En la aldea
28 enero 2023

Las políticas económicas de CAP: de la Gran Venezuela al Gran Viraje (I Parte)

Un documento inédito que se reproduce para que quede como referente de la Venezuela democrática que, con errores y aciertos, y gracias al gran motor de la producción petrolera, pudo crear la infraestructura fundamental del país como la eléctrica, acueductos, grandes inversiones en el sector agrícola, educativo, y manufacturero. Un diálogo entre dos doctores en Economía, Miguel Rodríguez y Miguel Ángel Santos. Voces con experiencia, didáctica y compromiso con la Venezuela democrática, en el marco del Centenario de Carlos Andrés Pérez, porque conocer la historia es un recurso inestimable para hacer el futuro.

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Hace un par de meses, el escritor Francisco Suniaga tuvo el privilegio, según sus propias palabras, de haber visto y escuchado un diálogo entre los doctores en Economía Miguel Rodríguez y Miguel Ángel Santos, a través de internet. Como era previsible la audiencia fue muy grande, calificada y participó con interesantísimas preguntas y observaciones. Era un material perecedero, que en un par de semanas desaparecería del espacio cibernético por las características de la plataforma usada. Por eso le pareció oportuno que en el marco del año centenario de Carlos Andrés Pérez (CAP) -a celebrarse el 27 de octubre de 2022- era también importante preservar, por escrito, actos y documentos que guarden y engrandezcan la memoria de este presidente democrático y su programa de reformas a favor de todos los venezolanos. Específicamente, que se preservara como documento, en palabras de sus autores, la conceptualización y fundamentación de lo que ha sido el plan económico más ambicioso de nuestra historia, El Gran Viraje, cuyo éxito consta en las estadísticas macroeconómicas de aquellos cuatro años (1989-1992). Con el añadido de que sus detractores no han explayado sus argumentos en el marco de las ciencias económicas, manteniendo sus críticas en el plano de la infamia.

Suniaga, nuestro columnista, también agradeció a La Gran Aldea por la tarea de transcribir, editar y publicar esta necesariamente larga conversación, y gracias a los autores por revisarla.

A continuación el diálogo entre Miguel Ángel Santos y Miguel Rodríguez

Miguel Ángel Santos: Hola a todos. Son las 10:00 de la noche en Londres, las 11:00 en Lausanne, Suiza, dónde está Miguel Rodríguez, y las 5:00 de la tarde en Caracas, donde supongo y aspiro estén la mayoría de las personas interesadas en unirse a esta conversación. Quiero decirles que este encuentro se realiza prácticamente a petición del público. No te imaginas, Miguel, la cantidad de veces que la gente me ha preguntado cuál es tu cuenta de Twitter, cómo hacen para contactarte y por dónde pueden localizarte en las redes sociales. Les digo la verdad: “Es que él no está en las redes sociales”. Comenzamos entonces por crearle esta cuenta de Twitter -que no sé si la va a seguir utilizando después de este evento-, pero nos sirve en esta ocasión para que hablemos de Venezuela. Hola Miguel, ¿cómo estás?

“América Latina era un Continente con muy poca deuda en 1973, y Venezuela no tenía deuda externa sino más bien acreencias netas con el exterior, como correspondía a un país con superávit crónico en su cuenta corriente de la balanza de pagos”

Miguel Rodríguez

Miguel Rodríguez: Buenas noches y tardes a todos. Encantado de estar con ustedes y con Miguel Ángel, a quien me une el mayor de los afectos. Fue el estudiante más brillante que yo tuve en mi vida, mi asistente en mis cursos de Macroeconomía y los de Desarrollo de América Latina en el IESA; después brillante profesor del Instituto y ahora convertido en lo mejor de lo mejor de América Latina, un gran placer.

