En la aldea
23 abril 2024

El “pequeño Manhattan” y sus pilotes de barro

El boom urbanístico de los municipios Chacao y Baruta (Las Mercedes) -ambos gobernados por Fuerza Vecinal- es seriamente cuestionado por residentes, organismos vecinales y expertos. Los cambios de uso y de ordenanzas, realizados con prisas y sin consultas y con dudosa legalidad, permiten construcciones que afectan la vida ciudadana y abonan terreno para la corrupción.

Lee y comparte
Javier Conde | 09 mayo 2023

Un grupo de alcaldes de Fuerza Vecinal (FV) asistió a fines de abril a la primera Cumbre de Ciudades de las Américas celebrada en Denver, Colorado. Participaron cientos de alcaldes de Estados Unidos y de todo el continente y miles de representantes del sector privado. El encuentro es un compromiso de la IX Cumbre de las Américas, celebrada en Los Ángeles, y precedida de una polémica que toca a Venezuela: el anfitrión, Joe Biden, no invitó a los “tres dictadores” de esta parte del mundo. A saber, Miguel Díaz-Canel, Daniel Ortega y Nicolás Maduro. 

Un comunicado del Departamento de Estado también anuncia en ese contexto el lanzamiento de la iniciativa Ciudades Adelante, para ayudar a los municipios del continente a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad mediante alianzas con el sector privado, instituciones financieras, el sector académico y las ONG.

Todo un desafío de ingeniería política para estos representantes de Fuerza Vecinal creyentes de “la reconciliación y el reconocimiento de todos los sectores del país”. La “ingeniería política” se le ha dado bien a juzgar por su veloz éxito electoral: 30 alcaldías, un centenar de concejales y una gobernación es su cosecha, Y van por más.

“Cómo y por qué se aprobó la ordenanza del eje norte del municipio [Baruta] que permite el crecimiento ‘incontrolado’ de Las Mercedes, la gran burbuja del sureste caraqueño y símbolo efímero de que ‘Venezuela se arregló’”

Enfluxados y encorbatados y conectados a sus celulares, los alcaldes –Gustavo Duque (Chacao), Morel David Rodríguez (Maneiro, Nueva Esparta), Manuel Ferreira (Lechería, Anzoátegui), León Jurado (San Diego, Carabobo) y Vicente Sacarano (diputado regional y coordinador general de la Alcaldía de San Diego)- hicieron saber mediante video y audio mientras caminaban en dirección a la sala F del Centro de Convenciones de Colorado que asistían a “interesantes” conferencias sobre “desarrollo y sustentabilidad”. Y que seguirían informando.

La agenda de la Cumbre de Ciudades de América fue amplia y específica a la vez: avance digital, energía, movilidad y transporte, migración, vivienda y seguridad -de lo que escaseamos en casi todos los ítems y “exportamos” en otro- y dos asuntos peliagudos: democracia e inclusión y ciudades saludables y vibrantes.

Y a eso vamos: ¿Hay suficiente democracia y la inclusión necesaria en algunas de estas alcaldías gobernadas por Fuerza Vecinal?, ¿puede ser contradictorio ciudades saludables con ciudades vibrantes?, ¿o no son ni lo uno ni lo otro o son, como pregonan estos líderes, lo uno y lo otro? 

Miedo

Más de una decena de personas fueron consultadas para elaborar esta nota que pone su acento en la mirada de los vecinos de los municipios de Chacao y Baruta, de Caracas, sobre la gestión municipal. ”El pequeño Manhattan de Caracas”, como tituló una nota de la BBC de enero de este año, aunque en referencia solo a Las Mercedes. Diez o más voces y ni un nombre. Es lo que hay. Un denominador común, hay aprehensión, temor a identificarse, precaución ante cualquier represalia. 

