En la aldea
20 mayo 2024

María Carolina quiere que dejemos eso así

“Ciertamente, la opinión de María Carolina Uzcátegui es una más. Pero no es cualquiera. Después de un periodo de silencio, salió a la carga y la citan y la entrevistan para que en su condición de exvicepresidenta de la Comisión Nacional de Primaria diga una y otra vez todo lo que le falta al proceso, todo lo que está mal, todo lo que ella misma no ayudó a conseguir ni a mejorar porque renunció a la posibilidad de seguir intentándolo”.

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Oscar Medina | 26 septiembre 2023

Aceptemos el hecho de que algunas de las cosas que dice son ciertas y que en otras hasta podría tener la razón. Casi todas las críticas que se ha ganado María Carolina Uzcátegui apuntan, en principio, a lo más evidente: si eras la vicepresidenta de la Comisión Nacional de Primaria (CNP), ¿no estabas ahí justamente para hacer que la vaina funcionara bien?

Hasta el periodista especializado en asuntos electorales Eugenio Martínez, que es un tipo comedido, se lo dijo. Es que es verdad: estás en un equipo cuya misión es organizar y materializar la elección primaria de la oposición, eres la segunda al mando del timón y en lugar de buscar la manera de encarar y solucionar los problemas e inconvenientes, un buen día -26 de julio, para ser exactos- anuncias que te bajas del barco porque eso así como que está muy difícil de lograr.

“Lo que se ve es a alguien que se dio de baja y pretende que se cierre esa puerta en la que una mayoría decidirá quién debe asumir la candidatura para las presidenciales, y a cambio se imponga un supuesto consenso en el que los electores no tengamos participación” 

Yo te entiendo, María Carolina. Claro que te entiendo. Desde hace años nos han estado tratando de convencer de que si de verdad lo quieres, lo podrás hacer; de que si deseas las cosas de corazón y las visualizas, las energías de no sé qué se ponen de tu parte, el universo entero -planetas, asteroides, estrellas- libera su magia para ti y si manifiestas eso que quieres lograr, entonces se te dará; que eso es todo, que tienes que ser “positiva” chica, que claro que sí… Pero no. La triste verdad es que la vida no funciona así.

Y menos en política. Tú que quisiste ser diputada en 2020 -cuando parecía facilito porque los partidos de la oposición no participaron- lo sabes bien. Si viste que eso era muy cuesta arriba y con tanta gente fastidiando y opinando, es perfectamente lógico que tomaras la decisión de renunciar a esa ingrata responsabilidad y te dedicaras a lo que hacemos todos los que no nos hemos montado en una vaina güena aquí: a sobrevivir, a tratar de echar pa’lante. Eso no es cosa que deba criticarse.

El problema contigo Maco, es que tu propuesta es “ay mira, no se puede. Vamos a cancelar eso miamor”. Y el “ruido” es que de repente te convertiste en militante de esa propuesta, en una entusiasta del hagamos otra cosa, lleguemos a un consenso… ¿y si hacemos un muñeco?

De la elección primaria siempre se advirtió que podía devenir en un mecanismo que profundizara las diferencias entre el bloque de la oposición democrática que -hay que decirlo- no ha sido precisamente el mejor ejemplo de unidad, aunque les encante hacer  discursos en torno a la palabrita esa. Con lo que quizás no contábamos es que sería aun peor: bastó que mostrara fuerza una aspirante incómoda, para que afloraran miserias de tal magnitud que hasta pareciera que hay opositores haciendo “unidad” con el Gobierno al que supuestamente quieren derrotar en 2024.

¿A cambio de qué?, ¿de que te habiliten, de que te dejen coronar alguna alcaldía o una gobernación más adelante, de que no te aplasten hoy sino mañana? No lo sé… Muchas veces no quiero ni pensar en eso porque llegar a esa conclusión es resignarse a aceptar que veremos a todos esos clubes de pádel convertirse en bares, veremos a los Tiburones ganar un campeonato, a la Vinotinto llegar a un Mundial y el chavismo seguirá en el poder.

Ciertamente, la opinión de María Carolina Uzcátegui es una más. Pero no es cualquiera. Después de un periodo de silencio, salió a la carga y la citan y la entrevistan para que en su condición de exvicepresidenta de la Comisión diga una y otra vez todo lo que le falta al proceso, todo lo que está mal, todo lo que ella misma no ayudó a conseguir ni a mejorar porque renunció a la posibilidad de seguir intentándolo.

Ella, que no era muy activa en Twitter, compartió el 16 de julio su último tuit en apoyo a la Primaria. Si se revisa su cuenta, estuvo en silencio casi un mes hasta que el 14 de agosto que escribió unas líneas de pésame por el fallecimiento de Eddo Polesel, expresidente de Consecomercio y Fedecámaras. Luego tuiteó algunas pocas cosas más, incluso un RT de la solicitud hecha por ONG y gremios al Estado para garantizar seguridad al proceso de Primaria.

Cuando renunció, el 26 de julio, dijo que no estaba en contra, que lo hacía para llamar la atención de las fallas. Curiosa manera de ayudar esa: no resuelvo, sólo hago un llamado…

El 8 de septiembre saludó a la Virgen del Valle… y como ya sabemos, un día antes, convocó a una rueda de prensa para insistir en que la Primaria debe morir. El 11 se lanzó directo a pedir que no se hiciera la elección interna y a partir de entonces no ha dejado de usar la red -sí, X- para darle palo. ¿Por qué?

Si de verdad la Primaria no es viable, es una conclusión que debería presentar al país la Comisión en pleno. Algo así como “lo intentamos todo, pero no se puede”. Esto, acompañado de un informe completo que enuncie y sustente las razones. En la campaña de Uzcátegui -porque eso es, una campaña- lo que se ve es a alguien que se dio de baja y pretende que se cierre esa puerta en la que una mayoría decidirá quién debe asumir la candidatura para las presidenciales, y a cambio se imponga un supuesto consenso en el que los electores no tengamos participación.

¿Un consenso? Maco, por Dios, si esa gente ha demostrado ser incapaz de ponerse de acuerdo hasta para no perder una alcaldía, ¿de verdad asumes que podrán hacerlo en esta ocasión? Son demasiadas ganas de creer.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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