En la aldea
02 febrero 2023

Carolina Amoroso: ‚ÄúEsta sensaci√≥n que tienen de que no hay para ellos lugar en el mundo, (‚Ķ) estas personas se sienten expulsadas‚ÄĚ.

ūüé•Carolina Amoroso: ‚ÄúEl Dari√©n es una trampa que se puede llevar todo lo que aman en este mundo‚ÄĚ

Un relato en primera persona, una conversaci√≥n cercana que habla de migraci√≥n, libertad, esperanza, ‚Äúel sue√Īo americano‚ÄĚ, venezolanos y la selva del Dari√©n. Una entrevista en caliente, donde el abordaje como la experiencia vivida por la entrevistada dan pie para la reflexi√≥n porque ‚Äúestas personas forman parte de un ‚Äėnosotros‚Äô, por eso el dolor de ellos debe ser el dolor de todos, y la tragedia de ellos debe ser la tragedia de todos, y no nos puede dar lo mismo (‚Ķ) alzar la voz, pero tambi√©n demandar acciones concretas‚ÄĚ; palabras de Carolina Amoroso, la valiente periodista argentina que de ni√Īa vivi√≥ en Venezuela.

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Walter Molina Galdi | 08 agosto 2022

Sobre la migraci√≥n venezolana varios han escrito, tal vez menos de lo que deber√≠an, eso s√≠, tomando en cuenta la magnitud y la velocidad en la que lleg√≥ a ser la segunda m√°s grande en el mundo, y la m√°s importante en la historia de la regi√≥n, por lejos. Su nombre oficial, por as√≠ decirlo, es as√≠: ‚ÄúCrisis de migrantes y refugiados de Venezuela‚ÄĚ, y en la actualidad, seg√ļn datos de la Plataforma de Coordinaci√≥n Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), para el 5 de julio de 2022, los venezolanos que hab√≠an huido de su pa√≠s eran 6.147.040. Aunque ciertamente ya con ese n√ļmero se puede hablar de otro pa√≠s‚Ķ fuera.

Tal vez han sido menos los que han escrito sobre las razones de semejante situaci√≥n. O, digamos, ya que estamos poni√©ndole nombres a las cosas, los que las han mencionado con todas sus letras: un r√©gimen dedicado a desaparecer cualquier vestigio de libertad y una Emergencia Humanitaria Compleja. Esa palabrita final, ‚Äúcompleja‚ÄĚ, es fundamental, porque la crisis no ha sido el resultado de una cat√°strofe natural o de una guerra convencional. No. Fue un dise√Īo desde el poder.

Esa crisis por dise√Īo la sufren todos, porque la falta de libertad, para comenzar, la sufren incluso quienes sienten que est√°n c√≥modos con no molestar al poderoso. Pero, ciertamente, siempre est√°n los que sufren m√°s, los que no saben si ma√Īana podr√°n seguir adelante, los que ya no tienen pesadillas al dormir, pues estas suceden durante el d√≠a, despiertos. Para estos, que es, seg√ļn datos de, por ejemplo, la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) una mayor√≠a del pa√≠s, quiz√°s la √ļnica posibilidad de cambiar su vida, sea huir.

Frente a tanta tragedia y desesperaci√≥n, y frente a una regi√≥n cada vez m√°s compleja y golpeada econ√≥mica, social y pol√≠ticamente hablando, las miras de muchos ya no est√°n en la vecina Colombia, ni en Chile o Per√ļ. Ahora ven directamente a Estados Unidos pensando y deseando que aquello del ‚Äúsue√Īo americano‚ÄĚ pueda ser verdad. Pero para llegar hacia all√° con poco dinero las opciones son pocas y peligrosas. La m√°s dura de ellas, sin duda, es atravesar esa selva llamada Dari√©n, ubicada entre Colombia y Panam√°. En junio de este a√Īo, seg√ļn datos oficiales, 15.600 migrantes atravesaron el Dari√©n, de los cuales el 72% fueron venezolanos. S√≠, los venezolanos han desplazado por mucho a los cubanos y haitianos, que siempre fueron los que mayormente cruzaban -o intentaban- el llamado ‚Äútap√≥n‚ÄĚ.

