En la aldea
22 mayo 2024

Jesús Soto, Bilbao y Caracas

Hay ciudades cuya identidad es muy clara, bien por poseer hitos naturales de importancia, o por haber sabido construirlos con acierto: Es el caso del Cristo Redentor de Río de Janeiro; el Parque Nacional El Ávila en Caracas, el Lago de Maracaibo en el Zulia, o el caso de Bilbao y su Museo Guggenheim. Jesús Soto y sus compañeros entendieron la ciudad como un organismo evolutivo con vida propia.

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Carmen Beatriz Fernández | 15 noviembre 2019

El Museo Guggenheim de Bilbao ofrece hasta el 9 de febrero de 2020 una magnífica retrospectiva del artista cinético venezolano Jesús Soto y los venezolanos del País Vasco estamos de fiesta. Soto y otros artistas de su generación fueron pioneros al sacar el arte de los museos para añadirle valor artístico a los espacios públicos, rompiendo con la separación entre pintura y escultura e incorporando la escala urbana al cinetismo. Hoy Bilbao disfruta el genio de Soto, que invita al ciudadano a hacerse dueño de sus espacios y disfrutarlos.

Cuando se ocupan los espacios urbanos con arte, los artistas tienen la oportunidad de crear, pero también ejercen la responsabilidad de expresar lo que sienten para generar cultura. En eso Jesús Soto, y otros genios de su generación innovaron y marcaron tendencia.

El cinetismo nace en Paris de la mano de varios artistas latinoamericanos que allí coincidieron y buscaban una impronta propia. Llegaron así a la escala urbana, y a la tercera dimensión. El escenario para todo esto no era sólo la sala de un museo, sino la ciudad como un todo. Pero además ese escenario urbano estuvo allí para hacerse parte de la identidad de la ciudad.

El arte en la ciudad no sólo es cultura para todos, sino también identidad, esas imágenes mentales con las que nos identificamos y que nos hacen sentir que ése, precisamente, es nuestro lugar. La identidad de una ciudad es la imagen simplificada, que se deriva de la suma de creencias, símbolos, ideas y percepciones que la gente tiene de ella. Es la suma de los atributos, objetivos y subjetivos que los ciudadanos le otorgan. Los hitos urbanos son símbolos visuales que son parte de la identidad, como también lo son muchas de las tradiciones y usos urbanos que van teniendo arraigo.

“Jesús Soto, y otros artistas de su generación, fueron pioneros al sacar el arte de los museos para añadirle valor artístico a los espacios públicos”

Hay ciudades cuya identidad es muy clara, bien por poseer hitos naturales de importancia, por haber sabido construirlos con acierto, o por constituir el escenario de actividades singulares: Es el caso del Cristo Redentor de Río de Janeiro y su Carnaval (mezcla de hito artificial con actividad singular); el Parque Nacional El Ávila en Caracas, o el Lago de Maracaibo en el Zulia. Y también, precisamente, el caso de Bilbao y su Museo Guggenheim un hito construido que hace poco cumplió sus primeros 20 años de vida.

Soto y sus compañeros entendieron la ciudad como un organismo evolutivo con vida propia, que se va transformando día a día. En ese marco entendieron las obras urbanas como obras efímeras, prestas a convivir con los ciudadanos y sufrir con ellos los mismos embates de la vida urbana. También el Museo Guggenheim entiende la ciudad de esta manera, por eso la Esfera Lutetia estará en Bilbao hasta febrero, acompañando la exposición, como antes estuvo un gran gallo de la artista plástica portuguesa Joana Vasconcelos.

Es parte de una tendencia global, que se esfuerza en acercar la cultura a la gente en una ciudad viva, que muta y se adapta armónicamente. Porque en el fondo todo esto va de aplanar la cultura, hacerla accesible para todos, democratizar la ciudad y la vida cultural.

El arte urbano en Venezuela lo hizo muy claramente, sobre todo a partir de los años ‘70 y llenó nuestras ciudades de luz, color y movimiento. Pese al desamparo y el abandono de los responsables, aún hay una omnipresencia del cinetismo en Venezuela. Son varias las obras de JesúsSoto, Carlos Cruz-Diez o Alejandro Otero que poseen valor como factor de reconocimiento e identificación con Caracas.

“El arte en la ciudad no sólo es cultura para todos, sino también identidad, esas imágenes mentales con las que nos identificamos”

La cultura comúnmente ha sido vista como elitista, y hoy el trabajo de muchos agentes de la cultura en todas partes es acercar la cultura a lo cotidiano en la vida de la gente. Que transitar la ciudad y toparte con arte urbano, con una expresión artística, un malabarista callejero o un concierto, no sea sólo un accidente, sino algo usual y cotidiano. Es lo que ha venido logrando Bilbao muy exitosamente. 

Hoy los bilbaínos tienen la oportunidad de jugar con Soto en los penetrables de la exposición, o tomarse una foto con la Esfera Lutetia, ubicada a las afueras del Museo, para compartir en redes sociales. La Esfera, que lleva los colores del equipo de fútbol del Athletic de Bilbao, es muy similar a la Esfera de Soto en Caracas, que emplea colores tierra, como los del río Orinoco. Es esa una obra de la que la gente recientemente se ha apropiado, para convertirla en símbolo de la Caracas de estos tiempos.

Sólo en Instagram hubo en 2018 diez mil fotos de la esfera caraqueña de Soto. Convertir la esfera en un “selfie point” es un homenaje popular al arte urbano, una decisión colectiva para hacer propio el arte en la ciudad, aún cuando se vivan los tiempos más aciagos. Es, de alguna manera, un acto de resistencia y resiliencia cultural. Y sospecho que, desde donde se encuentre, Jesús Soto debe sonreír con cada selfie, pues ese aspecto lúdico del arte era parte vital de su creación.

*Urbanista y profesora invitada de la Universidad de Navarra.

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