En la aldea
18 mayo 2024

El Sr. Ratti quiere ser presidente

“Dice la prensa vía internet de hace unos días que «El político Luis Ratti, quien presentó un recurso de amparo constitucional contra la Comisión Nacional de Primaria ante el Tribunal Supremo de Justicia, acudió este miércoles a la Contraloría General de la República para pedir (que) se pronuncie sobre la participación de los candidatos inhabilitados por este organismo en el proceso de escogencia del candidato opositor». Ratti ha dicho que quiere participar en la primaria opositora, pero eso sí, que se nombre una nueva comisión, petición que hizo primero ante el TSJ y después ante el CNE”.

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Sebastián de la Nuez | 21 junio 2023

Ante todo, decir que en este artículo no hablaré de narrativas, la palabrita de moda. Narrativa, lo que se dice narrativa, la de Cervantes en El Quijote con su estela de seguidores; lo demás, durante estos cinco siglos, es otra cosa: gamelote, heno, pienso para vacas, paja en el pajar de las muletillas. No hay una narrativa chavista, lo que hay es cháchara vocinglera que tapa o disimula el hecho fehaciente de la falta de ideas. En el chavismo no puede haber narrativa alguna simplemente porque el chavismo desconoce la gramática: le es ajena. Solo al expresidiario Lula da Silva, ese insigne peón de Odebrecht,  puede habérsele ocurrido que el madurismo contiene alguna clase de narrativa.

Sin embargo, debo hacer una pequeña modificación al párrafo anterior y añadir el nombre de Luis Ratti tras el de Cervantes puesto que Luis Ratti tiene guáramo, entereza, gramática y narrativa en abundancia. Claro, tiene a Dios de su lado; así, cualquiera. Sin ir más lejos, la gramática se le desborda en este tuit:

Estamos Listos para esta cruzada, este Reto, un verdadero Reto de Valientes, contra el que dirán, contra los obstáculos y contra quiénes se opongan, Vamos de la mano bajo la dirección de Un Dios VIVO, Mi padre y Señor Jesucristo, por los #Venezolanos y por #Venezuela RATTI 2024

La grafía de cada vocablo manoseado por el Sr. Ratti, incluyendo tilde donde no va, ausencia de tilde donde sí va y mayúsculas rociadas con salero, ha sido respetada para que el lector reconozca su valía. La gente se viste con sus mejores galas para aparecer en las redes pero, a fin de cuentas, las redes poseen la secreta virtud de desnudarla. En todo caso, el párrafo en cuestión contiene una idea básica o más bien una señal divina: Ratti ha sido ungido directamente por el Señor con la misión de convertirse en presidente de todos los venezolanos, mal que le pese a los apóstatas y/o ateos.

Un tuit como ese está destinado a hacer Historia. Si te pones a ver, los tuits del Sr. Ratti son verdaderos objetos teosóficos creados desde la abstracción por un intelecto capaz de armar, sin esfuerzo, cierta lógica simbólica que conduce a un solo punto: pueblo mío, no creas en la Primaria, estamos bien como estamos, con las miserables cajas CLAP y derecho a poner gasolina si te ganas la lotería.

“El montaje es la mercancía fundamental de las redes sociales. Un montaje son varias fake news que se complementan entre sí, avatar incluido”

Dice la prensa vía internet de hace unos días que «el político Luis Ratti, quien presentó un recurso de amparo constitucional contra la Comisión Nacional de Primaria ante el Tribunal Supremo de Justicia, acudió este miércoles a la Contraloría General de la República para pedir (que) se pronuncie sobre la participación de los candidatos inhabilitados por este organismo en el proceso de escogencia del candidato opositor». Ratti ha dicho que quiere participar en la primaria opositora, pero eso sí, que se nombre una nueva comisión, petición que hizo primero ante el TSJ y después ante el Consejo Nacional Electoral.

Ha logrado centimetraje en Prensa, lo que en estos días llaman volumen de clics o viralidad, cuando la Comisión Nacional de Primaria (CNP), a través de su principal vocero, Jesús María Casal, ha debido atender su caso y gastar parte de su tiempo respondiéndole que no, que el recurso que usted introdujo, Sr. Ratti, debe desestimarse puesto que esos planteamientos que usted hace, o que parece estar haciendo porque ni siquiera nos ha llegado copia de la denuncia, carecen de fundamento jurídico y resultan contradictorios, «sobre todo si se comparan con la comunicación que usted dirigió a la CNP en mayo, cuando todavía pretendía medirse en este proceso».

