En la aldea
15 junio 2024

¿Por qué las mujeres son más vulnerables en las crisis?

La relación entre mujeres y paz: los estudios han demostrado que la equidad de género es un predictor de paz más confiable que el PIB o que incluso el nivel de democracia de un país. Venezuela atraviesa desde 2015 una Emergencia Humanitaria Compleja, estas situaciones de crisis agudizan los problemas preexistentes. El mensaje es claro: la plata no alcanza y si alcanza es para comer.

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Natasha Saturno | 11 diciembre 2023

Hablar de mujeres es hablar del día a día, de esas responsabilidades que asumen de acuerdo a lo que la sociedad considera que deben ser y hacer, en consecuencia: complacientes, comprensivas, educadas, y en el proceso, romantiza roles como el de la maternidad.

Lo anterior es una realidad, y no es el objeto de este artículo entrar en el cuestionamiento sobre estos constructos sociales, sino generar conciencia sobre cómo esos roles y estereotipos de género presentes en la cotidianidad, generan una afectación diferenciada en contextos de crisis en las niñas, adolescentes y mujeres.

Una mujer promedio sale a trabajar y gestiona el hogar: hace las compras, cocina, limpia, dobla la ropa, mientras está pendiente de los hijos, de que coman, se bañen, hagan la tarea, y si están enfermos, entonces de buscar el medicamento, llevarlos al médico, entre otras responsabilidades.

“En contextos de crisis como la Emergencia Humanitaria Compleja que azota a Venezuela desde casi ya una década, se hace aún más relevante implementar un enfoque de género transversal en la construcción de las soluciones”

Lo anterior, lo realizan mientras les viene la menstruación, proceso biológico que las acompaña por gran parte de sus vidas (alrededor de 40 años), esto conlleva una carga importante y poco discutida. Mensualmente las mujeres lidian con síntomas pre-menstruales, dolores de vientre, que pueden llegar a ser incapacitantes, migrañas, cambios de humor por las hormonas, malestar general, náuseas, mareos, entre otros. Todo es completamente normal, encargarse de la casa y de los hijos mientras tienen dolor de vientre y sangran, es normal.

Se hace el esfuerzo por enumerar cosas que de alguna manera u otra todos conocen pero que no se detienen a observar o reflexionar con ojo crítico, está tan normalizado que estas responsabilidades y cargas son parte de la vida de las mujeres que pocas veces se cuestiona el peso de lo cotidiano, y si esto las deja en una situación de mayor vulnerabilidad cuando la crisis llega.

Cuando la crisis llega: la mujer en el rol de cuidadora

Venezuela atraviesa desde el 2015 una Emergencia Humanitaria Compleja, tanto por sus causas multifactoriales, como por sus amplias consecuencias que afectan todos los aspectos de la vida de una persona. Estas situaciones de crisis agudizan los problemas preexistentes, y dejan a poblaciones vulnerables en situaciones de aún mayor precariedad, este es el caso de las mujeres.

Culturalmente las sociedades establecen constructos sociales que demarcan los roles y estereotipos a las mujeres, uno de estos roles más marcados es el ser cuidadoras, ya sea de niños, niñas y adolescentes o de adultos mayores, personas con discapacidad y personas con condiciones de salud. Al final, hay una expectativa social de que sea la mujer la responsable de criar y cuidar en caso de los hijos, o de atender las necesidades básicas de los otros grupos.

Esto en sí no es un problema, el problema está en que estas labores no son remuneradas y, en la gran mayoría de los casos, no son valoradas socialmente, son vistas como una responsabilidad o incluso una obligación, y generan una enorme carga para las mujeres, física, emocional, económica y de su tiempo.

En contextos de crisis, esta carga empeora. En Venezuela, estudios estiman que, para que un hogar no sea pobre de ingresos requiere que 2 de 3 de sus miembros formen parte de la fuerza de trabajo1, eso significa que aunque una mujer pueda contar con una pareja que produzca económicamente, ese ingreso seguramente no es suficiente, por lo que deben salir a trabajar; pero no puede ser cualquier trabajo, debe ser uno que les permita suficiente flexibilidad para poder seguir ejecutando su rol de madres y cuidadoras. Como dato interesante, en Venezuela, la responsabilidad de apoyar en las tareas educativas de los hijos recae en 71% en las madres2, por estas y muchas otras razones, las mujeres frecuentemente terminan en el peor mercado laboral posible: el informal.

