EN LA ALDEA

22 febrero 2024

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¡La española cuando besa, olé!

El Beso, lo recordaba perfectamente bien, era un pasodoble de los años ‘70 que mis padres bailaron infinidad de veces en fiestas, matrimonios, y saraos de aquella Caracas de entonces. Llegué a verlos muchas veces porque hasta los años ‘80 la vida social en la comunidad hebrea de entonces -antes de que el chavismo les pintara esvásticas en la sinagoga- era muy activa y había matrimonios y celebraciones diversas siempre llenas de música en vivo y cotillón y certezas, casi todos los fines de semana.

Mi papá (andaluz) era un bailarín excelso de pasodoble. Lo recuerdo erguido, con su smoking, con su rostro orgulloso, frente a frente con mi madre, conduciéndola en aquella especie de marcha coreográfica que él disfrutaba tanto como si fuera un torero acompasado, e interpretar serio pero exultante aquella lírica de la española cuando besa, es que besa de verdad.

Me gusta el tema porque siento que es un placer casi olvidado en nuestra extraña cotidianidad bolivariana. Recuerdo perfectamente que la interpretación de nuestras orquestas (Billo’s, Los Melódicos) se parecía mucho a la de Los Churumbeles de España. Y nosotras, las hermanitas Chocrón, gozábamos y nos reíamos de vergüencita con el espectáculo de mis papás bailándolo aunque lo hicieran bien. (Casi todas las demás parejas lo bailaban muy mal, como si fuera un merengue).

“¿Sabía Usted que los besos podrían tener una función más allá de permitirnos mostrar amor o responder a un deseo físico o sexual?”

Pero ya olvidamos el pasodoble y la Caracas fiestera. Dejamos de hablar del beso y desde hace 24 años lo hemos sustituido por inflación, desabastecimiento, dólar, agua, electricidad, elecciones, desfalco, PDVSA, enchufados, Darién, elecciones, CNE y bates quebrados. Como dirían en México: ¿A poco no hace falta de vez en cuando regresar a la alegría, al goce, al bienestar?

Todo esto lo cuento a propósito del beso del Señor Rubiales. Luis Manuel Rubiales Béjar, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) desde 2018. Qué duda cabe de que hay países con problemas más entretenidos que los nuestros. Como es ya noticia vieja, el Sr. Rubiales, tras la victoria de la selección española en la final del Mundial Femenino de Fútbol disputado entre España e Inglaterra en Sídney, besó en los labios a una de las jugadoras de fútbol de la ganadora selección española, la Señorita Jennifer Hermoso.

El debate se ha balanceado sobre distintos polos que van desde la muy semántica acotación de si fue solo un pico o fue beso. Si fue emoción pura del instante del triunfo o hubo intención sexual velada. Si a la jugadora le gusto o no le gustó. Si Rubiales cambió sus declaraciones, o si Hermoso reculó por presiones.

Y entonces yo me distraigo -rato feliz- pensando cuánto se divierten los españoles con una polémica que discurre entre el vocabulario adecuado -beso o pico-, y lo pertinente o arbitrario de estampar un ósculo sin consentimiento. Si se puede afirmar o no que hubo abuso sexual, de acuerdo además al criterio de las ministras de la igualdad del sí es sí que han dejado en libertad y rebajado las penas de cientos de violadores justamente convictos y presos.

El gesto apenas duró un segundo. El Sr. Rubiales besó a la futbolista. Pero este breve acto, en plena efervescencia por la consecución de un título histórico para el fútbol femenino español, ha generado toda una oleada de consecuencias inagotables y ciertamente un debate político y social harto interesante sobre el consentimiento sexual, el sexismo y el abuso de poder. Para algunos, se ha sobredimensionado el episodio. Para otros, merece pena de cárcel lo que consideran abuso sexual.

Lo cierto es que en esta ocasión, esta columna, La quinta pata, se interna en un tema que poco o nada toca la política venezolana (a menos que recordemos aquella fineza de “María Isabel, esta noche te doy lo tuyo” que llevaba a la imaginación a besos y a mucho más).

Y entonces me deleito hablando del beso, de lo que pude rasguñar por la red para explayarme en una dicha que está -esta sí- al alcance de todos, y gratis. El más democrático de todos los gozos que nos van quedando.

Por ejemplo, esta maravilla que habla de la sabia naturaleza humana: ¿Sabía Usted que los besos podrían tener una función más allá de permitirnos mostrar amor o responder a un deseo físico o sexual?, ¿sabía que el intercambio de saliva que se produce en un beso aporta información genética sobre el otro?, ¿y que esa información nos ayuda a identificar a posibles parejas potenciales para la correcta reproducción?

A través de un beso intercambiamos información y evaluamos si hay un grado de compatibilidad genética con el otro, lo cual nos permitiría decidir si esa relación merece la pena (¡de forma inconsciente! Eso dice el Dr. Gallup).