¿Por qué en alcaldías dominadas por “opositores” se puede respirar también cierto aire viciado? Quizás no sea un clima extendido, pero sí selectivo. Dicen que falta transparencia, que hay asuntos opacos, petitorios sin responder, derechos de palabra que se niegan. Mientras asisten, hasta impotentes, a una explosión urbanística difícil de explicar en un país en los huesos.

“Tampoco escapa a su crítica el alza de las tarifas de Fospuca, aplicadas sobre todo a los comercios. Una queja que sueltan otros entrevistados. En la Torre Europa, en Chacaíto, una factura por pagos atrasados monta los 600 mil dólares, confía el propietario de un inmueble”

“Por lo general responden rápido por el chat pero cuando uno pone que le dan más importancia a los negocios que a los vecinos, hasta ahí contestan”, dice una diseñadora que vive en Los Palos Grandes y ha oído a gente que cuenta experiencias de amenazas. “A los vecinos que nos movemos en el tema de las ordenanzas urbanas nos hacen saber su antipatía”, confía una arquitecta residenciada en Altamira. Una docente y periodista, con 30 años de residencia en el municipio, a la que le amarga la indolencia de las autoridades, también pidió reservar su identidad, igual que una exfuncionaria de la alcaldía que renunció agotada del reiterado uso de programas institucionales para fines políticos -“como se cuestiona al otro lado”, dijo- y por la ausencia de controles. “Nadie pone la lupa”, afirmó.

La historia se repite, palabras más, palabras menos, en Baruta. “¿Pongo su nombre?”, pregunto; “Déjeme consultar”, dice otra arquitecta que le sigue la pista a los cambios de uso y de ordenanzas en el eje norte del municipio que ha permitido levantar torres enormes, sin que el alcalde actual, Darwin González, sepa quién las construyó o quiénes están detrás, como admitió en un programaradial.“Deben haber enchufados pero no todos”, dijo González. 

Fuerza Vecinal, formado en buena parte por exmilitantes de Primero Justicia, se define en su página web como una “organización política democrática, centro humanista, plural e inclusiva que nace de los vecinos para los vecinos”. Hay quien lo pone en duda e, incluso, ese remate de que “nace de los vecinos para los vecinos”.

En la creación de Fuerza Vecinal participaron tanto Duque (Chacao) como González (Baruta). Fue en junio de 2021, seis meses después compitió en las elecciones regionales y obtuvo medio millón de votos. A una periodista de la fuente política le llamó la atención en sus recorridos durante la campaña electoral por barrios y otros sectores del municipio Sucre del estado Miranda la abundante propaganda de FV. “Era el que más tenía con diferencia”, recuerda. 

Logró inscribirse como partido en un momento en que, en apariencia, el Consejo Nacional Electoral (CNE) no fue tan exigente con las firmas por tratarse aún de períodos de restricción por la COVID-19. “En Delta Amacuro presentaron 800 firmas y sacaron 800 votos”, dice, como dato curioso, la periodista. La llave de lo que hacen la llaman “innovación social”, que definen como “el resultado del trabajo de personas tratando de que haya un cambio positivo” y -añaden- “ocupándose de los problemas en su origen”.  Un “origen”, en relación a cuestionadas obras en ejecución, que se desconoce y se suele atribuir a “gobiernos anteriores”.

Chacao: aquí nació la idea de “Manhattan”

A quienes han vivido por años en este municipio del este caraqueño les impacta el cambio brusco de su fisonomía comercial. La aparición y desaparición de negocios. Un día abren como licorería, poco después son una ferretería, un tiempo más tarde peluquería, o estética o restaurante. “Promocionan a los comerciantes y relegan a los vecinos”, cuenta una residente de la primera avenida de Los Palos Grandes que soportó por un año el ruido de un extractor de humo de un restaurante japonés que ya cerró. El edificio, en cuyo bajo estaba el restaurante, tardó cinco años en hacerse. La gente lo bautizó: “la lavadora”.

