En la aldea
18 mayo 2024

Signos de nuestros tiempos: protesta, resistencia y cohabitación

“El poder en Miraflores tiene claro que no todo se dice, que la verdad no es una opción, que los argumentos que se pronuncian en un discurso no son siempre la verdad, el verdadero propósito se deja ver en la práctica y no en la palabra. La Primaria autónoma, independiente, libre, es una proyección del poder fuera del sistema. La Primaria es el signo, símbolo y realización de la nueva protesta. ¿Será reprimida? Con eso debemos contar, ¿estaremos preparados sabiendo la importancia que esta tiene? Un desafío más”.

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Mirla Pérez | 17 agosto 2023

¿Qué define a la Venezuela que hoy vivimos? No es una pregunta fácil y tampoco de respuesta lineal. Ante una tiranía de signos totalitarios son muchas las estrategias que se asoman como posibilidad de vida. Ahora, ¿son correctas? Si definimos lo correcto como la intención de no hacer daño o no favorecer la permanencia del mal, ese será nuestro tamiz para cernir esta realidad tan compleja. Discernir en tiempo de oscuridad.

En días pasado vi un documental venezolano, Niños de Las Brisas, el escritor y guionista se centra en tres personajes, tres jóvenes violinistas, sin entrar en el detalle del film, lo relevante, para mí, fueron las tres alternativas que se derivaron en medio de un contexto tan violento y desafiante como el venezolano: la migración forzosa, las protestas y el acoplamiento al sistema.

El discernimiento nos lleva a considerar qué es lo correcto, que suele coincidir con lo que hacemos en lo político, en lo social y en cualquier ámbito de la vida conjunta. De eso se trata esta reflexión. Desde los signos que se producen en tiempos de oscuridad, vemos que lo que no contribuya a la estabilización del sistema de opresión, es lo correcto, porque es una posición que apuesta por la vida, por la libertad, por la persona. Se sale de los límites de la dominación y es capaz de pensar fuera de la caja, fuera de la estructura, de las nomenclaturas, del poder establecido.

“La Primaria es mucho más que un mecanismo electoral, es la posibilidad de actuar bajo la autodeterminación”

Llevamos un poco más de dos décadas intentando zafarnos del sistema, no lo hemos logrado, porque el régimen político no es democrático, ¿se puede enfrentar un sistema no-democrático, tiránico, con métodos democráticos? Los signos de los tiempos indican que no. Tuvimos grandes protestas que desencadenaron violenta y cruda represión. Inhumana represión. Criminal represión. Una democracia hubiese dimitido o, por lo menos dialogado, como producto de ese movimiento político en la calle. No ocurrió así.

La violencia, la represión del sistema de dominación se estabilizó y produjo diversas formas de encararlo, no todas correctas, si entendemos por correcto las acciones que procuran no estabilizar el régimen. Los chamos de la historia mencionada lo enfrentaron de diversas maneras: desplazamiento forzoso, protesta, adecuación al sistema. ¿Qué es lo correcto o incorrecto? Ahí el dilema.

Dejando siempre caminos abiertos, la cohabitación o adecuación al sistema, rompe con la noción de lo correcto porque favorece la estabilización de la tiranía, se adecúa a su juego, no lo ponen en peligro, le ofrece comodidad para mantenerse, este es el propósito: permanecer en el poder, no que le quiten las sanciones, o que les reconozcan como “gobierno legítimo”. Si esto lo entendemos, tendremos claro que el sistema juega a quedarse, no a tener elecciones limpias ni mucho menos democráticas. Si entendemos esto, tendremos claro que un adelanto de las presidenciales y hacerlas en el marco de una megaelección, es lo previsible.

