En la aldea
28 mayo 2024

Una cierta mirada a la crisis de la escuela venezolana

“La propiedad ha sido vapuleada al igual que las empresas, universidades, los medios de comunicación, la administración de justicia, hasta las escuelas ha arribado ese proceso destructivo. Más del 80% de las escuelas carecen de servicios sanitarios, sin agua, con electricidad intermitente y sin maestros. Se hace urgente transformar las escuelas en modelos que despierten la necesidad de mejorar la calidad de vida y la esperanza de lograrlo”.

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Isabel Pereira Pizani | 02 octubre 2023

La gran ganancia que hoy tenemos entre manos es saber que el camino del socialismo es un gran fracaso. Lo hemos aprendido con sangre, sudor y lágrimas. Basta volver la mirada a lo que fue Venezuela para comprobar la naturaleza y profundidad de la devastación institucional general, en la economía, educación, salud, administración de justicia, acceso, cobertura y calidad de servicios públicos. Se ha cumplido un proceso metódico de destrucción institucional que tenemos que asimilar, ponderar como experiencia y clave al futuro.

Quizás los que mayor impacto han sufrido son aquello sectores, grupos, individuos que hemos visto erosionarse, caer en manos ignorantes y brutales que destruyen pero que no construyen. La propiedad ha sido vapuleada al igual que las empresas, universidades, los medios de comunicación, la administración de justicia, hasta a las escuelas ha arribado ese proceso destructivo.

Si comenzamos por la educación, se impone un balance de fracasos y retrocesos en algunos casos imprescindibles de comprender que nos obligan a pensar en cuáles serían las nuevas sendas. La profesión docente en todos los niveles desde la escuela básica hasta la universidad ha sido vapuleada al extremo. Las escuelas, carecen de los elementos básicos para fungir como tales, con maestros y estudiantes acosados por la hambruna, en medio de la destrucción y deterioro de sus aulas, laboratorios, jardines. Sabemos que más del 80% de las escuelas carecen de servicios sanitarios, sin agua, con electricidad intermitente y sin maestros.

“Dignificar la profesión docente en todos sus planos: económico, oportunidades de formación permanente, vinculación a la ciencia y tecnología, y reconocimiento del valor fundamental de su dimensión ética”

En este campo educativo la peor circunstancia ha sido el quebranto de la noble profesión docente en todos los niveles, en contracorriente con uno de los aspectos que más cuidan las sociedades que hoy cosechan frutos por la calidad de la educación y el reconocimiento del valor de sus maestros. El maestro es el profesional mejor pagado y más apreciado en Finlandia, Noruega, Alemania, Estados Unidos, Canadá, entre muchos otros. Recordemos la respuesta de Angela Merkel cuando sectores profesionales de su país le pedían nivelar sus condiciones económicas con los maestros, su respuesta sencilla: Cómo puedo igualarlos con aquellos que te formaron, quienes te capacitaron y con ello fortalecieron tus perspectivas de futuro”.

Al régimen no le preocupa la suerte de los maestros, su virtual desaparición y su inexistencia en Venezuela, 166.338 docentes dejaron las aulas entre 2018 y 2021. Se estima que 59% desertó por los bajos salarios y las pobres condiciones laborales. El resto migró. Frente a esta crisis el régimen intenta llenar vacíos con personal no calificado proveniente de un fatídico programa llamado “Chamba Juvenil”.

El salario de un maestro titulado que inicia su carrera perdió el 95,9% de su valor en los últimos 25 años y con ello las oportunidades para avanzar en sus tareas, poder ser cada vez mejores y estar conectados con la verdadera revolución educativa/ tecnológica que conmociona hoy al mundo.

La Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) recibió en promedio 83,2% menos nuevos estudiantes en 2021 en las especialidades de Geografía e Historia, Química, Matemática, Ciencias de la Tierra y Biología, en comparación con 2015. Física, Ciencias de la Tierra, Geografía e Historia, Educación Integral y Educación Inicial sufrieron la mayor reducción entre los egresados en 2021. En dichas especialidades se titularon en promedio 90,2% menos profesores que en 2015.

La manera como ha procedido el régimen ha sido sustituyendo docentes graduados por personal sin calificación para ejercer ese importante oficio, reemplazan al docente titulado por grupos descalificados para ejercer esta noble tarea, obligando a los maestros calificados a emplear su tiempo en otros oficios: “Maestras de Nueva Esparta, Guárico, Lara, Apure y Distrito Capital cuentan qué trabajos alternativos las ayudan a subsistir y sostener a quienes están bajo su cuidado. Algunas son trabajadoras domésticas o cuidan personas mayores, otras se apoyan en emprendimientos y negocios propios” (Prodavinci).

El régimen para sustituir al maestro acude a una alternativa denominada “Gran Misión Chamba Juvenil” definida como “la política dirigida a la población entre los quince (15) y treinta (30) años de edad, con el fin de organizar y coordinar de forma orgánica, acciones en el campo económico y productivo del país en función de la soberanía y la independencia, la defensa de su participación en el proceso social de trabajo”.

