EN LA ALDEA

22 febrero 2024

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“¡Epa, no te hagas el Willi!”

Años atrás, siendo yo un niño, solía escuchar en todas las calles de Maracaibo una frase muy popular que decía: “Note hagáis el willi meys”. Las primeras veces no sabía qué quería decir, solo sonreía y seguía adelante. Hasta que un día le pregunté a mi papá que significaba: “Esa frase se usa cuando alguien se quiere hacer el loco y evadir así alguna responsabilidad. Cuando esto ocurre, a esa persona se le dice: ‘No te hagáis el willi meys’”.

Todos estos recuerdos vinieron a mi cabeza el pasado sábado 23 de abril, cuando el gran Miguel Cabrera alcanzaba el glorioso récord de 500 jonrones y 3.000 hits, entrando así en la historia del deporte mundial. ¿Y por qué vinieron a mi cabeza estos recuerdos? Bueno, porque al ver el grupo selecto al que está ingresando Cabrera se destaca el legendario Willie Howard Mays, quien nació en Alabama, Estados Unidos, el 6 de mayo de 1931, e inició su carrera en el béisbol profesional en 1947.

JUGADORESJONRONESHITS
Hank Aaron7553.771
Albert Pujols6813.308
Willie Mays6603.293
Eddie Murray5043.255
Alex Rodríguez6963.115
Rafael Palmerito5693.020
Miguel Cabrera5023.002

No sé si Mays, ya hoy con más de 90 años, estará consciente de que su vida y su visita a nuestro país marcó un precedente y se hizo común y cercano a todos los venezolanos que hoy en día siguen diciendo “No te hagas el willi”. Se dice que el origen de este dicho tuvo como escenario la Serie del Caribe de 1955 en Caracas, Venezuela, donde Willie Mays, luego de irse en blanco en 12 turnos, en su turno 13 conectó un kilométrico jonrón para darle la victoria a su equipo sobre Venezuela, pero además, a partir de ese momento, no dejó de batear. Mays terminaría bateando 440, de 25-11, con 8 carreras impulsadas, lo que llevó a los fanáticos a decir: “Willie se estaba haciendo el loco con el bate”.

“No es hora de hacerse el ‘willi’ con Venezuela, es hora de asumir nuestras responsabilidades”

Hoy gran parte de nuestra sociedad ha decidido resignarse. Después de tantos años de lucha y sacrificio, muchos han optado por conformarse, por rendirse frente a tanta injusticia, a la desigualdad, a la miseria, a la inseguridad, al subdesarrollo, a la intolerancia, en fin, frente a cientos de obstáculos. Aunado a una desconexión creciente de la gente, del ciudadano con los espacios de poder, con la política y con sus liderazgos. Y si bien, las circunstancias actuales son muy duras y retadoras, Venezuela nos exige que reaccionemos, que no nos hagamos los wilis, que no la abandonemos y que seamos conscientes de que, para reanimarla, todos somos necesarios. 

Queda muy claro que es desde la política, desde las esferas de poder, donde se resuelven de raíz muchos de los problemas que hoy nos aquejan a los venezolanos, y que se hace vital el fortalecimiento de los partidos políticos. Sin embargo, los líderes políticos desconectados de los ciudadanos no pueden avanzar, así como una sociedad despolitizada tampoco podrá aclamar la democracia. Solo unidos, soltando la resignación y sanando las cicatrices, con estrategias claras y efectivas emanadas de una dirigencia política consciente y humanizada, podremos rescatar nuestra democracia y así construir la Venezuela de oportunidades para todos.

“Con el ejemplo de superación y éxito que nos dejó Willie Mays, dedicarnos juntos con esfuerzo y constancia, hasta que veamos a nuestra Venezuela renacer”

Levantarse siempre es posible, como el gran Willie. Al conocer y entender todo el éxito que tuvo Willie Mays en su notable carrera beisbolística, no puedo más que desestimar la frase “se está haciendo el willi” al referirnos a su desempeño. Ganó el premio de “Novato del Año” en 1951 en su primera temporada. Conquistó dos veces el premio del “Jugador más Valioso” en 1954 y 1965 respectivamente. Obtuvo también el premio de líder bateador con .345 en 1954 y líder en hits con 190 en 1960. Fue 4 veces líder jonronero y cuatro veces líder robador de bases. Participó en 24 Juegos de las Estrellas rompiendo récord; y pertenece al selecto grupo de beisbolistas que ha realizado más de 600 jonrones y 3.000 hits.

No me queda duda de que sabía lo que estaba haciendo y que su ejemplo debería ser replicado y seguido por todos nosotros. Él representa al hombre que se pone a prueba para retar su destino, construir su futuro y alcanzar el éxito. Nunca se quedó en la frustración de un mal comienzo, por el contrario, se dice que en cada falla que observaba en su propio desempeño siempre veía una oportunidad para dedicarse con esfuerzo a superarla, destacando entre sus compañeros por la pasión y concentración que le ponía a su carrera. Hoy vemos que no se estaba haciendo el willi y que, por el contrario, estaba siendo perseverante, preparándose y manteniéndose enfocado y motivado a pesar de no lograr el objetivo. Y, así, retándose cada día más, logró transformar lo que para él era un sueño en una realidad, convertirse en un gran jugador de béisbol de Grandes Ligas.

“Queda muy claro que es desde la política, desde las esferas de poder, donde se resuelven de raíz muchos de los problemas que hoy nos aquejan a los venezolanos”

Al recordar esta historia estoy absolutamente convencido de que la misma debe invitarnos a todos a sacudirnos de cualquier mala racha que tengamos hoy como personas y como sociedad; para así trabajar por ser cada día una mejor versión de nosotros mismos. Nos invita también a dejar en el pasado las frustraciones y a transformar los fracasos y pérdidas en un motor que nos impulse a seguir adelante, con esperanza y con fe. Llevándonos como aprendizaje que un mal momento no determina el fracaso ni la derrota, es simplemente un indicio de que algo debemos hacer, de que hay piezas que ajustar para luego levantarnos y procurar el éxito.

Debemos quitarnos del vocabulario y de nuestra vida frases como: “Ya eso lo intentamos y no pudimos”; “nada nos sacará de este fondo en el que estamos”; “ya no hay nada más que podamos hacer”. Pasando de ser espectadores de nuestros errores a convertirnos en protagonistas activos de nuestros propios cambios. Nos toca como sociedad levantarnos, asumir nuestra responsabilidad y ser parte activa del rescate de nuestra democracia, y de la construcción de esa sociedad humana, próspera y feliz que todos soñamos.

No es hora de hacerse el willi con Venezuela, es hora de asumir nuestras responsabilidades, y con el ejemplo de superación y éxito que nos dejó Willie Mays, dedicarnos juntos con esfuerzo y constancia, hasta que veamos a nuestra Venezuela renacer.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

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