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18 mayo 2024

Piedad Córdoba, de mediadora a embajadora del chavismo en Colombia

La política colombiana, que volverá al poder legislativo en ese país de la mano del líder de izquierda Gustavo Petro; tiene varias cuentas pendientes por su pasado como mediadora del conflicto armado y amiga de Alex Saab. Se calcula que Saab tenía represados cerca de 30 millones de dólares, por lo que, al conocer a Piedad Córdoba, y sabiendo de su posición de privilegio en el chavismo, le habría pedido que lo ayudara a recuperar el dinero. Esta es una historia de lucha política, ambición y poder.

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Redacción LGA | 22 marzo 2022

Para algunos colombianos Piedad Córdoba es una mujer de paz. La artífice de las liberaciones de empresarios, políticos y militares que durante años estuvieron secuestrados por la guerrilla de las FARC. En cambio, para otros, Córdoba es una oportunista. La persona que aprovechó su papel de mediadora en el conflicto armado para acumular poder y pactar relaciones que la beneficiaran.

Durante sus casi 40 años de carrera como política y activista ha cosechado enemigos y aliados de todas las orillas. Su tendencia política, que en el papel es de izquierda, la puso en la mira de los grupos paramilitares. Recibió amenazas, tuvo que exiliarse en Canadá, fue secuestrada por Carlos Castaño -jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)- y se salvó de morir en varios atentados.

Córdoba también ha logrado permear las bases del poder en Venezuela, lo que la ha llevado a convertirse, probablemente, en la colombiana con más influencia en la cúpula del chavismo y a ser una de las pocas figuras públicas de ese país que mantiene relación directa con el régimen de Nicolás Maduro. Así mismo, por su papel como intermediaria en la liberación de secuestrados, la exsenadora logró ganarse la confianza de los más importantes jefes de las extintas FARC.

“El domingo 13 de marzo resultó electa para regresar al Senado de Colombia donde espera acumular poder por otros cuatro años, y desde donde podría armar una trinchera para desvirtuar cualquier acusación”

Dichas amistades la convirtieron en una piedra en el zapato para la derecha colombiana, un sector que ha intentado tumbarla, pero al que Córdoba siempre ha logrado esquivar. El exprocurador Alejandro Ordóñez fue quien estuvo más cerca de truncar su carrera. En 2008, tras un bombardeo que acabó con la vida del jefe guerrillero Raúl Reyes, las autoridades colombianas encontraron varios computadores y cerca de 900 correos electrónicos que comprometían a la entonces senadora con el grupo armado.

En las comunicaciones se relaciona a Córdoba con el alias de “Teodora Bolívar” y se puede leer cómo ella, supuestamente, manejaba el tema de los secuestrados para su beneficio y el de Hugo Chávez. En uno de los correos Córdoba habría recomendado entregar pruebas de vida de los secuestrados para catapultar a Chávez antes del 2 de diciembre de 2007, fecha en la que Venezuela votó un referendo constitucional.

Es la candidata de Chávez para las elecciones en Colombia y podría ser la nuestra”, dice otro correo que estaría firmado por alias “Iván Márquez”, hoy prófugo de la justicia colombiana. Con estas pruebas, apiladas en un expediente de 140 páginas, el exprocurador la destituyó en 2010 y la inhabilitó para ejercer cargos públicos durante 18 años. Este caso tomó relevancia en los dos países y se conoció como la “FARCpolítica”.

Sin embargo, el 11 de octubre de 2016, el Consejo de Estado resolvió que no existían pruebas suficientes para vincular a la dirigente política con la guerrilla y le retiró las sanciones. Córdoba, por su parte, siempre ha dicho que esos correos son falsos y que las acusaciones son infundadas por la derecha colombiana para “criminalizar mi labor humanitaria”.

“El propio Gustavo Petro ha dicho que su partido la investigará, pero eso no impidió que la incluyeran en la lista cerrada para el Pacto Histórico”

Aún así, y a pesar de sus victorias judiciales, el fantasma de “Teodora Bolívar” y su supuesta connivencia con las FARC la han perseguido todos estos años. Hace algunas semanas Córdoba sufrió un nuevo revés por cuenta de una investigación periodística que revivió el caso, esta vez con el testimonio de uno de sus exasesores, quien asegura ser testigo de los encuentros con las FARC y el gobierno venezolano.

Se trata de Andrés Vásquez Moreno, quien asesoró a Córdoba en temas de comunicación. Según su declaración, entregada al canal colombiano Noticias Caracol, Piedad tenía una alianza con las FARC y Hugo Chávez para manipular las liberaciones de los secuestrados con el fin de labrar su camino  hacia la presidencia de Colombia y darle popularidad al presidente venezolano. En medio de este supuesto plan, Piedad Córdoba habría recomendado retrasar la liberación de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.