‚ÄúCreo que muchas veces cuando se imponen visas o restricciones para las personas de determinadas nacionalidades, entre ellas a los venezolanos, con el fin de disuadir las migraciones, lo que termina pasando es que la migraci√≥n no cesa‚ÄĚ

Carolina Amoroso

Hace pocas semanas Carolina Amoroso, una de las periodistas argentinas m√°s destacadas de la actualidad, viaj√≥ junto a sus dos acompa√Īantes de traves√≠a y camar√≥grafos de Todo Noticias (TN) -canal de televisi√≥n por suscripci√≥n argentino- Juan Pablo Chaves y David Santistebe, directamente al Dari√©n. Lo hizo, cabe destacar, poco tiempo despu√©s de volver de Ucrania, tras cubrir durante un buen tiempo la invasi√≥n rusa all√°. S√≠, as√≠ es ella. Por eso es tan valiosa.

Carolina, hay que destacar, vivi√≥ en Venezuela durante su ni√Īez y siempre se sinti√≥ parte de esa realidad, conociendo a la gente y sus historias. Lleg√≥ a El Tigre, estado Anzo√°tegui, a los 11 a√Īos por el trabajo de su padre que era petrolero, y desde all√≠ quiso a Venezuela tanto como a su Argentina. Por todo ello, en el a√Īo 2020 escribi√≥ un libro precisamente sobre nuestra migraci√≥n: Llorar√°s: Historias del √©xodo venezolano. El t√≠tulo lo pens√≥, claro, por la canci√≥n de nuestro Oscar D‚ÄôLe√≥n, y porque tantas historias producen l√°grimas, porque detr√°s de tantos n√ļmeros, hay historias. Y eso fue lo que cubri√≥ Carolina durante m√°s de una semana en el Dari√©n. Sobre lo que hablamos, y sobre otras cosas tambi√©n.

-¬ŅDurante cu√°nto tiempo estuviste cubriendo lo que ocurre en el Dari√©n?, ¬Ņcu√°ntos d√≠as estuviste hablando con tanta gente que intenta cruzar esa selva buscando un futuro mejor?

-Nosotros estuvimos en total 10 d√≠as de cobertura, iniciamos en el lado colombiano, en el portal del Dari√©n de ingreso, primero estuvimos en Necocl√≠, en el departamento de Antioquia y despu√©s cruzamos en las lanchas con los migrantes rumbo a Capurgan√°, y desde all√≠ bueno, en un albergue que es una especie de terreno bald√≠o, a partir del cual luego uno se encuentra con los gu√≠as que nos llevan por las trochas. Nosotros hicimos las primeras horas de camino por esas trochas y despu√©s salimos de Capurgan√° a Puerto Obald√≠a; ingresamos as√≠ a territorio paname√Īo. Despu√©s bueno, tuvimos que ir a Panam√° City para volver a ingresar al Dari√©n del lado paname√Īo e ir primero a San Vicente que es el campo de recepci√≥n de migrantes, y despu√©s nos fuimos selva adentro ya del lado paname√Īo, al punto de llegada de los migrantes que es Cana√°n Membrillo, un paraje ind√≠gena al que est√°n llegando los migrantes apenas salen del Dari√©n.

-En una frase, ¬Ņc√≥mo describir√≠as lo que viste durante ese tiempo?

