En la aldea
21 julio 2024

El zugzwang de los pranes

“Al Gobierno hay que reconocerle que si bien no lo está logrando con su propaganda, en otro sentido quizás haya hecho una jugada a lo Capablanca para el zugzwang en otros tableros, ante otros contendientes. El Tren de Aragua ya no es mi problema. ¿Allá en Bogotá, en Lima, en Santiago querían que yo moviera mis piezas? Tomen pues, agarren ahí: les toca a ustedes darle jaque mate a esos pranes”.

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Oscar Medina | 11 octubre 2023

En un texto de Guillermo Cabrera Infante sobre el gran ajedrecista cubano José Raúl Capablanca el escritor menciona una posición en el juego en la que un jugador queda atrapado en la angustia: está obligado a mover, pero cualquier cosa que haga lo dejará peor ubicado en el tablero. Es su turno y en esa disciplina no hay evasión posible. A eso se le describe con un término en alemán: zugzwang. Y desde el punto de vista del contrario, es como decirle: “te toca, pero todas tus posibilidades son malas”.

Estirando un poco las cosas, el zugzwang podría aplicar a lo que acaba de hacer el Gobierno con el Tren de Aragua y la cárcel de Tocorón. Uno puede suponer que la intervención del célebre penal el pasado 21 de septiembre, luego de tantos años de impunidad, de inacción y hasta de complicidad, fue producto de algún tipo de presión ante la cual y a regañadientes, alguien con poder decidió que había que hacer algo al respecto.

“Antes sabías dónde estaban, dónde dormían: ¿y ahora?”

Sabiendo como sabemos que la pandemia y la migración masiva de venezolanos le sirvieron a la organización criminal para extender su radio de operaciones y diversificar sus negocios por buena parte del continente, y que los organismos de seguridad de países como Colombia, Perú y Chile se quejaron en muchas oportunidades de la nula colaboración recibida desde las instituciones venezolanas en sus requerimientos de asuntos tan elementales como información sobre los miembros del Tren, es lógico pensar que por ese flanco la presión debió haber sido importante.

¿Suficiente para generar la reacción?, ¿acaso fue que esta gente llegó al punto de representar algún tipo de peligro para el poder formal?, ¿o es que, como algunas empresas emblemáticas, ya al Tren le resulta más rentable su operación internacional y Tocorón, con su piscina, sus muchos empleados, su zoológico, de pronto dejó de ser una buena inversión? Todo es posible.

Así que un buen día prepararon su plan. La denuncia creíble del Observatorio Venezolano de Prisiones de que la intervención fue acordada con los pranes y los principales del penal, le da solidez a la suspicacia de calle: no hubo un gran enfrentamiento, no se activó el poder de fuego acumulado en la “Casa Grande”, en unas cinco horas controlaron el lugar y aunque mostraron armas, animales y hasta minadoras de criptomonedas, el Gobierno no pudo enseñarle al país lo más importante: la captura de los jefes del Tren de Aragua.

Y aquí es donde aplica un poco el concepto zugzwang: estabas en una posición delicada haciendo equilibrios y puñitos con el crimen organizado, te tocó mover y no hay propaganda en el mundo que te haga quedar bien ni que haga ver esa jugada como un acto de justicia. Los pranes se fueron sin mayor trauma, cargando seguramente con miles de dólares, en una salida planificada y quién sabe si ahora despachen desde un escenario más ventajoso para sus intereses actuales y habiendo pasado por una liquidación de personal innecesario.

O no, ya está dicho que en esta historia todo es posible.

Pero supongamos que de verdad el Gobierno se puso las botas para combatir al Tren de Aragua. La lucha se daría fuera del perímetro del penal, en otras condiciones que no necesariamente son ventajosas aunque hayan querido vender la idea de los 11 mil agentes de la ley dispuestos al combate. La junta directiva de la corporación del crimen ahora es fantasma, son diablos sueltos que ya han demostrado tener la suficiente habilidad e inteligencia para sostener y hacer crecer su estructura. ¿La van a perder así de fácil? Antes sabías dónde estaban, dónde dormían: ¿y ahora?

La suposición, por supuesto, peca de inocente. Pero hay que hacerla, pese a que nadie se coma el cuento.

Al Gobierno, sin embargo, hay que reconocerle que si bien no lo está logrando con su propaganda, en otro sentido quizás haya hecho una jugada a lo Capablanca para el zugzwang en otros tableros, ante otros contendientes. Como en esas jornadas de partidas simultáneas, aquí me puse en una posición peor, pero en estos de acá me ubiqué en un punto cómodo: el Tren de Aragua ya no es mi problema. ¿Allá en Bogotá, en Lima, en Santiago querían que yo moviera mis piezas? Tomen pues, agarren ahí: les toca a ustedes darle jaque mate a esos pranes.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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