En la aldea
15 junio 2024

Rocío San Miguel: “Yo insisto en que hagamos una rebelión silente y con una simple fórmula: ‘sí, sí, no, no, no’; demos una respuesta contundente a la manera tan atroz en la que pretenden subestimar al pueblo”

Rocío San Miguel: No participar en el referendo es darle el poder a Maduro para instrumentalizar cualquier acción interna o militar

La especialista en el ámbito militar teme que el chavismo pueda utilizar las respuestas de la consulta del 3 de diciembre como un “cheque en blanco” para escalar las tensiones con Guyana a un conflicto armado, en su afán de mantenerse en el poder.

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Alejandro Hernández | 22 noviembre 2023

La abogada y presidenta de la organización no gubernamental Control Ciudadano no titubea al explicar las razones por las que, a su juicio, la ciudadanía debe participar en el referendo consultivo que está preparando el chavismo para el próximo 3 de diciembre. Es enfática al decir que ignorar la consulta es dejarle el camino abierto para que la única verdad sea la que plasme el poder a través de su aparato de propaganda.

No es ingenua, ni desconoce las intenciones que puede tener Miraflores con la puesta en marcha del referendo sobre el Esequibo, pero tiene una postura contundente contra la abstención, pues considera que desde la llegada del chavismo al poder, nunca ha resultado favorable para los venezolanos, ni para la causa democrática. Sostiene que varias veces la sociedad venezolana ha caído en la trampa de abstenerse, sin que ningún político se haya disculpado nunca por las consecuencias que eso ha generado.

Para Rocío San Miguel es muy peligroso darle un “cheque en blanco” a Nicolás Maduro con respecto a la disputa del Esequibo, porque una actuación irresponsable por parte de Venezuela podría desencadenar un escenario bélico en el que tenemos todas las de perder. También cree que si la oposición sigue avanzando de forma unida hacia la participación en las presidenciales de 2024, el régimen activará un Estado de Conmoción interna para postergar las elecciones de manera indefinida.

“En pocas palabras, Venezuela no cuenta, en términos geopolíticos, con el apoyo de ninguno de los catorce Estados con los cuales tiene límites internacionales. Entonces, ¿no es una encerrona absurda en la que se está metiendo el Gobierno?”

Rocío San Miguel

-¿Por qué Nicolás Maduro revivió ahora el tema del Esequibo?

-Ya desde el año 2021 Maduro había incluido el tema del Esequibo en las negociaciones de México, eso nos indica que tenía una carta bajo la manga para ser utilizada en el momento más conveniente. De hecho, previo a las elecciones primarias, se vuelve a suscribir un acuerdo con la Plataforma Unitaria (Barbados) sobre ese mismo territorio. Ambas declaraciones son muy genéricas y básicas, pero evidencian que el régimen venía con la intención de instrumentalizar el Esequibo; esto encuentra su momento estelar después del resultado de la Primaria, cuando el país entero se sorprende con la masiva participación que hubo en esa elección. Esta sorpresa también ocurre en Miraflores, y nada más potente para desviar la atención que sacar un tema poderoso, atractivo, con implicaciones internacionales y que convoca a sentimientos patrios. Por eso al día siguiente que el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció las preguntas que tendrá este referendo consultivo del 3 de diciembre comienza una masiva campaña comunicacional para distraernos e insertarnos en una agenda de alta sensibilidad patriótica, como lo es la integridad territorial.

-Pero si es así, entonces, ¿por qué usted ha llamado a participar?

-En estos últimos veinte años de la llamada revolución bolivariana ha quedado muy claro que la abstención no es una opción. Para mí, esto es así desde el año 2005 y, en este caso, es muy peligrosa, porque tiende a desmovilizar y genera trampas de cara al futuro. No podemos olvidar que estamos a las puertas de una elección presidencial. Considero que participar en el referendo nos permitiría vigilar la integridad del proceso, podemos tener conocimiento real del número de votantes, de la cantidad de centros de votación abiertos, de las condiciones en las que fue la gente a votar, de la estructura de movilización que utilizaron para llevar a los ciudadanos a los centros, etcétera. Es decir, podríamos mostrar las costuras, el modo perverso en el cual se utiliza la voluntad de los venezolanos. Con veeduría internacional se podría monitorear el sorteo de los testigos de mesa, el funcionamiento del Plan República y de todos esos aspectos que atañen a la integridad electoral, sobre lo cual hay que hacer mucho de cara a la presidencial. Otra razón muy importante para mí es evitar, con una amplia participación, que se configure una nueva Lista Tascón. Si este referendo se hace cerrado, llamando a opositores a no votar, claramente se va a configurar otra Lista Tascón, para amedrentar y despedir a todos los miembros de la Administración Pública y beneficiarios del Estado que no hayan participado. Hay que generar una cubierta para impedir que esto se repita en Venezuela.