-En una frase te dir√≠a que el Dari√©n es el secreto macabro mejor guardado de Am√©rica Latina. Es la s√≠ntesis de todas las deudas pendientes con nuestras poblaciones m√°s vulnerables. Cuenta la realidad de tant√≠simas personas que vienen de pa√≠ses que los expulsan, con reg√≠menes que aplastan sus libertades y sus derechos fundamentales. Bueno, aparte el flujo migratorio que encontr√© los d√≠as que estuve all√≠, viene por supuesto, mayoritariamente de Venezuela en este momento, pero tambi√©n de Cuba, Hait√≠, y al Dari√©n llegan personas de otros lugares del mundo, como Yemen, Bangladesh, lugares de √Āfrica‚Ķ Pero me asombr√≥ tambi√©n ver dentro de quienes migran, a mucha gente huyendo no solamente de la pobreza, sino tambi√©n de la falta de libertad y de la discriminaci√≥n. Muchas de las personas que est√°n cruzando el Dari√©n vienen del derrotero de varias migraciones, y sienten como he dicho varias veces, que no hay ya lugar en el mundo para ellos, as√≠ que se aferran a ese √ļltimo sue√Īo, el sue√Īo definitivo, el ‚Äúsue√Īo americano‚ÄĚ, incluso cuando ello implica arriesgar la vida.

Carolina Amoroso: ‚ÄúLa verdad es que el Dari√©n es la expresi√≥n de la desesperaci√≥n humana, pero tambi√©n de la enorme deshumanizaci√≥n que hay en las poblaciones m√°s sufrientes‚ÄĚ.

-No es entonces una exageraci√≥n aquella frase de ‚Äúel infierno en la tierra‚ÄĚ.

-El Dari√©n es el infierno en la tierra, s√≠. Ves y escuchas los relatos del horror, relatos de situaciones extremas, gente que ha visto a personas morir, gente que cuenta historias de padres que han perdido a sus hijos y se han quitado la vida, personas que llegan en estado de shock, chiquitos que salen solos de la selva porque algunos de sus padres han sufrido una herida y el otro padre se ha quedado a acompa√Īar a su compa√Īero de vida, a su amor, a su pareja, y les da a los hijos o al hijo al cuidado de una persona, de un familiar o un amigo del camino. La verdad es que el Dari√©n es la expresi√≥n de la desesperaci√≥n humana, pero tambi√©n de la enorme deshumanizaci√≥n que hay en las poblaciones m√°s sufrientes. Eso es el Dari√©n.

-T√ļ fuiste con dos compa√Īeros y por supuesto con un plan m√°s o menos elaborado, pero incluso as√≠ viviste en primera persona las dificultades que los migrantes deben transitar en esa selva. ¬ŅEn alg√ļn momento temiste por tu vida o viste algo que te haya causado temor?

-Mira, por supuesto que es un territorio muy complejo. Uno cuando llega a Necoclí, y después cuando estás en el Chocó, tienes la sensación de que ahí no hay una presencia institucional, estatal o de una Nación. Ahí lo que hay es otra organización que funciona como la ley en el lugar, que es el Clan del Golfo, que controla no solamente el narcotráfico, sino todos los demás negocios, entre ellos la migración. Y claro que eso plantea complejidades para trabajar, porque estamos hablando de territorios tomados por grupos criminales desde hace mucho tiempo. Pero nada se compara con lo que viven los que hacen la travesía, y bueno, nosotros lo que intentamos hacer es poner el foco y el protagonismo en lo que viven ellos, que es lo que importa.

-Una de tantas personas que entrevistaste, te mencion√≥ que los gu√≠as a los que les pagaron en alg√ļn momento desaparecieron. ¬ŅFueron muchos los que te contaron situaciones similares?

