En la aldea
24 mayo 2024

Son ellos quienes merecen los aplausos

La sonrisa de Daniel Dhers y su energía contagiosa haciendo piruetas electrizantes. Los récords olímpico y mundial alcanzados por Yulimar Rojas. La fortaleza de los pesistas Julio Mayora y Keydomar Vallenilla, son solo las caras de un grupo de atletas venezolanos que consiguieron estar allí, representando a Venezuela en los Juegos Olímpicos. Porque el país que brilla en Tokio nada tiene que ver con el régimen de Maduro; porque la inexistencia de los Juegos Nacionales revela la realidad, y no es atribuible a la pandemia. Desde 2011 no hay Juegos Nacionales de categoría adultos; y desde 2013, cuando se realizaron en Caracas, no hay Juegos Nacionales Juveniles. ¿Nos vamos a dejar sabotear la felicidad? Todos los aplausos y las gracias son para nuestros atletas.

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Mari Montes | 03 agosto 2021

Lo que han hecho todos los atletas venezolanos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, ha sido extraordinario. Para ellos sólo hay aplausos agradecidos.

Es para estar orgullosos, no solo de quienes han conseguido medallas y diplomas olímpicos, sino de todos. Orgullosos de quienes tuvieron y tienen la oportunidad de prepararse y entrenar en instalaciones adecuadas, que permiten potenciar sus talentos y facultades, y también de los atletas que tuvieron que sortear todo tipo de limitaciones y obstáculos, para poder llegar a la máxima cita donde sólo están invitados quienes trabajaron para eso, con disciplina, entrega y tesón.

Yulimar Rojas, la atleta venezolana más destacada de toda nuestra historia, me atrevo a decir que en cualquier deporte, incluidos los deportes profesionales, entrena en Guadalajara, España, con el patrocinio de una de las más icónicas marcas deportivas, bajo el mando de su entrenador, el cubano que se fue a vivir a la península Ibérica, Iván Pedroso, a quien contactó a través de su Facebook en 2015 y quien la tiene bajo su cargo desde entonces, después de ser “descubierta” por Jesús “El Tuqueque” Velásquez. Su primer podio olímpico fue el de Río 2016, donde ganó Plata. Desde entonces su historia es conocida. Su talento, mística de trabajo y constancia, la han hecho conseguir todo lo que es, eso lo ha trabajado, de ahí su nivel de excelencia fuera de serie. De Yulimar se hablará por años, estamos ante algo que no se había visto antes en esa disciplina. Yulimar competirá para superarse a sí misma. La proeza de ella debería obligar a que sean reparadas las pistas de atletismo en todo el país. En este momento, ni siquiera la del “José Antonio Anzoátegui”, donde ella comenzó, está en condiciones para preparar atletas.

Probablemente si Daniel Dhers tuviese que entrenar en Venezuela, no tendría un lugar adecuado para ello, lo hace en su propio centro en Carolina del Norte, Estados Unidos. Cumplió con creces lo que se esperaba. Leyenda de los X Games, medallista de Oro Panamericano, a sus 36 años, y más de 15 como profesional, cuenta con un palmarés impresionante y su medalla lo consagró como el único americano que llegó al podio en la primera presentación olímpica del BMX Free Style. Americano, desde Alaska hasta la Patagonia. Le vimos recorrer la Villa Olímpica invitados en primera fila. Alegre, con una energía contagiosa, Daniel unió a todos los venezolanos en el vértigo, en la emoción de verlo hacer figuras y piruetas electrizantes, unidos en el amor que demostró por Venezuela. Ahora los niños querrán ser como él, ojalá construyan las estructuras para que en verdad pueda ser un deporte que practiquen muchos.

Julio Mayora (67-73 kg.) y Keydomar Vallenilla (96 kg.), ganaron medallas de plata, las dos primeras preseas de Venezuela en el medallero. Ambos en halterofilia, con sus situaciones particulares y todos los méritos que deben reunir quienes suben a un podio de Juegos Olímpicos. Solo ellos saben los sacrificios que tuvieron que hacer para llegar ahí, las horas en el gimnasio, las personas que los estimularon e inspiraron sus sueños.

“Las medallas se las ganaron ellos y somos afortunados porque las ganaron para todo el país, es la de Venezuela la bandera que acompaña sus nombres”

También están quienes no obtuvieron medallas, pero es preciso mencionar, destacar a cada uno, ellos nos representan en la cita de Tokio, porque todos son Venezuela.

