EN LA ALDEA

22 febrero 2024

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Educación universitaria en Venezuela: Una lucha desigual durante la cuarentena

El semestre pasado la estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Caracas, Valeria Teixeira Ziegler, debía entregar un guión que le asignó su profesor de Medios, pero durante una semana no tuvo luz en su vivienda ubicada en El Jarillo, estado Miranda. No había gasolina para prender la planta, se quedó sin Internet, no tenía servicio de telefonía de Movilnet ni de Digitel. Solo en un sector había Movistar.

El Jarillo es un pueblo agrícola que queda a media hora de la Colonia Tovar, a una hora de Los Teques y aproximadamente a hora y media del Distrito Capital donde está ubicada la casa de estudios en la cual Valeria cursa actualmente cuarto semestre, pero bajo la modalidad a distancia debido a la pandemia por coronavirus Covid-19. Según relata, la señal de Internet es muy inestable, sobre todo cuando llueve. La luz se va regularmente entre una y tres horas, pero en ocasiones puede quedarse sin energía por varios días. A veces no tiene cómo conectarse para ver las clases porque quizás en la zona donde están ubicadas las antenas no hay electricidad y las baterías están descargadas o se las robaron.

Valeria no perdió la evaluación porque logró contactar al profesor y él le dio más tiempo para la entrega. Como la educación es asincrónica, tuvo la oportunidad de ver las clases la semana siguiente junto a las que le correspondían en esa fecha. “Normalmente me quedaba hasta tarde, hasta las 12 de la noche viendo las clases que tenía pendiente. Quizás me levantaba a las 4 de la mañana para recuperarlas o usaba mi tiempo libre para ello. Eso fue el semestre pasado cuando tenía solo Cantv, pero en vista de las fallas me vi en la obligación de comprar internet satelital”, comentó.

“Los datos de la Enobu Virtual 2020 indican que 56% de los profesores consultados en el país no ha impartido clases durante la pandemia, y 44% de los estudiantes no han recibido educación a distancia en este tiempo”

El Observatorio de Universidades (OBU) realizó la encuesta Enobu Virtual 2020 a 5.866 personas de 77 instituciones de educación superior: 3.815 estudiantes de pregrado, 133 de postgrado y 1.918 profesores.

Según los resultados, 54% de los alumnos accede a las clases con Cantv ABA, 58% utiliza el plan de datos móviles de su teléfono inteligente, y 18% lo hace a través de proveedores privados de Internet. En cuanto a la electricidad, 55% no cuenta con servicio continuo, 48% sufre cortes diarios que duran entre 3 y 6 horas, y un 94% no tiene plantas eléctricas para la generación alternativa de energía.

En ese 58% de estudiantes que usa su teléfono inteligente para poder ver clases se encuentra Iyeny Marín, quien cursa el sexto semestre de Gestión Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). No tiene Internet en casa, así que cuando comenzó la pandemia llegó a un acuerdo con los profesores para poder continuar. Recibe las guías por correo o WhatsApp y por esas mismas vías o por llamadas telefónicas cumple con las evaluaciones.

“Interactuar con un profesor a distancia, que tú no conoces, que tiene su metodología de trabajo, es totalmente diferente. Yo recuerdo que para mí el semestre pasado fue muy difícil porque sentía que estaba interactuando con un robot. Eran las preguntas muy concretas, respuestas muy concretas, a diferencia de estar en clases donde en las intervenciones nos extendemos un poco más… Si es por teléfono o por WhatsApp, el tiempo es muy limitado… He tenido que pagar más saldo porque no tengo un plan (de datos). Tuve que comprar una línea nueva porque la otra la perdí. La renta se me come a cada rato cuando estoy en clase. Si es hablando por teléfono, se me acaba. Igual al profesor. Las llamadas son rápidas, no podemos interactuar mucho porque a él también se le gasta el saldo. El tema de los megas ha sido difícil”, relató.

A pesar de las dificultades y el dinero que debe invertir para estar al día, Iyeny Marín prefiere seguir estudiando así, en vez de suspender el semestre o retirarse de la universidad como dijo que han hecho muchos de sus compañeros. Si tiene alguna duda al recibir la guía, le envía un mensaje de texto o WhatsApp al profesor para que la oriente.