-S√≠, hay varias personas que refieren haber perdido a los gu√≠as porque realmente hay que mantener la velocidad al caminar en la selva, y es muy, muy dif√≠cil. Te digo, nosotros en las horas que caminamos all√≠, nos agarr√≥ una lluvia muy, muy copiosa y piensa que hay que atravesar r√≠os, a nosotros nos toc√≥ hacerlo y te puedo asegurar que todo eso ya se convierte en un lodazal y encima hay precipicios de selva, o sea, hay que realmente caminar con cuidado, pero al mismo tiempo tratar de no perderse del grupo y del gu√≠a. Imag√≠nate lo que significa esto para las personas que tienen hijos. Yo, cuando nosotros salimos, no me pod√≠a imaginar c√≥mo iban a ser los d√≠as que segu√≠an para las familias que hab√≠amos entrevistado, y esto era solo el principio, sobre todo para los que ten√≠an a los chiquitos. Consegu√≠ a una chica de 23 a√Īos que ten√≠a a dos mellizos peque√Īos que ven√≠a con su marido, estaba cansada. Era muy doloroso imaginarlo. Con respecto a lo de los gu√≠as tambi√©n han referido que algunos por ejemplo les dicen ‚Äúbueno, ustedes solo pagaron hasta ac√°‚ÄĚ y les piden m√°s dinero para seguir. Bueno, imag√≠nate que estas personas llevan dinero para llegar a Panam√° y luego seguir hacia Estados Unidos, porque esto es lo que al menos los que entrevistamos dicen, ellos quieren llegar a Estados Unidos, esa es la idea inicial.

-En tu documental cada testimonio es m√°s fuerte que el otro. A cada quien le quedar√° marcado uno en particular, seguramente, pero a ti, que los hiciste all√≠ en persona, ¬Ņcu√°l dir√≠as que fue el que m√°s te impact√≥ o el que ahora que te hago esta pregunta te viene a la mente?

-Te dir√≠a que elegir√≠a dos testimonios, uno que me conmovi√≥ much√≠simo fue a un hombre haitiano, uno de los primeros que hice. El hombre estaba a punto de subirse a una lancha con su mujer y su hijito de 17 meses para cruzar hacia Capurgan√°, para comenzar la traves√≠a del Dari√©n. Me contaba que ellos ven√≠an de Brasil, obviamente eso me hac√≠a pensar lo que te dec√≠a antes, el derrotero de varias migraciones. Y le pregunt√© si ten√≠a miedo, y me dijo: ‚Äúmiedo s√≠, pero la vida de los pobres es as√≠‚ÄĚ. Eso me pareci√≥ muy doloroso.

-¬ŅY el segundo?

-El otro es el del padre que se reencontr√≥ con su hijito, un chiquito de gorra negra, que hab√≠a salido solo de la selva. Nosotros lo hab√≠amos entrevistado a √©l, a un hombre venezolano y a uno cubano, que ven√≠an acompa√Ī√°ndolo porque su familia se hab√≠a quedado atr√°s, el chiquito ten√≠a unos ocho a√Īos. El hombre cubano realmente estaba conmocionado, lloraba mucho, y el nene bueno, nos dec√≠a que sus padres no hab√≠an sido r√°pidos y hab√≠an quedado atr√°s. En medio de la tarde en Cana√°n Membrillo el chiquito vino a buscarme, donde est√°bamos con uno de los camar√≥grafos, y me dijo que hab√≠a aparecido su familia y bueno, me acerqu√© y les pregunt√© si pod√≠a entrevistarlos y as√≠ lo hice con su pap√°, siempre con su hijo al lado. √Čl me dio un testimonio muy duro, recordando que los cubanos les hab√≠an advertido en los ‚Äė90 que era muy dif√≠cil aquello de agarrar una balsa y salir a punta de tibur√≥n, y que no los hab√≠an escuchado, y ahora lo estaban pagando. Y en un momento me dijo una frase que me pareci√≥ terrible, pero creo que resume mucho lo que es el Dari√©n, me dijo: ‚Äúy bueno, seguiremos migrando y se nos est√°n acabando los pa√≠ses‚ÄĚ. Y esta sensaci√≥n que tienen de que no hay para ellos lugar en el mundo, te dir√≠a que es para m√≠ el denominador com√ļn y la explicaci√≥n detr√°s de esto que parece inexplicable mirado desde la comodidad de quien no se siente expulsado del mundo. Pero estas personas se sienten expulsadas.

Carolina Amoroso vivi√≥ la traves√≠a por la selva del Dari√©n como una migrante m√°s, solo que al final del camino ella y su equipo volver√≠an a casa; Juan Pablo Chaves y David Santistebe los camar√≥grafos que la acompa√Īaron.