Otra  vecina relata la construcción de un club privado de pádel que se presentó como la remodelación de una vivienda unifamiliar. “Nos dijeron en la Alcaldía que no había pruebas de que fuera un club porque podía tratarse de una familia numerosa que le gustaba el pádel”, dice. Ahora es un centro de actividad permanente con el golpeteo constante de la raqueta y la pelota y, además, el impacto de la iluminación en las noches que penetra las viviendas a su alrededor. Se reunieron con el alcalde Gustavo Duque en persona quien les pidió dos días para dar una respuesta. Siguen esperando. “Es indignante, comenta otro residente, desayunar, almorzar, cenar y vivir con el ruido de la bendita pelota”.

“Un área de suma atención es la entrada a Altamira Sur para la cual fue presentado en febrero del año pasado ese plan de zonificación especial para las Urbanizaciones El Dorado y Bello Campo”

Una arquitecta y profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), muy metida en los temas vecinales, afirma que se incumplen las ordenanzas urbanas, que toda la permisología se tramita de forma poco transparente, de manera bastante discrecional y cuando piden explicaciones, las respuestas son vagas y contradictorias. “Eso ya venía de otra gestión”, repiten.

Ella se remonta en el tiempo para explicar que el municipio Chacao desde su creación se posicionó como un lugar de renta alta, buena calidad de vida, con una población homogénea en lo económico y educativo, que atrajo en un principio la instalación de las sedes de grandes corporaciones bancarias en los tiempos de Irene Sáez y Leopoldo López como alcaldes. Fue Ramón Muchacho el que concibió la idea de un pequeño Manhattan pero no vio realizado su “sueño” porque lo inhabilitaron, le dictaron auto de detención y se fue del país. Gustavo Duque, quien era el director de Justicia Municipal, fue designado entonces (2017) como alcalde encargado. Duque compitió como independiente en las elecciones de diciembre de ese año y ganó. En 2021 fue reelecto con una muy alta votación. 

Los vecinos siempre han tenido la aspiración de contar con un Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL), que se abortó durante el ejercicio de Muchacho y finalmente encontró en 2018 una suerte de salida con la aprobación de una “ordenanza paraguas”, como si fuera un plan urbano maestro, que contempla el desarrollo de planes especiales. Una decisión que dio pie a Duque, explica la arquitecta, para inventar la figura del plan especial de reordenamiento urbano, cuyo primer experimento es la zonificación especial de Bello Campo y El Dorado. “Muy combatido por los vecinos”, dice.

Un modelo a seguir

Gustavo Duque cuenta en su perfil de la página web de la Alcaldía que aunque nació en Caracas, en febrero de 1975, creció en Margarita y pronto descubrió su interés por el servicio público. Cursó Relaciones Industriales pero esa no era su verdadera vocación, la que descubrió mientras jugaba una partida de dominó con unos amigos, entre ellos un par de abogados. No se sabe si ganó la mano pero decidió estudiar Derecho, lo que implicaba trasladarse a “la gran capital”. “Los grandes cambios que se suscitan en el mundo parten, normalmente, de una decisión arriesgada” y este de venirse a Caracas parece que lo era: se hizo abogado en la Universidad Santa María. Al evaluar sus primeros cuatro años de gestión -ahora ya lleva seis- asienta que puede mostrar “una gestión que se considera un modelo a seguir, ofreciendo soluciones innovadoras y cercanas a la gente”. El modelo lo siguen, según varios comentarios, sus compañeros de viaje a la Cumbre de Ciudades.

La arquitecta, que es memoriosa y toma nota, recuerda que Duque en su campaña electoral prometió una política centrada en la alineación de estrategias entre el ejecutivo y el legislativo municipales, lo que habría conseguido a costa de sacrificar, remarca ella, la separación de poderes. Eso facilitaría contravenir las ordenanzas e incluso el reglamento interno que señala que el presidente de la cámara municipal en su primer período legislativo es el concejal que hubiera obtenido más votos. No fue así.

