En la aldea
15 junio 2024

La bióloga venezolana Laura Lorenzoni forma parte de la misión PACE de la NASA

De la fosa de Cariaco a la NASA

La bióloga de la NASA, Laura Lorenzoni, es parte de la misión PACE que despegó a bordo del cohete SpaceX Falcon 9, en Cabo Cañaveral, EE. UU, el 8 de febrero.

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Taisa Medina | 08 marzo 2024

La bióloga de la NASA, Laura Lorenzoni, nacida y graduada en Venezuela, ha sido alma y corazón de la misión PACE que despegó a bordo del cohete SpaceX Falcon 9, en Cabo Cañaveral, EE. UU, el 8 de febrero de este año.

PACE es el acrónimo de Plancton, Aerosol, Nubes y Ecosistema Oceánico, objeto de investigación de la misión. 

“Qué es lo que me atrae del espacio: lo desconocido que puedes conocer. Y ciertamente conocemos más de nuestra Luna, y estamos en camino a conocer más de Marte, de lo que conocemos de nuestro océano”, dijo en una entrevista titulada «Laura Lorenzoni, explorando mundos dentro de nuestro mundo».

En ese mismo texto, habla con pasión sobre el océano, al que describe como “profundidades impensables, especies jamás vistas, interacciones vitales”. El reto de explorar lo desconocido de los mares la llevó a interesarse por la biología tras caer en cuenta que la ingeniería aeroespacial no era una carrera que pudiese empezar en Venezuela.

“Si alguien quiere ir a otro planeta, debería bucear y bucear de noche”, expresó en esa publicación. Se sabe que su hijo de 10 años heredó la pasión por el buceo de sus padres, pero debe esperar para ello tener, al menos, 12 años.

En sus pasos para llegar poco a poco a la NASA, un profesor de la USB la ayudó a conseguir una pasantía en un centro de detección remota con satélites. 

Su perfil dice que “hizo su tesis de grado en teledetección y otra oportunidad se abrió en Venezuela: la posibilidad de estudiar la Fosa de Cariaco, una de las principales cuencas anóxicas del planeta. Anóxica significa que no tiene oxígeno; aun así, en Cariaco hay vida microbiana». Esta fosa «ha sido utilizada para poder entender qué tipo de organismos pudieran existir en océanos de otros planetas”, explica Lorenzoni. Trabajar con Cariaco le dio la oportunidad de hacer la maestría y después el doctorado en Florida.”

En la reseña, anteriormente citada, confiesa que “el sueño se terminó de completar cuando se abrieron para ella las puertas de la NASA. Hoy es científica del Programa de Biología Oceánica y Biogeoquímica (OBB, por sus siglas en inglés) en la Dirección de Misión Científica de la sede de la agencia. El programa OBB se centra en describir, comprender y predecir las condiciones biológicas y biogeoquímicas, las interacciones y los cambios en la capa superior del océano, a través de los datos de detección remota y los obtenidos en el campo.”

Asegura que “la exploración de la Tierra y la exploración espacial van de la mano; la primera viene antes que la segunda. Según Lorenzoni, conocemos muy poco sobre lo que hay en nuestros mares, “y si nos ponemos a pensar que la vida como nosotros la conocemos salió del océano, pues es fundamental entender qué es lo que tenemos aquí en este planeta para poder extrapolar qué posiblemente pudiera haber en otros lados”.

Subraya que “conocer mejor nuestro océano también nos ayudará a responder varias preguntas importantes, explica Lorenzoni: qué va a pasar con el ciclo del carbono a medida que aumente el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y los mares se calienten; qué pasará con la cadena alimenticia en el océano.

– ¿Cómo está funcionando la misión que está en órbita desde el 8 de febrero de este año? ¿Cómo define la misión?