“Cuando se establecen soluciones que atiendan los problemas de las mujeres, los efectos en la construcción de un país son muy positivos”

De acuerdo a ONU-Mujeres las mujeres ocupan la mayoría de la proporción de trabajos informales, en América Latina y el Caribe se estima esta cifra en 59% del empleo total, además de que suelen ser trabajos en condiciones de mayor precariedad, salarios bajos, sin protección de leyes laborales, prestaciones sociales o seguros de salud, y que en muchos casos las expone a situaciones de violencia basada en género. Un ejemplo se asoma en el informe Ser Mujer en Venezuela3, el 19,7% de las discriminaciones que las mujeres recibieron se dieron en contextos laborales. Además, frecuentemente son trabajos que perpetúan los estereotipos de género, como el de mantenimiento del hogar o el cuidado de otros (enfermeras y/o niñeras).

¿El resultado? Mujeres agotadas trabajando dos y hasta tres jornadas diarias, como consecuencia de la inequidad de género, Lucía Saavedra4 lo expresa muy bien: “La doble o triple jornada laboral trae como consecuencia la postergación del cuidado de sí en estas mujeres quienes, las más de las veces, priorizan el cuidado de los demás”. Además, deben hacerlo en peores condiciones y ganando 21,79% menos que sus pares, al menos en Venezuela, esa es la brecha salarial promedio entre 2013-2021 que estima un análisis llevado a cabo por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)5.

Y en contextos como el venezolano, los estragos de la crisis dificultan este día a día, en 2021 el 63,60% de las mujeres empleaba todo el presupuesto familiar en adquirir alimentos (Ser Mujer en Venezuela 2022), el mensaje es claro: la plata no alcanza y si alcanza es para comer. Esto genera además, que los alimentos disponibles se ofrezcan primero a los niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad o condiciones de salud; la mujer se sacrifica para el bienestar de los demás, una razón más por la cual se hacen más vulnerables en las crisis en comparación con sus pares, su rol maternal, empático, sacrificado y considerado del otro las lleva a actuar así, o al menos se espera que actúen de esta manera.

La pobreza menstrual como gran desafío diario

Continuamos con el peso de lo cotidiano, hemos mostrado cómo las labores no remuneradas del hogar y el rol de cuidadoras son razones culturales que hacen a las mujeres más vulnerables, a todo lo anterior debemos sumar que biológicamente las mujeres pueden: menstruar y quedar embarazadas.

La pobreza menstrual se refiere al desafío principalmente económico que tienen las mujeres para comprar productos para la gestión de su menstruación, no únicamente insumos como toallas sanitarias, sino otros productos como jabón, ropa interior e incluso analgésicos. De acuerdo a el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés), esto lleva a que las niñas, adolescentes y mujeres pierdan días de clases y trabajo, lo que genera afectaciones importantes para la evolución de su educación y profesión, impactando en sus oportunidades económicas e incluso las puede llevar a usar mecanismos de supervivencia peligrosos como el sexo transaccional6.

Lo anterior es tan importante, que en algunas partes del mundo se han llevado a cabo políticas públicas que algunos consideran drásticas, precisamente para asegurar que las mujeres tengan acceso a estos insumos. Por ejemplo, en Escocia los productos de higiene menstrual son gratuitos desde agosto del 20227 y en países como Canadá y Australia están al menos exentos de cualquier impuesto8.

“Puede ser muy audaz esta afirmación, pero invertir en mujeres es invertir en el futuro de Venezuela”

La carga económica puede no parecer de mayor impacto para algunos, pero para muchas venezolanas comprar toallas sanitarias desechables para un mes implica invertir casi la totalidad de un salario mínimo mensual en el producto. Esto puede ser la diferencia entre comer o no comer un día, si al ir al mercado debes pensar entre comprar productos de higiene menstrual o comprar pasta. Es allí cuando existe una situación de pobreza menstrual.

La Emergencia Humanitaria Compleja ha generado que esta situación empeore en Venezuela, 1 de cada 4 venezolanas no cuentan “nunca” o solo “algunas veces” con toallas desechables sanitarias, eso representa el 25% de las mujeres (Ser Mujer en Venezuela 2022), y a esto hay que sumar las fallas recurrentes de servicios públicos como el agua, que son esenciales para una debida higiene menstrual.

Adicional, tomemos en cuenta que la menstruación por sí misma no genera problemas para la salud, pero como ellas la gestionan sí; es decir, si se emplean insumos que no están diseñados para ese propósito pueden generarse infecciones y complicaciones9.