El personaje central de esta ley son los chambistas. A los efectos de la ley que los consagra, “chambistas son las y los jóvenes, entre los quince (15) y treinta (30) años de edad registrados en la base de datos de la Gran Misión Chamba Juvenil, que asumen el proceso formativo con el objeto de optar a la inserción laboral, completar sus estudios y escoger un oficio o profesión”.

Con la aplicación de esta ley, los docentes son sustituidos por Chambistas, decisión de las autoridades educativas que les genera una falta triple en sus responsabilidades en el ámbito educativo:

En primer lugar, sustituir al docente por un personal descalificado, con lo cual priva al educando de recibir la formación que les corresponde.

En segundo lugar, separa, aparta a los calificados chambistas, integrados en su mayoría por una gran masa de jóvenes en situación de pobreza, de la oportunidad de formarse y obtener una acreditación valida como aporte para entrar en el mercado de trabajo.

En tercer lugar, roba a los escolares y jóvenes la oportunidad de vivir un proceso de formación en la escuela inicial, básica y media con el legítimo y suficiente respaldo para avanzar en su desarrollo, e incorporarse de forma progresiva en el mercado de trabajo.

En el artículo 7 de la ley “Gran Misión Chamba Juvenil” define su objetivo: “Promover una nueva lógica de trabajo, generando espacios y fines sociales, en el cual la juventud desde su capacidad productiva contribuya a la consecución de la superación de la explotación, la dominación y la exclusión, tributando de esta forma a la socialización de los medios de producción y potenciando las fuerzas productivas de la juventud hacia la consolidación de un modelo económico incluyente de todos y todas”. 

Podemos preguntar, ¿cuál es la capacidad productiva de un joven que necesita y está en la temporada de su vida de aprendizaje, desarrollar capacidades para ingresar a la fuerza laboral?, ¿es válido el cambalache que significa trastornar el tiempo educativo de un joven convirtiéndole en agente político de un modelo de socialismo fracasado universalmente?

La ley de Chamba Juvenil pretende sustituir al maestro, tiene un claro fin político desconectado de la verdadera misión de un Estado responsable, cual sería brindar las oportunidades para que la juventud desarrolle capacidades para hacer y ser mejores seres humanos como expediente necesario para ingresar al mercado de trabajo como sujeto activo.

En el párrafo séptimo del enunciado de la mencionada Ley se define claramente su sentido político: 7. “Fortalecer al poder popular, las comunas, y el Sistema Económico Comunal financiando los emprendimientos de las y los jóvenes en el ámbito de la comuna de acuerdo con los objetivos del Plan de Patria”.

Un objetivo que contradice la estructura organizativa pautada por la Constitución que en ningún punto habla de un Sistema Económico Comunal ni de comunas como base organizativa. La célula organizativa básica del Estado venezolano es el Municipio. Las predicciones sobre el fracaso y el engaño de esta iniciativa formuladas desde el gremio docente y expertos en la materia sin embargo no desalentaron al régimen en su aplicación.

Al final no tuvieron otra alternativa que reconocer el fracaso, pero no por su equivocada definición y orientación sino achacando las fallas a condiciones externas. Con el pretexto de relanzar la Misión Chamba Juvenil el gobernante Nicolás Maduro admitió el fracaso de este programa gubernamental: “Las becas que le dábamos a un millón de jóvenes ahora son una miseria”.

Las becas eran una miseria, pero los objetivos del programa eran aún peores, sustituir docentes, aceptar en el mercado de trabajo a sectores que requerían capacitarse y poner a los escolares venezolanos en manos de un personal descalificado sin las cualidades para ejercer la profesión docente.

Sin embargo, el momento de sinceridad duró poco, pues el mandatario no ahondó en los factores que truncaron el funcionamiento del plan estatal, creado el 20 de junio de 2018,  volvió a reciclar el discurso, achacándole el problema a las sanciones impulsadas por el gobierno de Estados Unidos, que según enfatiza, redujeron los ingresos del país en un 99%.

En una posición totalmente irresponsable con la suerte de la educación venezolana el régimen expuso los logros alcanzados por el programa Chamba Juvenil, sin precisar el sentido y metas alcanzadas en cada uno de los campos:

“Declaran un registro y actualización de 1 millón 823 mil 416 integrantes jóvenes.

Informan la conformación de 2 mil 174 brigadas en todo el territorio nacional (objetivos no declarados).

Vinculan con la formación a 124 mil 337 jóvenes incorporados a los procesos de formación (sin identificación).

En el área productiva, apoyaron 396 mil 399 emprendedores. 394 mil 338 jóvenes productores de la tierra a los cuales les fue otorgado 70 hectáreas de tierras”.

Expertos en educación califican el programa Chamba Juvenil como un “mecanismo de captación ideológico-político dirigido a los jóvenes”.