-La abstención puede que no sea el camino en procesos electorales formales, pero aquí ¿cuáles son las garantías de que vamos a tener unos resultados medianamente fidedignos y no se va a repetir, por ejemplo, lo ocurrido cuando el régimen llamó a votar por la Constituyente en 2017?

-Si nos abstenemos, pasa lo que tú indicas, dejaremos todo en manos del otro, para que haga y deshaga. Es obvio que si no participamos todos los abusos van a ser cometidos y hasta firmas planas habrá; pero si nos montamos en el proceso podríamos, incluso, demostrar fuerza. Lamentablemente hay muy poco tiempo, pero aún es posible dejar documentado todos los problemas que se están presentando. El primero de ellos es imbatible y deslegitima esta consulta: hay cinco millones y medio de venezolanos en el exterior que no podrán participar. Nada más por eso podemos pedir, formalmente, que el referendo se posponga hasta que estos ciudadanos se puedan inscribir en el Registro Electoral y puedan sufragar. Por otro lado, habría que exigir observación internacional para tener garantía de la transparencia de la elección, pero todo eso se construye participando. Si nos retiramos anticipadamente va a haber una duda más que razonable sobre la veracidad de ese resultado. Hay efectos más perversos en la abstención que en la participación.

-Usted ha dicho que hay que votar “sí” en las dos primeras preguntas del referendo y “no” en las tres últimas, ¿por qué?

-Las dos primeras preguntas son una burla, es la ratificación del Artículo 10 de la Constitución y lo que establece con respecto a nuestra territorialidad, una persona que conteste “no” estaría, prácticamente, violando la Carta Magna. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no debió haber admitido estas dos preguntas, pero por ahí ya empezamos a ver las costuras de lo que plantea este referendo; de manera que el llamado es a responder afirmativamente esas dos primeras interrogantes. La abstención no es una opción. La pregunta 3 busca que el Estado encuentre una justificación para ratificar lo que ya ha decidido, que es salirse de la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por eso pienso que ahí tenemos la oportunidad de señalar de manera ejemplarizante que esa no es la ruta adecuada; Venezuela debe permanecer en este organismo porque tenemos títulos históricos y nos asiste la razón jurídica. Además, ¿para qué nos vamos a salir de un juicio cuya sentencia, sea cual sea, tendremos que cumplir obligatoriamente? Las preguntas 4 y 5 son mucho más peligrosas y hay que responderlas negativamente, para evitar dar un cheque en blanco al Gobierno. Estas preguntas son abiertas y hablan sobre usar “otros medios” o implementar “otros planes” para hacer frente a la disputa territorial. Eso es muy delicado y puede justificar que Miraflores, de forma irresponsable, termine haciendo lo que le parezca. No debemos permitir que el oficialismo haga una utilización inconstitucional de nuestro voto. Yo insisto en que hagamos una rebelión silente y con una simple fórmula: “sí, sí, no, no, no”; demos una respuesta contundente a la manera tan atroz en la que pretenden subestimar al pueblo.

-¿Considera que el régimen puede utilizar los resultados del referendo para una escalada en el conflicto que vaya más allá de lo discursivo?

-Después del 3 de diciembre el Gobierno se va a meter en una trampa si dice que ganó el referendo consultivo, porque puede hacer el absoluto ridículo con ese enorme poder que se va a atribuir. Como dijimos antes, las preguntas 4 y 5 son un cheque en blanco, y si ellos las ganan, podríamos estar autorizando el inicio de un conflicto armado, entonces tenemos que ser muy serios con este asunto. El caso ante la CIJ va a seguir avanzando y podría ocurrir que Venezuela se anime a realizar una serie de actividades que pueden ser consideradas una amenaza a la paz y la seguridad internacional. A mí me preocupan las acciones que puede instrumentalizar el Gobierno para lograr su interés fundamental, que es quedarse en el poder.

