En la aldea
27 mayo 2024

Espías comunales y ¿elecciones anticipadas? (I Parte)

“La revolución chavista, el aparato comunal, no ha logrado colonizar el lenguaje comunitario, ni sus vivencias, ni las prácticas que nos identifican como pueblo. Estamos en un terreno de resistencia, ¿lo aprovecharán los políticos de oposición?”.

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Mirla Pérez | 03 noviembre 2022

Uno de los elementos fundamentales de la resistencia consiste en no asumir el lenguaje del opresor, de quienes dominan, porque se trata de un sistema que busca el quiebre de toda la población. Este quiebre se produce con la anulación de la voluntad y es acompañado con la resignificación del lenguaje. Esto lo viene haciendo el sistema desde el primer momento, el camino tomado es despojarnos de conceptos asociados a algunas prácticas fundamentales. Realidades paralelas se van construyendo hasta lograr dominar las originarias. Sustituir lo precedente, tradicional, histórico, y en su lugar imponer lo “nuevo”, lo revolucionario.

Así han actuado, en un primer momento, plantean la nueva estructura que se hace presente de modo paralelo con la preexistente, luego la realidad que le antecede es sustituida en un movimiento de eliminación. Me detendré en cuatro ámbitos fundamentales: el Estado, como instituciones, en la ley, en lo militar y en lo comunitario.

En el momento revolucionario pueden coexistir, transitoriamente, las dos estructuras, pero es inevitable que una sea desplazada o sustituida por la otra. Esto lo hemos venido argumentando en los artículos sobre el Estado comunal, publicados en este portal, y en los distintos estudios del Centro de Investigaciones Populares.

El Estado comunal, en este momento, coexiste con la geopolítica municipal, consejos comunales versus alcaldías, territorialmente hay una cantidad de estructuras que se han venido imponiendo bajo la sombra de una ley orgánica que, también, será transitoria. La Ley Orgánica de los Consejos Comunales tiene como paraguas la Ley de Ciudades Comunales y Comunas. Pero es ley orgánica, ¿orgánica respecto a qué?, ¿a la Constitución?, ¿cuál Constitución?, ¿la que existe o la que se está produciendo en la constituyente de calle?

“Quisiera que se fueran, todo lo vigilan…”. “Están pendiente de todo lo que uno hace, conocen la vida de todas las personas de la comunidad. Me siento amenazada, por eso llego de trabajar y me meto a la casa”

Insisto en una idea-fuerza de la revolución socialista venezolana: “… la constituyente en la calle…”. Esta afirmación significa que no hay poder constituido, se está produciendo, el hombre “nuevo” y el “nuevo sistema” está naciendo. “El viejo orden burgués”, y su democracia tiene que ser sustituido, así como fueron sustituidas las fuerzas armadas profesionales por la milicia politizada y sin formación. Lograron hacerlo, lo siguen haciendo, avanzan en su propósito bajo una nueva “legalidad” revolucionaria.

Hablan de una “nueva legalidad”, la legalidad existente es transitoria y se la puede sustituir, es iluso, lo plateado por Enrique Márquez respecto al adelanto de las elecciones: “No hay justificación para adelantar la elección. El proceso de adelantar una elección no es sencillo, porque tiene que tener una justificación legal, constitucional y política”. ¿Eso ha ocurrido de ese modo en Venezuela, un país en el que no hay Estado de Derecho?, ¿realmente ha prevalecido la ley ante la arbitrariedad?

Termina Márquez con la reflexión: “Yo honestamente espero que no se adelanten, sino que sencillamente cumplamos al pie de la letra con la Constitución…”; y cierra apelando a la esperanza, sabe que la amenaza de adelantar las elecciones presidenciales, hecha por el vicepresidente del PSUV, es una sentencia a muerte de cualquier proceso electoral democrático, calificado por ellos como “burgués”.

Para el sistema la verdadera democracia y elección, son las comunales. Por eso el vicepresidente del PSUV puede burlarse de los venezolanos, en general, diciendo que las elecciones se adelantarán. ¡Sabe que pueden hacerlo si se les antoja! No se trata de un poder legal, sino de un poder arbitrario que lo empujaría a tomar esa decisión. ¿Lo harán? En psicología se dice: el mejor predictor de las conductas futuras, son las conductas pasadas.

