EN LA ALDEA

24 febrero 2024

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Dos besitos por tu gas

No sé si sea cierto, pongamos que es ficción, porque es el cuento del cuento.

Tengo un amigo periodista en Bruselas que siempre está muy bien informado. Por la cadena que representa, tiene acceso a espacios a los que otros corresponsales no suelen llegar. Y hablamos con frecuencia, porque aparte de buen periodista, es un buen analista y se conoce los pasillos azules y ocres del Parlamento, interactúa con montones de funcionarios de la Comisión (de esos como uniformados de gris o azul marino) y toma café con más de un intérprete, porque, aunque resulte increíble, ellos logran recordar al menos parte de la información que van traduciendo.

Mi amigo estuvo metido de pies y cabeza en la Cumbre UE-CELAC, una cumbre que no se reunía desde hacía 8 años, y que España, como presidente de turno de la Unión, resucita de cara a sus elecciones. La CELAC a diferencia de la UE no es una estructura formal, con secretaría y sede, sino un espacio político con bajo presupuesto. Es además una criatura del Foro de Sao Paulo, hecha por allá por el 2011 a imagen y semejanza de Fidel, Chávez, Lula, Kirchner, y otros, y -qué casualidad- que sea justo Pedro Sánchez, de la mano de nada menos que el Alto Representante para las Relaciones Exteriores de la Unión Europea, el también socialista, Josep Borrell, quien la resucite. La reunión de la UE con la CELAC se llevó a cabo en Bruselas el 17 y 18 de julio pasados, y allá fue a dar Delcy Rodríguez. La vimos todos, bien trajeada tomándose la foto oficial de rigor con las autoridades de la Unión, luego de que Sánchez le estampara par de besos.

Así que cuadré una videollamada con mi amigo. Aquí va más o menos cómo se desenvolvió el intercambio, después de saludarnos y de que me contara que acaba de ser papá.

-Bert, ¿qué quiere decir esta excepción que le hacen a Delcy Rodríguez? A ver, entiendo que existe una cláusula que permite excepciones a los sancionados para que pisen suelo europeo, pero ¿por qué la están invitando?

Amiga, tú tienes muchos años en esto, imagínatelo bien. Aquí no está pasando nada, esta cumbre es de las más aburridas a las que he asistido, de hecho, la sala de plenaria está vacía la mayor parte del tiempo, mientras los delegados pasean o se reúnen en los márgenes.

-Mmmm… bueno, eso es normal, la sustancia está fuera de la sala. Adentro es pura formalidad -le respondo frunciendo el ceño.

Él sabe que esas reuniones son así, son una fachada para encuentros informales entre representantes de gobierno, o de ellos con intereses privados o con representantes de la sociedad civil. Él sabe que durante los meses previos se arman las agendas de reuniones bilaterales o minilaterales, se plantean intereses, y se avanzan acuerdos entre distintos gobiernos que se van a sellar al momento de la cumbre con la presencia de sus autoridades. Seguro, pienso, algún país del Caribe estuvo en la sala (o peor aún, “pasillaneando”) a falta de interés por parte de los más grandes, o falta de estrategia de su cancillería. Pero, ¿que esté así de muerta la Cumbre? algo no cuadra.

Sí, por supuesto,-responde a mi comentario de que eso es lo normal- pero es que a los europeos no les interesa, salvo, como te imaginarás, el punto de Ucrania, y bueno, el suministro de gas, claro. El resto es, como siempre, atender la agenda medioambiental interna y hacer negocios en nombre de las energías limpias. Lo que sí, es que cada uno está sacando su tajada comercial. Y en el caso de Venezuela, no es la excepción. Deja que te busco la información y te mando el texto -me dice el amigo corresponsal.

-¡Ojo Bert! -lo increpo- que a los europeos les interesa pararle el trote a China y Rusia en América Latina, deben estarle haciendo ojitos a los países que más exportan hacia China, y buscando cómo traerlos de nuevo al redil. Acuérdate que las inversiones europeas en la región son más relevantes que las chinas y las rusas, y, tal como hablamos la otra vez, ya no las van a seguir haciendo a cambio de nada. Al menos un apoyito de vez en cuando en la ONU, o una condena a Rusia por la invasión, por las violaciones a los Derechos Humanos, y en apoyo a la democracia, ¿no?

No pierdes la esperanza, amiga -me insiste él con una sonrisa-. Lo que interesa es sobre todo Brasil, y se irán a la cama con Lula con tal de conseguir ese acercamiento. Brasil es el primer socio comercial de Europa.

Y China es el primer socio comercial de Brasil, me digo para mis adentros.

-Ajá, pero, ¿crees que la venida de Delcy Rodríguez tenga que ver entonces con Brasil? -le pregunto.

No sé si sea así directamente -me dice Bert, mientras mueve las manos hacia adelante y hacia atrás-. Macron ama a Lula y seguramente ya lo habían acordado en París. Pero mira bien. En esa reunión entre los representantes de Maduro y los de la oposición que organizó Macron, salvo el acuerdo de transferencia de tecnología francesa a cambio de Litio para su industria, no pasó nada. Ya sabes, todas las baterías llevan Litio, y todos los europeos están firmando para intercambiar cualquier cosa por metales. Verás que también hay acuerdos con Chile y Argentina. Pero no va a salir nada de allí, -me vuelve a decir- de esa reunión donde estuvo Delcy con su equipo, y donde estuvieron los de la oposición (aunque no los viste en cámara por supuesto) junto a Macron, Borrell, Lula, Alberto Fernández, Petro, etc. Fíjate que hasta Colombia consiguió financiamiento y cooperación tecnológica europea para su metro de Bogotá. Ya sabes que con los chinos no le funcionó… y olvídate de criticar las inhabilitaciones o impulsar las primarias, Brasil no lo permitiría. Es que ni siquiera hablaron de elecciones, sino la importancia del diálogo, como quien se ve por primera vez.

