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28 mayo 2024

Mugabe en Caracas

Mugabe en Caracas

En 2004 Zimbabue y Mugabe dejaron de ser referencias lejanas para los venezolanos. Se convirtieron en alerta, en temor, en espejo. I Para los venezolanos Zimbabue era uno de esos países difusos, que se pierden en el mapa mundial, de los que poco o nada sabemos, y así fue hasta que Hugo Chávez invitó a… Seguir leyendo Mugabe en Caracas

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Redacción LGA | 09 septiembre 2019

En 2004 Zimbabue y Mugabe dejaron de ser referencias lejanas para los venezolanos. Se convirtieron en alerta, en temor, en espejo.

I

Para los venezolanos Zimbabue era uno de esos países difusos, que se pierden en el mapa mundial, de los que poco o nada sabemos, y así fue hasta que Hugo Chávez invitó a Venezuela a Robert Mugabe. El contexto: La XII Cumbre de jefes de Estado y de gobierno del Grupo de los Quince.

Desde entonces Zimbabue se convirtió en referencia, era un aliado de la revolución bolivariana, un ejemplo de resistencia. Comenzaba el año 2004 y Venezuela disfrutaba del repunte de los precios del crudo, así que la petrochequera financiaba la diplomacia chavista que tendió puentes por el orbe, muchos de los cuales hoy siguen generando rédito político.

Así como Zimbabue era una nación borrosa para muchos, Mugabe era una figura distante, que no despertaba interés en los venezolanos. Sin embargo, apareció en el Palacio de Miraflores recibiendo honores, con su traje oscuro, junto al entonces presidente de Venezuela deshecho en sonrisas. Hugo Chávez lo elogiaba, lo citaba. Era su invitado especial.

Y allí, ante tanta exposición, Zimbabue y Mugabe dejaron de ser referencias lejanas. Se convirtieron en alerta, en temor, en espejo.

“Te doy una réplica de la espada del libertador Simón Bolívar. Para ti que, como Bolívar, tomaste las armas para liberar a tu pueblo (…) como Bolívar, eres y siempre serás un verdadero luchador por la libertad”. El último honor de Chávez a Mugabe durante su visita.

II

Dado su origen etimológico hay quienes interpretan el nombre de Zimbabue como “casas de piedra”.

El país, con ese nombre que no deja de tener un sentido ceremonial, fue presidido por Mugabe desde 1980. Así que cuando visitó Caracas sumaba 24 años gobernando. Mugabe había sido clave en la independencia de Zimbabue y quizá por ello se convirtió en su primer presidente… y casi que el único. Pero sus grupos de poder -los mismos que lo sostuvieron por tantos años- entraron en conflicto, y en 2017 lo depusieron. Tenía 93 años.

Previamente había emprendido persecuciones, torturas y asesinatos. Las víctimas eran mayoritariamente opositores a su régimen.

Era un ejemplo vivo de la perpetuación en el poder. Un ejemplo para la revolución bolivariana en 2004, con sus incipientes cinco primeros años de Gobierno.

No en vano Chávez habló una y otra vez de gobernar “hasta el dos mil siempre”.

III

Los venezolanos conocimos más de Zimbabue en la medida en que su nombre se convertía en sinónimo de crisis. Las fotografías de sus habitantes cargando cestas repletas de billetes para intentar comprar algo con un dinero sin valor circulaban en la prensa mundial, también en los medios venezolanos.

Y es que, en números gruesos, entre 2000 y 2008 la economía de Zimbabue cayó 50% y el ingreso por habitante era más bajo del que se registraba en 1980. La inflación en 2008, cuatro años después de que Mugabe recibiera la réplica de la espada de Bolívar, alcanzó cifras imposibles: 230.000.000%. Su moneda simplemente se desintegró el día que se requirieron más de 30 cuatrillones de su dinero local para llegar al valor de un dólar estadunidense.

La pobreza y el desempleo se convirtieron en una constante. La esperanza de vida de la población en 2002 bajó a 44 años y hoy ronda los 60 años, un promedio claramente superado por Mugabe, quien recién falleció el 6 de septiembre de 2019. Tenía 95 años.

Hace 15 años de la visita de Mugabe a Caracas. En ese lapso Venezuela pasó de la abundancia a la crisis humanitaria, las políticas desarrolladas por Chávez hasta su muerte en 2013, muchas de ellas profundizadas por Nicolás Maduro desde entonces, terminaron por aniquilar el aparato productivo nacional y sumieron al país en la hiperinflación. Más de 5 millones de venezolanos han salido del país para escapar de la perpetuación del chavismo.

Las persecuciones, torturas y asesinatos de opositores han sido certificadas internacionalmente por entes como la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).

El mundo escucha “Venezuela”, cuyo nombre deviene de “pequeña Venecia”, y de inmediato piensa en crisis.

IV

La visita de Mugabe a Caracas fue una señal que los venezolanos no supimos (o no quisimos) interpretar.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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