El testimonio de Vásquez también está conectado con otro caso que atormenta a Córdoba, su relación con el empresario barranquillero Alex Saab, quien enfrenta un juicio en Estados Unidos por lavado de activos y es señalado como el testaferro de Nicolás Maduro. Según varias investigaciones de periodistas venezolanos y colombianos, la clave para entender el ascenso de Saab en Venezuela es Piedad Córdoba, quien lo relacionó con la máxima jerarquía del chavismo y le habría ayudado a destrabar millonarios pagos de Cadivi. A cambio, Piedad habría pedido comisiones y dinero que supuestamente usó para sus viajes, gastos y campañas políticas.

Aunque la exsenadora ha negado cualquier vínculo con los actos de corrupción de Saab, para muchos ella es otra de las beneficiarias del saqueo a los fondos públicos de todos los venezolanos. Sin embargo, es difícil entender cómo esta política colombiana llegó a ser tan importante en su país y en Venezuela y cómo de su futuro depende el de varios poderosos de las dos naciones.

El ascenso de “La Negra”

En Colombia varios de los amigos y enemigos de Piedad se refieren a ella como “La Negra”. Aunque es paisa, nacida en Medellín, su historia se remonta al departamento del Chocó, uno de los más abandonados por el Estado colombiano y golpeado por la corrupción pública. De allá era su padre, Zabulón, un profesor afrocolombiano. Y también otro de sus ancestros, Diego Luis Córdoba, un importante líder social y sindical que llevó las ideas del liberalismo al Chocó en las décadas de los años ‘30 y ‘40. Podría decirse que de ahí viene su vena política; pero también del lado de su madre, Lya Ruíz, una docente paisa y blanca.

Aunque Piedad estudió Derecho y se especializó en varias de las universidades más conservadoras de Colombia -como la Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad Javeriana– siempre mantuvo su espíritu liberal y de izquierda. Varios de sus compañeros de estudio han asegurado que ella se involucraba constantemente en diferentes causas y luchas sociales, como la defensa de las comunidades vulnerables de Medellín.

“Aunque Piedad estudió Derecho y se especializó en varias de las universidades más conservadoras de Colombia -como la Pontificia Bolivariana y la Javeriana- siempre mantuvo su espíritu liberal y de izquierda”

Inició su carrera política en esa ciudad, de la mano del dirigente liberal William Jaramillo Gómez, quien la nombró en varios puestos públicos cuando fue alcalde. En 1988 obtuvo su primer cargo de elección popular como concejala, en 1990 fue diputada por Antioquia y en 1992 saltó al Congreso como representante a la Cámara. Finalmente, en 1994, tras el retiro de su jefe político, Córdoba llegó al Senado heredando los votos de Jaramillo.

Ahí estuvo durante cuatro períodos legislativos, hasta la destitución en 2010. Su paso por el Congreso estuvo marcado por la defensa de las minorías, las mujeres, la comunidad LGBT y las negritudes. Así mismo, por la crítica a los grupos paramilitares y la defensa de una salida no violenta al conflicto armado. Estas dos últimas banderas habrían motivado su secuestro por orden de Carlos Castaño.

Tras su liberación, Piedad se exilió con sus hijos en Canadá, en búsqueda de tranquilidad. Sin embargo, la dirigente sufrió otra tragedia, esta vez de índole familiar. Su única hija mujer, Natalia, se escapó de la casa y estuvo desaparecida por cinco años, incluso la dieron por muerta hasta que apareció en la ciudad de Cúcuta. Según la propia Córdoba, este episodio marcó su vida y la impulsó a trabajar para ayudar a liberar a los secuestrados de las FARC.

En el año 2007, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez la nombró facilitadora del “intercambio humanitario”, una especie de acuerdo entre el Gobierno y las FARC para canjear secuestrados por guerrilleros capturados. La designación fue paradójica, pues Piedad era una de las mayores opositoras de la administración Uribe. A este proceso se sumó Venezuela, ya que el expresidente también solicitó el acompañamiento y colaboración del gobierno de Hugo Chávez.

De esta manera Córdoba se ganó la confianza del gobierno venezolano y de las FARC. Incluso, organizó una reunión junto a Chávez y el jefe guerrillero Iván Márquez en el Palacio de Miraflores, lo que causó molestia en el gobierno Uribe y generó una de las tantas crisis diplomáticas entre ambos países.

Según el periodista Gerardo Reyes, la cercanía entre Córdoba y el chavismo está marcada hasta por el espiritismo. Reyes cuenta que la exsenadora, cuando estaba en Caracas, visitaba con frecuencia a la Gran Yolba, una espiritista considerada la médium oficial de Simón Bolívar y el oráculo de los altos mandos de la llamada revolución bolivariana.