-Recuerdo este testimonio que comentas. Este hombre enviaba un mensaje, por as√≠ decirlo, a las personas que hablan de una Venezuela ‚Äúmejorada‚ÄĚ. Les preguntaba que, si eso era as√≠, ¬Ņpor qu√© la gente decid√≠a arriesgar su vida en el Dari√©n? Que haya salido eso en el documental no es casualidad. ¬ŅOpinas lo mismo que ese se√Īor?

-Bueno, creo que el Darién funciona como el contraste de todo ese relato y de toda narrativa, el contrate más absoluto, la kryptonita de esa narrativa.

-De las personas fallecidas, que son datos muy precarios, ¬Ņqu√© dice la gente? Seguramente la mayor√≠a de los que han atravesado esa selva, o intentan hacerlo, vieron a alguien morir. Esa realidad supera cualquier cifra.

-Los datos son precarios, como dices, y también lo que uno escucha en la mayoría de los testimonios, es que los caminantes refieren haber visto personas muertas, también secuencias y hechos traumáticos como el que ya te comenté de padres que pierden a sus hijos y luego se quitan la vida en el Darién. Esto lo escuchamos en más de un testimonio. Esto da cuenta de la desolación, del desamparo, de la desprotección, y de la enorme deshumanización como decía antes, que implica la travesía del Darién; y como también esto a pesar de que muchos comienzan la travesía con miedo, el Darién los termina sorprendiendo al ser mucho peor de lo que esperaban.

-¬ŅY las autoridades? T√ļ has dicho que esto es lo m√°s grave que hoy se est√° registrando en t√©rminos humanitarios en nuestro Continente, ¬Ņqu√© tanto est√°n haciendo las autoridades por dar una mano real a esta situaci√≥n?

-Bueno, me parece que en cuanto a las responsabilidades, pondr√≠a en primer lugar, desde luego, la responsabilidad de las autoridades de aquellos pa√≠ses que son expulsores, y hablo en el caso de los principales flujos de nuestra Am√©rica Latina, porque hay reg√≠menes que avasallan todos los derechos fundamentales, que no brindan posibilidades para que las personas lleven adelante sus vidas y tengan condiciones de vida que garanticen el m√≠nimo de dignidad, y bueno, sumado a eso son tambi√©n reg√≠menes que cercenan las libertades, eso hay que decirlo. Muchas de estas personas van tambi√©n por sus sue√Īos de libertad, y emprenden esta traves√≠a por sus sue√Īos de ser libres. Esa es una primera l√≠nea de responsabilidad. Luego est√° tambi√©n la responsabilidad, o lo que le corresponde a quienes funcionan como pa√≠ses receptores, o receptores temporales de estos flujos migratorios. La respuesta a una crisis humanitaria debe ser eso: humanitaria. La selva del Dari√©n funciona como una ruta migratoria irregular porque en el territorio del Choc√≥ colombiano hay una ausencia de control justamente sobre ese territorio, que est√° en manos de grupos criminales que operan hace mucho, mucho tiempo en el lugar y que controlan tambi√©n el negocio de la migraci√≥n. Y luego, la recepci√≥n en distintos puntos de Am√©rica Latina debe ser una recepci√≥n acorde al nivel de necesidad y de emergencia humanitaria de la que estamos hablando.

-Una necesidad muy grande. Hablamos de asistencias de todo tipo, ¬Ņes as√≠?

-Así es. Muchísimas de estas personas llegan al Darién con emergencias sanitarias, con emergencias de salud mental, con necesidades muy, muy básicas y urgentes, y tienen que encontrarse con una recepción y una estructura, y una cantidad de recursos puestos al servicio de la recepción de esas personas para que reciban el trato que deben recibir, por tratarse además de desplazados forzados; con lo cual ahí me parece que hay una línea de responsabilidad también en los países receptores. Creo que muchas veces cuando se imponen visas o restricciones para las personas de determinadas nacionalidades, entre ellas a los venezolanos, con el fin de disuadir las migraciones, lo que termina pasando es que la migración no cesa, justamente por el primer motivo que acabo de esgrimir, que tiene que ver con que vienen de países expulsores y en muchos casos vienen de derroteros de varias migraciones sin poder hacer pie, con lo cual la pregunta termina siendo si estas personas van a ser empujados o no, a una ruta irregular de este nivel de peligrosidad. No si van a seguir migrando o no, porque van a seguir haciéndolo.

