En la aldea
23 mayo 2024

El voto popular

“Para que Venezuela siga existiendo tiene que recuperar sus instituciones públicas y ponerlas al servicio ciudadano, hay que saber lo que haremos para lograr tener justicia y jueces de verdad y no títeres del poder central, condición imprescindible para reconstituir el Estado de Derecho. El líder de una transición tiene que llegar con un guion preciso. El tiempo es corto. Debe ya armar los equipos con la gente que tiene conocimientos y experiencia. El voto popular se gana con planes concretos, que resuelvan las emergencias pero que se pueda trabajar con fines de largo alcance, no remendando, ni poniendo parches”.

Lee y comparte
Isabel Pereira Pizani | 03 julio 2023

El voto popular se define como el acto que concede al pueblo, independientemente de su educación y situación económica, la oportunidad de materializar la aspiración de elegir directamente sus representantes políticos. En este tipo de votación, el candidato que recibe la mayoría de los votos es el que gana la elección. Es un medio de consulta, de participación ciudadana, donde electores deciden mayoritariamente sobre quienes quieren como gobierno.

Las primarias en el caso venezolano tienen una gran significación, la primera es la posibilidad de volver al territorio de la democracia y la libertad después de más de dos décadas de intentar mover o empujar a Venezuela al fracasado mundo del socialismo a la vía cubana, la desmembrada Unión Soviética y China, hasta cierto punto.

Es necesario recordar que aun reconociendo que quizás “ir a las primarias” no era la mejor decisión, existiendo otras salidas aparentemente menos complicadas, tales como acuerdos, pactos, etc. es imprescindible aceptar que ya las primarias están ahí. Es oportuno y conveniente recordar, como bien señala el polémico Carlos Raúl Hernández algunos antecedentes “Las ‘generaciones’ de 1998 y 2007 fracasan, después de intentar las memeces más estrafalarias, insurrecciones civiles, calle y más calle, hora cero, golpes de Estado, invasiones extranjeras, parodias como Gedeón. Decidieron que ‘estaba cerrada la vía electoral’ para unas elecciones en las que a su favor podían estar 7 de cada 10 votantes, acompañados por 58 países y el gobierno de EE.UU. Evidentemente ‘no había condiciones’ pero dentro de sus cabezas”.

“Nuestra destrucción institucional es peor que la de Ucrania, allá cuentan con el apoyo de Occidente y la fuerza ciudadana, aquí hay que levantar los espíritus y trabajar con inteligencia, buena fe y escasos recursos”

Con base en estas incidencias quizás la principal ventaja de las primarias, a pesar de ser el modo más tortuoso y difícil para avanzar hacia el cambio político es su innegable carácter como la vía más contundente para enfrentar toda la inteligencia negativa de un régimen que no piensa ceder el poder, apoyado por nuestros errores, un régimen que aún muy debilitado tiene como objetivo obstaculizar este proceso de expresión de la voluntad ciudadana. Elecciones primarias con una arrasadora participación del voto popular son casi imposibles de anular o derrotar.

La elección Primaria, ya es un hecho, tenga o no grandes posibilidades de resolver la fractura hay que concentrarse en la búsqueda de la gran salida. Los anteriores fracasos no son una muestra matemática que signifique que la población no pueda unificarse espontáneamente, o que bien dirigida pueda dar una lección de racionalidad y legitimidad a quienes pretenden representarla y dirigirla, sin conocerla y respetarla.

Una vez cumplido el trámite de la inscripción de los candidatos -un sainete más- se abre un camino duro pero apasionante, se trata de crear las conexiones profundas entre las candidaturas con el voto popular, mostrar que no sólo es un problema teórico de enunciación de importantes medidas macroeconómicas -aun siendo imprescindibles-  para avanzar hacia la libertad y el respeto, lo cual es mil veces mejor que estar sometido a algún tipo de esclavitud de bandas ideologizadas cargadas de malos deseos hacia su prójimo.

El gran tema es: ¿Cómo puede construirse el voto popular que afiance la aspiración del cambio político?, ¿acaso se trata de un festival irresponsable de ofertas de bienestar? como lo está haciendo hoy Nicolás Maduro con su promesa de más bonos: Bono de Carnavales por un monto de 700.000 bolívares para supuestamente 8 millones de venezolanos, bono José Gregorio Hernández ofrecido en Navidad de 500.000 bolívares, conjuntamente con un evaporado pernil. El bono de Reyes, el del Parto Humanizado de 700.000 bolívares a las embarazadas. El bono de protección mensual a los miembros de la Misión Hogares de la Patria. Sin olvidar lo que intentan ocultar, los bonos no tienen efectos ni incidencias en el salario real de los trabajadores, porque son un subsidio demagógico.

