En la aldea
14 junio 2024

Rodolfo Hernández, tras aceptar -a regañadientes- su curul en el Senado, no se declaró opositor de Petro, sino independiente.

Rodolfo Hernández y la improvisación en la política

Declaraciones desafortunadas, malas decisiones, desaciertos; a pesar de que su votación no fue mala, 10.580.412 votos, el ingeniero Rodolfo Hernández decidió tomarse el tema a la ligera y, junto a un equipo literalmente amateur, cometió todos los errores posibles para acabar con su posibilidad presidencial en tan solo dos semanas. Esperemos que la improvisación de su paso por la política no resulte, al final, muy costoso para Colombia.

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Alejandro Hernández | 30 junio 2022

Si hay un oficio donde los errores se pagan a lo grande es en la política, con el agravante de que las consecuencias no solo las sufre el que comete las pifias, sino que, por lo general, también las padece una masa de gente. En Colombia acaba de pasar un capítulo muy significativo en este sentido. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el ingeniero Rodolfo Hernández decidió tomarse el tema a la ligera y, junto a un equipo literalmente amateur, cometió todos los errores posibles para acabar con su posibilidad presidencial en tan solo dos semanas.

A pesar de que su votación no fue mala, 10.580.412 votos (casi la cifra que se esperaba: los 5.953.209 votos que sacó en la primera vuelta, más los 5.058.010 de Federico Gutiérrez), su falta de rigor, desatinos, ausencia de estructura en las mesas y la inexistencia de movilizadores, impidieron que obtuviera un apoyo aún mayor y, por si fuera poco, se convirtieron en determinantes para que Gustavo Petro, su contendor, creciera en 2.753.245 votos con respecto a la primera vuelta, cosa que nadie esperaba. Por eso Petro es hoy el nuevo presidente de Colombia.

Uno de los ejemplos más significativos de los desaciertos de Hernández en la segunda parte de la campaña fue el anuncio y la decisión de irse a Miami, y que por razones de seguridad, tras recibir información de que había amenazas contra su vida. A pesar de que en Colombia nunca se debe desestimar una amenaza de muerte, porque asesinatos a candidatos y líderes políticos y sociales han ocurrido muchos, a nadie se le ocurriría dejar el país a menos de dos semanas de las elecciones y, además, decir que no va a volver. De hecho, a los pocos días de tal anuncio, cuando dimensionó las proporciones del error, volvió.

Sin embargo, esta insólita acción trajo como consecuencia que la campaña de su contrincante usara un video viejo, donde el ingeniero aparece en un yate lleno de mujeres durante una fiesta en Miami. Las imágenes fueron usadas para hacerle guerra sucia y desprestigiarlo aún más. La verdad es que el video que se difundió, vergonzosamente por la revista digital “Cambio”, publicación creada por nada menos que Gabriel García Márquez décadas atrás, correspondía a las vacaciones de Hernández en 2021, pero se utilizó, convenientemente, para confundir y manipular.

En la última semana de campaña el candidato solo fue a Bogotá a unas entrevistas y del resto no salió de la ciudad de Bucaramanga, que es donde reside. Mientras tanto Petro contrastaba esto con actos de campaña y cierres multitudinarios en las principales ciudades del país. La conclusión es que el llamado “viejito de TikTok” sustituyó la comunicación directa y la presencia en la calle con una estrategia invasiva de redes sociales. Hay que recordar que, aunque Colombia tiene un internet libre, sigue siendo un país del tercer mundo en el que la mayor parte de la población no usa las redes como medios para informarse.

“Muchos indecisos concluyeron que no estaba a la altura para ser presidente y prefirieron votar por el populista de izquierda que llevaba 20 años preparándose para el momento que le llegó”

También dio declaraciones desafortunadas, como la de juntar a la Virgen de Chiquinquirá y a las prostitutas del barrio en una sola oración, hecho por el que se vio obligado a pedir perdón. Otro momento cantinflérico fue cuando dijo que había pensado y adelantado pasos para que Germán Vargas Lleras asumiera el Ministerio de Defensa, para a las pocas horas salir a desmentirse argumentando que su declaración anterior había sido una suposición. Hoy Germán Vargas Lleras y su partido forman parte de la coalición que acompañará a Petro.

Todo lo anterior, que es una muestra de su cierre de campaña, es reflejo de una improvisación e inexperiencia notable. Un buen amigo periodista estuvo varios días por Bucaramanga y visitó el comando de campaña de Hernández, donde se encontró con diez o doce jovencitos, de los cuales más de la mitad estaban ejecutando su primer empleo. Ellos manejaban el lugar y se ufanaban en decir que no gastaban plata de los colombinos y que, por el contrario, estaban ahorrándole dinero al país. Por supuesto mi amigo periodista salió muy sorprendido del sitio y absolutamente convencido de que se necesitaba un auténtico milagro para que el ingeniero de 77 años ganara esa elección.

Parece entonces que Rodolfo Hernández no se tomó esta campaña con la seriedad que ameritaba, lo que pesó de forma determinante en las horas finales de la elección. A mi juicio, por esto Petro tuvo un crecimiento tan grande en la segunda vuelta. A la gente independiente y despartidizada se le hizo muy difícil darle el voto a Hernández. Al final, muchos indecisos concluyeron que no estaba a la altura para ser presidente y prefirieron votar por el populista de izquierda que llevaba 20 años preparándose para el momento que le llegó.

Lo único que se puede decir que Hernández hizo con seriedad fue reconocer su derrota de forma rápida y medianamente sobria. Sin embargo, dos días después ya había una controversia nueva, porque no quería aceptar la curul que, por mandato constitucional, le correspondía en el Senado. Sus portavoces decían que él no se sentiría cómodo en el Congreso porque le parecía una pérdida de tiempo tanta debatidera. Luego aceptó, pero entonces no se declaró opositor de Petro, sino independiente… En fin, hasta ahora el paso de este señor por la política ha sido un chiste total, que podría resultarle muy costoso a Colombia.

En Venezuela, desgraciadamente, tenemos años viendo como la improvisación es la regla en muchos de los políticos e instancias que adversan al régimen de Nicolás Maduro, y los resultados están a la vista. Sin ánimo de generalizar ni tampoco de quitarle complejidad al modelo que se instauró en el país, es innegable que buena parte de la oposición debe mejorar sus formas y acciones, si en algún momento pretenden ser una opción de poder real.

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