En la aldea
18 mayo 2024

Michael Penfold: “Mi posición siempre ha sido que la única salida que tiene Venezuela es una negociación”.

Michael Penfold: Implosionar el Acuerdo de Barbados nos regresaría a la inercia y la tragedia

“El país ya está agotado y la mejor evidencia fue la participación que hubo el pasado 22 de octubre. Así que creo que por lo pronto seguiremos caminando sobre cáscaras de huevo y tratando de llegar a la fecha de la presidencial con la mayor cantidad de garantías posibles. La elección de 2024 es existencial para todos”, palabras de Michael Penfold en conversación con La Gran Aldea.

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Alejandro Hernández | 29 octubre 2023

Para el PhD en Economía Política Michael Penfold, el Acuerdo de Barbados es la mejor alternativa que tiene el país para superar la crisis social y política que padece, por eso es muy enfático al advertir que hacerlo fracasar significará un retroceso importante para las partes involucradas y, sobre todo, para los venezolanos. “El país está en manos de esas pocas hojas firmadas y estamos caminando por piso extremadamente frágil”.

Sobre las primarias Penfold sostiene que la participación sorprendió a todos los sectores y fue producto de la sensación de “hartazgo” que existe en el país. Atribuyó el apoyo “casi unánime” que recibió María Corina Machado, a que supo conectar con la desesperación que siente la población, pero aseguró que el mandato que recibió conlleva unas responsabilidades muy importantes: “Ella debe darle viabilidad a su candidatura, con la incertidumbre de si está o no habilitada y dentro de unos acuerdos que se firmaron en Barbados”.

El Investigador del Wilson Center y autor del libro El país que se muerde la cola, también se refirió a las sanciones, señalando que la administración Biden ha empleado un cambio de política con respecto a sus predecesores en la Casa Blanca, explica que el expresidente Donald Trump entendía estas medidas como un “castigo permanente” hasta lograr la salida de Nicolás Maduro del poder; mientras que, ahora, son vistas como una herramienta para “sentarlos a negociar una apertura electoral”.

“La Primaria refleja un gran hastío del votante por la situación del país y ese sentimiento lo logró capitalizar María Corina Machado”

Michael Penfold

-¿Qué significa para el acuerdo firmado en Barbados que el régimen esté judicializando las primarias?

-Judicializar el proceso de primarias e investigar a la comisión organizadora es terrible y significa volver a lo de siempre. Esto podría implosionar el acuerdo firmado en Barbados y nos regresaría a donde estábamos: la inercia y la tragedia. No es bueno para nadie.

-¿El fracaso de Barbados podría significar la radicalización del régimen y la vuelta a un escenario como el de 2018?

-La viabilidad de Barbados va a depender de las gestiones que realicen la administración Biden y los representantes de Maduro. El régimen tiene un incentivo muy importante, porque con las licencias Venezuela volverá a exportar petróleo sin restricciones; y eso le representará al Estado unos ingresos que podrían rondar los5 mil millones de dólares anuales. Es decir, esto está diseñado para que el beneficiario inicial sea el chavismo, que va a poder incrementar el gasto público para ser más competitivo electoralmente. Ahora, en un ambiente tan complejo, donde la sensación de malestar social es tan grande, el oficialismo va a tener que medir si efectivamente ese incremento en el gasto se va a traducir en popularidad. Eso lo van a testear en los próximos meses, y es por eso que aceptaron que la elección fuera en el segundo semestre de 2024 y no en el primero. En conclusión, el acuerdo no está blindado porque, al final, depende de la calidad de la implementación y también está supeditado a los beneficios que las partes obtengan de él.

-Bajo este contexto, entonces, ¿eran o no importantes las sanciones?

-Mi posición siempre ha sido que la única salida que tiene Venezuela es una negociación, y cualquier mecanismo así implica renunciar a algo para obtener lo que más valoras. Es evidente que no hay posibilidad de reinstitucionalizar y democratizar a Venezuela sin un acuerdo político básico que genere garantías a todas las partes. Sobre el argumento de que los gobiernos negocian por las sanciones, aquí lo que pasa es que la administración Trump veía estas medidas como un castigo permanente hasta lograr la ruptura; y no como un incentivo para sentar al chavismo a negociar una apertura electoral. Hoy tenemos lo que yo llamo una negociación de rayas rojas. Estados Unidos trazó su raya, que es una elección mínimamente competitiva y aceptada internacionalmente; el chavismo hizo la suya, que pareciera estar vinculada con las inhabilitaciones, y la oposición también dibujó su marco, que tiene que ver con ir a unas elecciones con garantías y sin inhabilitados. Entonces, para mí ese debate está clausurado, y es inútil empezar a discutir ahora quién tenía razón y quién no.