Al lado de este carnaval populista y frente a la realidad, Maduro ofrece medidas de más largo alcance a unos posibles electores que entre 2013 y 2021 han visto la economía venezolana contraerse un 80%. “Recuperar el salario de trabajadores, aumentar la producción petrolera, generar una oferta de alimentos que acabe con el hambre, poner a funcionar todos los servicios destruidos por su régimen”. Podemos decir que ya Maduro abrió la caja de Pandora para tratar de seducir las masas populares que aun estando abiertamente descontentas podrían ser tentadas a caer de nuevo en las tramposas ofertas del politiquero Maduro.

El problema es entonces para los que compiten en las Primarias: ¿Qué plantear, qué ofrecer a unas masas sufridas y desencantadas? Oferta que necesariamente pueda ser cumplida, no un engaño más.

Lo primero, una sensata política económica que propicie el crecimiento, la producción, productividad y la rentabilidad. Expuesta sencillamente, que todos puedan comprender. No es necesario un discurso técnico complicado, sólo para especialistas, hay que establecer, mostrar el efecto directo de las políticas en los salarios (no con bonos) y en los beneficios de los emprendedores, pequeños-medianos, su resultado inmediato en la expansión comercial, lo cual puede sintetizarse objetivamente, cómo empeñarse en crear condiciones para producir, más, mejor, con mayores beneficios para empresarios y trabajadores; estimular la creación de nuevos empleos; empleabilidad mejorada; salarios e ingresos para las familias en alza, sin populismos.

“¿Cómo hacer crecer la agricultura y la producción agroalimentaria; cómo liberar las amarras para que la industria y el comercio crezcan eliminando medidas, restricciones, corrupción, intervenciones confiscatorias y paralizantes?”

La gente tiene que vislumbrar en la realidad qué pasa si cambian las políticas macroeconómicas, sin tecnicismos, ni complicadas ecuaciones indigeribles, aludiendo a resultados esperados en su vida, en el aliento para trabajar y esforzarse, en su poder de compra, en la capacidad para sufragar sus gastos, creando esperanzas firmes de tener ingresos suficientes para vivir decentemente. El equipo técnico macroeconómico debe trabajar discretamente, convertir los resultados esperados en oportunidades de cambios tangibles en la actual situación económica de la gente. Deben producir información y data para que los comunicadores las transmitan al pueblo en un lenguaje directo, sin mentiras ni exageraciones, sólo mostrando una forma distinta de ser productivos, responsables en el trabajo y con potencia en los emprendimientos.

Hoy sabemos que no habrá cambios reales si no avanzamos hacia la desestatización de la economía, si no liberamos la industria, la agroalimentación y el comercio del atropello de medidas populistas impuestas, la mayor parte, con el fin de mantenerse en el poder a cualquier costo, tales como importar alimentos baratos y dañinos a la salud para llenar las bolsas CLAP, arruinando de paso a los productores nacionales. Acabar con la intervención grosera de la economía por el Estado socialista, corrupto y dejar la gran operación económica en manos de sus agentes naturales: Empresarios, trabajadores, gremios, comercializadores, tecnólogos, respaldados por instituciones del Estado, apoyando y promoviendo el crecimiento de la economía, única manera de alcanzar mejores salarios para el trabajador y mayor rentabilidad para el empresario.

Para que esta propuesta no se vea como una muestra de ignorancia infantiloide, hay que bajar a dialogar con los agentes económicos, pedirles que sin miedo propongan lo que hay que hacer, las medidas más urgentes para producir más, ganar más, pagarle más al trabajador y acabar con la miseria económica que hoy confrontamos. Señalar cuáles han sido las políticas que han envilecido sus procesos económicos y trazar el camino para erradicarlas. Los propios dirigentes de los sectores económicos deben forjar la ruta ¿cómo hacer crecer la agricultura y la producción agroalimentaria; cómo liberar las amarras para que la industria y el comercio crezcan eliminando medidas, restricciones, corrupción, intervenciones confiscatorias y paralizantes?

Hoy las instituciones públicas operan en un sentido contrario, penetran en las empresas no a inspeccionar, a colaborar en mejoras, entran a amenazar, coaccionar al empresario, multar, proponen acciones corruptas, amenazan con el cierre. Una medida sana sería concentrar todos los inspectores de instituciones públicas que invaden las empresas con fines tortuosos, con un mensaje cargado de corrupción y amenazas, concentrarlos y reeducarlos, en lugar de cerrar negocios y chantajear al empresario, trabajar a su lado, ponerlos a su servicio, se puede hacer una lista de las instituciones públicas depredadoras de los empresarios en todos sus tamaños y campos de actividades.

“Elecciones primarias con una arrasadora participación del voto popular son casi imposibles de anular o derrotar”

Otra medida sería dar marcha a todas las acciones expropiatorias, devolver lo confiscado, expoliado, en colaboración con sus antiguos equipos de trabajo, empresarios, gerentes, trabajadores y técnicos dispuestos a poner de nuevo en marcha las empresas. Cuántas empresas podrían poner el reloj en cero y comenzar de nuevo en un ambiente de confianza y reconstrucción. Un dato inicial señala más de un millar de empresas y con ello el surgimiento de miles de puestos de trabajo en el campo y en las ciudades.