Comencemos con los ganadores de Diplomas Olímpicos. Un reconocimiento que se entrega a los atletas hasta el octavo lugar en la clasificación. No es tarea sencilla estar entre los 8 más destacados de una disciplina donde están los mejores del mundo, ni es un premio de consolación.

En las pesas, Naryury Pérez (87 kg.) obtuvo el séptimo lugar y Diploma Olímpico, igual que Yusleidy Figueroa (59 kg.), quien quedó de sexta.

En el judo, Anriquelis Barrios fue una de las primeras buenas noticias, ella ganó Diploma Olímpico, se le escapó el bronce, quedó de quinta. La primera judoka venezolana que disputa una medalla de bronce. Ojalá pueda encontrar el apoyo para quedarse en su universidad, en Japón y podamos verla de nuevo, en París.

En la misma disciplina, Elvismar Rodríguez (70 kg.) no pudo en su primer combate frente a la alemana Giovanna Scoccimarro y Karen León (78 kg.) cedió frente a la portuguesa Patricia Sampaio. Dos buenos combates, no puede haber reproches para ellas, solo esperar que puedan mantenerse entrenando.

La garrochista Robeilys Peinado, que entrena en Polonia y está en sus segundos Juegos Olímpicos, aunque en Río 2016 sufrió una peligrosa lesión, una herida en la mano, cuando se le rompió la pértiga mientras entrenaba, que le impidió participar. La delicada lesión, en el pulgar izquierdo, hizo necesaria una inmediata intervención quirúrgica encabezada por el médico venezolano Germán Medina, de la que pudo recuperarse. Pasó la altura de 4,50 en dos intentos, pero falló en las tres oportunidades de los 4,70. Su mejor intento fue el segundo, estuvo muy cerca de lograrlo. Con esa altura quedaron eliminadas 9 competidoras. El oro fue para la estadounidense Katie Nageotte que logró 4.90 metros. En entrevista al periodista Aloys Marín, Robeilys se mostró satisfecha porque su meta era llegar a la final, habló de la necesidad de preparase mejor, solo tuvo tres meses para ello, a diferencia de sus competidoras. Ella dice que pudo estar mejor, seguramente es así, pero no hay duda de que hizo todo lo que pudo para llevarse el Diploma Olímpico. Merece ser atendida con todo lo necesario para que pueda estar en París 2024.

Nuestro abanderado Antonio Díaz, leyenda del kárate en el mundo entero, despidió su extraordinaria carrera en el escenario olímpico, el único donde no había brillado, porque es la primera y quizá última vez, que es un deporte de Juegos Olímpicos. Brilló, hizo ejecuciones magistrales, un deleite para todos ver las cuanto kata que preparó para representar a Venezuela. Sus competidores, más jóvenes que él, fueron superiores según la evaluación de los jueces; para los venezolanos, lo que hizo Antonio Díaz fue una gran despedida a lo que hizo siempre: entrar a un tatami a dar lo mejor. Sumó un Diploma Olímpico a su inmenso palmarés; perdió el bronce por unas décimas ante el representante de los Estados Unidos. “Es el embajador perfecto de este deporte”, dijo el narrador de NBC Sports, quien confesó su amistad con Díaz, y la fascinación que siente al verlo. Antonio Díaz es uno de los atletas más sobresalientes en su especialidad que ha nacido en Venezuela, una leyenda de talla mundial.

La carabobeña Claudymar Garcés, quien metió al kumite femenino venezolano en estos Juegos Olímpicos, después arrasar en el pool 3 de los -61 kg. del Preolímpico de la especialidad, donde ganó un combate en la ronda final del torneo y se llevó el bronce, dio pelea a las mejores del mundo. Una joven que llegó a Tokio gracias a ese nivel que le vimos para enfrentar a sus competidoras, a la altura, con dos sólidas victoria sobre la representante Francia y la anfitriona de Japón, una derrota ante China que siempre se recordará por sus palabras al bajar del tatami: “Ni me tocó”. Claudymar dedicó su actuación a su abuela, recién fallecida. Es una joven con abolengo en la disciplina como deportista, su mamá, Claudia Sequera, fue campeona hace unos años y su padre también es un hombre vinculado con el deporte. Es una competidora que emocionó y llenó de orgullo a todos.