Leemos en Tal cual, el 11 de agosto: “El mandatario Nicolás Maduro asomó la posibilidad de que unas elecciones -sin especificar cuáles- podrían celebrarse antes de que acabe el año, a pesar de que los próximos comicios en el cronograma electoral son los presidenciales y están previstos para 2024. Este escenario fue propuesto durante una reunión de trabajo con el Estado Mayor Superior Ampliado, a la cual no solo asistieron líderes militares, sino también figuras de la cúpula del Partido Socialista de Venezuela (PSUV) tales como Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Cilia Flores”.

Cito la noticia en extenso, porque es importante que no nos gane la ingenuidad ni el argumento legal ni la incredulidad. ¿Se aislará, aún más, el sistema que domina? Si ir a unas elecciones con garantías legales y democráticas pone en peligro su poder, se aislarán y seguirán actuando fuera de la ley para conseguir los recursos económicos que continúen financiando la revolución.

El poder en Miraflores tiene claro que no todo se dice, que la verdad no es una opción, que los argumentos que se pronuncian en un discurso no son siempre la verdad, el verdadero propósito se deja ver en la práctica y no en la palabra, “por sus frutos lo conocerás”, dice el Evangelio. El discurso simplemente busca dar solidez al propósito principal: el poder. De modo que ni las sanciones ni el aislamiento internacional son realmente un problema, pero sí son buenas excusas para hablar a los suyos y para mantener un mínimo de cohesión entre sí. Nuestro espejo es Cuba, ¿no se ha mantenido en pie a partir de estos argumentos?

Volvemos al dilema, hacer lo correcto es reconocer al sistema en su debilidad y alimentarla, no centrarnos en acciones que lo hagan fuerte, la cohabitación o adhesión a sus prácticas y principios los hace fuertes, el desafío es romper la hegemonía, actuar bajo la razón y la acción de la externalidad al poder establecido. ¿Qué implica?

Que la sociedad, comunidad, instituciones autónomas de tradición democrática sean capaces de plantearse como redes que impliquen poner freno al poder establecido, tomar la decisión de actuar como fuerza en crecimiento. La raíz de esta fuerza está en la persona, en la vinculación, en la comunidad de convivencia, en aquello que el sistema ha venido negando y obstaculizando.

Dar este paso es abrir la posibilidad a la vinculación más allá de los límites de cada organización, de cada partido, de cada comunidad y pensarnos como fuerza aglutinadora que rompa las identidades en función de un proyecto común, dicho en la clave de nuestros tiempos, es pensar la Primaria como plataforma que impulsa y proyecta una acción común. Acción inmediata e insoslayable.

La Primaria autónoma, independiente, libre, es una proyección del poder fuera del sistema, lugar político de la pluralidad, camino abierto al encuentro, es mucho más que un mecanismo electoral, es la posibilidad de actuar bajo la autodeterminación. La Primaria es el signo, símbolo y realización de la nueva protesta. ¿Será reprimida? Con eso debemos contar, ¿estaremos preparados sabiendo la importancia que esta tiene? Un desafío más.

La Primaria es jugar fuera de la farsa electoral del régimen, pero hay que contar con que el sistema seguirá su juego, caminando sobre la cuerda floja, llamado a unas elecciones anticipadas, con una base comunal debilitada. La gran verdad es que nos encontramos con un Estado que actúa contra su pueblo porque han venido eliminando toda garantía ciudadana y todo respeto a los derechos, tal como lo he venido argumentando en los artículos precedentes.

Los signos de nuestros tiempos, de estos tiempos de oscuridad, nos ubican en acciones coherentes pero difíciles, nos impone pensar más allá de nuestros intereses particulares, negarnos a nosotros mismos, según la sabiduría del Evangelio: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida la perderá…”. Inevitablemente, pienso en los partidos, en las organizaciones civiles, en los empresarios, si queremos recuperar la democracia y, por tanto, la libertad y la justicia, la única posibilidad de salvarnos es mirar hacia la construcción de un proyecto mayor. Encontraremos el camino, como decía nuestro maestro, Alejandro Moreno.


*Profesora Titular de la Universidad Central de Venezuela. Investigadora del Centro de Investigaciones Populares.
@mirlamargarita

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