“Es clarísimo que vamos a ir a una situación donde las decisiones que se tomen desde Venezuela estarán en función de que la revolución bolivariana siga en el poder”

Rocío San Miguel

-¿Cuáles pueden ser esas acciones?

-Bueno, en este punto, una acción militar o de otra índole, podría apretar el botón para iniciar lo que en el Derecho Interno se conoce como los preparativos para una movilización nacional y declaratoria del Estado de Emergencia, que suspendería las elecciones presidenciales, por ejemplo. Para mí, es claro que si la oposición logra unificarse y respaldar a María Corina Machado para avanzar juntos hacia la participación en las presidenciales, el Gobierno va a lanzar la declaratoria de Emergencia Interna, por eso es que tenemos que atajar ese asunto este 3 de diciembre, diciéndole tres veces que “no” a ese cheque en blanco. Aquí estamos en una situación en la que cualquier medida que desarrolle Venezuela va a ser mal vista por parte de los Estados que ya se han manifestado en favor de Guyana. ¿Cuáles son estos estados? El Comando Sur, que viene realizando operaciones militares con Guyana; todos los países de CARICOM que han cerrado filas en favor de ellos, y toda la mancomunidad de naciones de la Commonwealth. También es muy probable que Brasil se involucre en este conflicto por sus intereses estratégicos en el territorio Esequibo. En pocas palabras, Venezuela no cuenta, en términos geopolíticos, con el apoyo de ninguno de los catorce Estados con los cuales tiene límites internacionales. Entonces, ¿no es una encerrona absurda en la que se está metiendo el Gobierno? Es clarísimo que vamos a ir a una situación donde las decisiones que se tomen desde Venezuela estarán en función de que la revolución bolivariana siga en el poder.

-El abogado Juan Manuel Raffalli explicaba en un artículo reciente, que un Estado de Conmoción Interna no podría postergar la elección más allá del plazo que establece la Constitución para un nuevo periodo presidencial.

-Lo que sucede con los Estados de Excepción en Venezuela es que el TSJ ya ha demostrado que puede concederlos indefinidamente para favorecer al Gobierno. Ciertamente la Constitución establece unas disposiciones para regular los Estados de Excepción, pero aquí la institucionalidad está al servicio de los intereses de Miraflores. Si el Gobierno se va por este camino de la Conmoción Interna va a intentar posponer las elecciones presidenciales hasta que les dé la gana o les convenga. Hecho que, por supuesto, no es constitucional; pero es una realidad fáctica que ya ha ocurrido. No participar va a darle el mayor poder al Gobierno para instrumentalizar cualquier acción interna o externa que les favorezca en su interés primordial de no perder el poder.

-¿La Fuerza Armada tiene cómo ir a un conflicto militar con Guyana?

-En términos de poder de combate, la ecuación entre Guyana y Venezuela es de uno a cien, Venezuela tiene sistemas de armas de combate que ha adquirido durante los últimos veinte años; y Guyana, apenas, tiene unas patrulleras dotadas de ametralladoras para realizar operaciones en sus aguas marítimas. Pero este tipo de conflictos no se puede mirar en esos términos, porque Guyana ha venido suscribiendo una serie de alianzas estratégicas y desarrollando una diplomacia militar muy importante que la lleva a tener, desde el 2017, cooperación con países muy importantes como la India, Gran Bretaña y Estados Unidos, para todo lo que significa el crecimiento de su Fuerza Armada. Incluso, Brasil viene construyendo, desde hace diez años, con su ejército, una carretera a todo lo largo del territorio Esequibo. ¿Por qué Venezuela no ha rechazado la construcción de esa carretera? Esta es una vía que le permite la salida al mar al norte del Brasil. A la hora de un conflicto, ¿el ejército brasileño se va a poner del lado de Venezuela o Guyana?

-¿Pero un escenario bélico no abre la puerta para que entren en juego potencias internacionales que quieren a Maduro fuera del poder?