Analistas opinan que el rango de edad al que va dirigido el programa es muy amplio, las necesidades varían dependiendo de la posibilidad del educando de haber formado parte o no del sistema educativo. “Si el joven no ha podido ingresar al sistema educativo, y no está trabajando ni estudiando, es muy sensible y con una cantidad de carencias. Esa figura debe ser muy bien tomada en cuenta para incorporarlo en un oficio”. En otras palabras, el participante en el Programa es convertido en un objetivo de cooptación política.

Estas ofertas como la Ley de Chamba Juvenil no deben formar parte de la agenda política de ningún partido, puesto que se trata de una utilización errónea de recursos públicos. Esas oportunidades de trabajo deben ser canalizadas por los docentes y por un Ministerio de Educación responsable. En conclusión, El Plan Chamba Juvenil está más inclinado a un ejercicio político-ideológico, un dispositivo de poder con un acentuado trasfondo de control que aumenta los índices de desigualdad y niega las posibilidades de los participantes en el sistema educativo, para poder alcanzar sus expectativas de inclusión y crecimiento.

La sustitución de las obligaciones educativas del Estado por metas meramente políticas e ideológicas ha tenido un gran impacto en la sociedad, podemos enumerar algunas y sus impactos indirectos:

-La disminución o virtual desaparición de los docentes calificados en el sistema educativo venezolano.

-El incremento de una diáspora de familias derivado de la crisis económica; la destrucción del salario; la imposibilidad de las familias de educar a sus descendientes; la aguda crisis del sistema de salud e inseguridad, entre otros factores.

-Incremento de proyectos masivos delincuenciales no-altruistas integrados en su mayoría por jóvenes como expresión de una sociedad en los cuales los valores morales no son inculcados a la población. Ejemplo: Tren de Aragua; Tren de los llanos.

La pérdida de capital humano formado durante décadas en nuestras instituciones educativas por falta de oportunidades, y la desaparición de empresas e instituciones educativas (Advierte Fedecámaras que la economía venezolana ha experimentado el cierre de 370 mil empresas privadasen los últimos 20 años, el60% de las que existían en 1998 antes de la llegada del chavismo al poder; según esta institución en Venezuela en 1998 existían 620 mil empresas, hoy apenas quedan abiertas unas 250 mil, cuyo futuro es totalmente incierto).

-Según UCAB: El 25% de los maestros y el 15% de los estudiantes de los niveles básico y medio abandonaron las aulas en los últimos tres años. Además, 85% de los planteles no cuentan con Internet; 69% tiene carencias agudas en el servicio eléctrico, y 45% carecen de acceso al agua. Los jóvenes venezolanos ven limitadas sus posibilidades de estudiar por diversos factores derivados de la crisis del país. Entre lapoblación de 3 y 17 añosse redujo lacobertura educativa nacional después de la crisis pospandémica, según la última encuesta Encovi, en casi 1 millón de niños y jóvenes.

Solo acceden a la educación el 23%de los venezolanos que viven en pobreza extrema. Y que “sólo 25% de los jóvenesentre 18 y 24 años en Venezuela tienen acceso a la educación en centros privados”, por lo que ha disminuido en gran medida las matrículas a nivel nacional.

-El acentuado deterioro de la calidad educativa está asociado con el retiro de una gran cantidad de docentes. Se estima que más de 50% se ha retirado del sistema por los insignificantes salarios, el adoctrinamiento impuesto en los contenidos educativos y las represalias a la que están sometidos si los cuestionan. El salario docente se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, lo cual ha producido una estampida hacia otros oficios para ganarse la vida, incluso si no son cónsonos con los niveles de formación (Encovi).

Frente a este desolador panorama, producto del intento de convertir el ámbito educativo que es insustituible para el desarrollo económico y humano de nuestro país en un espacio de manipulación ideológica sobre todo en el sistema educativo, para los docentes y educandos es imprescindible emprender algunas acciones correctoras urgentes:

      • Formular y aplicar un plan inmediato de rehabilitación de la infraestructura física y los servicios básicos de las escuelas que ya existen y dotarlas con recursos pedagógicos novedosos, para saldar la brecha tecnológica y reconstruir el proceso de enseñanza-aprendizaje.
      • Transformar las escuelas en modelos que despierten la necesidad de mejorar la calidad de vida y la esperanza de lograrlo.
      • Dignificar la profesión docente en todos sus planos: económico, oportunidades de formación permanente, vinculación a la ciencia y tecnología, y reconocimiento del valor fundamental de su dimensión ética.
      • Contar con acceso a información pública en materia educativa, con diagnósticos reales de la matrícula, la situación de los docentes y de los planteles.
      • Renovar el censo de toda la población en edad de cursar la educación básica, conocer la realidad de las escuelas, detectar la falta de nuevas edificaciones con capacidad de atender la demanda educativa en el sector rural y en los barrios populares, situados dentro y en la periferia de las mayores ciudades del país. Abrir más escuelas cercanas a sus hogares, y si es necesario implementar nuevas modalidades educativas para disminuir los niveles de rezago y desigualdad.
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