Venezuela tiene excelentes equipos humanos para recuperar los principales servicios públicos, la salud, educación, electricidad, suministro de agua potable, la recuperación de las vías de comunicación, el transporte público. Expertos con conocimientos y trabajadores con experiencia para devolver los servicios a las ciudades y pueblos hoy con problemas educativos, sanitarios, en sequía, oscuridad, incomunicados por el desastre administrativo del régimen actual. Hay que sentarlos a trabajar y elaborar medidas urgentes y de largo plazo, Esto es hoy no mañana.

Los candidatos a las primarias que aspiren lograr el favor de la gente tienen que construir una temática que genere esperanzas, seguridad y confianza, decir la verdad: ¿Cómo van a comenzar el proceso de reconstrucción del país? Cómo colocar en la pirámide institucional a los municipios, empujar la descentralización de forma concreta y acabar con el totalitarismo centralista, cuna de la corrupción, malversación y abandono de gran parte del país.

Han surgido en las distintas regiones del país grupos humanos con conocimientos y soluciones para descentralizarel monstruoso Gólem que es el Estado venezolano superconcentrado y expoliador, basta citar al Grupo Táchira que trabaja en serio este tema. ¿Cómo se van a recuperar las escuelas, dotarlas de agua, electricidad, equipos pedagógicos y capacidad de alimentar a los escolares?, ¿qué hacer para regresar los maestros a las aulas y pagarles los salarios que se merecen?, ¿cómo reactivar los servicios públicos llamando a los expertos y reeducando a los que hoy laboran sin conocimiento, con orientaciones negativas-destructivas, chantajeando al ciudadano? Hay que presentarle al país el panorama de las salidas y de la búsqueda de soluciones, con equipos humanos y guiones articulados, precisos, verdaderos, es lo que desea la gente oír, para recuperar la confianza.

Los candidatos están obligados a sentarse con la gente, abrir los planos de lo que se puede hacer en cada uno de los campos minados, destruidos y comenzar desde este momento previo al acto electoral a liderar el proceso de reconstrucción, es desde un principio, es el alimento del voto popular.

Basta de discusiones estériles girando alrededor de las trampas que propone el Gobierno, oído sordos a las inhabilitaciones, la conversión del CNE en un organismo dirigido por Cilia y Maduro, las profecías oscuras de Cabello, los ataques antiéticos entre los propios candidatos. Empiecen por crear los equipos de trabajo y hablen con el país. Cómo se recupera la educación, la salud, el transporte, la seguridad, la alimentación, el agua, la luz, los medios de comunicación, en fin, todo aquello que conforma nuestra vida cotidiana. La ventaja es que los diagnósticos ya están hechos, hay que trabajar en soluciones.

Para que Venezuela siga existiendo tiene que recuperar sus instituciones públicas y ponerlas al servicio ciudadano, hay que saber lo que haremos para lograr tener justicia y jueces de verdad y no títeres del poder central, condición imprescindible para reconstituir el Estado de Derecho. Cómo convertir las principales industrias en generadoras de bienestar, tal como ocurre en Noruega con una industria petrolera que ha promovido un fondo de ahorros ciudadano para más de un siglo.

El líder de una transición tiene que llegar con un guion preciso. El tiempo es corto. Debe ya armar los equipos con la gente que tiene conocimientos y experiencia. El voto popular se gana con planes concretos, que resuelvan las emergencias pero que se pueda trabajar con fines de largo alcance, no remendando, ni poniendo parches, se trata sólo de agarrar el buen camino que perdure.

Nuestra destrucción institucional es peor que la de Ucrania, allá cuentan con el apoyo de Occidente y la fuerza ciudadana, aquí hay que levantar los espíritus y trabajar con inteligencia, buena fe y escasos recursos.

Todo es urgente. La crisis educativa en todos sus niveles, la erosión del sistema de salud, la inseguridad ciudadana, la hiperconcentración territorial, la caída de los servicios de electricidad y agua potable, el abandono de las poblaciones vulnerables, niños y ancianos sin familia. El hambre desatada que acaba con las esperanzas y roba las fuerzas de maestros, enfermeras, niños, ancianos, madres jefas de hogares numerosos, y pare de contar. El país debe conocer cómo corregir con reglas democráticas el equivocado rumbo institucional de las FANB que deben ubicarse de nuevo como institución bajo la égida civil y no mercenaria al servicio de dictaduras.

Para los candidatos, lo que viene es trabajo duro, si quieren ser respaldados por el voto popular que ya no cree en mentiras, demagogias ni populismo. Manos a la obra y que gane el mejor.


@isapereirap

Lee y comparte
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
Más de Opinión