Santos: Te propongo que hablemos nosotros una media hora de algunos temas que creo pueden ser importantes para mucha gente y que esas personas tengan la oportunidad de hacerte preguntas abiertamente y de conversar contigo, de plantearte sus inquietudes. A todos los que nos están oyendo, les quiero comentar que Miguel me dijo: “Las preguntas que me lleguen de donde vengan, a mí no me vayan a estar filtrando nada. Quiero que la gente que se sienta con la plena libertad de preguntar y opinar, sean de la corriente política que sean*. A mí me parece importante la conversación con Miguel, primero porque este año se cumplieron 30 años del 4 de febrero de 1992, una fecha que considero nefasta para la historia de Venezuela. Pero más allá de lo que sucedió alrededor de esa fecha siento -y se lo he comentado a Miguel- que Venezuela está en una situación muy difícil, que es además única: La catástrofe económica que nos arropa no tiene precedentes, fuera de situaciones de guerra. Tenemos, no obstante, algunos elementos en común con otras grandes crisis que ha tenido Venezuela y me pareció importante tener esta conversación con Miguel Rodríguez. No solo para hablar del pasado, que es muy importante para que la gente entienda lo que ha sucedido, sino también para identificar los patrones mentales que provocaron las crisis del pasado y que podrían hacerse presentes en cualquier momento, haya o no una transición política. Para mí Miguel, eso es lo que me parece más relevante. Lo planteo en los términos más abiertos posibles, para que tú también tengas plena libertad de referirte a las cosas que te llamen más la atención de este tema y, si quieres, podemos ir precisándolo en la medida que vayamos avanzando.

“Todos los grandes proyectos que venían del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez se frenan con Luis Herrera, que ha debido aprovechar esa gran oportunidad para continuar políticas similares”

Miguel Rodríguez

Rodríguez: Estas catástrofes no han ocurrido sólo en Venezuela. Tenemos otros casos en América Latina. El caso de Argentina que, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, era uno de los diez países de más altos ingresos per cápita del mundo. Después de una recuperación importante, precisamente en la época de la Gran Depresión, a finales de los años ‘20 y comienzos de los ‘30, con la implementación de políticas de sustitución de importaciones, su comportamiento fue muy superior al de los Estados Unidos y varios de los países desarrollados. Y, sin embargo, cayeron precisamente en una secuencia de grandes crisis, en algunas ocasiones por choques externos, situaciones complicadas de la economía internacional, pero la mayoría de las veces por grandes errores de su política económica -como también ha sido el caso de Venezuela-. El nuestro era uno de los tres países más pobres de América Latina al comienzo del siglo XX, hasta el año 1920 o 1925, cuando apareció el hecho petrolero y Juan Vicente Gómez ya había terminado de armar ese rompecabezas que era Venezuela. Un país de caudillos, de enfrentamientos violentos, una terrible guerra de Independencia, la Guerra Federal, una pérdida significativa de población en el siglo XIX. Todo el desastre que significó ese siglo para el país, empieza a recuperarse hacia 1925, hasta convertirse en el país de mayor éxito en el mundo -en términos de crecimiento económico- y además sin inflación. Ese fue el comportamiento de Venezuela desde mediados de los años ‘20 hasta exactamente el año ‘78, que fue el pico histórico del producto y el ingreso per cápita en nuestro país. En esa larga transición política, Venezuela aumentó su producción petrolera, apoyada en las concesiones y el aumento constante de la producción por parte de las compañías multinacionales. El aumento de los ingresos fiscales, a través de una mayor tasa impositiva, mayores regalías que se inyectaban en la economía, produjeron ese crecimiento, muy importante, durante más de cinco décadas. Siempre ejecutando políticas fiscales balanceadas, una tradición que arrancó “El Taita” y continuaron los distintos gobiernos venezolanos, hasta el momento histórico cuando comenzó la lamentable cadena de errores que condujo al fracaso de política económica, y que se inició precisamente con la política petrolera de Venezuela.

Santos: Miguel, te hago una pregunta en este punto. Estaba tentado a decir que fueron 55 años, prácticamente, en los que Venezuela fue el país con mayor crecimiento económico en el mundo, de 1922 a 1977, pero la productividad relativa de la economía venezolana había empezado a caer fuertemente hacia finales de los años ‘60. Ese rezago queda disimulado por el boom petrolero, que le da un empujón a una economía cada vez menos productiva. La pregunta, ¿cuándo tú dices el fracaso de política económica a qué te refieres?