Y aquí les resumo algo de la belleza de la diatriba: Quince tipos de beso que he encontrado en el camino:

        1. Beso en la mejilla: Se trata del beso más utilizado, sobre todo, para saludar a alguien.
        2. Beso esquimal: Cuando las narices de una y otra persona entran en contacto y se rozan.
        3. Beso francés: Es el más erótico, apasionado. A través de él, las dos lenguas interactúan. Es un tipo de beso que se da como muestra de amor y pasión, el “beso con lengua”, que llaman.
        4. Beso en el cuello: Es un beso muy sensual, especialmente para momentos de intimidad.
        5. Beso en la oreja: Afrodisíaco. Suele utilizarse en juegos preliminares al encuentro sexual, y es íntimo y pasional. Puede además incluir pequeños mordiscos.
        6. Beso en la mano: El beso en la mano no es pasional ni romántico; antiguamente era muy típico para saludar a alguien de forma elegante. Un poco cursi a estas alturas, me parece.
        7. Beso en la frente: Como no parece muy apasionado, es más bien un beso familiar.
        8. Beso al aire: Es el beso que se lanza como un avión de papel. Tierno y cuchi.
        9. Beso de Pico (¡Ajá!): Los labios entran en contacto pero no hay más interacción que esa. Así que puede variar desde el cariño hasta la atracción.
        10. Beso con mordisco: Nada que explicar, en el título está todo dicho. Juego pícaro.
        11. Beso de succión: Es un tipo de beso a través del cual succionamos de forma suave y lenta el labio inferior del otro. Puede estimular mucho.
        12. Beso en la comisura: Es el que se da en la parte lateral de los labios, junto en el punto de unión entre el labio superior e inferior. Es como decir un beso-insinuación. Muy sensorial.
        13. Beso de broche: En el beso de broche una de las dos personas aprisiona los labios del otro, emitiendo una leve presión. Puede formar parte de un juego cariñoso entre parejas.
        14. Beso ladeado: El beso ladeado implica que los dos “miembros” del beso (la pareja) inclinen la cabeza en direcciones opuestas. Típico de las películas, sobre todo en blanco y negro.
        15. Beso nominal: El beso nominal es el que culmina cuando las dos personas, después de darse un beso, rozan los labios del otro con los dedos. ¡Ay!

Y bueno, una pequeña distensión de pesquisas en la red porque de vez en cuando hace falta sonreír. Al menos a mi me hace falta -hablo por mi-, que desde hace décadas apenas sé de las consecuencias mediáticas de los dichos de Hugo, y los despropósitos de Nicolás con pajaritos y Sebin incluidos, esta diatriba del beso es toda una vacación.

Desconozco si el Sr. Rubiales (que pinta de santo no tiene) ha cometido un delito, desconozco si la futbolista se ha sentido vulnerada en su humanidad y sus gustos. Y no quiero inclinarme hacia ninguno de los lados de esta balanza porque desconozco todas sus aristas.

Pero sí sé que además de lo entretenido del asunto, lo malo, lo terriblemente inesperado, no es solo que el gran triunfo de la Selección Femenina de Fútbol Español ha quedado opacado por un coach eufórico y espontáneo, o abusador y aprovechado, o por la presión sobre una futbolista, que dice y desdice, todo depende de la esquina que se escoja. Lo peor es que lo que sobresale de esta victoriosa final del fútbol femenino sea un hombre, otra vez, y no una mujer.

P.D. Les dejo la letra de la canción “El beso en España”. No puedo evitar leerla y no escucharla en mi cabeza. No puedo evitar leerla y recordar -como si fuera una película- a mis papás bailando pasodoble en aquella Caracas que no será más.

«El beso», un pasodoble con letra de Adrián Ortega y música de Fernando Moraleda Bellver, conocida como El beso en España o La española cuando besa, 1950.

En España, bendita tierra
donde puso su trono el amor
solo en ella el beso encierra
armonía, sentido y valor
La española cuando besa (¡ole!)
es que besa de verdad
y a ninguna le interesa (¡ole!)
besar por frivolidad
El beso (El beso)
El beso (El beso)
El beso en España
lo lleva la hembra
muy dentro del alma
Le puede usted besar en la mano
O puede darle un beso de hermano
Y así… la besará cuando quiera
Pero un beso de amor, no se lo dan a cualquiera
Es más noble, yo le aseguro
Ha de causar la mayor emoción
Ese beso sincero y puro
que va envuelto en una ilusión
La española cuando besa (¡olé!)
Es que besa de verdad
Y a ninguna le interesa (¡olé!)
Besar por frivolidad
El beso (El beso)
El beso (El beso)
El beso en España
Lo lleva la hembra
muy dentro del alma
Le puede usted besar en la mano
O puede darle un beso de hermano
Y así… la besará cuando quiera
Pero un beso de amor, no se lo dan a cualquiera.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

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