En la aldea
12 julio 2024

La arriesgada jugada de Pedro Sánchez en España

Tras sufrir una derrota sin atenuantes en las elecciones autonómicas y municipales del domingo 28 de mayo en España, el Presidente intenta sacar del paso al Partido Popular, que con el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo recupera espacios en todo el país y gana en Andalucía, bastión histórico del PSOE.

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Omar Luis Colmenares | 30 mayo 2023

El presidente Pedro Sánchez asumió en primera persona los resultados de las elecciones autonómicas y municipales de este 28 de mayo y anunció la disolución de las Cortes y el adelanto de las elecciones generales para el próximo 23 de julio.

Lo hizo este lunes 29 a las 11 de la mañana, hora de España, en una comparecencia pública que anticipó a los medios apenas unos minutos antes. Con las huellas de la fatiga en el rostro, el jefe de Gobierno puso fin a su llamativo silencio ante una derrota que no esperaba tan contundente con una decisión que sorprendió a casi todo el espectro político, principalmente a quienes en su partido no forman parte de su círculo. Y también a quienes las conveniencias convirtieron en sus compañeros de coalición.

Las primeras reacciones de los politólogos apuntan a que, de entrada, obtuvo un primer rédito: desplazó la atención de lo que hasta las 11 de la mañana era la noticia del día, la indiscutible victoria del Partido Popular. De un plumazo, sin haberse reunido con el Consejo de Ministros como lo manda la Constitución, el adelanto de las elecciones minimizó la significativa pérdida de todas las capitales de Andalucía, la caída de la Comunidad Valenciana y la esperada pero no menos importante mayoría absoluta lograda por Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

“Las primeras reacciones de los politólogos apuntan a que, de entrada, obtuvo un primer rédito: desplazó la atención de lo que hasta las 11 de la mañana era la noticia del día, la indiscutible victoria del Partido Popular”

En la medida en que se ha ido sopesando, se comienza a ver que Pedro Sánchez intenta contener un deterioro que, trasladado al mes de diciembre, para cuando estaban previstos los comicios generales, podría ser catastrófico. Ante una situación tan complicada, el presidente español decidió lanzar un órdago que busca sacar del paso a un PP envalentonado. El punto es que la jugada es arriesgada y trastoca incluso a sus compañeros de ruta.

En horas de la tarde y con base en comentarios filtrados desde el propio PSOE, se  considera que Pedro Sánchez, quien no se caracteriza por rehuir los riesgos, no tenía alternativa. A partir de los resultados de este domingo, la perspectiva de llegar moribundo a diciembre aumentaba. Y el golpe de efecto, rápido, contundente, era necesario.

Lo otro es que, sacadas las cuentas en frío, y a pesar de los territorios perdidos, la diferencia de votos que le saca el PP -unos 700 mil- al PSOE no es tan dramática como lo vislumbra el mapa político que hoy tiene más tonalidades azules. Y si se colocan las cifras entre los bloques izquierda-derecha, que es como suena la política española, el cuadro, para muchos, luce más parejo de lo que en principio se creyó.

Verano tormentoso

El momento también ha provocado interpretaciones. Pedro Sánchez convocó a los españoles y las españolas a tomar la palabra para acabar con la incertidumbre. Y lo hizo a poco de asumir la presidencia europea. Vale decir que el mandato lo tendrá desde el 1 de julio y el 23 de julio se realizarán las elecciones que podrían significar su salida del Gobierno.

Aunque oficialmente las instancias europeas evitan influir en los asuntos internos, fuentes diplomáticas de la Unión Europea ya han advertido que Pedro Sánchez afrontará una presidencia que choca con su programa, que habitualmente es pactado con los gobiernos. La campaña y las elecciones, por lo demás, se realizarán en pleno verano, algo nada desdeñable en un país donde el tiempo de vacacionar es “sagrado”. ¿Afectará este detalle la participación?, ¿quién se beneficia de una probable disminución? Difícil saberlo. Lo que sí luce claro es que comienza una carrera contra el tiempo para pactar coaliciones y alianzas. De esto, por ejemplo, se quejó el Partido Nacionalista Vasco, que sin comenzar las negociaciones para formar gobierno ya tiene que comenzar a estudiar su estrategia de campaña.

Apuros similares los tendrá la izquierda de la cual forman parte el proyecto Sumar de Yolanda Díaz, Izquierda Unida y Unidas Podemos, los aliados insufribles del PSOE que no han logrado concretar una alianza y que ahora solo tendrán diez días para hacerlo.

De momento, la vocería de Podemos, partido que está en vías de desaparición, ya aseguró que está lista para negociar y aportar sus fuerzas para derrotar la “oleada reaccionaria” -expresión de la podemita Ione Belarra- que intenta someter al país.

Están por verse muchas cosas, entre otras la posición de un sector del PSOE que ve cada vez con más escepticismo la coalición con esa izquierda anquilosada que los rodea, la que no acaba de enterarse de que no basta autodenominarse progresista para serlo, esa izquierda que no tiene respuestas ante la realidad tan variopinta de las nuevas fuerzas de trabajo en esta era digital y se aferra a reivindicaciones que presenta como nuevas.

En la oposición, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, reaccionó con un “cuanto antes mejor”, mientras que Isabel Díaz Ayuso asumió el llamado -¿audaz, temerario?- de Sánchez como una rendición. Ellos, sin embargo, también se han visto obligados a hablar de otra cosa que no es precisamente de su éxito electoral

Pedro Sánchez enfocó estas elecciones autonómicas y municipales como una especie de plebiscito. Los resultados no lo favorecieron, castigaron a los radicalismos. El Presidente asumió la responsabilidad con una apuesta peligrosa. Unos la ven como un acto valiente, otros como una huida hacia adelante. La suerte -sin Rubicón de por medio- está echada.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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