“Venezuela tenía en el año 1960 un ingreso per cápita más alto que Japón; tenía 20 veces el producto per cápita de Corea del Sur, de Singapur, de Taiwán, que eran países miserables en 1960”

Miguel Rodríguez

Rodríguez: A eso me iba a referir, precisamente. Yo creo que tuvo que ver con el hecho de no haber continuado aumentando la producción petrolera como se había hecho hasta ese momento histórico. Venezuela era el principal exportador mundial de petróleo y el segundo productor mundial de petróleo. En el año 1968 se aprueba la Ley de Reversión Petrolera, que ocasiona una conmoción. A partir de allí solo se alcanzó el pico histórico de la producción de 3.700.000 barriles diarios promedio, en el año 1970. Comienza allí un proceso de caída de la producción muy importante. Adicionalmente, ya en Venezuela se estaba agotando el proceso de sustitución de importaciones, o estábamos avanzando en esa dirección, y se debió haber hecho un fuerte viraje en la política económica. Lo mismo ocurrió en los distintos países del mundo que fueron desarrollándose poco a poco -los “tigres asiáticos”, que para mí son una referencia muy importante-. Venezuela tenía en el año 1960 un ingreso per cápita más alto que Japón; tenía 20 veces el producto per cápita de Corea del Sur, de Singapur, de Taiwán, que eran países miserables en 1960. En Venezuela entonces comenzaba ese proceso de agotamiento de la sustitución de importaciones. Debíamos haber reorientado la economía, buscado nuestras ventajas competitivas y a continuar aumentando la producción petrolera -que era lo que nos daba la ventaja comparativa-. Es decir, también había necesidad de desarrollar otras áreas de producción del país, donde se podía aumentar fuertemente su producción, su productividad, que es lo que empieza a caer cuando se agotaba precisamente el modelo de sustitución de importaciones.

Santos: ¿Por qué esa transición es tan difícil? Porque Venezuela no solo fracasó en el ‘77 en hacer esa transición, sino a lo largo de las décadas siguientes.

“Fueron 55 años, prácticamente, en los que Venezuela fue el país con mayor crecimiento económico en el mundo, de 1922 a 1977”