En una oportunidad, Córdoba visitó a la médium por invitación de Nicolás Maduro, quien entonces se desempeñaba como canciller. Varias voces aseguran que, en medio de la sesión, la Gran Yolba empezó a hablar con la voz de Bolívar y le dijo a Córdoba que sería presidenta de su país y una pieza clave para cumplir el sueño de la Gran Colombia. Según algunos testigos, la predicción llegó a oídos de la cúpula chavista y desde ese entonces se le terminaron de abrir las puertas del país a Córdoba.

Para sus seguidores, la labor humanitaria de Córdoba la hace merecedora de reconocimientos y es muestra de su humanismo. Incluso, en 2009, Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Premio Nobel de la Paz, en 1980, pidió que se le otorgará esa distinción a la política colombiana. Finalmente, el reconocimiento quedó en manos de Barack Obama.

Sin embargo, para otro grupo, Córdoba se extralimitó en su papel humanitario y se convirtió en la ficha del chavismo en Colombia, una aduladora de la revolución bolivariana. “La exsenadora borró la distancia sana del buen mediador y terminó envuelta en una tórrida relación con sus interlocutores en la guerrilla y en el Palacio de Miraflores. Daba consejos, hacía lista de enemigos y prioridades, llevaba y traía mensajes secretos”, dice Gerardo Reyes.

Alex Saab toca a la puerta

Además de los chavistas, varios dirigentes de izquierda en Colombia y el secretariado de las FARC, Piedad Córdoba sumó a su lista de amigos a Alex Saab, una alianza que al igual que las ya mencionadas podría calificarse como un error.

Córdoba y Saab se habrían conocido en 2008, durante una campaña política del Partido Liberal en la ciudad de Barranquilla. Según varias fuentes, para ese momento Saab y otros empresarios pasaban un mal momento por culpa de las diferencias entre los gobiernos de Colombia y Venezuela, pues Hugo Chávez había congelado los pagos de Cadivi a empresarios exportadores colombianos.

Se calcula que Saab tenía represados cerca de 30 millones de dólares, por lo que, al conocer a Córdoba, sabiendo de su posición de privilegio en el chavismo, le habría pedido que lo ayudara a recuperar el dinero. Para Gerardo Reyes, la dirigente política colombiana aceptó ayudar a Saab y hacer lobby por varios empresarios, quienes tendrían en juego más de 150 millones de dólares.

Una fuente que ha seguido de cerca el caso Saab, y que prefiere no revelar su nombre para proteger su integridad, afirma que Piedad Córdoba “entraba como Pedro por su casa” a las oficinas de Cadivi y que, durante la crisis entre Chávez y Uribe, era la encargada de definir a cuáles de los empresarios se les pagaba y a cuáles no.

“La revista Semana publicó documentos que el asesor Andrés Vásquez entregó a la justicia colombiana, dichos papeles comprobarían el pago de comisiones a Piedad por parte de Saab”

A cambio, según varias fuentes, Córdoba cobraba “comisiones” que utilizaba, entre otras cosas, para campañas políticas. “Ella ponía las influencias y él pagaba sus cuentas”, dice Gerardo Reyes sobre su relación con Saab. Córdoba niega su influencia en los temas de Cadivi y asegura que nunca cobró comisiones de nada, pues es incapaz de pedir dinero.

Según relata Reyes en su libro, varias voces confirman que en octubre de 2010 Córdoba llevó a Saab hasta la Cancillería para presentarlo con Nicolás Maduro. Le habría dicho a Maduro que el empresario era un “palestino amigo” -Saab es de ascendencia libanesa-, y que buscaba ayuda para el tema de las demoras de Cadivi. El entonces canciller pidió que se le diera una cita a Saab con Tareck El Aissami, hoy ministro del Poder Popular de Petróleo. La orden se cumplió a cabalidad y a los pocos días ambos se encontraron para tener una amena conversación. Como El Aissami también tiene raíces palestinas compaginó rápidamente con Saab e incluso terminaron hablando largo rato en árabe. El encuentro se cerró con un abrazo y la tranquilidad de Saab por ir avanzando en su propósito.

Fue un abrazo de náufragos. A partir de ese momento, Alex Saab, un empresario quebrado, empezó una laboriosa conquista de un gobierno manirroto que delegaba en amigos y extranjeros todas sus operaciones de supervivencia”, relata Reyes. A partir de ese momento, Saab también habría empezado un proceso para tomar vuelo propio y depender menos de su relación con Córdoba.

Cabe resaltar que en este rompecabezas también encaja el nombre de Álvaro Pulido Vargas, quien se dice estaba apadrinado por Piedad y terminó siendo el principal socio comercial de Saab. “Fue Piedad Córdoba quien metió a Alex Saab y a Álvaro Pulido en el mundo del poder político en Venezuela y en consecuencia en los negocios”, dice una fuente. Saab, al mejor estilo de Piedad Córdoba, se ganó la confianza del chavismo y terminó convertido en el mayor contratista del Gobierno, así como en el encargado de lavar el dinero de la corrupción, según las investigaciones publicadas en el portal Armando.info. Para la justicia estadounidense, Saab ganó más de mil millones de dólares en dividendos por sus negocios.

