En la aldea
24 junio 2024

El Triángulo de Karpman y Venezuela

“Tenemos un grave diseño de sistema. O tal vez, el sistema disfuncional se instauró como reflejo de una interacción social poco sana. Tanto los líderes, como la sociedad toda tenemos la tarea pendiente de cambiarlo, de diseñar un modelo de país que tenga una relación sana entre liderazgo y sociedad, entre Estado y ciudadanía”.

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Henkel García U. | 19 abril 2023

Desde hace un buen tiempo, y con mis limitados conocimientos del área, intento apoyarme en algunas teorías de psicología para explicar fenómenos políticos-sociales locales. Una de ellas es el Triángulo dramático de Karpman. Esta teoría o modelo fue desarrollada por Stephen Karpman e intenta explicar la interacción destructiva que en muchas ocasiones ocurre entre personas o grupos con relaciones disfuncionales.

El modelo define tres roles, cada uno con características específicas. El triángulo es invertido y en las puntas superiores se encuentran el perseguidor y el héroe (o salvador), los cuales se sobreponen al tercer rol o actor ubicado en la parte inferior, la víctima.

El perseguidor

Es una persona o un grupo de personas que se caracteriza por su hostilidad, su afán controlador y de dominación. Por otro lado, hacen cumplir las normas con crueldad, manipulan a través del miedo, y necesitan por sobre todas las cosas que le reconozcan su autoridad. Su posición existencial es la de sentirse superiores a los demás.

El héroe

Este se regocija que los demás dependan de él. Esa dependencia es la que le da seguridad. Paradójicamente se siente superior respecto a quien trata de ayudar, lo cual hace como vía de control. Su intención final es crear una relación de dependencia, para lo cual refuerzan la sensación de indefensión y de inferioridad de las personas o grupos de personas que juegan el rol de víctimas. Necesita que lo necesiten.

La víctima

En este rol la persona no se siente suficiente, tiene baja autoestima. Puede que no lo exteriorice, pero se cree inferior a los demás y cree que la aparición de un héroe puede salvarlo de su situación disfuncional. También puede buscar que lo sometan, porque ese tipo de situaciones le resultan familiares. Se manifiestan y se sienten indefensos, y son propensos a relacionarse de manera codependiente. Necesitan ayuda, comprensión y compasión externa de forma recurrente.

Al leer hasta acá ya muchos de Uds. pueden encontrar paralelismos con la dinámica político-social de Venezuela. Una en la que los políticos se ubican en la parte superior del triángulo, algunas veces como héroes y otras tantas como perseguidores, y la ciudadanía en la parte inferior del mismo.

“El mundo político y las élites también tienen un trabajo interno y emocional que hacer. Sus miedos, sus heridas se ven plasmadas en su manera de actuar, en su manera de relacionarse con la ciudadanía”

Podemos decir que después de tantos años de disfuncionalidad en la relación Estado (Gobierno) – Ciudadano, el venezolano poco a poco ha abandonado su rol de víctima. Entendió que su vida depende más de él mismo de lo que antes pensaba, que realmente no es incapaz, ni indefenso, que el ofrecimiento de ayuda por parte de los “líderes” políticos no era más que una vía de control y dominación, y que los héroes pueden volverse perseguidores en un abrir y cerrar de ojos.     

Ese convencimiento debe ser masivo para que la dinámica del país deje de ser disfuncional. Cuando lo logremos tendremos una sociedad fortalecida, que cree en sí misma, la cual velará por conservar un mínimo de autonomía y que exigirá que la institucionalidad y el Estado estén a su servicio, y no a favor de los “perseguidores” y “héroes” de turno. Por otro lado, reconocerá a quienes estén en la parte superior del triángulo y no querrá volver a esa relación codependiente.

El mundo político y las élites también tienen un trabajo interno y emocional que hacer. Sus miedos, sus heridas se ven plasmadas en su manera de actuar, en su manera de relacionarse con la ciudadanía. Sentirse superiores y necesitados les proporciona una falsa seguridad que no les sirve ni a ellos, ni al país.

Y por último, tenemos un grave diseño de sistema. O tal vez, el sistema disfuncional se instauró como reflejo de una interacción social poco sana. También, el hecho de ser un país petrolero y nuestro antepasado como nación, retroalimentaron y afianzaron ese sistema. Tanto los líderes, como la sociedad toda tenemos la tarea pendiente de cambiar ese sistema, de diseñar un modelo de país que tenga una relación sana entre liderazgo y sociedad, entre Estado y ciudadanía.

@HenkelGarcia

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