Miguel Ángel Santos

Rodríguez: El problema arranca con la Ley de Reversión en el año 1968, pues al promulgarse indujo a las empresas multinacionales petroleras a iniciar una “huelga de inversiones”. A eso se le sumó el aumento -también tremendo- de la carga impositiva, porque se empezaron a utilizar los valores fiscales de exportación para fijar el impuesto petrolero. Empezó así a derrumbarse la inversión petrolera en Venezuela y, como consecuencia de eso, a partir de 1970 se va a dar una caída muy significativa en la producción. Allí apareció la necesidad de la reforma tributaria, sin duda alguna, para resolver el problema fiscal, pues ya empezaban inclusive a mostrarse los primeros aumentos de inflación. Apareció entonces la llamada “Reforma Tinoco”, que fue el ministro de Hacienda del primer gobierno de Rafael Caldera, que proponía la creación de un impuesto a las ventas, una reforma importante al Impuesto sobre la Renta, etc. Todo con la intención de mantener el orden fiscal que había mostrado Venezuela en esos 50 años anteriores, y por el cual había sido uno de los países con menor inflación mundial durante ese medio siglo. A Venezuela, en aquel momento, realmente la salva de una circunstancia difícil el aumento de los precios petroleros del año ‘73, porque el quiebre hacia abajo en los dos últimos años de Caldera ya era evidente. En 1974, en paralelo a la elección de Carlos Andrés Pérez, se cuadruplican los precios del petróleo por la crisis árabe-israelí, y el Gobierno se lanza a un gran programa de expansión económica. Apalancado no en el aumento de producción petrolera -que caía de manera significativa en todos esos años- sino en el tremendo aumento de los precios del crudo, que permite la ejecución de un gran programa de inversiones, el más importante de la democracia venezolana, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Ahí se creó la infraestructura fundamental del país, la infraestructura eléctrica, de aguas, acueductos, grandes inversiones en el sector agrícola, en el sector educativo, en el sector manufacturero. En el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, de 1976 a 1978, son los tres años donde creció de manera más espectacular la inversión privada en Venezuela. Hubo un crecimiento en todos los sectores, masivo, en el sector de la construcción, servicios, sector salud, etc., en esos cinco años del primer gobierno de Pérez. Eso fue en el año 1978. Tú hablas de 1977, porque en 1978 la economía creció solamente un 3% en comparación con el 10% de los cuatro años anteriores. Allí la economía se desaceleró, el propio gobierno frena el crecimiento del gasto público con la caída de los precios del petróleo de 1977 y 1978. Allí ocurrió, precisamente, esa transición económica, en la que Acción Democrática perdió las elecciones presidenciales. La transición política derivó entonces hacia un gobierno que generó la primera gran catástrofe, desde el punto de vista de la política económica en Venezuela, después de la reversión de concesiones. Hay que recordar que Carlos Andrés había tenido que adelantar la nacionalización del petróleo para el año 1976, porque ya en Venezuela se había derrumbado la producción de petróleo a 1.800.000 barriles de manera dramática, precisamente por la “huelga de inversión” de las transnacionales. Esa crisis se resolvió gracias a la revolución iraní en el año 1979. Fue entonces cuando se produjo la gran explosión. La bonanza petrolera más grande de toda la historia del país ocurrió precisamente en esos cinco años del gobierno de Luis Herrera. En términos de precios, superior a la de Chávez, porque los 38 dólares del barril de esos años vienen a ser equivalentes a unos 200 dólares por barril en la época de Chávez. La bonanza de buenos precios petroleros de Chávez fue más larga, pero la de los años ‘80 en Venezuela llegó hasta el año 1985. Vale decir, alcanzó a los dos primeros años del gobierno de Jaime Lusinchi, donde se puede observar la paradoja que luego se repetiría en el gobierno de Chávez: En medio de la bonanza petrolera empieza la economía a caer, a precipitarse hacia abajo y a producir estos resultados terribles que hemos sufrido en Venezuela en los últimos años. Aunque hay que aclarar que esa tragedia arrancó con Luis Herrera, sobre la base de un diagnóstico absolutamente equivocado de la situación económica de Venezuela en ese momento. Por eso es importante tener claro que estas cosas ocurren en dictadura y en democracia.

Santos: Además Miguel, te iba a decir que no solo ocurren en dictadura y democracia, sino que además ocurren en tiempos de precios buenos y de precios malos. Si tú dices que se necesitaba dar un salto en las condiciones económicas, para hacer las reformas necesarias en un tiempo de bonanza, esas condiciones se dieron en el período 1979-1983 y no se hicieron las reformas. Vale decir, cuando son buenas las condiciones no haces la reforma porque quieres disfrutar de la bonanza, y cuando no son buenas, tampoco las haces porque políticamente es muy duro.

“Venezuela está en una situación muy difícil, que es además única: La catástrofe económica que nos arropa no tiene precedentes, fuera de situaciones de guerra”