Organizaciones de la sociedad civil como CEPAZ, han denunciado reiteradas veces que cuando las mujeres no tienen los insumos necesarios para su higiene menstrual, recurren a emplear: ropa vieja, cartones, papel higiénico, periódico, entre otros para hacer frente a sus periodos, y estas compresas improvisadas sí pueden presentar riesgos para su salud, en un país con un sistema sanitario colapsado y con los costos de los medicamentos inasequibles para la mayoría; una infección vaginal puede complicarse y representar incluso una amenaza para la vida de una mujer.

El objetivo de vida de las mujeres: ¿ser madre?

Por otra parte, la capacidad de las mujeres de salir embarazadas es probablemente el factor más icónico y destacado por las sociedades respecto al hecho de ser mujer, al principio hablábamos incluso de cómo se romantizaba la maternidad, al punto que para muchas culturas se relega como objetivo principal y casi único de la vida de una mujer: la posibilidad de convertirse en madres.

Es frecuente todavía en Venezuela escuchar comentarios como: “Se quedó sola, no tiene hijos”, o “Esa se quedó para vestir santos, al menos hubiese tenido muchachos”, la presión social por tener hijos existe, pero frecuentemente queda invisibilizado lo que significa para una mujer convertirse en madre y cómo la maternidad puede coartar sus oportunidades, especialmente si no es deseada o si es en la etapa de la adolescencia.

El caso del embarazo adolescente se explica solo, el profundo impacto que acarrea para una joven salir embarazada repercute por el resto de su vida, limita sus oportunidades de estudio y por ende de profesionalización y trabajo; las somete a estigmas sociales por haber salido embarazada, responsabilizándola y además criticándola porque la idea general es que la mujer debe ser pura y casta hasta el matrimonio, esto añade una afectación emocional adicional a la que se suma el ya gran reto de convertirse en madres siendo niñas.

Además, los cuerpos de las adolescentes no están completamente desarrollados para tener hijos, por lo que son más susceptibles de presentar complicaciones de salud durante el embarazo y tener bebés prematuros, como indica la Organización Mundial para la Salud (OMS) el embarazo adolescente “contribuye a la perpetuación de los ciclos intergeneracionales de salud precaria y de pobreza” (2020).

Lamentablemente, en Venezuela, UNFPA estima que el embarazo adolescente se encuentra en una tasa de 96 por cada 1.000 en mujeres entre 15 a 19 años10, para tener una referencia, el promedio en Latinoamérica para 2020 era de 60,7 por cada 1.000 nacidos vivos11, la cifra es por lo bajo francamente desalentadora y es una muestra de la falta de políticas públicas existentes en la materia.

Ahora, el embarazo es algo que ciertamente se sale de lo cotidiano, pero que cuando llega modifica drásticamente la dinámica de la vida de una mujer, es una de las diferencias que aumentan exponencialmente la brecha de género.

Lamentablemente, de seguir en este rumbo, una mujer adolescente que salga embarazada nunca va a contar con las mismas oportunidades en su vida que las de un hombre adolescente, incluso, si este se convierte en padre. Esta problemática es un reflejo de diversas causas que se interrelacionan, como la falta de información oportuna, educación sexual integral, acceso a métodos anticonceptivos, entre otros, que contribuyen a dejar en mayor vulnerabilidad a las mujeres.

El problema del embarazo no es exclusivo de las adolescentes por supuesto, el informe “Mujeres que resisten” de la Red de Mujeres Constructoras de Paz12, señala que más del 70% de las mujeres encuestadas en 13 estados de Venezuela no utilizan métodos anticonceptivos, en el análisis se determina que la falta de recursos económicos y de educación sexual integral limita el uso de estos insumos para la planificación familiar.

Vale destacar que incluso si el embarazo es deseado, eso no exime a la mujer de los retos que le esperan y que hemos venido presentando a lo largo del artículo; hay una expectativa real, social, de que sean ellas quienes asuman al menos la gran parte de la responsabilidad del cuidado de los hijos, y en hacerlo se verán afectadas en todas las otras áreas de sus vidas.

