En la aldea
09 diciembre 2022

La credibilidad del Banco Central del Perú, “mucho por aprender en Venezuela”

Un ejemplo de separación de poderes donde la institucionalidad hace valer la Constitución y las leyes. Esta aproximación que hace el autor sin duda expresa términos y conceptos que no hacen sino validar lo que le permitió por décadas un crecimiento sostenido y una estabilidad macroeconómica al Perú. ¿Cuál ha sido la receta? Un Banco Central que ha ofrecido confianza y credibilidad a la moneda del país, el Sol. “Mucho por aprender en Venezuela”.

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Henkel García U. | 13 julio 2022

Desde hace tiempo busco información sobre los cambios que le permitieron a Perú gozar de décadas de crecimiento y de estabilidad macroeconómica. Preguntaba sobre ello a personas venezolanas que viven allá, también a empresarios peruanos que visitaron Venezuela, y no encontré algún argumento que verdaderamente me convenciera.

Hace poco tuve la oportunidad de intercambiar con peruanos que conocen con mayor detalle el funcionamiento de la economía de ese país. Por supuesto que las preguntas de rigor se abrieron paso. El cambio que muchos de ellos destacan recae sobre la credibilidad del peruano en su Banco Central. Su independencia es un asunto relevante y delicado entre los ciudadanos de Perú, condición que está escrita de forma expresa en su constitución.

Entre las funciones que destaca el BCRP se encuentra1:

  • Regular su moneda y también el crédito del sistema financiero.
  • Emitir las monedas y los billetes.
  • Administrar las reservas internacionales.
  • Llevar y publicar información económica y financiera.

A lo largo de los últimos años, esas funciones se han cumplido a cabalidad. Le ha ofrecido confianza y credibilidad al Sol, y el peruano de hoy valora esto de manera sobresaliente, tanto así que Julio Velarde, el presidente de la entidad, ha estado en ese cargo desde 2006 y ha visto pasar a, por lo menos, 7 presidentes del Perú desde su puesto. Se puede decir que Velarde es una institución dentro de la institución.

El Sol peruano ha sido una de las monedas más estables de Latinoamérica, también tiene una de las inflaciones más bajas, todo ello con altas tasas de crecimiento. Para incidir en el tipo de cambio, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) utiliza lo que se llama flotación sucia. Puede comprar o vender divisas bajo sus criterios, los cuales no son fijos en el tiempo; es decir, lo hace de manera impredecible para evitar manipulación de los actores económicos. Para lograr tal estabilidad no han tenido que sacrificar sus reservas, todo lo contrario, hoy tienen una de las mayores reservas internacionales de Latinoamérica.

“La economía peruana todavía tiene muchos retos por delante, sobre todo en materia de desigualdad y en acceso a los servicios públicos (…) pero abordar esos problemas es más fácil desde la abundancia y la estabilidad”

Tienen mucho cuidado en no sobrevaluar la moneda, porque sería perjudicial para su desempeño económico. En el caso del Perú sobrevaluar su moneda, el Sol, sería muy peligroso porque tienen una política de aranceles bajos o inexistentes, esto se debe, en buena parte, a que forman parte de diferentes zonas de libre comercio, hecho que, a su vez, les ha permitido tanto aumentar sus exportaciones, así como diversificarlas, con el aumento de producción que ello implica.

Por otro lado, como disposición constitucional, el BCRP tiene completamente prohibido financiar al gobierno nacional. Esto es un hecho clave para la estabilidad monetaria y de precios. Y no solo está en la Constitución, sino que cuentan con un balance de poder tan profundo que les permite que esa norma sea cumplida.

Otro principio que tienen a nivel constitucional es el principio de subsidiaridad del Estado2. Con ello alejan al Estado de toda actividad productiva que pueda ser realizada de manera más eficiente por el sector privado. Nuevamente, no solo queda en el papel, sino que tienen instancias institucionales para hacer valer lo escrito tanto en la Constitución del país como en las leyes.

Hay mucho para escudriñar de lo hecho por Perú. Lo que puedo entender es que tanto la ciudadanía, como técnicos y dirigentes políticos, comprendieron que tenían que cambiar de rumbo y también que este debía ser sustentado por un sólido piso institucional. La economía peruana todavía tiene muchos retos por delante, sobre todo en materia de desigualdad y en acceso a los servicios públicos, pero, sin duda alguna, abordar esos problemas es más fácil desde la abundancia y la estabilidad que desde la conflictividad y la pobreza.

Mucho por aprender en Venezuela. Pasamos por una dura crisis económica hasta más profunda que la de Perú. A pesar de que muchos venezolanos entienden la necesidad de los cambios institucionales, la realidad política impide que esa agenda se lleve adelante. Sin embargo, esa renuencia no impide que hablemos y debatamos sobre ella. Es nuestro deber como sociedad hacerlo. 

(1)Disponible en https://www.bcrp.gob.pe/sobre-el-bcrp/finalidad-y-funciones-del-bcrp.html
(2)Disponible en https://www.udep.edu.pe/hoy/2011/06/el-principio-de-subsidiariedad/

@HenkelGarcia

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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