Aunque su única experiencia era en el sector textil, en Venezuela arrancó con la construcción de casas prefabricadas y todo tipo de obras públicas; después se ganó el manejo de la alimentación de miles de familias vulnerables a través de los CLAP y terminó al mando de los negocios con divisas, oro y petróleo. Para muchos, con la llegada de Maduro al poder, la influencia del empresario barranquillero en el Palacio de Miraflores llegó a ser mayor que la de Piedad Córdoba. La propia exsenadora lo reconoció en una entrevista con El Tiempo de Bogotá: “Él está bien posicionado en Venezuela. No necesita de mí, habla más fácil con Maduro que cualquiera”, dijo.

Saab edificó un imperio que terminó convertido en un simple castillo de naipes cuando la justicia norteamericana lo puso en la mira. El empresario fue capturado en Cabo Verde en junio de 2020 y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Las autoridades de ese país lo acusan de lavar 350 millones de dólares.

¿Contra las cuerdas?

La captura y posterior extradición de Alex Saab afectó a empresarios y políticos de Colombia y Venezuela, entre los que claramente se encuentra Piedad Córdoba. Para expertos, la exsenadora estaría preocupada por la supuesta colaboración de Saab a la DEA, así como por lo que pueda decir ante la justicia norteamericana.

Durante los últimos dos años han salido a la luz diferentes informes que prueban aún más los nexos de Saab con Córdoba y cómo esta se habría beneficiado del dinero robado a los venezolanos. Hace pocos días la revista Semana publicó documentos que el asesor Andrés Vásquez entregó a la justicia colombiana, dichos papeles comprobarían el pago de comisiones a Piedad por parte de Saab y otros empresarios beneficiarios de Cadivi.

Vásquez asegura que cuando uno de los empresarios le manifestó a Piedad que no podía seguir pagando las millonarias comisiones en efectivo, Saab puso a disposición de Córdoba una de sus empresas para facilitar la transacción. El asesor también reveló varios comprobantes de los vuelos para Piedad y su familia que habría pagado Saab.

“Durante sus casi 40 años de carrera como política y activista ha cosechado enemigos y aliados de todas las orillas”

Los periodistas Gerardo Reyes y Yohir Akerman también han contado como la DEA tiene en su poder pruebas de las compras que Córdoba habría hecho con tarjetas de crédito de Saab. Una de las más polémicas es la de un costoso reloj Cartier pagado con la American Express Black del empresario en una tienda de París. Según los comunicadores, ella utilizó esa tarjeta porque para comprar los productos exclusivos de Cartier y otras marcas de lujo, además del dinero, se necesita un historial de compra en las tiendas, el cual tenían Saab y su exesposa Cynthia Certain Opsina.

En otro viaje a París, en el que Piedad se quedó en un lujoso hotel, Cynthia la llevó de compras a la boutique de Louis Vuitton y ella se gastó 10.000 euros de tajo en un par de carteras (…) Saab le decía a su esposa que le diera gusto en todo”, dice Akerman.

En Colombia muchos conocen el gusto de Piedad por las carteras y las prendas de lujo. Así lo confirmó en 2008 uno de sus escoltas en un reportaje de la revista Soho. “Como todos los días, ella va para Marco Antonio, la peluquería donde le ponen base, pintalabios y le maquillan los ojos. El turbante, en cambio, se lo monta desde su casa (Piedad es vanidosa)”, dice el texto.

Por su parte, el periodista Gerardo Reyes asegura que “eran comunes los paseos de la senadora por el centro comercial Sambil de Caracas con las bolsas de Louis Vuitton al tope y cajitas de alhajas de Roberto Coin”.

Ahora bien, para muchos, la confabulación entre Córdoba y Saab está probada, de ahí que para algunos conocedores del caso, es probable que la dirigente política pueda estar en la mira de la justicia norteamericana. En Colombia la exsenadora ha perdido confianza ya que, además del caso Saab, tiene a cuestas el escándalo de la FARCpolítica. Incluso, el propio Gustavo Petro ha dicho que su partido la investigará, pero eso no impidió que la incluyeran en la lista cerrada para el Pacto Histórico.

Piedad Córdoba no está derrotada, de hecho, el domingo 13 de marzo resultó electa para regresar al Senado de Colombia donde espera acumular poder por otros cuatro años y desde donde podría armar una trinchera para desvirtuar cualquier acusación. En sus 67 años de vida ha demostrado firmeza y que no es fácil de doblegar; sin embargo, a esta historia le quedan todavía páginas. 

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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