Miguel Ángel Santos

Rodríguez: Así es. En 1979-1983 ocurrió el disparate de que el presidente Luis Herrera toma posesión con un discurso político en donde resalta, es la primera frase, que “recibe un país hipotecado”. ¡Eso era absolutamente falso, Venezuela no tenía ninguna hipoteca en su sector público, ni en el exterior, ni mucho menos en el interior del país! Por el contrario, la República de Venezuela era un acreedor neto con la banca internacional en el año 1978 y eso fue lo que recibió Luis Herrera, un país acreedor con la banca internacional. Entonces, sobre la base de un informe infeliz -el infausto “Informe Bolinaga” – que hizo la sumatoria de los pasivos de las empresas del Estado (fundamentalmente las empresas en Guayana) y se le olvidó hacer la sumatoria de los activos que tenía depositados la República de Venezuela y el Banco Central de Venezuela en la banca internacional. Activos que superaban con creces a esos pasivos que tenían las empresas del Estado. ¡Venezuela no era un país endeudado, era un acreedor en términos netos! Además, el gobierno de Carlos Andrés Pérez le había prestado masivamente al sector privado en ese primer gobierno, a través de los intermediarios financieros públicos del Fondo de Crédito Agropecuario, Foncrei [Fondo de Crédito Industrial], con el resto de los intermediarios públicos que masivamente le prestaron al sector privado. Con esos recursos, el sector privado ejecutó buena parte de sus inversiones en ese gobierno de Carlos Andrés Pérez, que fueron las más altas de su historia. Sobre la base de ese terrible error de diagnóstico, de cómo estaba recibiendo la economía en el año 1979, con Luis Herrera se frenan proyectos de inversión que eran muy importantes. Te estoy hablando, por ejemplo, de la ralentización del gran proyecto hidroeléctrico del Bajo Caroní. Guri se construye en más de un 70% en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez; de las troncales de transmisión; de las grandes obras de infraestructura del país; de la inversión en educación, etc. Todos los grandes proyectos que venían del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez se frenan con Luis Herrera, que ha debido aprovechar esa gran oportunidad para continuar políticas similares. Sin duda alguna, reorientando el modelo de sustitución de importaciones hacia una diversificación exportadora, modificando las políticas cambiarias, comerciales, etc. Porque hay que anotar que, a pesar de que se aceleró la inflación, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, esta fue una inflación esencialmente importada, simplemente porque estalló la inflación mundial por el gran aumento de los precios del petróleo del año 1974. Así, la inflación de Venezuela, a pesar de que llega a niveles del 10%, estaba claramente por debajo de la inflación internacional. Vale decir, no hubo un problema de sobrevaluación de la moneda en el primer gobierno de CAP. Luis Herrera perdió en ese momento una tremenda oportunidad de continuar creciendo y, en su lugar, lo que hizo fue provocar una contracción brutal de la economía. Se contrajo el consumo privado, colapsó la inversión privada, continuó cayendo la inversión y la producción petrolera -a pesar de que se había nacionalizado la industria de manera brillante en el año 1976, manteniendo la misma estructura que tenían las empresas multinacionales-. Y este desastre de políticas contractivas continúa así inclusive en los dos primeros años de gobierno de Lusinchi, 1984 y 1985, en medio de buenos precios del petróleo. A consecuencia de la ralentización de la economía venezolana, la paralización de los programas de desarrollo, la política contractiva generalizada de esos años, los cinco de Herrera, más los dos primeros años de Lusinchi, hay una caída del 30% del ingreso per cápita. Cuando tú dices que hay una caída brutal en estos años del chavismo que vienen del 2014 para acá, que hay un colapso en la economía. Bueno, ese colapso, generado por la errada política económica de Luis Herrera, ocurrió en medio de la bonanza petrolera más grande del país, en los años ‘80, entre 1979 y 1985. Se dice usualmente que, la de los años ‘80 fue la década perdida para América Latina, pero ha tenido que haber sido una década extraordinaria, de altísimo crecimiento y desarrollo económico para Venezuela, como lo fue para los otros países petroleros. América Latina era un Continente con muy poca deuda en 1973, y Venezuela no tenía deuda externa sino más bien acreencias netas con el exterior, como correspondía a un país con superávit crónico en su cuenta corriente de la balanza de pagos. En 1973, la historia cambia a consecuencia de la Guerra de Yom Kipur, que hace explotar los precios del petróleo en 1974. Casi todos los países latinoamericanos importaban el petróleo que consumían, con la excepción de Venezuela que era el gran exportador y Argentina que se autoabastecía. El más grande, Brasil, que era un país con muy poca deuda en 1973, importaba más del 90% del petróleo que consumía. México reinicia su producción relativamente importante de petróleo solo en 1976-1977.

Continuará el viernes 24 de junio de 2022.

*Nota del Editor: Las preguntas y respuestas de la audiencia, aunque transcritas y archivadas, no están editadas por su extensión, unas quince cuartillas. Será un trabajo que se publicará más adelante, antes de la fecha del centenario de Carlos Andrés Pérez, el 27/10/2022.

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