-¿Cuál es su lectura de las primarias del 22 de octubre?

-Las primarias tienen tres niveles, el primero es que sin el Acuerdo de Barbados muy probablemente no se hubiese dado. Un segundo nivel tiene que ver con la participación, que básicamente sobrepasó las expectativas de las encuestas y de todo el mundo, hecho que, a mi juicio, refleja que hubo muchos votantes sin identificación política clara, o que pertenecen a sectores populares y tenían una afinidad con el chavismo. Para mí este dato es fundamental, porque no es solamente el alto nivel de participación, sino es la forma y la segmentación de esa votación. El tercer elemento, es que más del 90% de la votación la obtuvo una sola candidata, lo que conllevará a una recomposición de facto en el liderazgo opositor; que implica, también, un cambio en los mecanismos de decisión dentro de las fuerzas democráticas. La Primaria refleja un gran hastío del votante por la situación del país y ese sentimiento lo logró capitalizar María Corina Machado. Estos tres elementos plantean una presión interna para el chavismo, que todavía no tiene una oferta que pueda competir con la sensación de hartazgo que movilizó a la población a una convocatoria que enfrentó muchos obstáculos.

“Este país está en manos de esas pocas hojas [Acuerdo de Barbados] que podrían ser la clave para poder llegar a un destino que no solamente son las elecciones, sino la reinstitucionalización y democratización de Venezuela”

Michael Penfold

-¿Qué mensaje dejan las primarias a los partidos tradicionales como Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia?

-La oposición ha pasado por estos ciclos antes. Ahorita terminó un periodo y está comenzando otro, y por ahora es imposible saber si va a ser exitoso. Lo que sí está a la vista es que arranca con unos datos que cualitativa y cuantitativamente son importantes.

-¿A qué atribuye puntualmente el respaldo que tuvo María Corina Machado?

-Fundamentalmente a un país que está harto y que está buscando desesperadamente una posibilidad de futuro. Creo que ella ha tenido una posición coherente, ha sido consistente en sus mensajes y planteó, tanto hacia el chavismo como hacia el interior de la oposición, ideas que conectaron con la población. A mi manera de ver ella, más que un voto castigo, capitalizó el desespero que tiene nuestra sociedad por conseguir una alternativa a lo que se está viviendo. Ella ahora tiene la responsabilidad de darle viabilidad a ese mandato que recibió de la gente y con la incertidumbre de si está o no habilitada y dentro de unos acuerdos que se firmaron en Barbados antes de que ella ganara esas primarias.

-¿Por qué el Acuerdo de Barbados se firmó antes de las primarias?

-Yo creo que los tres factores: Estados Unidos, Nicolás Maduro y la oposición se dieron cuenta de que no hay otra alternativa. Al final del día hay un beneficio compartido, el chavismo estaba obteniendo un relajamiento muy importante de las sanciones, cosa que necesita para poder enfrentar los acuerdos suscritos. La oposición está demandando las garantías necesarias para poder competir en las presidenciales del año que viene, y Estados Unidos está implementado un cambio de política hacia Venezuela que le podría brindar réditos internos. Usar las sanciones como un incentivo para alinear intereses y lograr una apertura fundamentalmente electoral podría ser un triunfo para la administración Biden, si sale bien.

-¿Y no podían haber esperado unos pocos días más para que en el Acuerdo estuviera sentada María Corina Machado, que siempre fue la favorita para ganar las primarias?

-Es que las primarias fueron parte de esa negociación. Había que garantizar el inicio de esa apertura electoral, que es lo que estamos empezando a ver. Aún no tenemos garantías claras sobre las demás condiciones, pero ese acuerdo fue central para poder materializar las primarias.

-¿No es contradictorio que si el 70% del país está en desacuerdo con las sanciones, María Corina Machado, que siempre las ha defendido, obtuviera el respaldo que recibió el 22 de octubre?

-No, porque hay hastío. Es una población que se siente huérfana. No es casual que el votante esté buscando una mujer, por ejemplo. Eso es una evidencia de que los venezolanos quieren reunificar a sus familias. También creo que la población quiere reinsertarse en el mundo, quiere que Venezuela vuelva a los mercados petroleros para que haya servicios públicos y asistencia social. Con esto no quiero decir que la tragedia venezolana sea consecuencia de las sanciones, porque no lo es; pero no pienso que esas dos posiciones sean inconsistentes. Destacaría que en esas mismas encuestas se refleja que la gente quiere votar, es decir, que ve al voto como el mecanismo de cambio.

