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22 junio 2024

🎥 Un cumpleaños de 200 años que las artes celebran cada día

En estos dos siglos, el fondo del Museo del Prado no ha hecho sino aumentar. Cada año ingresan a sus depósitos nuevas adquisiciones. De hecho, las mil obras que, por lo general, están expuestas no son sino una mínima porción de su fabuloso patrimonio cuyo inventario contabiliza más de 33 mil piezas. Si el artista se refugia en su imaginación, las artes tienen al Museo del Prado.

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Milagros Socorro | 21 noviembre 2019

El Museo del Prado, en Madrid, es uno de los lugares, físicos y mentales, más importantes de la hispanidad. Pocas instituciones guardan un tesoro de dimensiones comparables y, de seguro, no debe haber otro hito que reciba tantos visitantes y que permanezcan tanto tiempo en sus instalaciones, en todo el orbe de habla española.

En 2018 el Prado tuvo 2,9 millones de visitantes, de los que 41,17% eran residentes en España y 58,83% extranjeros (italianos, coreanos, franceses y norteamericanos, en este orden).

Este 19 de noviembre el Museo Nacional del Prado, organismo público, adscrito al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, cumplió 200 años.

Fue inaugurado en 1819 por orden de Fernando VII. Sí, el mismo Fernando Séptimo contra cuyo colonialismo se alzó en armas una parte de Venezuela, en 1812, y declaró el establecimiento de la Primera República. Este Fernando VII, de la Casa de Borbón, vivió de 1784 a 1833; y reinó desde 1808 hasta su muerte. Este hombre tuvo un reinado lleno de complicaciones, piénsese, por ejemplo, que entre los años 1808-1813 tuvo que aguantarse una dinastía paralela, la de los Bonaparte. Sin embargo, cuando su esposa, la reina María Isabel de Braganza lo alentó, tomó la decisión de crear un Real Museo de Pinturas y Esculturas con obras de las Colecciones Reales, y le asignó como sede un edificio diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva.

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La reina que tuvo tan genial idea vivió muy poco. Nació el 19 de mayo de 1797, en el Palacio Real de Queluz, en Portugal, y murió en Madrid el 26 de diciembre de 1818, a los 20 años. Era la primogénita de los futuros reyes, Juan VI y Carlota Joaquina, por lo que recibió una esmerada educación por profesores afines a la Compañía de Jesús, de quienes recibió una refinada formación artística. En 1807, cuando contaba con diez años, la familia real tuvo que marchar al exilio tras las invasiones napoleónicas de la península. Se fueron a Brasil. En 1814, cuando el también rey Fernando VII, viudo y de regreso de su propio exilio, decidió volver a casarse y eligió a su sobrina, hija de su hermana, María Isabel de Braganza. El matrimonio por poderes tuvo lugar el 22 de febrero de 1816. Dado que no se conocían, no hubo noviazgo ni agarraditas de manos. Firmaron un pergamino y la encaramaron en un carroza rumbo a Madrid. Cuando finalmente se reunieron, el novio tenía 32 años y muy mala fama (en todos los sentidos) y ella, 19. Era gordita, cachetona, pálida y de ojos saltones. Como llegó sin dote y con ropitas modestas, fue sometida a una humillación que quedaría para la historia: Alguien puso, en las puertas de palacio, un papel que decía: “Fea, pobre y portuguesa, chúpate esa”.

Gran aficionada al arte, en una visita al Escorial la joven reina descubrió en los sótanos muchas obras de arte arrumbadas de cualquier manera. Por suerte, contó con oportuno asesor. Ni más ni menos Francisco de Goya le sugirió que mandara trasladar los cuadros a Madrid, donde recibirían mejor mantenimiento y podrían ser admirados por un público un poquito mayor. Fue así como aquellos lienzos de grandes maestros italianos y españoles, que serían el germen de una de las pinacotecas más grandes del mundo, llegaron al edificio donde pasados dos siglos están todavía.

María Isabel moriría poco después, en diciembre de 1818, a causa de una cesárea chapucera. Y el 19 de noviembre de 1819, un año después de su muerte, se inauguró el Real Museo de Pinturas.

“Si el artista se refugia en su imaginación, las artes tienen al Museo del Prado”

En estos dos siglos, el fondo del Museo del Prado no ha hecho sino aumentar. Cada año ingresan a sus depósitos nuevas adquisiciones. De hecho, las mil obras que, por lo general, están expuestas no son sino una mínima porción de su fabuloso patrimonio, cuyo inventario contabiliza más de 33 mil piezas, entre 8.600 pinturas, 950 esculturas, 6.400 dibujos, 2.400 grabados, 800 objetos decorativos, 900 monedas y 800 medallas.

El Museo del Prado, abre de lunes a sábado, de 10:00am a 8:00pm; domingos y días festivos de 10:00am a 7:00pm. Sólo permanece cerrado tres días al año, el 1º de enero, el 1º de mayo (Día del Trabajador), y el 25 de diciembre. Igualmente, los días 6 de enero y 24 y 31 de diciembre, el Museo tiene un horario reducido de visita, de 10:00am a 2:00pm.

Pese a haber nacido por inspiración de una mujer, la primera exposición monográfica de una mujer pintora, en la historia del Prado, no vino a hacerse sino en 2016-2017, al mostrar el trabajo de la pintora flamenca Clara Peeters. De hecho, como ha calculado la prensa española en estos días, la diferencia entre el número de mujeres y hombres artistas incluidos en las colecciones del Prado es abismal: Son apenas 33 las pintoras (69, si se incluyen grabadoras, ilustradoras, etc.), frente a 5.000 hombres. No ha habido ninguna directora del Museo ni presidenta del Patronato en dos centurias. De seguro, esta deformación será corregida en mucho menos de 200 años.

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