“Para este semestre hay muchos docentes que no están participando porque no tienen las herramientas para dar sus clases. El Gobierno ha hecho un esfuerzo y ahorita los están dotando de Tablets, eso es muy bueno para los profesores, pero también siguen con esa limitación de que no todos tienen Internet en sus casas”, señaló.

Reinventarse para poder impartir conocimiento

Raimundo Serrano tiene 20 años dando clases en la Universidad Nacional Experimental del Transporte (Unetrans), antiguo Instituto Universitario de Tecnología Doctor Federico Rivero Palacio, en el kilómetro 8 de la carretera Panamericana. Los primeros días de marzo comenzó el trimestre que le correspondía, pero cuando se decretó la cuarentena en Venezuela a mitad de mes tuvo que seguir a distancia.

“Yo inicié mi actividad a través de Whatsapp dando clases vía audios, colocando imágenes, creé grupos de estudio por mis secciones con la limitante de que no todos mis estudiantes tenían los teléfonos inteligentes. En esos casos me tuve que valer paralelamente del correo Gmail para poder facilitarles el contenido”, comentó.

Serrano es abogado y lleva la carga académica relacionada con el área jurídica. Para continuar debió superar sobre la marcha el desconocimiento en manejo de redes sociales y algunas plataformas para dar clases virtuales como Google Classroom y Zoom. En sus vacaciones hizo un curso que le mandó la universidad.

“Nosotros creemos, más allá de que queremos ver clases, que la universidad no puede estar cerrada. Eso es justamente lo que quiere la dictadura de nosotros”

Ricardo Millán, representante estudiantil ante el Consejo Universitario de la UCV

La Enobu Virtual 2020 señala que 62% de los profesores utiliza WhatsApp y correo electrónico para sus clases a distancia, y 32% el curso en línea del aula virtual de la casa de estudios a la que pertenece. Un 29% usa Google Classroom, 24% Zoom, y 20% mensajería de texto. Sin embargo, los docentes se enfrentan a problemas de conexión que hacen más cuesta arriba cumplir con los procesos de enseñanza. Según la encuesta, 52% accede con Cantv ABA, 45% utiliza el plan de datos móviles de su teléfono inteligente, y 24% proveedores privados de Internet.

“Al inicio tuve que utilizar mi plan de datos, pero como estoy en casa tengo ABA y me valgo de ese servicio particular para poder facilitar el contenido. El Ministerio de Educación Universitaria, a través de su política de reconsideración sobre la pandemia, nos ha dado una especie de bonificación. Ellos asumen en cierto grado el costo del pago de la telefonía, pero ese costo es irrisorio. Mi plan de datos está sobre un millón 900 mil bolívares porque yo me tengo que valer de ello para poder facilitar los contenidos y el Ministerio en principio me pagaba 200 mil bolívares y en agosto lo elevó a 600 mil bolívares. Para yo poder ofrecer mis servicios tengo que utilizar mis bajos recursos, un ingreso muy precario para poder cumplir con mi obligación profesional”, expresó el profesor Raimundo Serrano.

La mayoría de sus alumnos son de los Altos Mirandinos, Tejerías y los Valles del Tuy. A veces tienen problemas con las señales telefónicas o la conexión, así que pueden faltar a las clases por Zoom o Classroom. Un día específico de la semana se comunican por el grupo de WhastApp y les envía la información y tareas que deben hacer.

“Lastimosamente, el servicio de internet es precario, es un servicio bajo, con interrupciones. Para uno que está en el contexto académico las interrupciones lo que hacen es cortar el hilo conductor del conocimiento. A veces tenía que concertar con mis muchachos, en más en una oportunidad nos mandábamos mensajes o por cualquier vía de comunicación nos hacíamos saber que estábamos sin el servicio y que podíamos quedar prácticamente en el aire con el contenido que se estaba facilitando. Yo estoy muy distante de la universidad. Mi residencia está en Guatire y la universidad donde presto servicio es hacia Los Teques. No se me hacía fácil trasladarme hasta allá, aparte de que en la universidad internamente nunca ha existido ese servicio para poder dar las clases por Internet. Allá nunca ha habido un Internet sólido. Como está entre montañas, las señales aparentemente son bastante complicadas”, señaló el docente.

Según la Enobu Virtual 2020, 62% de los profesores consultados no cuentan con servicio eléctrico continuo, 47% sufren cortes diarios entre 3 y 6 horas, y 95% no tiene planta eléctrica. En cuanto a los recursos tecnológicos, 39% de los docentes no cuentan con computadora portátil, 24% tienen una de escritorio de uso compartido, y 73% cuenta con teléfono inteligente propio.

