En la aldea
19 julio 2024

“No hay nada más incómodo para las tiranías que el ejercicio de la memoria”.

Ya Chacao no queda en Chacao

Conocer la historia, pasada y reciente, siempre es importante para los pueblos; y los venezolanos tienen el compromiso de hacer eco de ella para las generaciones que están creciendo, y para aquellos que por las necesidades de la avasallante realidad ven desfasado lo vivido hace solo 5 años atrás. “Durante más de 20 años, los venezolanos sentimos que podíamos tener un pequeño espacio en donde se podía ejercer el peligroso oficio de ser aún ciudadanos”, el municipio Chacao. Pero todo cambió, y el homenaje a Neomar Lander visibilizó que “no hay nada más incómodo para las tiranías que el ejercicio de la memoria”.

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Zair Mundaray | 10 junio 2022

“Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: ‘Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis’” (Mateo 27:24).

Narra la historia, que Chacao fue un temido cacique indígena que vivió en el siglo XVI, enfrentó a Diego de Lozada y su capitán Juan Gámez, quienes para ese entonces pretendían fundar una ciudad en donde hoy está el Valle de Caracas. Fue parte de varias sublevaciones indígenas, pues no aceptaba la imposición del nuevo orden, las creencias y la autoridad que finalmente implantaron los conquistadores europeos por estas tierras. Desde entonces, Chacao se asocia con libertad y defensa de ideales, a tal punto que de acuerdo con varios relatos, habría muerto en una de esas reyertas en las que intentaba expulsar a los recién llegados de sus tierras.

En 1769, Chacao se erige como parroquia eclesiástica independiente, en 1880 Antonio Guzmán Blanco lo convierte en “municipio foráneo” y, finalmente, en 1991, la asamblea legislativa del estado Miranda, promulgó la ley de creación del municipio Chacao. Con la llegada de Hugo Chávez al poder, Chacao se convirtió en una suerte de territorio liberado del Área Metropolitana de Caracas, donde a partir del año 2000 se concentraron manifestaciones pacíficas de calle, cabildos, expresiones artísticas, plantones, recolección de firmas, campamentos,  manifestaciones violentas, y un sin número de fórmulas a las que la ciudadanía de Caracas, y de todo el país, apeló para dejar clara su oposición a la instauración del progresivo avance del sistema autoritario que finalmente condujo a la pérdida de la democracia. Durante más de 20 años, los venezolanos sentimos que podíamos tener un pequeño espacio en donde se podía ejercer el peligroso oficio de ser aún ciudadanos.

“Con la llegada de Hugo Chávez al poder, Chacao se convirtió en una suerte de territorio liberado del Área Metropolitana de Caracas (…) donde la ciudadanía apeló para dejar clara su oposición a la instauración del progresivo avance del sistema autoritario que finalmente condujo a la pérdida de la democracia”

Pero como todo cambia, y no hay nada más incómodo para las tiranías que el ejercicio de la memoria, acabamos de ser testigos de uno de los episodios más ruines de la historia contemporánea. El día 7 de junio, fecha en la que se conmemora la muerte de Neomar Lander, uno de los mártires por la lucha libertaria en Venezuela, un grupo de jóvenes venezolanos se reunió cívicamente en las inmediaciones de Chacao, cerca del lugar en que este cayó mortalmente herido, a rendirle un homenaje, tal como lo han hecho desde 2017. Por razones que se desconocen, pues las versiones oficiales del alcalde de ese municipio son absolutamente contradictorias e incomprensibles, nueve de los ahí convocados fueron detenidos por la Policía Municipal de Chacao, otrora cuerpo ejemplo de servicio a la comunidad, y llevados hasta la sede de ese organismo. Hasta ahora, no sabemos cómo esa detención por parte de una policía preventiva de carácter municipal desembocó en la supuesta entrega de estos a cuerpos de seguridad al servicio de la dictadura, a la desaparición de los jóvenes, quienes presuntamente se encuentran en manos de la abominable Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), responsable de la [presunta] comisión de crímenes de lesa humanidad.

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