-Es un escenario muy delicado para Maduro, recordemos lo que sucedió en 2010 entre Hugo Chávez y Álvaro Uribe, cuando estuvimos a horas de ir a un conflicto armado con Colombia. Si algún día se desclasifica la información y hay testimonios de quienes formaron parte de esa coyuntura, podremos ver cómo estuvimos a horas de ir a una situación bélica. Gracias a Dios privó la sensatez de los altos mandos militares de las dos naciones, que recomendaron no avanzar más en la escalada. Sin embargo, aquí puede ocurrir que el alto mando militar se niegue a ir a la guerra que Maduro quiera y puede tener consecuencias muy peligrosas para el propio Nicolás Maduro.

-¿Por qué Maduro va a querer ir a una guerra donde el sacrificado puede ser él?

-No sería la primera vez en la historia que un Estado, de manera irracional, decide ir a la guerra; un simple chispazo de un incidente militar puede terminar escapándose de las manos. Es muy fácil azuzar al conflicto, pero muy triste y lamentable contar los muertos después, es el momento del liderazgo responsable. El objetivo estratégico de la revolución es permanecer en el poder y hará cualquier cosa que sea necesaria para lograrlo. Esto es muy peligroso, el Estado venezolano tiene enfrente escenarios muy adversos en cuanto a la elección que le toca afrontar el año que viene, además es muy probable que en los próximos meses la Corte Penal Internacional emita órdenes de captura contra perpetradores de delitos contra los Derechos Humanos dentro del oficialismo. Estas son situaciones límite que pueden llevar a Miraflores a darle una patada a la mesa y provocar la más irracional de las decisiones: ir a la guerra.

-¿Maneja información sobre cómo se está viendo este tema al interior de la Fuerza Armada?

-Todos los funcionarios militares están obligados a exclamar que “el sol de Venezuela nace en el Esequibo”, porque el Gobierno ha ideado unos mecanismos de coerción sobre la Fuerza Armada y quien no se pronuncie entorno a sus slogans; no solamente es apartado, sino también criminalizado. Lo que vamos a ver es una puesta en escena, pero del dicho al hecho hay todo un abismo, y llegado el momento, algunos militares, o todos, podrían negarse a cumplir la orden de ir a una guerra, porque tanto los altos mandos como los mandos medios, saben los desafíos que supone entrar en un conflicto con un país que tiene el apoyo de las naciones más poderosas del mundo.

“Las preguntas 4 y 5 son un cheque en blanco, y si ellos las ganan, podríamos estar autorizando el inicio de un conflicto armado, entonces tenemos que ser muy serios con este asunto”

Rocío San Miguel

-En cuanto al tema electoral de 2024, ¿usted piensa que los militares acompañarán a Maduro si decide irse por el llamado escenario nicaragüense?

-Ya lo han acompañado en los momentos más extremos que se generaron entre 2019 y 2021, cuando el país tocó fondo económica e institucionalmente. Maduro ha construido un equilibrio que le permite ejercer coerción sobre la Fuerza Armada en distintos ámbitos. No es casualidad que ya el número de presos políticos militares sea superior al de presos políticos civiles; hoy no solo expulsan a los funcionarios que no consideren leales, sino que también los privan de libertad y los torturan. El caso del capitán Rafael Acosta Arévalo ha demostrado que pueden llegar al extremo de asesinar a los militares privados de libertad; son palabras muy duras pero me hago responsable de ello. Es inadmisible que un militar en custodia de los órganos de inteligencia del Estado haya sido torturado hasta la muerte, no hay precedentes de esto en la historia militar de Venezuela. Este contexto te dice que son muy pocas las salidas que tienen los funcionarios castrenses en el país. En conclusión, sí es posible que algunos militares acompañen a Maduro en la hipótesis de entrar en un periodo especial como el cubano, que es mucho más profundo que el modelo de Nicaragua y que significaría la derrota de un país en todos los ámbitos. Yo creo que Maduro está dispuesto a eso solo por mantenerse en el poder.

-¿Cómo ha logrado Padrino sobrevivir todo este tiempo luego del 30 de Abril?

-Todavía hace falta mucho por conocer del 30 de Abril, esa movida fue claramente infiltrada por el aparato de inteligencia del Gobierno y, por eso, ellos tuvieron información anticipada de lo que iba a ocurrir. Yo no veo a Padrino complotando en contra del Gobierno y si emitió algún tipo de declaración fue precisamente para inducir al error. Para mí, la posición del exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), Manuel Cristopher Figuera, todavía está en tela de juicio, no es la primera vez que los gobiernos colocan topos en el extranjero para actuar a su favor.

