En la aldea
24 junio 2024

Hermanos palestinos

Una cosa es adversar las políticas de los gobiernos de Israel, lo cual hace usualmente más de la mitad de la población de ese país, y otra muy distinta estar contra Israel como nación lo que significa negarle su derecho a existir. ¿Ha sido antisemita el chavismo? Sin la menor duda, de distintas maneras y desde el primer día. Hoy, buena parte de la comunidad judía venezolana ha emigrado por las mismas razones que lo hizo la clase media en general: Inseguridad personal, profesional y jurídica. Los seis millones de venezolanos que hoy son emigrantes hablan por sí mismos de las razones para huir del país que apoya a pueblos lejanos, mientras destruye al suyo propio.

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Paulina Gamus | 27 mayo 2021

El martes 25 de este mayo de 2021, el alcalde del Municipio Chacao de Caracas, Gustavo Duque, advertía en su cuenta de Twitter a los “conductores y conciudadanos” evitar transitar por ese municipio o tomar vías alternas “ya que el régimen tiene una movilización de apoyo a Palestina desde la Plaza El Indio hasta la Torre HP en la Avenida Francisco de Miranda con Los Palos Grandes”.  El hilo que siguió a este tuit nos ahorra cualquier comentario propio. Citaré solo algunos: “Será apoyo al terrorismo nacional e internacional”. “No saben ni qué es Palestina”. “Sabiendo la problemática de Venezuela deberían hacer una marcha con tanto fervor a favor de Venezuela ante la falta de  insumos, protección al sector salud, falta de vacunas, alimentos, etc.”. ”A título de sugerencia, pidan un par de aviones para que sean trasladados a Palestina y se unan a defenderlos en el terreno. Eso sí sería de gran ayuda”.

Enseguida circuló profusamente un video de la escuálida manifestación  acompañado por una voz femenina, solitaria y por supuesto valiente, que les gritaba “comemierdas, ustedes ni saben dónde queda Palestina”. Y creo que tenía razón porque ninguno de quienes supuestamente yantan excrementos se inmutó. A lo lejos se oía la voz del orador que recordaba cuando Chávez expulsó a Embajador de Israel.

Enseguida recordé aquel día de junio de 2010, en que Hugo Chávez en cadena nacional dijo textualmente: “Desde el fondo de mi alma y de mis vísceras te maldigo Estado de Israel, terrorista y asesino”. A raíz de tal anatema, escribí un artículo titulado “Maldiciones” en el que señalaba, entre otras cosas, el peligro de maldecir a todo un pueblo que es nada menos que el pueblo del profeta Abraham, igualmente venerado por judíos y musulmanes. Los terroristas de Hamás, los Ayatolas de Irán y otros fundamentalistas islámicos quieren que Israel desaparezca pero eso sí ¡Puf, y ya! sin maldiciones incluidas.

Exactamente un año y un mes después, en julio de 2011, Chávez anunciaba al país que tenía cáncer, ¿en dónde? En el músculo psoas que no es parte de las vísceras pero está cerquita. ¡De que vuelan, vuelan!

“Los terroristas de Hamás, los Ayatolas de Irán y otros fundamentalistas islámicos quieren que Israel desaparezca pero eso sí ¡Puf, y ya! sin maldiciones incluidas”

Casi a la par de la demostración de los presuntos aficionados a alimentarse con caca, circuló una carta de supuestos judíos (por ser de progenitores con tal pertenencia) que encabezó Ernesto Villegas Poljak. En la misma se decían amigos y defensores del pueblo palestino pero nunca antisemitas. ¿Ser anti israelí es ser antisemita? Por supuesto que sí. Una cosa es adversar las políticas de los gobiernos de Israel, lo cual hace usualmente más de la mitad de la población de ese país, y otra muy distinta estar contra Israel como nación lo que significa negarle su derecho a existir. ¿Ha sido antisemita el chavismo? Sin la menor duda, de distintas maneras y desde el primer día. Panfletos, sus periodicuchos, los escatológicos programas La Hojilla y similares en VTV. Una especie de perenne ventrílocuo de Hitler con sus discursos antijudíos -pero en la Radio Nacional de Venezuela- llamado Vladimir Acosta. Y el nunca olvidado allanamiento al Colegio Moral y Luces – Hebraica en noviembre de 2004, a la hora en que llegaban los autobuses escolares con su carga de niños.

Los insultos de Chávez contra Israel y la expulsión de todo el cuerpo diplomático y consular de ese país coincidió con la profanación de la Sinagoga Tiféret Israel en Maripérez, la noche del 31 de enero de 2009. Esa noche un grupo de 15 personas fuertemente armado sometió y amordazó a dos vigilantes de la sinagoga. Permaneció por más de cinco horas en su interior y destrozó objetos de culto del judaísmo. Pintó las paredes con grafitis  antisemitas que pedían la expulsión de los judíos del país. Los asaltantes lanzaron al piso los rollos sagrados de la Torá. Luego destruyeron el sistema de vigilancia por video de la sinagoga, y se llevaron las cintas que podrían haber grabado el ataque.

Lo que jamás logró Hugo Chávez con su influencia tan marcada en gran parte de la población, ni han logrado el judeodescendiente Nicolás Maduro y otros de su misma calaña antisemita, es que esos sentimientos hayan permeado hacia la gente común. Nadie podría aseverar que los venezolanos en general tienen prejuicios antijudíos. Por el contrario, cada ataque a instituciones judías como los ya mencionados, recibió el repudio solidario de gente de todas las creencias y condición social. Buena parte de la comunidad judía venezolana ha emigrado por las mismas razones que emigró la clase media en general: Inseguridad personal, profesional y jurídica. Los seis millones de venezolanos que hoy son emigrantes hablan por sí mismos de las razones para huir del país que apoya a pueblos lejanos, mientras destruye al suyo propio.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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