En la aldea
28 enero 2023

El “factor Fospuca” en la nueva realidad política venezolana

Acontecimientos recientes ponen de relieve un aspecto muchas veces olvidado a la hora de analizar la cada vez más compleja encrucijada política en la que está el país: los actores económicos. En esa búsqueda aparecen figuras como José Simón Elarba, dueño de la compañía recolectora de basura, pero también exdirectivo de El Nacional, amigo de Raúl Gorrín, de Carlos Malpica Flores y socio en un bufete de abogados de Gerardo Blyde, entre otras facetas.

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Jessica Vallenilla | 27 junio 2022

Dos episodios, en apariencia aislados, conducen al mismo destino: Fospuca o, más bien, a su dueño José Simón Elarba. El primero de esos episodios es el reciente levantamiento de las sanciones que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había impuesto a Carlos Malpica Flores, extesorero de la nación y exdirectivo de PDVSA, entre otros cargos, pero más importante aún, el sobrino favorito de Cilia Flores.

Hace un mes, cuando una versión de la agencia Reuters adelantó el posible perdón para Malpica Flores, la Plataforma Unitaria, encabezada por Gerardo Blyde, negó que hayan planteado la eliminación de sanciones individuales. La semana pasada, apenas minutos después de que se conoció la noticia en favor de Malpica Flores, el propio Gerardo Blyde tuiteó que la Plataforma Unitaria “ha trabajado muy de cerca con los Estados Unidos en acciones específicas” orientadas a restablecer la negociación con el régimen de Nicolás Maduro.

El mensaje era una alusión velada a la eliminación de las sanciones contra Malpica, pero una pregunta todavía espera respuesta: ¿Quién puso el nombre del sobrino de Cilia Flores como “cabeza de lista” para el levantamiento de sanciones? En la búsqueda de una respuesta nos encontramos con un conflicto de interés que conecta los caminos del propio Blyde, Elarba y Malpica Flores. Sin ser necesariamente una justificación, sí arroja pistas para entender cómo a veces los hilos del poder económico condicionan el rumbo de la política.

“Se infla artificialmente un partido y unos liderazgos que intentan desplazar definitivamente a los partidos opositores como Primero Justicia, Voluntad Popular o Acción Democrática”

El primer contrato de Fospuca con la Alcaldía de Baruta llegó en la administración de Blyde. Actualmente Blyde y José Simón Elarba son socios en el bufete de abogados Gadea Lesseur & Asociados. Por su parte, y así lo ha reconocido públicamente, José Simón Elarba es amigo personal de Carlos Malpica Flores. “Es bastante amigo mío”, le dijo Elarba a Armando.info en un reportaje publicado en diciembre pasado. El trabajo incluía una de las pocas fotos que hay de Malpica Flores en la que se le ve festejando en una discoteca en la isla Saint Barth y uno de sus acompañantes fue, precisamente, Elarba. En ese mismo reportaje Elarba le recalcó al reportero que el también sancionado Raúl Gorrín era su amigo.

Un conflicto de intereses de esa magnitud obliga a una respuesta a la pregunta sobre quién puso el nombre de Carlos Malpica Flores en la mesa, si la Plataforma Unitaria no promovió el levantamiento de sanciones individuales.

El segundo episodio al que nos referíamos desde al inicio del artículo también nos lleva a Fospuca y José Simón Elarba. La expansión de Fospuca está prácticamente conectada a la expansión de Fuerza Vecinal como partido político, ya no solo en los municipios del este de Caracas (Baruta, Chacao y El Hatillo). Allí donde hay un alcalde de Fuerza Vecinal, allí está Fospuca, en una relación “ganar-ganar” para la compañía de Elarba y el partido político.

Pero también es una victoria para el régimen de Maduro: los tradicionales bastiones de la oposición ahora son controlados por una oposición que no es una amenaza para su poder, muy centrada en una agenda de negocios como los del propio Elarba y que ahora, incluso, detiene manifestantes, como ocurrió recientemente con la policía de Chacao y las penosas excusas del alcalde Gustavo Duque el día que detuvieron a los jóvenes que rendían homenaje a Neomar Lander.

Los espacios donde gobierna Fuerza Vecinal son también espacios para los negocios como el de Fospuca y otros capitales ligados al chavismo, como ocurre en las construcciones en Las Mercedes y con ello se infla artificialmente un partido y unos liderazgos que intentan desplazar definitivamente a los partidos opositores como Primero Justicia, Voluntad Popular o Acción Democrática. Por su parte, esos grupos económicos se empeñan en lavarle la cara al Gobierno y repetir con sus altavoces la falaz consigna de que “Venezuela se arregló”.

Ambos episodios, el perdón a Malpica Flores y la relación Fospuca-Fuerza Vecinal, revelan la influencia de actores no tan visibles y, al mismo tiempo, permiten intuir y entender que no siempre la agenda de la sociedad venezolana y la recuperación de la democracia es la que mueve las negociaciones con el régimen de Maduro.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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