Ya parece que sucedió hace mucho tiempo, pero iniciamos los Juegos Olímpicos emocionados con Orluis Aular, quien pedaleó entre los líderes casi 5 horas, en los que estuvo en fuga los primeros 180 kilómetros, y nos dio una emoción que nos hizo soñar con el ciclismo de ruta, ojalá pueda seguir, porque este roce significó mucho.

A las palabras del golfista Jhonattan Vegas, no hace falta agregar nada más que aplausos: “Venezuela, siempre será mi más grande honor representarte, especialmente en unos Juegos Olímpicos. Nos quedamos cortos de medalla, pero dimos todo lo que teníamos. Te amo mi tricolor, hasta la próxima”.

“También están quienes no obtuvieron medallas (…) ellos nos representan en la cita de Tokio, porque todos son Venezuela”

Ahymara Espinoza, la lanzadora de bala, logró clasificar luego de entrenar en una esquina del campo de un estadio abandonado de Barlovento. La profesora de educación física de la escuela, que se hizo ella misma para alcanzar sus segundos Juegos Olímpicos (estuvo en Río 2016): “Me toca ser entrenadora, gestora, planificadora, utilera, psicóloga, pero aquí estoy. Yo misma me doy ánimo”, le dijo a AFP semanas atrás. No ganó una medalla pero su historia conmovió a todos, porque se convirtió en ejemplo también, de los valores que tiene el deporte olímpico. Ella es tenacidad y espíritu de lucha, y también representa a esa Venezuela que pasa por encima de las limitaciones, para seguir adelante.

Rosa Rodríguez, la martillista de 34 años de edad, clasificó a sus terceros JJOO. No pudo quedar entre las 12 finalistas, ocupó el puesto 22, y su actuación merece el reconocimiento al esfuerzo que la llevó allá.

Los hermanos Alfonso y Alberto Mestre, además de protagonizar la bella historia de ser una pareja de hermanos, hijos de otro nadador olímpico (Alberto Mestre), consiguieron sus marcas sin contar con el debido apoyo de la Federación Venezolana de Natación, que no ha estado a la altura de los nadadores de nuestro país; y a pesar de eso, estuvieron destacados, con todo y que estuvieron 4 días sin poder entrenar porque no los inscribieron en la piscina disponible. Alfonso Mestre emocionó al ser primero de su heat en los 400 metros y segundo en los 800, en lo que fueron sus primeros Juegos Olímpicos con tan solo 19 años de edad, para imaginarlo en París. Su hermano, Alberto, llegó hasta las semifinales de los 50 metros libres, y quedó entre los 15 mejores del mundo.

Por su parte, la guayanesa Jeserik Pinto quedó tercera en su heat con un tiempo de 25.65, pero no le alcanzó para avanzar a las semifinales. Que haya logrado clasificar para estar presente en Tokio, fue ya una proeza.

Andrés Lage, atleta de Vela, que hizo de todo para poder ganarse su derecho de ser uno de los 11 mil atletas presentes en Tokio: “Es un poco rudimentario, la verdad, pero al mismo tiempo me siento muy, muy afortunado de poder haber logrado este sueño y de poder seguir aspirando a prepararme lo mejor posible para tener el mejor resultado en la historia de mi deporte en mi país”, dijo el velerista a Olympics.com

“El orgullo de Keydomar Vallenilla, dedicando su medalla a Venezuela, a su familia y a sus entrenadores”

La Selección de Voleibol venezolano, un combinado que no llama la atención como las selecciones de deportes más populares como el beisbol, el baloncesto o el fútbol, pero que es la que está ahí, con José “Chema” Carrasco; Armando Velásquez; Emerson Rodríguez; Luis Arias; Edson Valencia; José Verdi; Robert Oramas; Willner Rivas; Ronald Fayola; Fernando González; Eliecer Canelo; Héctor Mata, y el técnico Ronald Sarti.

Al ganador del Oro en Londres 2012, Rubén Limardo, en sus cuartos Juegos Olímpicos y con 34 años de edad, no le fue bien, lo eliminó en el primer combate el esgrimista de Francia, Romain Cannone. A Limardo no le alcanzó la reacción ante el joven, y cayó 15-12. Cannone terminó acabando con todos sus rivales, mejor posicionados que él, y se llevó el oro.