¡PACE está funcionando a la perfección! Desde su lanzamiento, el equipo de la misión Plancton, Aerosoles, Nubes y Ecosistemas Oceánicos (PACE, por sus siglas en inglés) de la NASA han estado llevando a cabo los pasos necesarios para asegurarse de que los instrumentos empiecen a recolectar las mediciones para las cuales fueron diseñados. PACE es una misión satelital de observación de la Tierra que no solo extenderá los más de 20 años de observaciones satelitales globales que ya tenemos de nuestro océano, sino que las va a mejorar, permitiéndonos ver el océano, la tierra, y la atmósfera bajo una luz completamente nueva. Uno de los instrumentos principales de PACE es el Instrumento de Color del Océano (OCI por sus siglas en ingles) el cual permite observar el océano de manera hiperespectral, o sea que medirá el color completo del océano o, para ser más precisos, cómo interactúan más de 200 longitudes de onda de la luz con la superficie de la Tierra. Con esta información detallada sobre el color del océano, esperamos detectar la composición de las comunidades de fitoplancton, que es la base de la cadena trófica y esencial para nuestras pesquerías y salud del océano. Además, los dos polarímetros que carga PACE proveerán información sobre las nubes y aerosoles, datos importantísimos para calidad del aire y mediciones de calentamiento global. Desde la atalaya única del espacio, PACE no solo podrá darnos información sobre los aerosoles o el plancton de un solo lugar, como podría hacer un instrumento terrestre, sino que nos dará información sobre estas cosas en todo el planeta.


– ¿Cuándo llegarán los primeros datos?

Tentativamente la semana del 25 de marzo.


– ¿Con quién y cómo se compartirán esos valiosos datos?

¡Con todo el mundo a través del portal de PACE – https://www.earthdata.nasa.gov! Los datos de PACE, como todos los datos de NASA, son de libre acceso y diseñados para beneficiar a todas las comunidades. PACE tiene una política de datos totalmente abierta y tiene previsto hacer públicos los datos una vez que finalice el período de puesta en marcha. Las herramientas de análisis de datos y el código fuente también se pondrán a disposición del público. 

– ¿Cuáles son los impactos previsibles y tangibles en la sociedad y para el ciudadano común, la economía menuda, el comercio?

Los datos de PACE aportarán una serie de beneficios para todo el mundo. La información sobre el fitoplancton puede ayudarnos a comprender y gestionar mejor la pesquería y la salud del océano; los gestores de actividades recreativas y las comunidades costeras pueden utilizar los productos de datos PACE para ayudar a identificar las proliferaciones de algas nocivas, y los gestores de recursos naturales pueden utilizarlos para estudiar la calidad del agua. Los científicos también utilizarán los datos atmosféricos de PACE para estudiar los aerosoles y rastrear cómo el humo, el polvo y otros contaminantes se desplazan por diferentes zonas, y los funcionarios de salud pública pueden utilizar esta información sobre la calidad del aire.

– ¿Cuáles son los próximos pasos

Una vez que PACE termine la etapa de ‘puesta en marcha,’ esperamos tener tres años de operación, en donde PACE recolectará una increíble cantidad de información de calidad sobre nuestro planeta. Por supuesto, ¡esperamos también una extensión de la misión después de estos primeros tres años! Durante este periodo inicial también estaremos desarrollando nuevas herramientas para la generación de productos que sean de utilidad para la sociedad, así como nuevas visualizaciones de los datos que nos permitan entender nuestro sistema terrestre como nunca antes. 


– ¿Hay deadlines de algún tipo?

El periodo de puesta en marcha, o Commissioning, tiene que ser completado 60 días después del lanzamiento; este período de puesta en marcha se utiliza para encender la nave espacial, los sistemas de comunicaciones y navegación, las computadoras y los instrumentos, desplegar los paneles solares, verificar y ajustar todos los sistemas de instrumentos y de la nave espacial, ajustar la órbita y, en última instancia, comenzar la recopilación de datos del instrumento y hacer su evaluación. ¡Todos los procesos de puesta en marcha han sido exitosos y esperamos con ansia poder compartir los datos de PACE con todo el mundo!


– ¿Cuál ha sido su motivación para ponerle alma y corazón a esta Misión?

Nuestro océano es una frontera inexplorada de nuestro planeta y la fuente vital de vida para todos nosotros; ¡entender cómo el océano está cambiando y cuál es el impacto sobre nuestros ecosistemas (de los cuales dependemos) es importantísimo para asegurarnos de que estamos dejando un legado de esperanza y mejoría a nuestras generaciones futuras!

Laura Lorenzoni, explorando mundos dentro de nuestro mundo

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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