El profesor Daniel Terán da clases en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y en la de Comunicación Social de la UCAB, en materias vinculadas con la historia tanto nacional como universal. En su casa tiene dos laptops con cámara y micrófono que ha usado en esta cuarentena.

“Yo cuento con ABA Cantv que da un servicio bastante mediocre, pero por lo menos ha funcionado. En mi casa no tengo habitualmente muchos cortes eléctricos ni de Internet… En diciembre aprovechando el pago de mis utilidades voy a tratar de repotenciar mis máquinas. A la laptop que yo utilizo nada más le quedan 9,30GB de espacio en el disco duro de apenas 150GB. Tengo que comprarles también memorias RAM para que procesen más rápido y pensaba comprar también un disco duro externo porque todo este tipo de crisis con la pandemia lo ha obligado a uno a tratar de tener los equipos lo mejor posible. Yo tenía como una década que no invertía en cosas de tecnología desde que compré las laptops… Estoy pensando en repotenciarlas para que, si esta situación se prologa, el año que viene yo esté a tono para poder dar mejor clase con mis alumnos”, manifestó.

El semestre pasado Terán creó un canal en YouTube en el que publicó 16 videos de sus clases para que sirvieran de respaldo a los estudiantes, pero en este periodo desistió de la idea porque subir un solo material de 45 minutos le tomaba prácticamente todo el día debido a la conexión de Internet.

“Ha resultado ser más agotador y trabajoso dar clases así. Uno suponía que trabajando desde la casa tal vez podría estar más cómodo, pero los hechos han demostrado que toma muchísimo más tiempo preparar las clases, dictarlas y están presentes una serie de factores que uno evidentemente no podía sopesar a pesar de las previsiones, que es el caso de la luz eléctrica, de la conexión de internet y, por supuesto, la disponibilidad de algunos alumnos. Al menos en la UCAB yo tengo algunos alumnos que están en el interior del país y tienen problemas que les impiden conectarse. Como profesor me siento agotado físicamente porque paso largas jornadas, literalmente 8 horas sentado dando clases o preparando clases y cuando no estoy ni preparando clases, ni dando clases, estoy corrigiendo evaluaciones de forma online, vía correo electrónico o con alguna aplicación como Classroom que permite que los alumnos las envíen”, relató.

La UCAB tiene una plataforma llamada Módulo 7. El profesor Daniel Terán recuerda que el semestre pasado empezó a utilizarla de forma empírica, por ensayo y error, con resultados más o menos satisfactorios. En este nuevo periodo, la universidad decidió estandarizar el manejo de esta herramienta y ofreció un curso a los profesores para que supieran manejarla. No obstante, a la hora de dar sus clases prefiere el servicio Google Meet porque en horas pico Módulo 7 colapsa debido a la gran cantidad de profesores y alumnos que pueden estar conectados.

En el caso de la UCV, Terán señaló que algunas facultades como la de Humanidades decidieron retomar las clases en esta cuarentena en un semestre experimental, pero no ha recibido ningún entrenamiento.

“Dar este salto tecnológico es como dar un salto de fe”

Daniel Terán, profesor en la Escuela de Historia de la UCV y en la de Comunicación Social de la UCAB

“Lo que hago es un método mixto en el cual preparo una presentación de PowerPoint pero trato, en la medida de lo posible, replicar mis clases presenciales. Mis alumnos me conocen como el “profesor de los dibujitos” porque acostumbro a ilustrar lo que estoy explicando, hago mapas a mano alzada, hago esquemas y llaves… Les comparto en mi propia hora de clase videos de YouTube vinculados con el tema y por último he estado ensayando que en plena clase en vivo por Google Meet les coloco el programa Paint donde dibujo a mano o mouse alzado los mapas que estoy tratando de explicar sobre los contenidos… La dinámica es tratar, en la medida de lo posible, de recrear lo que uno hacía presencialmente”, comentó.

Desde su punto de vista, falta más entrenamiento para muchos docentes. En esta nueva normalidad se ha encontrado con profesores que no aprueban la enseñanza virtual, otros que se resisten por considerar que se trata de una alternativa para gente floja, y algunos que sencillamente creen insustituible la educación presencial. “Dar este salto tecnológico es como dar un salto de fe”, aseveró.