En esa misma idea de decir la verdad entre líneas, burlas y seudo bromas, entra la orden explicita de espiar al vecino que debe cumplir el jefe de calle: “Ustedes -jefes de calle- conocen en su calle a todo el mundo, ahí no hay gallo tapado, ¿verdad?, usted puede pasar por un sitio y dice: ahí se está mudando una gente, en esa casa, pero a las dos horas usted sabe quién es esa gente, en la calle es así, no nos pueden caer a coba. ¡Ah!, se mudó para acá un guarimbero, hay que observarlo, hay que estar pendiente de él”.

Eso es espiar, sapear, vigilar. Lo que dice el vicepresidente del PSUV, lo habíamos encontrado en la percepción del vecino en nuestro estudio publicado en el portal del Observatorio Convivium, cito en extenso: “Las razones para no sentirse libres en las comunidades en las que está presente la estructura comunal tienen que ver con la vigilancia, control, persecución, coacción, búsqueda de obediencia al aparato de Estado y su proyecto chavista”.

Un resumen de los principales argumentos que encontramos en las comunidades:

“Ellos están pendiente de qué orientación política tenemos, al ver que no somos chavistas es poca la ayuda que prestan…”. “Quisiera que se fueran, todo lo vigilan…”. “Están pendiente de todo lo que uno hace, conocen la vida de todas las personas de la comunidad. Me siento amenazada, por eso llego de trabajar y me meto a la casa”. “… esa es una manera de controlar a la comunidad, por ejemplo, los jefes de calle están encargados de supervisar si los habitantes pertenecen a partidos políticos opositores al Gobierno, y están constantemente controlando y supervisando a todos”. Informe semestral, p. 24.

No es solo que el vicepresidente del PSUV los aliente, o les ordene a los jefes de calle espiar a las comunidades. No. Esa es una tarea asignada a los jefes de calle, a los jefes de comunidad, a los jefes de las UBCH; lo hacen y la gente lo sabe, lo pueden narrar como algo que se da y lo padecen. No es únicamente amenaza, es programa, es acción, es dominación.

Esto me lleva al cuarto ámbito de eliminación y/o resignificación: el comunitario. Siempre vamos a diferenciar comunal de comunitario. Comuna no es comunidad, el comunero no es un vecino, no es un cercano, no es un convive. En el significado chavista, es un sujeto ideologizado, un revolucionario, un hombre “nuevo”, el ser que recibe órdenes y las obedece en la vida cotidiana.

Vemos que las comunidades están replegadas en sus prácticas tradicionales, conservan su lenguaje, viven lo comunal como un espacio externo al comunitario. Desde la comunidad lo comunal “es asunto de estás conmigo sino estás contra mí…”. “No estoy de acuerdo con lo que hacen. Ellos no toman en cuenta a la comunidad”. Informe Observatorio Convivium, marzo 2022, p. 28.

Es una expresión que contiene la disposición y la interpretación del hacer comunal, excluyente, partidista, problemático, cerrados, siempre son los mismos… En la voz de la comunidad: “Tienen poca presencia, solo se notan cuando está lo del pago y entrega del CLAP, o cuando hay elecciones”. “A cada rato hacen censos para saber cuáles son los votos duros, blandos y opositores…”.

Para cerrar, quiero hacerlo con expresiones de la propia gente de las comunidades, cito: “Comunales quieren dominar. Vecinales somos vecinos y no bichos manejados…”. “Era mejor asociación de vecinos. Otro tipo de gente. Las alcaldías eran mejores con los vecinos…”. Permanece la diferenciación entre la acción comunal, la vecinal y la municipal.

La revolución chavista, el aparato comunal, no ha logrado colonizar el lenguaje comunitario, ni sus vivencias, ni las prácticas que nos identifican como pueblo. Estamos en un terreno de resistencia, ¿lo aprovecharán los políticos de oposición? Te invito a que me acompañes la próxima vez.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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