José Félix Quintero, también en esgrima, superó al japonés Yoshida Kento, 15-13 en la ronda de 32, y aunque luego cayó ante el tres veces campeón olímpico, Aron Szilagyi, 15-7, ganó su primer combate olímpico y seguirá su preparación con la mira en París 2024.

César Amaris y José Güipe en Remo Olímpico, se ganaron sus puestos gracias a la buena actuación en el Preolímpico Americano, celebrado en Río de Janeiro, Brasil. En Tokio, con un tiempo de 6:36.37, terminaron de terceros en la Final C de doble par ligero, para finalizar en el puesto 15. Sin duda otra buena actuación que merece mención.

Irismar Cardozo (51 kg.), Nalek Korbaj (81 kg.) y el subcampeón olímpico Yoel Finolsubieron al ring para defender el tricolor nacional, no pudieron trascender, y sus actuaciones deberían motivar una revisión de la real situación del boxeo venezolano.

“[Daniel Dhers] su medalla lo consagró como el único americano que llegó al podio en la primera presentación olímpica del BMX Free Style”

Julio Iemma estuvo en la modalidad 50 metros rifle, después de que la Federación Internacional de Tiro Deportivo (ISSF) le asignara una plaza a Venezuela y quedó ubicado lejos, en el puesto 39. Andrés Madera debutó sobre el tatami, en la especialidad kumité, se ganó el cupo por ser el Oro Panamericano. Le puso empeño a su preparación, que se vio interrumpida en febrero porque se contagió de Covid-19. Sólo ganó un combate, no dejó deudas en Tokio. Paola Pérez consiguió su pase a la cita luego de culminar en el puesto número 14 de los 10 kilómetros femeninos del Preolímpico de Aguas Abiertas y su competición se pautó para este martes 3 agosto; llegó en el puesto 20. Nadó en poco más de 2 horas la exigente prueba de 10 kilómetros. Ella fue la nadadora que en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, padeció hipotermia por no contar con el traje adecuado y tampoco con su entrenador, que motivó el reclamo de Rubén Limardo, quien alzó su voz para denunciar las deficiencias que afectan a los atletas de alta competencia. Paola debió emigrar a Chile y ahí siguió preparándose, con sus propios recursos, para poder estar presente. Haber llegado a Tokio es su victoria.

Oscar Ariza, quien terminó su preparación en Rusia, luego de ganar una beca de la FINA, obtuvo su boleto al ubicarse en la posición 17 entre 46 participantes en el Mundial de Clavados. El venezolano de 21 años de edad, terminó en el puesto 22, en la plataforma de 10 metros con una puntuación de 327.05 en sus seis saltos.

Y claro, también Eldric Sella, en el equipo de refugiados, a quien dedicamos el artículo de la semana pasada.

Quise comenzar enumerando a los atletas que compiten y compitieron en Tokio, porque ellos son los verdaderos protagonistas, ellos y nadie más que ellos. No solamente de los medallistas, sino de todos lo que consiguieron estar allí, representando a Venezuela.

“A la hora de hacer cualquier análisis, el que sea, en cualquier ámbito, no es posible dejar de lado la naturaleza del régimen”

El deporte es práctica, entrega, tesón, disciplina, constancia, y cuando a todo eso se agrega el compromiso y el honor que significa representar al país, llevar la bandera en el pecho, en la cabeza, en el short de los boxeadores, somos todos nosotros allí, con ellos, los que estamos pendientes y los que no, también, porque es Venezuela lo que dice allí, es nuestro tricolor el que vimos elevarse cuándo Yulimar ganó el oro, y escuchamos el Himno Nacional con el que nos arrullaron. Por eso quise comenzar hablando de los atletas, porque todos merecen ser nombrados y que sus nombres queden escritos. Cada uno de ellos llevó Venezuela a Tokio, y eso merece todo el respeto. Ellos nos representan, y no tienen nada que ver con un gobierno que lo que da es tristeza.

Esta es la mejor actuación de nuestro país en los Juegos Olímpicos en toda la historia, y eso solo ha sido posible por gracias a ellos, a los atletas.

Nadie tiene derecho de pretender que las medallas olímpicas son del presidente o gracias a él.