-¿Cómo piensa que María Corina Machado debería afrontar la posibilidad de que su inhabilitación no sea levantada?

-Tengo la impresión de que en el Acuerdo de Barbados hay consenso, prácticamente, en todo; salvo el tema de las inhabilitaciones. Ahí mi impresión es que todavía no hay un arreglo, y por eso seguirá el debate. Sin embargo, es importante resaltar que estamos caminando sobre un piso extremadamente frágil y que ese punto puede ser la excusa perfecta para que cualquiera de las partes suspenda el acuerdo; situación que sería muy negativa porque la elección de 2024 es existencial para todos.

-¿Qué impresión le han dejado las declaraciones y apariciones públicas de María Corina Machado luego de ganar las primarias?

-Ella en este momento necesita y le está hablando a distintos grupos, creo que eso es lo que está detrás de la idea de conformar una Gran Alianza Nacional, de consensuar temas con distintos sectores, hecho que me parece importante. Por otro lado, también está asumiendo una posición de liderazgo indiscutido, producto de la importantísima votación que sacó el 22 de octubre, donde está diciendo, básicamente, las decisiones las tomo yo en el marco de un comando de campaña que va a ir agrupando gente. En cuanto a la negociación, está asumiendo una estrategia mixta. Por un lado, diciendo que va por la habilitación porque se lo pide su electorado y le corresponde constitucionalmente; por eso va a tratar de habilitarse por la vía de la presión política. Pero con ese mismo discurso y narrativa también ha dejado claro que está dispuesta a cumplir los acuerdos electorales y a continuar con el proceso que se ha adelantado. Esto no es muy distinto a lo que ha dicho Maduro también. Él dijo que va a cumplir lo firmado y también el acuerdo con Estados Unidos. Entonces, aquí hay un juego a dos niveles y la realidad es que lo único que tenemos son unas cuartillas escritas y firmadas. Este país está en manos de esas pocas hojas que podrían ser la clave para poder llegar a un destino que no solamente son las elecciones, sino la reinstitucionalización y democratización de Venezuela.

“Es evidente que no hay posibilidad de reinstitucionalizar y democratizar a Venezuela sin un acuerdo político básico que genere garantías a todas las partes”

Michael Penfold

-¿Qué sigue en ese frágil camino que usted describe?

-Aquí hay varios escenarios: uno puede ser que haya diferencias entre la candidata ganadora y el resto de la oposición; otro, es que Maduro renuncie o incumpla el Acuerdo; y otra posibilidad podría ser que Estados Unidos cambie de posición. Es decir, nada está fijo en este momento, pero yo insisto en que ese acuerdo es la mejor alternativa que tenemos todos, porque la otra opción es el conflicto perpetuo y eso es lo que le conviene al chavismo. Sin embargo, el país ya está agotado y la mejor evidencia fue la participación que hubo el pasado 22 de octubre. Así que creo que por lo pronto seguiremos caminando sobre cáscaras de huevo y tratando de llegar a la fecha de la presidencial con la mayor cantidad de garantías posibles.

-¿Descarta un choque de trenes entre María Corina Machado y el resto de los sectores que conforman el tablero de Barbados?

-Es que el chavismo quiere escoger y la dirigencia opositora también, pero en la vida uno no controla todo. La pregunta es si con esta realidad que tenemos hoy podemos llegar a una convivencia mínima. En ambos bandos, a veces, veo la tentación de pensar que si no existiese el otro todo fuese mejor, pero es imposible, por eso hay que hacer acuerdos. Entonces, yo creo que este país se merece por lo menos una oportunidad para ver si ese papelito, esas cuartillas que están allí y que dibujan algo, se implementa. Hay que tener en cuenta que todavía hay aspectos de esa negociación a dos niveles que son secretos y no han sido revelados, hay que esperar. En este sentido, me pareció muy interesante que, en días pasados, Jorge Rodríguez llamara al comité de verificación del Acuerdo, porque ahora ya sabemos que existe uno; y que lo conforman los dos jefes de las delegaciones, más los representantes del Reino de Noruega.

-¿Qué diferencias hay entre esta Primaria y la de 2012?

-La diferencia de las primarias es que la de 2012 tenía un balance de poder entre los partidos con un acuerdo electoral que permitía legitimar una candidatura. Entonces, era un esfuerzo más colectivo. En el caso del 22 de octubre, el resultado le otorga, prácticamente, toda la responsabilidad a una persona y no a un grupo de partidos. En esta elección no solamente llama la atención la participación, sino también que hubo una concentración del voto casi unánime, situación que implica unos retos y responsabilidades muy grandes a la nueva candidata.

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