En la aldea
24 mayo 2024

¿Cuán lejos puede llegar María Corina Machado?

Un sondeo de la firma Poder y Estrategia, con muestra tomada a principios de octubre, proyectó que Machado fácilmente derrotaría a Maduro en una elección presidencial, entre todos los estratos de la población. En el “D” obtendría 62% del sufragio, en comparación con 24% para el Presidente; en el “E”, esas proporciones son de 57% y 27%, respectivamente.

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Alejandro Armas | 24 noviembre 2023

En cenáculos políticos venezolanos, que no tienen por qué reflejar la discusión política entre las masas, la primaria opositora fue desplazada del reflector con una velocidad impresionante. Ahora todos en aquellos mentideros hablan de la fulana “consulta” por el reclamo del Esequibo. Si bien dudo mucho que el chavismo cumpla su objetivo de usar el “referéndum” como fuente de renovado apoyo popular, sí creo que está alcanzando otra meta: distraer a la opinión pública con respecto a la Primaria y sus secuelas, las cuales tienen el potencial de ser el catalizador de un verdadero cambio político en el país. Por eso, me parece que quienes sinceramente adversan al Gobierno, y ahora están muy dedicados a hablar de la “consulta”, cometen un error.

Este artículo es mi modesto intento de devolver el foco a su justo lugar. Hablemos, pues, de María Corina Machado. No por algún ridículo culto a la personalidad, que de eso ya hemos tenido bastante, sino por la sencilla razón de que, como ganadora de la Primaria, es la persona en torno a quien va a girar la causa opositora en el corto y mediano plazo. No crean que tal afirmación es un invento mío. Como veremos a continuación, hay datos que la respaldan. Pero es evidente que a sus detractores de vieja data dentro de la oposición esa posibilidad les resulta inverosímil. Insisten en que no tiene el perfil adecuado para ser la candidata retadora del chavismo en 2024. Que ni siquiera 20% de los votantes registrados sufragaron por ella en la Primaria. Que cuenta con poco apoyo o intención de voto. Que es alguien que polariza y que es incapaz de atraer a quienes fueron simpatizantes del Gobierno pero le dieron la espalda por la debacle económica. Abordemos estas cuestiones. ¿Cuán lejos puede llegar María Corina Machado?

“En este momento María Corina Machado es la dirigente política venezolana con más respaldo popular y quien tiene el mayor potencial para vencer al chavismo”

Comencemos con el señalamiento de un voto bajo por ella, comparado con el Registro Electoral. Este es sin duda el reproche más débil de todos. Ignora que la participación en elecciones internas de partidos o coaliciones, en todas partes del mundo, es mucho menor que en elecciones definitivas subsiguientes. El público en general simplemente les da menos importancia y el voto que cualquier participante en ellas obtenga no tiene por qué reflejar de ninguna manera lo que obtendrá en los comicios finales. Sin irnos lejos, veamos lo que pasó en la primaria opositora de 2012. Henrique Capriles las ganó con 1.923.524 votos. Luego, en la elección contra Hugo Chávez, obtuvo 6.591.304 votos. Contra Nicolás Maduro, en 2013, 7.363.980 votos. Sé que estas cifras vienen del Consejo Nacional Electoral, una fuente de poca o nula credibilidad. Pero si no son verdaderas, no hay razones para asumir que están extremadamente lejos de las que sí lo serían, así que el argumento se sostiene.

Teniendo en cuenta que la Primaria de 2023 no contó con los recursos del Estado y que, por la censura y la autocensura en medios de comunicación tradicionales, solo fue promovida mediante redes sociales en un país con severo rezago tecnológico, es asombroso que Machado haya obtenido más votos que Capriles en 2012. Imaginen entonces cuántas personas podrían sufragar por ella en 2024, teniendo como oponente a un Nicolás Maduro que hoy es inmensamente más impopular que hace una década, o a cualquier otro miembro de una elite gobernante igualmente rechazada.

¿Qué hay de la crítica de que Machado solo moviliza el voto que siempre fue opositor (o, como me dijo alguien que llegó al paroxismo de esta tendencia, el voto opositor “radical”)?, ¿de que genera mucho repudio entre estratos sociales humildes que fueron por años bastión del chavismo? No hay pruebas que refuten de manera inequívoca aquellas aseveraciones, pero sí hay indicios de que son incorrectas. Una encuesta hecha en septiembre por la firma Gallup estimó que 63% de los venezolanos tiene una opinión “muy favorable” de María Corina Machado. Semejante aprobación de un político venezolano, chavista u opositor, no se veía desde hace años. Al menos no desde el ascenso de Juan Guaidó a principios de 2019. Y un porcentaje tan grande no puede ser excluyente de las capas humildes de la sociedad en las que el chavismo arrasaba.

Nótese que los datos de Gallup fueron recolectados en septiembre. Es decir, antes de la Primaria. Lo más probable, entonces, es que ahora las buenas impresiones de Machado abarquen a un porcentaje aun mayor de la población. Mi sospecha se debe a algo que pudiéramos llamar el “efecto del ganador”, que descansa sobre un principio sociológico sencillo. A saber, que a la gente en general le gusta identificarse con quien gana. Cuando un político triunfa en elecciones, es normal que su base de apoyo crezca en el corto plazo. Esto explica en parte el fenómeno de la “luna de miel” con el público del que gozan muchos mandatarios recién electos.

Efectivamente, Datanálisis recientemente calculó que la intención de voto por Machado en elecciones presidenciales se disparó luego de la Primaria a casi 80%. Antes de la Primaria, la habían estimado en 40%. Téngase en cuenta que Datanálisis es una encuestadora cuyos directivos, a título individual, nunca han disimulado la antipatía que les genera lo que Machado representa como alternativa para la conducción opositora.

Insisto en que es extremadamente improbable que entre toda esa aparente avalancha de gente dispuesta a votar por Machado no haya una cantidad importante de personas de bajos recursos que otrora fueron fieles seguidores de Chávez. De nuevo, hay señales matemáticas de que personas así existen y no precisamente en escasez. Otro sondeo, de la firma Poder y Estrategia, con muestra tomada a principios de octubre, proyectó que Machado fácilmente derrotaría a Maduro en una elección presidencial, entre todos los estratos de la población. En el “D” obtendría 62% del sufragio, en comparación con 24% para el Presidente; en el “E”, esas proporciones son de 57% y 27%, respectivamente.

Todas estas estadísticas, aunque falibles, apuntan a una sola dirección. Si bien no son certezas, hemos de seguir a David Hume y concluir que lo sabio es inclinarnos por el escenario más probable. Y ese escenario es que en este momento María Corina Machado es la dirigente política venezolana con más respaldo popular y quien tiene el mayor potencial para vencer al chavismo.

Pero, claro, una vez que aceptamos tal premisa, nos encontramos con otra, con la cual es bastante más difícil lidiar. Me refiero a la total ausencia de democracia y Estado de Derecho en Venezuela, cuya manifestación más relevante en lo que hoy nos atañe es la inhabilitación a Machado. Volviendo a la analogía con Guaidó, si ella no logra que su causa avance, el respaldo abrumador con el que hoy cuenta pudiera desmoronarse. Justo ahora, esa causa está atada a la habilitación para poder competir en las elecciones presidenciales. El gran reto de Machado, entonces, no es construir una gran base de apoyo. Eso ya lo hizo. Es mantenerla. Solo podrá hacerlo si consigue el fin de su inhabilitación o si se las ingenia para canalizar el descontento masivo hacia mecanismos civiles de presión sobre el Gobierno que no sean electorales. Desafíos muy duros, por donde se les mire.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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