en el país”

No obstante, 1940 no culminaría sin que la semilla de otro acontecimiento que moldeó la historia de nuestro béisbol fuese sembrada. Luis Carratú, que para ese momento ostentaba los derechos del nombre “Magallanes”, equipo que en 1936 había desaparecido de la arena peloteril, cedió el privilegio al empresario Carlos Lavaud, quien durante años había pretendido la marca. El origen del equipo se remonta a 1917 en las mesas de un bar, el Back Stop, ubicado entre las esquinas de Solís y Camino Nuevo, frente a la actual Plaza Bicentenaria, muy cerca del Palacio de Miraflores, zona que, por cierto, estaba repleta de inmigrantes del medio oriente, razón por la que al equipo se le conocería años después como los “turcos”, mote que aún hoy usamos para referirnos a la divisa. El 26 de octubre de ese año se escoge el nombre del club por medio de la votación de todos los que se encontraban esa tarde en el local. ¿Se imaginan una elección en medio de la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez? Pues sí, el nombre Magallanes fue escogido de esa manera sobre los otros candidatos que eran “Diego de Losada”, “Colón” y “Balboa”. De inmediato se hizo una convocatoria pública para reclutar jugadores, y en enero de 1918 veintinueve players comenzaron a practicar y a jugar entre ellos.

El primer juego oficial llegó el 28 de febrero de ese año en un campeonato de tercera categoría. La selección de los catorce jugadores que conformarían el equipo titular para el torneo generó disgustos entre la directiva, que luego de una serie de derrotas decidió retirar al club del campeonato, lo que provocó que los mejores peloteros se fueran a otros equipos. Estos hechos, unido al brote de la Gripe Española, marcaron la primera muerte del Magallanes.

Nueve años después, en 1927, el equipo fue resucitado con serias pretensiones de llegar a la recién creada primera división, en la que logró participar hasta 1933, cuando debido a problemas económicos fallece por segunda ocasión. Sin embargo, es durante ese período de seis años cuando se produjo la gran rivalidad con el Royal Criollos, pique que resultó clave para el futuro de la divisa, así como su estrecha relación con Catia, donde se ubicaba el terreno de entrenamientos: El campo de la Plaza Catia. Antes del desenlace de 1933, el directivo y mánager del equipo, Luis Carratú, había registrado en secreto el nombre “Magallanes”. En 1936, luego de la muerte de Gómez, el dirigente logró resucitar por segunda vez a la divisa y la llevó de nuevo al terreno de juego. Sin embargo, la aventura duró poco y ese mismo año la nave turca se hundió por tercera vez. Es entonces cuando Don Lavaud, uno de los fanáticos del club desde la época de la rivalidad con el Royal, empezó las diligencias para hacerse del nombre Magallanes, lo que finalmente logró en 1940.

La transacción entre Carratú y Lavaud sentó las bases para el tercer renacimiento de los bucaneros -que no sería el último, pues faltaba un cuarto en la década de 1960-.Y como de coincidencias felices está lleno el mundo, ese mismo año nació también la agrupación del maestro Frómeta, la orquesta Billo’s Caracas Boys– que tiempo después grabaría dos temas del compositor de Yagua, Pedro Rojas Castillo“Magallanes será campeón” y “No hay quien le gane”, el primero dedicado originalmente al equipo Valencia Industriales y luego adaptado a la nave turca- , tan pegajosos que sin importar si a usted le agrada o no el Magallanes, al escuchar esas melodías resulta imposible no mover siquiera un dedito del pie, quedando condenado a repetirlas en silencio durante horas.

Jesús “Chucho” Ramos, promedio al bate de 381.

Carlos Lavaud no era alguien nuevo para el béisbol. El empresario tenía ya una historia labrada en la pelota local como propietario de los equipos Santa Marta y Vargas. Y ahora, con el nombre que tanto había perseguido en las manos, Don Lavaud se dedicó de lleno a reensamblar el equipo y ponerlo a tono. En poco tiempo el propietario se hizo de los servicios de un Vidal López que venía de lanzar con el Cienfuegos en Cuba y dejar marca de 12 y 5, torneo en el que se alzó además con el premio al mejor jugador extranjero. Sí, el “Muchachote de Barlovento”, el pícher estrellay cuarto bate cuya única separación de la Major League Baseball la marcaba el color de su piel, volvería al país a lucir los colores de “Los Eléctricos”, como se le conocería entonces al Magallanes debido a la tienda “El equipo eléctrico” ubicada en la esquina de San Jacinto en Caracas, propiedad del nuevo dueño de la divisa.