“El enfrentamiento entre los vecinos organizados y Fuerza Vecinal, como poder político, es una constante tanto en Chacao como en Baruta”

En plena pandemia, en el año 2020, se hizo evidente para esta arquitecta el cambio de usos en las zonas residenciales de Los Palos Grandes, que ya había comenzado mucho antes en La Castellana, que permitieron incumplir los retiros de frente y modificar las escalas de las edificaciones. Igualmente se reducen los tiempos para la participación ciudadana en la modificación de las ordenanzas que está establecido en 60 días hábiles por la Ley Orgánica de Desarrollo Urbano. “Dicen que son ordenanzas internas para lo cual solo están previstos 15 días y de esa forma hemos quedado fuera de muchas decisiones”, señala.

Un ejemplo, muy cuestionado por los vecinos consultados, es el Hard Rock Café levantado en la cuarta transversal de Los Palos Grandes en la esquina con la Avenida Andrés Bello, con capacidad para 500 personas, que ha alterado la rutina diaria de la zona, con parqueros de autos que obstaculizan las vías de acceso a un sector de casas y música a cualquier hora del día. 

Un área de suma atención es la entrada a Altamira Sur para la cual fue presentado en febrero del año pasado ese plan de zonificación especial para las Urbanizaciones El Dorado y Bello Campo. La zona, próxima a la Autopista del Este, está ocupada por galpones y talleres mecánicos que, ciertamente, no deberían estar ahí. Como es un plan especial solo se otorgan esos 15 días para la consulta vecinal. Aún así los vecinos se movieron pero el proyecto fue aprobado en el Concejo Municipal aunque en apariencia está engavetado. Lo que teme la comunidad de esas urbanizaciones, y de La Floresta, que está del otro lado, es que esos terrenos sean adquiridos por negocios prósperos que integren parcelas y levanten centros comerciales. “El caos vehicular en esa entrada y salida hacia la Autopista, en uno y otro sentido, sería inimaginable”.

Otra arquitecta, también formada en la UCV y quien perteneció a la Asociación de Vecinos de Altamira, es aún más severa en sus apreciaciones. Cree que hay una “ingeniería del rediseño para el aprovechamiento de la cosa pública”, orquestada en todas las instancias de la Alcaldía que data, dice, desde el 2013, para blindar una gestión con mayoría de concejales y haciendo caso omiso a la participación vecinal. “Hay una metodología diseñada, con lapsos calculados y con fecha tentativa para la aprobación de la ordenanza respectiva”, abunda.

Y enumera más rasgos de la gestión: control de las autoridades sobre la ciudadanía para montar partidos políticos, la no respuesta de los petitorios, ausencia de rendición de cuentas, proyectos a dedo, la deforestación como negocio con contratistas inexpertos que no saben manejar el arbolado e iluminación sin degradación que es una luz de autopista que se usa incluso para los parques. “La data de los grupos de Whatsapp que se crean para atender a los vecinos es luego usada para la promoción política. Eso debería estar penado”. Tampoco escapa a su crítica el alza de las tarifas de Fospuca, aplicadas sobre todo a los comercios. Una queja que sueltan otros entrevistados. En la Torre Europa, en Chacaíto, una factura por pagos atrasados monta los 600 mil dólares, confía el propietario de un inmueble. 

Fomento de Servicios Públicos Compañía Anónima (FOSPUCA, C.A.) fue fundada en 1980 junto con un consorcio español, y desde 2006 es 100% de capital venezolano. Comenzó su servicio de recolección y traslado de desechos en toda el Área Metropolitana y luego solo en el municipio Libertador. En la actualidad está integrada por ocho empresas, y entre algunos de sus clientes se encuentran los municipiosChacao, Baruta, El Hatillo, Los Salias, San Diego, Maneiro. “Es la principal financista de Fuerza Vecinal”, comenta un residente que suele estar bien informado. 