Un ejemplo interesante lo podemos encontrar en un estudio que se llevó a cabo en Dinamarca, vale acotar que este país posee muy buenos indicadores socioeconómicos y que se encuentra en el puesto 23 de 146 del índice de paridad de género del Foro Económico Mundial13. En el estudio de Henrik, Ladais y Egholt identificaron lo que ellos denominaron como Child penalties o la Multa infantil (traducción propia), para describir cómo la llegada del primer hijo al hogar genera una brecha de género a largo plazo entre los ingresos de hombres y mujeres, en este caso de alrededor del 20%14. Esto se debe principalmente a la pérdida de las mujeres de oportunidades laborales a futuro, como ella debe dedicar más tiempo a labores del hogar y al cuidado del hijo que el hombre, deja de obtener posibles ascensos o bonos por desempeño, entre otras cosas.

Con esto no se pretende desincentivar la maternidad, todo lo contrario, se busca dar visibilidad a los desafíos que generan a la mujer en su día a día en comparación a los hombres. La llegada de un bebé siempre será disruptivo para el hogar, incluso cuando es deseado, pero la meta debe ser que culturalmente hombres y mujeres dejemos de replicar roles y estereotipos de género, inflexibles que eviten que la paternidad y maternidad se asuma de forma compartida, así como las labores del hogar, o del cuidado de otras personas, a esto se le llama corresponsabilidad.

La equidad de género como derecho humano e inversión inteligente

El hito histórico que significó la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de la ONU, también fue un hito para la lucha por la equidad entre hombres y mujeres. El documento claramente expresa que todos los seres humanos nacen “libres e iguales en dignidad y derechos” independientemente de su raza, color, sexo, idioma, entre otros.

Este trabajó continuó expandiéndose y en 1979 se adoptó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés), que busca precisamente garantizar que en el mundo se le ponga fin a las creencias, tradiciones y cultura opresiva de los derechos y libertades que una mujer debe gozar.

Más recientemente, la ONU desarrolló los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para su agenda 2030, donde la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres son establecidas como parte de los objetivos, especialmente el número 5, y como parte de la solución para muchos de los problemas planteados.

Invertir en mujeres es inteligente y el enfoque de género no debería ser opcional, son extensos los estudios que vinculan la equidad de género con indicadores positivos y de bienestar para los países. Por ejemplo, da mejores oportunidades a los niños cuando una mujer tiene derechos sexuales y reproductivos, toma decisiones informadas y tiene mejores ingresos, puede ofrecer a sus hijos mejores oportunidades educativas, de salud, recreativas, que los llevan a convertirse en personas activas, productivas e independientes que aporten a la sociedad.

También, mujeres en posiciones de liderazgo en organizaciones, han demostrado incrementar la productividad de estas, lo que repercute en general en la economía. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado que “la reducción de las disparidades de género va de la mano con un mayor crecimiento económico, una mayor estabilidad y resiliencia económicas, y una menor desigualdad de ingresos”15.

La relación entre mujeres y paz, es otro maravilloso ejemplo, además de que es claro, y los estudios han demostrado que la equidad de género es un predictor de paz más confiable que el PIB o que incluso el nivel de democracia de un país16.

En contextos de crisis como la Emergencia Humanitaria Compleja que azota a Venezuela desde casi ya una década, se hace aún más relevante implementar un enfoque de género transversal en la construcción de las soluciones.

Debemos empezar por exigir la publicación de datos oficiales y que en estos se asegure la implementación del enfoque de género. De esta manera podremos obtener información clave para priorizar los principales desafíos que enfrentan las venezolanas, los cuales, muy probablemente, se encuentran en su cotidianidad.

No es una opción, es una necesidad, la evidencia es abrumadora, cuando se establecen soluciones que atiendan los problemas de las mujeres, se les hace parte de la toma de decisiones y se les empodera para la participación activa y ciudadana, los efectos en la construcción de un país son muy positivos, especialmente para la reconstrucción de un país que tiene muchos años sufriendo.

Puede ser muy audaz esta afirmación, pero invertir en mujeres es invertir en el futuro de Venezuela.


