En la aldea
12 julio 2024

Javier Vidal: “El arte es una necesidad y los que dicen que es frívolo y que estamos perdiendo el tiempo, están errados”.

Javier Vidal:

“La oposición no ha entendido que político y líder son individuos que se sacrifican por el pueblo”

La cultura y defensa de los valores que nos unen e identifican se reflejan en su mirada. Un rostro cercano que ha acompañado a los venezolanos en producciones dramáticas desde la casa, el cine y el teatro. “Todos nos hemos mojado políticamente y estamos ocupando el puesto que tenemos que ocupar, en esta pelea por la conservación de nuestra identidad e historia”, así conversó Javier Vidal con La Gran Aldea. Dejando siempre una reflexión: “Tenemos jóvenes muy bien formados que están dando la talla; pero también hay otros con una conducta desordenada e indiferente, que de no cambiar se quedarán secos cuando les toque enfrentar el futuro”. Y sentencia: “Si todo el mundo se va, el pueblo se muere. Por eso tenemos que quedarnos”.

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Alejandro Hernández | 04 agosto 2021

Artista multifacético, con una larga trayectoria como actor, Javier Vidal tiene una mirada crítica de la situación que se vive en Venezuela. Ha forjado este criterio desde su trabajo permanente en las filas de la cultura, pero también desde la vivencia de su familia, que llegó al país huyendo del franquismo español. Ahora le toca vivir la crisis venezolana y lo hace apegado al teatro y al necesario quehacer cultural que el país demanda. La apuesta es por seguir haciendo arte desde el puesto que le toca en esta pelea por la conservación de nuestra identidad e historia mientras ocurre el cambio.

Sin embargo, cree que el liderazgo opositor debe aceptar que no logró sus metas y que, antes de sentarse con el régimen, debe unirse para tratar de resolver el problema político y sobre todo económico que padece el país. Aun así tiene la esperanza de que lo que se vive en Venezuela cambie, “porque se ha vuelto insostenible”, y que cuando ocurra “aún algunos estemos lúcidos y activos para poder activar algo nuevo que logre que lo vivido estos años sólo quede como una referencia histórica que no se puede repetir, al menos, en dos o tres siglos”.

-¿Cómo define a la Venezuela que tenemos hoy?

-Somos un país completamente dividido, pareciera que hay dos Venezuela. Desde el punto de vista económico, hay una que está pasando hambre y otra que compra en bodegones, donde los productos son importados y tienen precios inaccesibles para la gran mayoría de los ciudadanos. También hay una Venezuela oscura, de vigilancia y reprensión; y otra que se libera haciendo trabajos artísticos como el teatro, el cine o el periodismo. Somos una nación donde no existe el Estado formal con división de poderes, sino que hay una neodictadura o una dictadura completamente inédita, que seguro ya está siendo estudiada por académicos y especialistas de varias universidades en el mundo.

“Con la llegada de la democracia pude crecer y vivir en un país pujante, hasta que gracias a esta gente tuve que observar como mi familia se convertía en inmigrante por segunda vez”

Javier Vidal

-¿Cómo es hacer arte, en su caso teatro, en un país como el que acaba de describir?

-Aunque no estamos en tiempos de guerra o postguerra, es por todos sabido que en el siglo XX la actividad cultural y civilizatoria, nunca jamás se interrumpió durante los conflictos armados que hubo. Tomo el ejemplo de Winston Churchill, cuando su ministro de defensa le dice que deben cerrar los teatros oficiales, y él le responde preguntándole que si van a cerrar los teatros, para qué estaban haciendo la guerra. Esto lo cuento para reforzar que, en los momentos más difíciles, es cuando más arte se debe hacer, porque es estrictamente necesario. Esa es la razón por la que yo hago lo que estoy haciendo y lo digo con la mayor humildad.

-¿Qué comentario tiene para quienes han cuestionado que en Venezuela se siga haciendo teatro en tiempos tan complejos?

-Por el espíritu democrático con el que he sido educado, les diría que tienen derecho de opinar eso; pero también tengo yo el derecho de decirles que están equivocados. Te doy otro ejemplo mucho más cercano, cuando mi familia padecía la guerra en España, los teatros estaban abiertos y la gente asistía, porque lo necesitaban. Otro caso emblemático es el de Kassandra: en la guerra de Bosnia los bandos enfrentados hacían un alto al fuego para poder ver la telenovela. El arte es una necesidad y los que dicen que es frívolo y que estamos perdiendo el tiempo, están errados.