Los outsiders en las elecciones siempre guardan un atractivo, un misterio, como esos caballos de carrera que nunca ganan una y, sin embargo, son inscritos en un clásico: ¿y si de repente gana, colándose por los palos? Es el atractivo del posible batacazo. El venezolano, lúdico por naturaleza, tal vez apueste por el Sr. Ratti como gran batacazo.

Siempre ha habido en mi casa cierta debilidad por los outsiders de la política venezolana. Mis padres votaron en su día por Germán Borregales, que no era evangélico pero sí una especie de cruzado de la ultratumba; como periodista, para las elecciones de 1988 me dediqué a explorar el pensamiento de los candidatos sin chance aparente. Es un largo cuento. Algunas candidaturas me parecían francamente patéticas, lánguidas, pero aquel inframundo me fascinaba por lo que tenía de cometido inútil. Todos tenían escrita la palabra PERDEDOR en la frente. Entrevisté al padre de los Escarrá, quien sin embargo contaba con muchos simpatizantes en los sindicatos; a un general que se iba con su familia los fines de semana a repartir empanaditas a la gente que se acercaba a su camioneta, en los barrios caraqueños. Un general que quería ser presidente sin dar un golpe, mire usted si no era iluso el hombre.

Entrevisté a los de Cruzada Cívica Nacionalista, que soñaban con Pérez Jiménez. Entrevisté a un señor de apellidos Díaz Ortega que encabezaba el movimiento Nuevo Orden, cuyas siglas en realidad eran NOR: admiraba a Mussolini. Lo que me asombraba era que el CNE de la época, como se llamara, le había entregado una plata para que hiciera su campaña, pues algún porcentaje (un 0,03%) había sacado en las elecciones anteriores ese mismo NOR y, en base a la ley, algo le correspondía. También entrevisté al candidato evangélico de la época, el de ORA, que llegó al Congreso. Estuve en su casa, husmeé en su biblioteca.

En esa tradición anda el evangélico Luis Ratti. Si el Sr. Ratti insiste en ser una alternativa por medio del cuestionamiento a la CNP y el llamado evangélico, ¿por qué no apoyarlo? Tiene derecho, a fin de cuentas Venezuela vive en régimen democrático, ¿no? Desde esta esquina, va una colaboración gratuita para el predicador. Le regalo varios eslóganes para que vaya por todo el país haciéndose propaganda y cosechando más votos todavía, si cabe, que María Corina Machado:

    • ESPERA UN RATTITO QUE YA VIENE EL CAMBIO
    • VOTA POR EL CANDIDATO DE ALTO RATTING
    • ESTA OPOSICIÓN LO QUE MERECE ES QUE LA FUMIGUEN CON UN BUEN RATTICIDA
    • CRISTO VIENE, Y POR VENEZUELA, RATTI
    • TENEMOS PATRIA PARA RATTI
    • LA NUEVA NARRATIVA QUE QUIERE LULA PRONTO SERÁ RATTIFICADA

Por lo demás, puede contratar a Oscar Schemel para que le fabrique una encuesta prêt-à-porter. Con los eslóganes y la encuesta no tendrá narrativa alguna pero puede desarrollar, al menos, un buen montaje en redes, que es una especie de sub-narrativa. El montaje es la mercancía fundamental de las redes sociales. Un montaje son varias fake news que se complementan entre sí, avatar incluido. El tuitero venezolano se alimenta de avatares, clics, bulos, chismes y desmesura, sobre todo el tuitero clase media en cuyos sueños aparece Trump disfrazado de Boina Verde en un F-16, bombardeando Miraflores.  

Ese es el objetivo ulterior que cazará el señor Ratti.

Para ser presidente, desde el punto de vista de las nuevas tecnologías, el señor Ratti lo tiene más fácil hoy que como lo tuvo su referente Borregales en los sesenta. El montaje es pura mercadotecnia, estrategia para la comercialización de un producto. ¿Cuál es el producto, en este caso? Cristo, el vice del señor Ratti. Si Cristo llega al poder en Venezuela de la mano del señor Ratti, estamos fritos. Antes llegó apenas Bolívar, un simple mortal. Hay que imaginarse lo que podría significar un Aló Cristo Viene cada fin de semana.


@sdelanuez
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