En la mayoría de los países el Estado está en el deber de destinar recursos a la práctica deportiva, con apoyo especial a los atletas que asisten a estas competiciones. Es otro de los deberes que tiene un gobierno. No hay que darles las gracias y hay que pedir que rindan cuentas. Las condiciones de las instalaciones deportivas hablan por sí solas. La inexistencia de los Juegos Nacionales revela la realidad, y no es atribuible a la pandemia. Desde 2011 no hay Juegos Nacionales de categoría adultos, y desde 2013, cuando se realizaron en Caracas, no hay Juegos Nacionales Juveniles.

A las horas de la celebración por la medalla de Plata de Julio Mayora, después de haberlo visto enviar un saludo a Venezuela y agradecer a Dios, a su familia y a quienes lo apoyaron, lo vimos después conversando con Nicolás Maduro y escuchamos cuando el ministro Mervin Maldonado le dictó que le dedicara la medalla a Hugo Chávez, porque estaba “de cumpleaños”.

Enseguida llovieron las ofensas de todos los calibres contra el pesista. Esos que le propinaron insultos no se detuvieron a pensar la situación del joven frente al ministro, con facilidad le pidieron que renunciara a la posibilidad de que le cumplan la promesa de una vivienda para su familia. Las cosas que le dijeron debieron decírselas al ministro, que es la extensión del régimen en esa delegación, que está ahí para eso. No es nuevo verlos utilizar el éxito de los deportistas como instrumento de propaganda, y también para seguir estimulando la división.

Se especializan en sabotear la felicidad. Lo que nos tenía celebrando juntos, sirvió después para lo contrario. Lo que habíamos vivido hasta ese momento, que era la alegría por el logro y su pirueta de salto mortal, la risa por los memes de este otro “Julio”, de todos, quedó desfigurado con la llamada y la conversación impuesta.

Después también hubo llamadas con Daniel Dhers y Yulimar, pero no hubo dedicatorias, ellos lo manejaron mejor, son más experimentados y menos vulnerables, Maldonado no llegó hasta allí con ellos, no les pidió que dijeran nada, a ninguno de los dos les puede ofrecer una casa. Las situaciones de ambos son muy diferentes a la de Julio Mayora.

A la hora de hacer cualquier análisis, el que sea, en cualquier ámbito, no es posible dejar de lado la naturaleza del régimen.

Le hacen un favor quienes le atribuyen esas medallas a Nicolás Maduro, o a un señor que murió en 2013.

Las medallas se las ganaron ellos y somos afortunados porque las ganaron para todo el país, es la de Venezuela la bandera que acompaña sus nombres. Son ellos los que saben lo que es madrugar para entrenar o no dormir pensando en si será posible cumplir el sueño, pasando tanta necesidad, trabajando en cualquier cosa porque la beca no es suficiente ni para comprar la alimentación adecuada.

Mientras, Nicolás Maduro come tanto que se le nota, tampoco hace ejercicio, como es obvio también, y de sobra sabemos que no es capaz de competir limpiamente. La Venezuela que brilla en Tokio nada tiene que ver con él.

Valores; compromiso; entrega; sacrificio; mística; disciplina; constancia; talento; tesón; trabajo; rigor; excelencia y amor por Venezuela, nunca han sido características de la revolución.

Prefiero quedarme con la alegría que nos dio Yulimar, celebrarla como la celebra el mundo. Ella significa la superación, la tenacidad. Es carismática, espontánea, exhibe con orgullo un arcoíris, en su cuenta de IG, y la comunidad LGBTQ+ encuentra en ella una representación genuina. Opto por quedarme con la sonrisa perenne de Daniel Dhers, mientras hacía piruetas en el aire; con el salto de Julio Mayora y sus primeras palabras, y el orgullo de Keydomar Vallenilla, dedicando su medalla a Venezuela, a su familia y a sus entrenadores. Me quedo con la ilusión de todos ellos por llegar ahí, por hacer lo mejor posible.

Es la hora de ellos, son ellos quienes merecen los aplausos, y a quienes hay que darles las gracias.

Fuentes consultadas:
Atletismo venezolano, la historia que no cesa / Andrea Herrera y Cándido Pérez. Editado por la IAF (International Athletics Foundation) y la Federación Venezolana de Atletismo. Association of Panamerican Athletics. Confederación Panamericana de Atletismo.
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