-¿No es paradójico que su familia haya llegado a Venezuela huyendo del autoritarismo franquista y a usted ahora le tocó la era del chavismo y el madurismo?

-A mi familia en España se le hizo muy difícil la vida en los tiempos de la postguerra, porque ellos eran catalanes republicanos y perdieron las becas de estudio, un abuelo fue encarcelado, otro tío abuelo fusilado, en fin… Todo esto produjo que el 2 de enero de 1955 llegáramos a Venezuela, yo tenía apenas 20 meses de edad. Sin embargo, posteriormente, con la llegada de la democracia, pude crecer y vivir en un país pujante, hasta que gracias a esta gente tuve que observar como mi familia se convertía en inmigrante por segunda vez. Primero se fueron mis primas, después mi hermana con mi madre, porque aquí ya no se podía soportar la situación sanitaria; al final los que vinieron en ese viaje de 1955 terminaron en España y varios ya han muerto allá. Yo sentí que debía quedarme, que tenía que estar aquí, porque aquí están mis raíces. Si todos nos vamos, nos convertiremos en la metáfora de Ortiz, en Casas Muertas, porque si todo el mundo se va, el pueblo se muere. Por eso tenemos que quedarnos, hay alguien que se tiene que quedar, aunque sea para apagar la luz.

“El restablecimiento del tejido social va tardar muchos años en materializarse, muchos más años de los que necesitó este régimen para destruirlo”

Javier Vidal

-¿Cómo ve a la oposición?

La oposición no logró sus objetivos. Ese respiro de 2015, ganando la Asamblea Nacional; luego 2017, donde la situación estuvo muy dura en la calle y después en el 2019, con Juan Guaidó y la comunidad internacional, naufragó el 30 de abril con el fracasado intento de golpe que desinfló todo. La oposición de Guaidó y de los partidos del llamado G4 debe asumir que no consiguieron las metas que plantearon, es momento de que acepten que lo que hubo fue una equivocación y no un logro. También considero que antes de sentarse con el régimen, deben, primero, juntarse ellos mismos a ver cómo hacen para continuar unidos y así, tratar de resolver el problema político y sobre todo económico que padece el país.

-¿Y por qué cree que no se sientan?

-Porque prevalece el egoísmo, la egolatría y el ombliguismo. No han entendido aún que el político y el líder son individuos que se sacrifican por el pueblo. Tampoco piensan a futuro, sino en un inmediatismo que les convenga. Por cierto, este momento creo que, si ya hemos probado todo, hay que aceptar que las elecciones son un camino.

-¿Por qué la cultura no les hace un llamado de atención?

-La cultura ha sido muy fragmentada, primero, porque muchos de sus representantes están fuera del país y ya no podemos llenar ese espacio que teníamos en la sociedad. Segundo, porque hay una inercia y eso ha provocado que nos falte liderazgo; y tercero, por la necesidad. Hay mucha necesidad y hambre, por eso varios artistas han tenido que trabajar en la Villa del Cine y TVes, para poder alimentar a sus hijos. En nuestro gremio ha ocurrido un desplazamiento sincrónico.

“En los momentos más difíciles, es cuando más arte se debe hacer, porque es estrictamente necesario”

Javier Vidal

-¿Dentro de la cultura hay una nueva casta impulsada por el régimen que está cambiando visiones o dominando espacios, tal como ha ocurrido en otros sectores de la sociedad?

-No lo percibo así, tampoco es que un artista tiene que ser opositor per se, pero debe tener una visión de reflexión y crítica frente al poder. A mí un artista entregado al poder se me hace particularmente difícil de entender. Aunque reconozco que el mecenazgo del estado ha sido históricamente necesario en todas partes del mundo, por eso en Venezuela observamos casos como el de Luis Alberto Lamata, quien es un cineasta declaradamente de izquierda, que apoya a este régimen y por eso le dan todas las oportunidades económicas para hacer películas como La Batalla de Carabobo, con la que él se siente cómodo. Sin embargo, yo lo respeto, porque Luis Alberto Lamata es honesto consigo mismo; lo que es deshonesto, es decir que este gobierno es una mierda y después ir a trabajar con Ernesto Villegas.