Don Lavaud anexó a sus filas otros nombres prominentes como el de Carlos “Terremoto” Ascanio, quien jugaba también con el Cienfuegos y que en 1946 se convertiría en el primer y único venezolano en jugar en la Negro League de los Estados Unidos de América; Jesús “Chucho” Ramos, quien venía de quedar campeón con el Vargas dejando un promedio al bate de 381, y que en tres años se convertiría en el segundo venezolano en pisar la gran carpa; Juan Francisco “Gatico” Hernández, que en dos años sería llamado al spring training con los Senadores de Washington, pero que no llegó a hacer el grado en las mayores; el “Ovejo” Dalmiro Finol, que venía de jugar con el Valdés, al igual que el dominicano Juan Delfino “Bragañita” García que también fue reclutado; y José Pérez Colmenares, “El Terrible Pérez”, que Lavaud logró traer del Cardenales.

La novena de Catia debutó en la décimo tercera Serie Nacional de Béisbol el primero de junio de 1941. La actuación puede calificarse como exitosa, ya que si bien los “Turcos” no se llevaron los máximo honores, se alzaron con el subcampeonato en un torneo en el que sus figuras hicieron gala de sus habilidades, como el promedio de fildeo perfecto de “Chucho” Ramos, que acostumbró al público a levantarse de sus asientos para aplaudir al guante más seguro del torneo, o los dos no hit no run de Vidal, quien además obtuvo su segunda triple corona de picheo con una efectividad de 0,67, con 9 juegos ganados y 55 abanicados, después de aparecer en la lomita en 12 de los 14 juegos del equipo en los que acumuló 121 innings lanzados. Los fanáticos de los bucaneros no podían saberlo en aquel momento, pero la historia de un Magallanes que a pesar de no conquistar el campeonato poseía figuras que capturaban lideratos ofensivos y defensivos, se repetiría en varias ocasiones en las décadas siguientes.

Los campeones de la Serie Nacional de Beisbol del ‘41 fue el equipo Patriotas de Venezuela, del popular empresario y promotor del béisbol Juan Antonio Yanes, “Yanesito”. Sin embargo, el Magallanes había logrado un sólido regreso al terreno de juego, demostrando el valor que producen las rivalidades deportivas, capaces de sembrar el nombre de sus protagonistas en la identidad de sus seguidores. Apuntalados por la competencia capitalina que los de Catia habían mantenido tiempo atrás con el Royal Criollos, Carlos Lavaud y sus muchachos hicieron revivir una fanaticada que parecía haber hibernado durante ocho largos años en los que la marca se mantuvo intacta en sus corazones. ¡Una cerveza por la memoria de Don Lavaud, magallaneros! Y ya que hablamos de cervezas, por qué no mencionar que ese año los hermanos Rodolfo, Roberto y Fernando Beer, que llegaron al país desde Austria huyendo de la guerra mundial en progreso, fundaron junto a John Miller la Savoy, con su primer producto: La Susy. No sé por qué nombro a una empresa chocolatera cuando hablamos de cerveza, solo pienso en lo curioso que habría sido si estos emprendedores hubiesen llamado a la compañía Miller Beer.

El regreso del Magallanes ha probado ser uno de los grandes hitos de la pelota local. Con el tiempo, y luego de otros vaivenes, la divisa logró posicionarse como la de mayor fanaticada en el país. Y como no existe el mal sin el bien, el éxito del Magallanes no sería posible sin un rival que despertara pasiones. Sí, ese contendiente, por supuesto, es el Caracas. Si llevamos la idea del taoísmo al béisbol tendríamos que decir que los turcos son el yin y, claro está, el Caracas es el yang. Esta rivalidad, que en realidad revive la del Royal-Magallanes, comenzó de inmediato con la fundación del Cervecería Caracas, que se gestó en 1941 y se concretó al año siguiente. Y ya que con los temas buenos hay que generar expectativas, de ello hablaremos en la próxima entrega.

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