Juan Ernesto Páez-Pumar también es profesor en la UCAB. Dos días a la semana da Radio y Periodismo en la Escuela de Comunicación Social, cuatro horas académicas por cada materia para un total de 8 horas semanales; eso no incluye el tiempo que invierte en la preparación del contenido, las correcciones, asesorías, asistencia, entre otras actividades. Un par de veces dio clases desde su casa en el estado La Guaira. Debido a la pésima conexión de Internet, prefiere hacerlo en su oficina en Caracas, aunque la universidad permite que los profesores usen los laboratorios para ello, dio programas de entrenamiento y otorga un bono de conectividad mensual.

“Es complicado, un proceso nada fácil porque hay que adaptar muchas dinámicas y lenguajes a lo digital, a lo 100% virtual. Algo tan simple: Yo podría estar hablando y de pronto ‘improvisar’ y complementar algo en la pizarra… En lo virtual debes llegar prácticamente con todo tu material de apoyo listo. Es complicado ‘sacar cartas bajo la manga’ en medio de una clase de Zoom. Es más enrevesado y retarda todo. En una clase presencial si no llevas material audiovisual de apoyo no hay tanto problema, pues puedes compensar con otras dinámicas que las facilita el hecho de estar en el mismo espacio con los alumnos. En una clase virtual es complicado y tedioso ir al modelo de monólogo”, relató.

Páez-Pumar comentó que en algunas oportunidades cambió las fechas de entrega de las evaluaciones debido a los problemas de acceso a internet que tuvieron los alumnos. En el caso de materias como Radio que suelen ser más prácticas, busca comprobar que los estudiantes dominan la teoría y les pide producciones más sencillas que puedan enviar por Google Drive.

Casi un año perdido

Ricardo Millán está en el décimo semestre de Historia en la UCV y solo espera por la fecha de defensa de su tesis de grado que se retrasó debido a la cuarentena. Es representante estudiantil ante el Consejo Universitario de esa casa de estudios, y ve con preocupación que no todos los alumnos tienen la posibilidad de avanzar académicamente.

La dirigencia estudiantil presentó dos propuestas a dicho consejo para poder continuar con las clases de forma virtual, pero esta instancia las rechazó alegando que era competencia de cada facultad decidir cuándo, cómo y de qué manera seguir. Según informó Millán, los planteamientos surgieron luego de una investigación extensa sobre los riesgos de la pandemia con proyecciones incluso hasta el año que viene. Además, conversaron con los gerentes del Sistema de Educación a Distancia de la UCV. La idea era que desde el Consejo Universitario se establecieran unos lineamientos generales para que tanto alumnos como profesores tuvieran garantizada la calidad y la transparencia de la educación virtual.

“Lo que hemos podido determinar en las encuestas o contactos que estuvimos realizando con los representantes estudiantiles de cada escuela y cada facultad es que tenemos un aproximado de 50% de los profesores de la universidad que están avanzando de forma virtual o semipresencial, y 50% de los estudiantes, aproximadamente, están avanzando o viendo algún tipo de materia… En una jugada de no generar revuelo dentro de la universidad, el Consejo Universitario, las autoridades y los decanos decidieron llevar la decisión a los Consejos de Facultad donde hemos visto en diferentes casos que han presentado trabas para que se avance virtualmente. Hay facultades que no han presentado sus informes académicos como la de Ciencias Jurídicas y Políticas, la facultad de Arquitectura y Urbanismo… Los Consejos de Facultad no sesionan, difieren el punto o existen roscas para que no se permita la votación de las propuestas de la educación virtual”, denunció.

“El Observatorio de Universidades realizó la encuesta Enobu Virtual 2020 a 5.866 personas de 77 instituciones de educación superior: 3.815 estudiantes de pregrado, 133 de postgrado y 1.918 profesores”

Los datos de la Enobu Virtual 2020 indican que 56% de los profesores consultados en el país no ha impartido clases durante la pandemia, y 44% de los estudiantes no han recibido educación a distancia en este tiempo.

El representante estudiantil ante el Consejo Universitario de la UCV, Ricardo Millán, criticó que el Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología entregara más de 2 mil tabletas a la casa de estudios tanto en Caracas como en Maracay, por considerar que se trata de “migajas” que no resuelven el problema de fondo: Bajos salarios, no hay acceso a Internet y fallas eléctricas constantes.

