En la aldea
21 mayo 2024

Una educación para igualar oportunidades

“Los niños venezolanos se están quedando rezagados en el desarrollo de competencias fundamentales como la lectoescritura y las matemáticas, y lo mismo ocurre con otras más avanzadas como el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración, la creatividad y la confianza en sí mismos. El peligro de este tipo de situaciones es que sus consecuencias no son inmediatas”.

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Henkel García U. | 13 septiembre 2023

Cada septiembre el tema educativo toma protagonismo. En Venezuela representa una nueva ocasión para evaluar la situación escolar y en nuestro caso específico, la gravedad de esta.

El día 11 de septiembre este tuit de Samuel Díaz Pulgar abordaba nuestra “tragedia”:

Precisamente hace unos dos años, también durante un septiembre, me animé a escribir un artículo sobre este tema titulado El reto educativo, en el que se plasma la preocupación sobre cómo se retomaría la actividad escolar post-pandemia. La realidad terminó siendo mucho más dura.

Justo en este momento quiero compartir una inquietud con intención de ordenar algunas ideas. ¿Para qué queremos una buena educación para la gente? Podemos ver a la educación como una vía insigne de desarrollo de nuestras capacidades como ser humano, no solo cognitivas, sino también emocionales. Con ella cada persona puede abrirse camino, volverse autónomos, vivir con bienestar, tener posibilidades de ser libres, de ser felices. El Estado juega un rol esencial para garantizar un sistema educativo que se encargue de ofrecer oportunidades a los que no pudieron tenerlas desde su nacimiento.

“De no abordar esta emergencia en el corto plazo, lo que tendremos es una población con pocas probabilidades de salir de la pobreza y de mejorar su calidad de vida”

Hoy esa posibilidad no existe en Venezuela. Ocurre todo lo contrario. Aquellas familias con la capacidad financiera de pagar un colegio privado tienen una clara ventaja comparativa frente a la gran mayoría de la población infantil del país. Los niños venezolanos se están quedando rezagados en el desarrollo de competencias fundamentales como la lectoescritura y las matemáticas, y lo mismo ocurre con otras más avanzadas como el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración, la creatividad y la confianza en sí mismos.

El peligro de este tipo de situaciones es que sus consecuencias no son inmediatas. De no abordar esta emergencia en el corto plazo, lo que tendremos es una población con pocas probabilidades de salir de la pobreza y de mejorar su calidad de vida. Tendremos un país con una dinámica muy parecida a la actual, pero más exacerbada: Unos pocos viven de manera holgada, con bienestar, mientras la gran mayoría está sometida y resignada a una pobreza atroz, sin alternativas de salida.

Me atreveré a asomar cómo sería la recuperación de esta importantísima área social, en especial lo que atañe a la educación básica:

-Lo primero sería realizar una recuperación de la infraestructura de los planteles educativos del país.

-Ejecutar un plan para que todos los niños en edad escolar vayan a clases, los cinco días a la semana.

-Lo anterior sería imposible de lograr si no somos capaces de mejorar el salario de los educadores.

-El hambre es otra de las duras realidades que hoy vive el país. Muchos de los niños no asisten a clases porque no pueden comer en sus hogares. Así que para que este plan tenga éxito habría que implementar un programa de alimentación escolar.

-Hay que adecuar el pensum a la realidad actual, en especial al área tecnológica. También hay que pensar en la posibilidad de enseñar idiomas en las escuelas públicas, en especial el inglés, que es el más utilizado a nivel mundial y en el que se puede encontrar la mayor parte de la información y conocimiento disponible.

-Cada escuela debe tener internet gratuito como herramienta de acceso al conocimiento y al autoaprendizaje.

-Extender el desarrollo de habilidades técnicas en los niveles secundarios, lo cual puede contar con el apoyo de la empresa privada.

-Desarrollar un programa de vales (vouchers) escolares para que cada familia pueda pagar un colegio privado si esa es su decisión. La idea es que los padres tengan la oportunidad de elegir la escuela o colegio que quieren para sus hijos, lo que implica que la ayuda a las familias más pobres sea mayor a las que cuentan con mayores ingresos. Este tipo de programas se ha llevado con éxito en países como Bélgica y Estonia, pero su implementación hay que ejecutarla con mucho cuidado, tomando en cuenta las realidades particulares de cada país.

-Creación de organismos gubernamentales que supervisen y hagan seguimiento a la calidad de la educación impartida en los diferentes planteles, así como la definición y creación de variables que midan la suficiencia de capacidades básicas de los niños.

Estos son algunos aspectos generales, claro está que la realidad y la ejecución son más difíciles y complejas que el planteamiento. Igual el ejercicio de soñar, de trazar un norte no deja de ser útil.

En este punto debo reiterar parte del mensaje del artículo de hace dos años. Todo esto es imposible de lograr si no hay una mejora importante de los recursos del país, si no nos enrumbamos a un crecimiento robusto y sostenido de nuestra economía, si no llevamos a cabo reformas estructurales a nuestra institucionalidad, en fin, sería imposible sin un cambio político.


@HenkelGarcia

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