(1)ENCOVI, «Condiciones De Vida De Los Venezolanos ENCOVI 2022» Proyecto Encovi. Universidad Católica Andrés Bello, (Noviembre, 2022). https://assets.website-files.com/5d14c6a5c4ad42a4e794d0f7/636d0009b0c59ebfd2f24acd_Presentacion%20ENCOVI%202022%20completa.pdf.
(2)ENCOVI, «Condiciones…
(3)Alianza ConEllas, Ser Mujer En Venezuela: Diagnóstico Comunitario Y Propuestas Para La Acción Humanitaria, Acción Solidaria. Acción Solidaria, Cepaz, Funcamama, Prepara Familia, Uniandes Y Unión Afirmativa (Octubre, 2022). https://accionsolidaria.info/project/ser-mujer-en-venezuela/.
(4)Lucía Saavedra, Género Y Salud: Estudio Sobre La Doble Jornada Laboral En Las Mujeres Y Su Relación Con El Autocuidado De Su Salud, Acta Académica (Octubre, 2017). https://www.aacademica.org/000-067/714.
(5)Omar Zambrano, Hugo Hernández, Albani Granado, Gabriel Quiroz, José G. Gómez, and Ricardo Benzecry. Brechas De Género En El Mercado Laboral Venezolano: Un análisis a Través De Los Microdatos De Encuestas De Hogares, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Interamericano De Desarrollo (Diciembre, 2022). https://publications.iadb.org/publications/spanish/viewer/Brechas-de-genero-en-el-mercado-laboral-venezolano-un-analisis-a-traves-de-los-microdatos-de-encuestas-de-hogares.pdf.
(6)UNFPA, La Menstruación Y Derechos Humanos – Preguntas Frecuentes, Fondo De Población De Las Naciones Unidas (Mayo, 2022). https://www.unfpa.org/es/menstruacion-preguntas-frecuentes#%C2%BFQu%C3%A9%20es%20la%20pobreza%20del%20per%C3%ADodo?
(7)MyGov, Free Period Products, MyGov.Scot, (Enero 13, 2023). https://www.mygov.scot/free-period-products#:~:text=You%20can%20get%20free%20period,yourself%20or%20for%20someone%20else.
(8)María Melo, La Gestión Menstrual Sin Impuestos En El Mundo, Statista (mayo 24, 2023). https://es.statista.com/grafico/30064/paises-que-redujeron-o-eliminaron-impuestos-para-productos-de-gestion-menstrual/.
(9)Además A, Adane M, Sisay T, Kloos H, Eneyew B, Keleb A, Lingerew M, Derso A, Alemu K. Does Menstrual Hygiene Management and Water, Sanitation, and Hygiene Predict Reproductive Tract Infections among Reproductive Women in Urban Areas in Ethiopia? National Library of Medicine. Plos One, (August 21, 2020). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0237696.
(10)Héctor Pereira, Venezuela, a La Cabeza De Sudamérica en embarazos adolescentes, Swissinfo.Ch. EFE, (Julio 19, 2022). https://www.swissinfo.ch/spa/venezuela-poblaci%C3%B3n_venezuela–a-la-cabeza-de-sudam%C3%A9rica-en-embarazos-adolescentes/47765014#:~:text=%22El%20embarazo%20adolescente%2C%20decimos%20que,duplica%20el%20promedio%20de%20Latinoam%C3%A9rica.
(11)OPS, El Embarazo En La Adolescencia En América Latina Y El Caribe, Organización Panamericana De La Salud (Agosto, 2020). https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/53134/OPSFPLHL200019_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y.
(12)IPYS, Mujeres Que Resisten: Sobrevivir a Una Venezuela En Crisis, IPYS Venezuela (Julio 10, 2023). https://ipysvenezuela.org/tejiendo-redes/wp-content/uploads/2022/11/Informe-Final.pdf.
(13)IPYS, Global Gender Gap Report 2023, World Economic Forum (Junio 1, 2023). https://www3.weforum.org/docs/WEF_GGGR_2023.pdf?_gl=1*1yjfkdu*_up*MQ..&gclid=Cj0KCQjwkqSlBhDaARIsAFJANkiY2omyQsZg4ChL3ATYHqOunDQWi88hfZ0mKstAal9gO1NU93xYHbQaAvqbEALw_wcB.
(14)Henrik Kleven, Camille Landais, and Jakob Egholt Søgaard. «Children and Gender Inequality: Evidence from Denmark.» American Economic Journal: Applied Economics, 11 (4): 181-209.
(15)IMF, GENDER, International Monetary Fund, (January 1), 1. https://www.imf.org/en/Topics/Gender#:~:text=capacity%20development%20work.-,What%20is%20the%20IMF’s%20Strategy%20for%20Gender%3F,resilience%2C%20and%20lower%20income%20inequality.
(16)Hudson, Valerie et al., Sex & World Politics. Columbia University Press (2014).


*Este contenido fue publicado originalmente en la revista digital Democratización No.26 del Instituto de Estudios Sociales y Políticos FORMA, y fue cedido para su publicación gracias a la alianza con La Gran Aldea.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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