“Es muy triste que la postura de la representación profesoral de la universidad sea la de no avanzar en ninguna medida, y están negados a cualquier propuesta que implica poder avanzar semipresencial o virtual hasta que no existan condiciones para los profesores. Nosotros creemos, más allá de que queremos ver clases, que la universidad no puede estar cerrada. Eso es justamente lo que quiere la dictadura de nosotros, y el juego que debemos nosotros hacer para resistir a los embates es mantenerla abierta. Sin embargo, cuando conversamos con profesores en general, sí han podido resolver”, señaló Millán.

La Universidad de Oriente Núcleo Nueva Esparta (UDONE) también paralizó sus actividades desde el mes de marzo cuando finalizó el semestre y comenzó la cuarentena por coronavirus COVID-19. En esa oportunidad, estudiantes y profesores hicieron una encuesta para conocer la situación que podían enfrentar en caso de implementar las clases virtuales.

El coordinador del Movimiento Estudiantil de la UDONE, Francisco Marcano, comentó que en ese momento muchos alumnos querían continuar con la preparación académica, a pesar de los problemas que se podían presentar. Sin embargo, es apenas en el mes de noviembre que se abrió el proceso de inscripción y todo apunta a que las clases comenzarán el próximo año.

“La Isla (de Margarita), por lo menos los últimos dos meses, estuvo con cortes de luz de 5 horas en la mañana y 5 horas en la tarde… Creo que por eso también corren el inicio del semestre para enero, para ver cómo están las condiciones de aquí a allá. La verdad es que para ver un semestre 100% online las condiciones no están dadas. Decir que vamos a ver un semestre regular en medio de estas condiciones no tendría ningún tipo de sentido… Hay que buscar soluciones, no podemos quedarnos esperando el tema 100% presencial que sabemos puede tardar muchísimo en suceder. Hay que hacer un balance entre ambas opciones. Nosotros en aquel momento (marzo) propusimos que no fuera semestre regular, que se redujera el lapso del semestre, que las materias 100% presenciales se eliminaran y quedaran solo las que se pudieran ver desde casa y semipresenciales”, explicó Marcano.

El coordinador del Movimiento Estudiantil de la UDONE informó que tienen planteado hacer nuevas encuestas en enero. Advierte que la cantidad de alumnos inscritos hasta la fecha es alta, lo que evidencia la necesidad que tienen de avanzar.

“Perder un año en medio de una crisis como ésta en Venezuela es bastante triste y lamentable, sobre todo porque sabemos que con otras condiciones hubiéramos podido avanzar durante la pandemia sin ningún problema. El Internet en Nueva Esparta es muy selectivo. Las antenas están colocadas en unos puntos fuertes y de ahí se distribuyen al resto de la población. La mayoría de ellas no están concentradas donde el servicio de Internet es mejor. Lo que se plantea a estos estudiantes es que entre todos busquemos las soluciones y no van a ser clases online. De una entendemos que son clases por Zoom, videoconferencias diarias y la realidad es totalmente distinta, no será así. Que traten de tener el grupo de WhatsApp, comunicación con el profesor, si tienen que entregar un trabajo puedan dirigirse a un cibercafé, aunque sabemos que es costoso, que un familiar que tenga Internet envíe los trabajos, cuando tengan la oportunidad de ir a la universidad los entreguen directamente, y así sucesivamente para poder avanzar. Si nos concentramos netamente en el problema de la luz e Internet, no veríamos clases en muchísimo tiempo”, aseveró.

Otros datos publicados por la Enobu Virtual 2020:

  • Los estudiantes de las regiones Central, Guayana y Occidente son los que menos tienen computadoras portátiles.
  • Los profesores de las regiones Guayana y Nororiente son los que menos tienen computadoras portátiles.
  • Los profesores y estudiantes de las regiones Guayana, Nororiente y Occidente son los que menos tienen teléfonos inteligentes.
  • Los estudiantes y profesores de la región Capital y los profesores de la región Guayana son los que más acceden a Internet por Cantv.
  • Los estudiantes de las regiones Central, Nororiental y Occidente son los que más acceden a Internet con los datos móviles de sus teléfonos inteligentes.
  • Los estudiantes de Occidente y Nororiente son los que tienen mayores interrupciones en el servicio de internet.
  • Los estudiantes y profesores de Occidente son los que menos tienen servicio eléctrico continuo.
Enobu Virtual 2020

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