-¬ŅY qu√© podemos hacer los ciudadanos?

-Los ciudadanos podemos, en principio, tratar de establecer un profundo puente de empatía con estas personas, tratar de comprender cuál es la situación de la que están saliendo y el infierno del que están tratando de huir, para por supuesto, intentar informarnos sobre esto que está sucediendo, informar a otros, dar a conocer la información sobre lo que está sucediendo en el Darién y otras rutas irregulares que implican un riesgo de vida para muchas de estas personas; y los ciudadanos también podemos interpelar y ejercer presión social para que nuestras autoridades hagan lo que tienen que hacer para que se respeten los derechos fundamentales de estas personas, y para que sean recibidas como eso, como personas con derechos en los distintos países a los que llegan.

-T√ļ escribiste un libro sobre Venezuela, ‚ÄúLlorar√°s‚ÄĚ. Conoces lo que all√≠ ocurre no solo porque viviste en el pa√≠s sino porque lo estudias, lo lees, lo interpretas, y lo vives. En 2019 estuviste en la frontera con Colombia y ahora en la selva del Dari√©n. Has escrito sobre esa comunidad que se aferra a sus esperanzas y que entiende el sentido profundo de empezar de nuevo, pero que ahora pone su vida en peligro para lograrlo. ¬ŅQu√© mensaje le dejar√≠as al mundo, a los poderosos, a los que, como decimos, pueden mover hilos para que dejemos de llorar por tanta tragedia?

-El mensaje que dejar√≠a, es que todos somos caminantes. Todos venimos de un mismo lugar y una misma b√ļsqueda que tiene que ver con tratar de encontrar un futuro posible, tratar de garantizarles un mejor futuro a las personas que amamos. El mensaje principalmente es: sepan que estas personas somos nosotros. Estas personas forman parte de un ‚Äúnosotros‚ÄĚ, por eso el dolor de ellos debe ser el dolor de todos, y la tragedia de ellos debe ser la tragedia de todos, y no nos puede dar lo mismo. Y que no nos d√© lo mismo implica, por supuesto, alzar la voz, pero tambi√©n demandar acciones concretas.

-Y por √ļltimo, a los venezolanos dentro del pa√≠s y a los que buscan su segunda o tercera migraci√≥n, y tambi√©n a los ciudadanos de otras nacionalidades que cruzan esa selva, cubanos, haitianos, etc. ¬ŅQu√© mensajes les quieres dejar?

-Bueno, sin arrogarme por supuesto el derecho a aconsejar a nadie, esto lo hago ya casi como un pedido, les dir√≠a sin duda que no tomen la ruta del Dari√©n. Es mucho lo que hay en juego, much√≠simo lo que tienen para perder. Los sue√Īos de libertad y de un futuro mejor los puedo comprender, realmente los comprendo, los siento y me duele esa enorme desilusi√≥n con la que llegan a exponerse a una emigraci√≥n tan peligrosa, lo entiendo profundamente. Pero cr√©anme que el Dari√©n es una trampa que se puede llevar todo lo que aman en este mundo, y que incluso si logran pasarlo pueden dejarle huellas y heridas imborrables y traum√°ticas, as√≠ que mi mensaje ser√≠a ese: no lo hagan.

*Politólogo de la Universidad Central de Venezuela.

*Las fotografías son cortesía de la entrevistada, Carolina Amoroso, al autor Walter Molina Galdi y de él al editor de La Gran Aldea.

*El video fue facilitado por el autor, Walter Molina Galdi, al editor de La Gran Aldea

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