La pregunta sin respuesta que se formulan muchos vecinos de Chacao es de dónde proviene el dinero para todas esas construcciones en el municipio, con la industria venezolana paralizada. “Las sanciones lo que hicieron fue aupar todas esas inversiones porque no tenían como sacar el dinero”, es una de tantas explicaciones.

La exfuncionaria que trabajó en actividades vinculadas con el área cultural, y renunció, no lograba explicarse cómo, a pesar del menguado presupuesto de la Alcaldía de Chacao para esos fines, se programaban grandes eventos cuyos costos de algunos servicios eran cancelados en efectivo, sin explicación de donde provenían los fondos. También percibió que había un interés permanente de mover las obras de arte -originales de Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez, entre otros- de la Fundación Cultural Chacao dentro de direcciones de la institución sin ningún control. “Y un empeño en venderlas”, añade.

Reconoce que Duque es un tipo amable y simpático y, a la vez, obsesionado en que su imagen estuviera presente en pendones y en cualquier impreso asociado a una actividad institucional. “Era algo demencial, los morrales llevan el logo del alcalde, que también está en los uniformes y en los sombreros de los palmeros de Chacao”, relata. A ella le quedó claro, porque así la instruyeron, que el asunto clave era la promoción política. 

Baruta: rock y una curiosa ordenanza

Darwin González, alcalde de Baruta, es un barinés de 46 años, criado en Vista Alegre, graduado de administrador en la Universidad Santa María, con una Maestría en Gerencia Pública en la Universidad Metropolitana, donde también sacó un título de magister en Gobierno y Estudios Políticos. “Mi formación ideológica viene del rock, los buenos ideales, el sentimiento de libertad, de tolerancia”, dijo en Par de Calvos, donde habló a sus anchas: de lo inteligente que fue Chávez al adueñarse de los símbolos patrios aunque buscó la confrontación, de cómo él no se dejó secuestrar por los extremismos y cuestionó a los opositores que impulsaron el interinato y ahora se descalifican entre ellos y ninguno participó. 

Sobre el tema de las ordenanzas hubo, entre tanta chanza del programa mencionado, una pasada rasante. González refirió que a las ordenanzas se le hicieron tres modificaciones. “Se habla de lavado (de dinero, se supone) y todo ese tipo de cuestiones pero, la verdad, yo no era alcalde…”, dijo. Explicó que se sabe que en la época de Cadivi daban dinero, compraban dólares, los sacaban y construían un edificio. “Les salía gratis”, acotó. Le resulta interesante que esas “inversiones” se hayan focalizado en el municipio que ahora sí dirige, porque sus ganancias crecen exponencialmente. “Es un sitio de la ciudad privilegiado, hay seguridad jurídica”.

Antes de ser alcalde, Darwin González fue concejal entre 2013 y 2017 postulado por Primero Justicia. Tiene 10 años vinculado al trabajo municipal en Baruta. Debe estar enterado, por tanto, de cómo y por qué se aprobó la ordenanza del eje norte del municipio que permite el crecimiento “incontrolado” de Las Mercedes, la gran burbuja del sureste caraqueño y símbolo efímero de que “Venezuela se arregló”.

Los vecinos de Baruta se quejan también de la ausencia de participación y consulta. Siempre ha habido organización comunitaria muy involucrada en los asuntos municipales. El segundo de sus alcaldes electo por elecciones directas, Ángel Zambrano (1992-95), surgió del movimiento vecinal organizado tras haber fundado la primera asociación de vecinos de El Cafetal. La gestión, recuerdan en la zona, terminó entre sombras pero no desalentó la expansión de las agrupaciones vecinales, en la actualidad están agrupadas en la Red de Organizaciones Vecinales de Baruta y en Baruta en Movimiento.