-Pero…

Revisa los textos que te voy a mandar -me interrumpe- los europeos saben que si no hacen concesiones, el coqueteo con Rusia y China va a continuar… ¡son BRICS! -exclama con una sonrisa resignada, de quien sabe la amenaza que supone esa alianza para esta Europa debilitada- así que olvídate de los valores que defendemos. Eso era antes, cuando servían para ejercer presión. Ahora, como dicen ustedes: ‘o corres o te encaramas’.

Así que apenas me llegó, me puse a revisar lo que me mandaba. Los textos de los distintos acuerdos no están en las redes, hay que pedírselos a los países que los negocian, pero él los consigue. A veces, Bert va armando un rompecabezas con trocitos de información que le van dando distintos interlocutores, como es el caso del de Venezuela. Una de sus fuentes le dice que el acuerdo es parte de un texto más amplio donde tocan la cooperación europea con varios países. Me esperaba un acuerdo de varias páginas, pero apenas me manda esto:

“Reduce methane and CO2 emissions
for climate action, environmental
preservation, and energy efficiency in
Monagas State”

Bien escueto el mensajito. Un texto sobre medioambiente, para reducir las emisiones de metano y CO2 en Monagas donde la producción petrolera está contaminando enormemente el medioambiente, porque, con todas esas instalaciones dañadas, no se puede recuperar el metano para convertirlo en gas.

Me quedo pensando en el texto. Esto no era iniciativa espontánea de los europeos, no era que su política hacia Venezuela fuese distinta, sino que ya lo tenían cuadrado con los gringos. Porque, aunque las sanciones europeas son individuales, las sectoriales americanas aplican a todas las empresas que hagan negocios con Venezuela. Es lo mismo que ha estado haciendo Estados Unidos. Después de todo, el gobierno de Joe Biden se acercó al de Venezuela para asegurar suministro de petróleo. El petróleo es demasiado estratégico y Europa necesita suministro de gas urgente, antes de que el invierno nos alcance y nos comamos las reservas. La guerra contra Ucrania ha resultado más larga y peor que el COVID, y no sólo interrumpe el suministro de granos de Ucrania a buena parte del mundo, en especial al continente africano de donde salen las mayores olas migratorias para el continente europeo, sino que pone en jaque a toda Europa, que dependía de los rusos para su suministro de gas.

-¿Quiénes serán las empresas beneficiadas de este acuerdo? -le escribo a Bert.

Repsol, seguro, y alguna francesa. ¡Ah! y pendiente del silencio de [Giorgia] Meloni, ¿eh?… ya lo verás en los medios porque ha caído mal en la coalición italiana.

En efecto, a los pocos días lo publicó Bloomberg1. La noticia decía que “Venezuela está en conversaciones preliminares con la Unión Europea para un plan de 1,5 mil millones de dólares destinados a capturar sus emisiones de metano y exportarlas al bloque como gas natural” con la ayuda de Eni de Italia, Repsol de España y Etablissements Maurel & Prom de Francia. Según el mismo artículo, van a recolectar las emisiones de pozos inactivos o la que se quema debido al deterioro de las infraestructuras, para luego licuarlo en Trinidad y Tobago. El acuerdo, explica Bloomberg, está enmarcado en la estrategia europea llamada Global Gateway2, que según su propia página web, impulsa vínculos “inteligentes”.

-Oye Bert -le envío un mensaje de voz por Whatsapp antes de empezar a escribir este relato: -Aquí ando preguntándome para qué servirá la resolución del Parlamento Europeo en la que le pedía a la Cumbre impulsar un texto que apoyara el levantamiento de las inhabilitaciones ilegales a figuras políticas venezolanas y un proceso de elecciones libres, justas y verificables, si al final dice tan poco sobre derechos humanos y democracia. Todo terminó siendo negocios à la carte con nombres bonitos.

Para salvarse -me contesta por escrito.

-Y para colmo -continúo escribiendo, porque si me responde por escrito debe ser que está en alguna reunión- Delcy Rodríguez dice que Europa les levantará las sanciones, y Borrell dice que es al revés: que se las levantarán progresivamente, en la medida en que se avance a un proceso electoral. O sea, opacidad total.

Hablando más en serio -me responde al rato- no salió mayor cosa en la resolución de la Cumbre por lo que ya hablamos, y al final todo ese texto que firman los representantes es muy pobre. Lo que expresan sobre la guerra en Ucrania es una vergüenza, incluso, en temas que antes eran superrelevantes como la democracia, los Derechos Humanos y el mundo basado en reglas, el texto final parece hecho por marcianos. Pero al menos, tanto Francia como Borrell abordan el tema electoral en el contexto del encuentro que tuvo lugar en los márgenes de la Cumbre entre todos esos presidentes y los dos bandos venezolanos que estaban allí. Eso cuenta, y les sirve para poder responder a sus “constituencies” (circunscripciones).

-Pero no les importó el daño, Bert. Dieron pie a toda esa narrativa de que hay un acercamiento entre Venezuela y Europa, y bastante visibilidad.

Sí, claro -me responde mi amigo periodista- es como que le hubieran dicho: “vale, un par de besitos frente a las cámaras a cambio de tu gas”.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

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