-¿En qué componentes de la Fuerza Armada sigue teniendo influencia Diosdado Cabello?

-En el más importante: el Ejército. Cabello ha hecho un esfuerzo permanente, aun cuando su promoción haya pasado a retiro, por mantener su ascendencia y vínculo con la Fuerza Armada. Además, tiene influencia tanto en la División General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), como en el SEBIN, que son los dos servicios de inteligencia dirigidos por militares. Cabello sigue teniendo mucho peso y plantea un desafío permanente para Nicolás Maduro. El poder en Venezuela, en algunos momentos, ha sido bicéfalo por el dominio que ha tenido Cabello, pero esa es una ecuación que no es estable. En este momento, a esa estructura donde están Maduro y Cabello hay que sumar a los hermanos Rodríguez, quienes desde el 2021 vienen acumulando espacios muy importantes en lo político y, sobre todo, en el ámbito económico.

-¿Hay alguna otra figura dentro del chavismo que tenga influencia similar sobre la FAN?

-Sí, pero en una escala mucho menor a la que puede tener un hombre como Diosdado Cabello. Es interesante la forma cómo Maduro se ha movido con la Fuerza Armada, ha otorgado poder a las nuevas generaciones dentro de los 13 Ministerios que hay en manos de militares. En ellos están algunos que formaron parte de la intentona golpista de 1992, como Wilmar Castro Soteldo; pero también hay gente más joven, como el ministro de la Secretaria de la Presidencia, poco nombrado, pero con mucho poder, Jorge Elieser Márquez Monsalve. Su alcance no es comparable al de Vladimir Padrino, pero ejerce influencia en otros espacios. Está el caso de Remigio Ceballos, que, siendo ministro de Interior y Justicia, es una pieza clave en la estructura del oficialismo en estos momentos. También está el ministro de Desarrollo Ecológico, William Miguel Serantes Pinto, que, prácticamente, gestiona todo el Arco Minero.

-¿Y qué militares importantes han perdido poder?

-Siempre es importante medir el auge y declive del poder de los militares. Un claro ejemplo de los que ya no tienen el dominio de antes es el general Néstor Reverol Torres, quien preparó todo el aumento del pie de fuerza para la contención de las protestas en 2017; y hoy, aunque es ministro de Energía Eléctrica, no tiene, ni de cerca, el mismo poder de antes.

-¿Néstor Reverol era una ficha del hoy desaparecido Tareck El Aissami?

-Sí, Reverol Torres fue viceministro de El Aissami y claro que podría decirse que tenían una relación muy antigua. Pero la salida de El Aissami significa una grieta muy profunda para el chavismo-madurismo, y sus verdaderas dimensiones todavía se desconocen. Para mí eso ha tenido un impacto muy hondo por el enorme poder que llegó a manejar. Por ejemplo, en la operación contra El Aissami, por primera vez, detuvieron a militares de la DGCIM en Guayana.

-¿Dónde está El Aissami?

Aquí no se sabe dónde está Tareck El Aissami, pero sí es muy evidente que con su salida se llevaron por delante a figuras muy importantes, figuras de poder, civiles y militares, que hoy están privadas de libertad.

-¿Cómo ve el discurso de María Corina Machado hacia la Fuerza Armada?

-Ella ha tenido, desde que fue diputada, una postura consistente frente a los derechos sobre el territorio Esequibo, eso es favorable frente a la Fuerza Armada. Sin embargo, creo que todavía le falta presentar un plan coherente sobre la materia militar. Esto no se ha hecho antes con la profundidad que amerita, porque quien aspire a ser presidente de Venezuela debe tener una estrategia muy clara para la Fuerza Armada, ya que es la institución clave para la gobernabilidad y permanencia en el poder.

-La frase de Machado “la soberanía no se pregunta, se ejerce”, ¿es acertada?

-Es una simplificación que reta a su adversario, es un eslogan que tiene muchas interpretaciones, ¿quería referirse ella a la posibilidad del uso de las armas? No lo sé, porque la soberanía se puede ejercer ante la CIJ, pero también con acciones militares; habría que preguntarle a María Corina específicamente a qué se refería.

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