-¿Cómo está la formación de talento artístico en el país, luego de la enorme migración que hemos tenido?

-Muy complicada, tanto como lo está la educación en general. En la Universidad de las Artes, los profesores se han jubilado o ya no están en el país; y, además, resulta evidente que hay más proselitismo que formación, cosa que es un contrasentido. Ante esto, han surgido los talleres y clases privadas de los artistas experimentados a los jóvenes que comienzan.

“Tampoco es que un artista tiene que ser opositor per se, pero debe tener una visión de reflexión y crítica frente al poder”

Javier Vidal

-No es muy esperanzadora la situación.

-Es que la esperanza es que esto cambie, porque se ha vuelto insostenible y tiene que cambiar. Esperamos que cuando eso ocurra, aún algunos estemos lúcidos y activos para poder activar algo nuevo que logre que lo vivido estos años sólo quede como una referencia histórica que no se puede repetir, al menos, en dos o tres siglos. El restablecimiento del tejido social va tardar muchos años en materializarse, muchos más años de los que necesitó este régimen para destruirlo, porque sí hubo una destrucción.

-¿Aún se puede vivir del teatro en Venezuela?

-Bueno, yo no sé hacer otra cosa que esto y he vivido durante muchos años del teatro, el cine y la televisión. Si fuéramos solo dependientes de la taquilla, sería un fracaso total; pero disponemos de los espónsores privados y las embajadas, nos han dado la mano, porque el Estado tiene veinte años que se desentendió de la cultura, por desprecio.

-¿La opción de la transformación digital para los artistas en Venezuela?

-Sí, yo creo que es posible y llegó para quedarse. El teatro por streaming le sube a uno la bilirrubina, porque es como salir en vivo. Sin embargo, ahora está demasiado incipiente y el público es muy poco, es un proceso de años para que la gente vaya conectándose con eso.

“Hay una Venezuela oscura, de vigilancia y reprensión; y otra que se libera haciendo trabajos artísticos como el teatro, el cine o el periodismo”

Javier Vidal

-El régimen ha hecho grandes esfuerzos por borrar la memoria histórica del venezolano, ¿puede hoy el teatro ser una herramienta fundamental para que la identidad tradicional del venezolano no quede en el olvido?

-Me da pena decirlo, porque puede interpretarse como ombliguismo de mi parte, pero yo he trabajado mucho ese aspecto. En la década de los ‘80 y ‘90, la novela romántica “En el aire”, que toca el día del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud, así como la caída de Marcos Pérez Jiménez. Luego, en tiempos más recientes, “Diógenes”. Y ahora estamos montando “Paradís”, una obra que habla sobre la migración, porque toda familia venezolana tiene, al menos, un inmigrante. Eso solo es un granito de arena, un paso nada más. Creo que, sin ponernos de acuerdo, estamos empujando el barco hacia el puerto correcto los artistas que se han quedado, como Héctor Manrique, José Tomás Angola, el Grupo Rajatabla y otros más. Todos nos hemos mojado políticamente y estamos ocupando el puesto que tenemos que ocupar, en esta pelea por la conservación de nuestra identidad e historia.

-¿Usted cree que las cicatrices que está dejando esta etapa tan dura sean fáciles de sanar en cuando haya un cambio político?

-Si se sutura bien la cicatriz, no se infecta. El problema es si la cicatriz se infecta, en el caso de España, después de la muerte de Franco, se pusieron de acuerdo desde dentro del franquismo para que la crisis de una guerra y posguerra, más una larga dictadura, quedara suturada. En Venezuela tenemos que lograr lo mismo, aunque lo más probable es que ese acuerdo parta del mismo chavismo-madurismo. Sé que mucho me caerán encima por esto que estoy diciendo, pero si nos toca, tenemos que hacerlo para que las heridas abiertas queden atrás.

-¿Cómo ve a la juventud venezolana?

-Hay una juventud mucho más formada, mucho más comprometida, que comienza a entender algo más que la satisfacción frívola de lo inmediato. Pero también existe otra juventud que está alrededor de la cultura del bodegón y siente que la vida es rosa, que con whisky 21 años y caviar ya tienen resuelto todo. Tenemos jóvenes muy bien formados que están dando la talla; pero también hay otros con una conducta desordenada e indiferente, que de no cambiar se quedarán secos cuando les toque enfrentar el futuro.

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