Una mujer muy activa en esas lides siente que Fuerza Vecinal “usurpó” la identidad del movimiento y asegura que actúan a espaldas de los intereses de los vecinos, y señala como promotor de tal idea a David Uzcátegui; con quien intentaron en las elecciones de 2017 integrar una opción electoral en la cual los vecinos postularían nombres para el concejo municipal. “Dijo que no nos necesitaba para ganar”, recuerda. Los vecinos compitieron por su cuenta, lo que dispersó la votación y como consecuencia el chavismo logró la presidencia de la cámara municipal. “Nos culpan por eso pero nosotros buscamos la unidad”, defiende.

El enfrentamiento entre los vecinos organizados y Fuerza Vecinal, como poder político, es una constante tanto en Chacao como en Baruta. Otra constante -parece que van juntas- es el manejo urbanístico y uso acomodaticio de las ordenanzas para que -subraya una arquitecta, una más y muy documentada- se permitan los grandes desarrollos urbanísticos y se incremente la rentabilidad de las parcelas. “En el municipio predomina el caos, la inseguridad, el abuso urbanístico y de poder de los políticos de turno, se niega la información y la participación, lo que abona el terreno para la corrupción”, afirma.

El caso emblemático que está en ese origen que le resulta escurridizo al alcalde Darwin González es, según esta arquitecta, la ordenanza vigente para Las Mercedes que fue aprobada en la cámara municipal en julio de 2019. Un verdadero ejercicio de “ingeniería política”. La historia es así:

En 2018 se presentó a trámite la Ordenanza de Zonificación del Eje Norte: Colinas de Bello Monte, Las Mercedes, Chuao, que fue aprobada solo en primera discusión. El trámite se retomó en 2019 pero haciendo cambios significativos: 1. Aunque conserva su nombre se específica que solo regirá para Las Mercedes. 2. Luego de asignadas las variables urbanas fundamentales, se permite solicitar adicionalmente sótanos, estacionamientos superficiales y más pisos siempre y cuando el promotor contribuya financiando una obra de mantenimiento urbano. 3. Se permite un aumento poblacional desproporcionado.

Se asume que es la misma ordenanza de 2018 y solo se le da segunda discusión y se aprueba. La arquitecta dice que se trata de dos instrumentos jurídicos diferentes y que si procedía algo, era comenzar de nuevo la discusión. Lo que obligaba a un llamado a consultas que nunca ocurrió. Pero hay más: la presidencia de la Cámara Municipal de ese momento había solicitado en marzo de 2019 el retiro de la iniciativa legislativa. “Al retirarla, nunca pudo haberse sometido a una segunda discusión”, precisa.

¿Esto es despropósito o innovación social?, ¿por qué conservar el nombre de la ordenanza original y legislar solo sobre una parte del área concernida? La arquitecta tiene la respuesta: la Urbanización Las Mercedes, la propia burbuja, cuenta con una reforma de su ordenanza realizada en 2015 y la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística (LOOU) en su artículo 46 establece que se requieren 10 años para poder realizar una nueva reforma a la ordenanza original. Por eso el interés de reutilizar el nombre de la zonificación del eje norte que incluye a Las Mercedes.

La arquitecta argumenta que la ordenanza perjudica la calidad de vida en el municipio Baruta, destruye la estructura urbana y olvida el concepto de pertenecer a la ciudad. “Dicen que legislaron con criterio de progreso pero el propósito fue el de beneficios económicos. El espacio se sobrevalorará con supuestas exquisitas construcciones que negarán el bienestar y no se podrá contar con la mínima suficiencia de servicios públicos”, remata. 

Y un detallito nada menor: ¿Quién se lleva el tributo de la plusvalía urbana, que es competencia municipal?, la arquitecta responde: El artículo 23 de la reforma parcial de la ordenanza general de contribución especial por plusvalía en virtud de los cambios de usos o de intensidad para aprovechar los terrenos establece la creación de una junta directiva presidida por el Alcalde. El artículo 146 de la ordenanza de 2019 deroga el 23 y quien preside la junta es el gobernador de Miranda. ¿Negocio compartido?

Lee y comparte
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
Más de Contexto