EN LA ALDEA

22 febrero 2024

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Dos jueves y los 80 años del gran Paul McCartney

Un jueves hace 80 años nació en Liverpool, Inglaterra, James Paul McCartney (hoy en día Sir), el 18 de junio de 1942. Un jueves de hace un par de semanas amanecí eufórica luego de haber visto a McCartney en concierto con mi papá en el Hard Rock Live de Hollywood cerca de Miami.

A sus 17 años, McCartney conoció a John Lennon y se unió a su banda The Quarrymen, la cual eventualmente se convertiría en The Beatles con la inclusión del joven George Harrison y meses después el ingreso del baterista Ringo Starr. Como dicen muchos, “the rest is history”.

Con The Beatles, Paul fue parte fundamental de los 13 álbumes del catálogo principal y sus 213 canciones (de las cuales 188 son originales del grupo y 63 fueron sencillos promocionales). De estas 188 canciones, se estima que 36% fueron escritas por McCartney prácticamente solo, mientras que otro 9% representa las canciones compuestas por Lennon-McCartney de forma equitativa. Esto supone que McCartney estuvo involucrado directamente en al menos la mitad de las canciones de The Beatles -aunque incluso canciones bajo Lennon, Harrison y/o Starr fueron compuestas o al menos producidas en colaboración.

Luego de The Beatles, McCartney compuso canciones bajo su banda Wings y como solista. Pero incluso cuando estaba en The Beatles, McCartney no paró de escribir canciones para otros artistas. En total se estima que el catálogo de McCartney no tiene menos de 500 canciones. Por todo esto, no es exageración llamar a Paul McCartney “uno de los grandes”.

“Hay quienes dicen que este tour ‘Got Back’, es su gira de despedida (…) por lo pronto, yo no me cierro a la posibilidad de volver a verlo”

Pero a mí lo que me importó el miércoles 25 de mayo de 2022, a casi 80 años del nacimiento de McCartney, era que estaba al lado de mi papá, quien nos cantaba “Good Night” para dormir, quien ha cerrado por más de 30 años su programa de radio con “para variar… ¡Beatles!” y quien me regaló su colección de vinilos de The Beatles, la cual se encuentra en alguna parte de Caracas. 

Y la verdad es que estaba preparada para ver a un Paul McCartney “debilitado”, teniendo como punto de referencia no más que los conciertos que hay grabados de él a sus 20, 30, 40, 50 años. También estaba preparada para que mi papá me dijera que el concierto de McCartney al que fue en 2002 estuvo mejor que este.

Pero este era mi sueño. O al menos lo más cercano a mi sueño, que hubiese sido ver a The Beatles con mi papá -algo que no logramos ni él ni yo. Desde mis 12 años declaré que en algún momento veríamos a Paul McCartney en persona, y este año lo logramos. Nada iba a arruinar mi momento.

Pero nada te quita lo bailado. Paul McCartney sigue siendo uno de los grandes y a sus casi 80 años nos deleitó con un show que incluyó las mismas líneas de bajo que compuso a sus 17 años con The Beatles, los mismos acompañamientos complicados en el piano que diseñó a sus 30 años con Wings, y la misma destreza en la guitarra con la que incluso a sus 60, 70 y 80 años hace los solos en “The End”. Como dijo mi papá, “este es un viejito cojonudo”.

Entonces, con todo eso en mente, pasamos una de las mejores noches de nuestra vida. Con un McCartney honesto y transparente, que pasó tiempo hablando sobre cómo se arrepiente de nunca haberle dicho “Te amo” a Lennon y que por eso le escribió “Here Today” luego de su muerte.

También le dedicó tiempo a George Harrison, quien murió en 2001, haciendo una versión de “Something” usando un ukelele que le había regalado el propio Harrison hace años.

El concierto completo fue un tributo a su propia vida, empezando con una animación donde vemos la vida de McCartney desde que nació hasta el presente a través de un edificio eterno que observamos crecer por 15 minutos.

En sí mismo, los recursos visuales del concierto fueron diseñados para dejar clara la posición de McCartney ante ciertas cosas. Por ejemplo, durante “Let ‘Em In” vimos videos de refugiados en el mundo y distintas tradiciones festivas. Además, al final del concierto salió con la bandera de Ucrania, mientras que su banda cargaba las banderas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Florida y la bandera LGBT.

Por esta y muchas razones hay quienes dicen que este tour “Got Back”, es su gira de despedida. Pero no fueron pocos lo que dijeron lo mismo sobre su tour de 2019 y quién sabe, capaz también lo dijeron en el 2002. Por lo pronto, yo no me cierro a la posibilidad de volver a verlo y, lo que es más importante, de ver a mi papá sonriéndole… a él, a Paul McCartney, uno de los grandes.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

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