En la aldea
27 mayo 2024

El venezolano vive con temor de quedarse sin luz

A un año del apagón nacional del fatídico 7 de marzo de 2019, las fallas no sólo han continuado en la mayoría de los estados del país, sino que el cruel racionamiento al que son sometidos los habitantes del estado Zulia y los estados andinos (Táchira, Mérida y Trujillo), dejan ver que el problema eléctrico está muy lejos de solucionarse. Este 2020 comenzó con importantes fluctuaciones eléctricas que se manifiestan simultáneamente en varios estados, dejando a entidades por largos períodos sin luz. El Sistema Interconectado Nacional, a la vista de todos, es más vulnerable que hace un año. Hoy todo un país vive la zozobra de cuándo se repetirá otro “apagón nacional” cada vez que un bombillo titila.

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Sarai Coscojuela | 07 marzo 2020

Este domingo 1 de marzo de 2020 se registró un bajón de luz en Caracas y en otras ciudades del país. Es marzo y el riesgo de un nuevo apagón afecta a la mayoría de los ciudadanos, que no olvidan cómo sus vidas cambiaron el 7 de marzo de 2019 a las 4:55 de la tarde por una falla eléctrica que se extendió por más de 100 horas, siendo la situación más dramática en algunos estados el occidente del país.

Algunos prefieren no recordar lo que sucedió durante esos días y otros lo cuentan todo como si hubiera pasado ayer. Pero los ciudadanos están seguros que un episodio así se podría repetir en algún momento, y es que a un año del apagón nacional no hay información oficial sobre lo que sucedió. Tampoco existe una investigación formal, más allá de la acusación del ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, de que lo ocurrido fue un “ataque electromagnético”.

Para el Comité de Afectados por los Apagones, el sistema sigue en “terapia intensiva” y durante 2019 se registraron 87.260 fallas eléctricas. Además, tienen en su lista 145 subestaciones sin capacidad, 587 circuitos eléctricos con problemas y 550 transformadores sobrecargados, tal como lo señaló Aixa López, coordinadora del Comité; quien advirtió que los apagones seguirán porque no se ha hecho nada para mejorar el sistema.

Mientras tanto Freddy Brito, el ministro de Energía Eléctrica designado por Nicolás Maduro, celebró este 5 de marzo en su cuenta de Twitter el “Día Mundial de la Eficiencia Energética”, a pesar de que los usuarios de esa misma red social reportaron no contar con el servicio en distintos zonas de Caracas y Mérida.

Memoria intacta

Todos recuerdan lo que hacían cuando se registró ese primer apagón el 7 de marzo de 2019. Las actividades diarias se trastocaron, aunque muchos pensaron que la falla solo sería por unas horas. Pero con el paso del tiempo la preocupación aumentó. Federico Miguel se graduó ese día como Licenciado en Mercadeo, en el estado Carabobo, y estaba reunido con su familia en casa cuando se fue la luz. A esa misma hora, Alejandro Colina, contador del estado Aragua, quería ordenar una torta para su ahijada que cumplía años al día siguiente. Su pedido no se pudo realizar porque ya no había luz. Bárbara González, desde su oficina en El Rosal, Caracas, sí supo que la falla eléctrica era en todo el país, por lo que decidió irse caminando hasta su casa en Bello Monte, con la preocupación de que su cocina es eléctrica. Mientras que Mauricio Luna, quien trabaja en la Dirección de Comunicaciones de la Alcaldía de Chacao, pensó que la falla era solo en el municipio, hasta que la poca señal le permitió entender que era una falla nacional. Aún así se quedó en el trabajo, reportándole a Protección Civil sobre posibles casos de personas atrapadas en los ascensores. Ninguno imaginó que la situación se extendería por días.

Salvar la comida

El transporte, la falta de agua, el acceso a la comida y el poder pagar fueron puntos de preocupación para los venezolanos durante el prolongado apagón nacional. Se puede decir que este evento aceleró la dolarización de la economía del país. Una bolsa de hielo en ciertas zonas de Caracas se conseguía en 3 dólares.

Algunos testimonios dejan ver, en lo cotidiano, cómo se trató de solventar con lo poco que se tenía. A Bárbara González la ayudó su vecina con la cocina de gas. En cambio Federico Miguel perdió comida. “Empezamos a cocinar y regalarle la comida a personas necesitadas para que no se perdiera”. Pero Miguel se sentía más seguro en la empresa donde trabaja, ya que cuentan con planta eléctrica. Alejandro Colina recuerda que un empresario dueño de una heladería, puso dos carritos a las afueras de su negocio y empezó a regalarle los helados a los que pasaban por allí. “Sí hubo varías charcuterías, en las que yo trabajo como contador, que sí perdieron mucha mercancía. Tanto así que remataban, al segundo día del apagón pusieron un cartel donde hacían oferta de los embutidos”. La dolarización, recuerda Colina, no fue tan marcada en La Victoria. “Como todo el mundo se conoce, la gente se anotaba y luego cuando volvió la luz pagaron”.

Estar preparados siempre…

Esos días quedaron marcados en la memoria de los venezolanos al punto de empezar a hacer cosas para “prevenir” o estar “preparados” ante un posible nuevo apagón. Mantener siempre los teléfonos cargados, comprar cargadores inalámbricos, tener la comida siempre congelada y comprar enlatados, son algunos de las cosas que se han sumado a la rutina de los venezolanos después de aquél fatídico 7 de marzo de 2019.  

Con una nueva falla registrada el 5 de marzo de 2020 en distintas zonas de Caracas, Mauricio Luna decidió llevar comida y un cambio de ropa. “Quedé con la cosa de tener siempre batería, es una manía que me quedó”, reconoció Luna. Bárbara González no aplica estas cosas, aunque su pensamiento constante es con la comida y cómo cocinar; “Mi mayor trauma es la comida, es lo que más me estresa cuando no hay luz”, indicó. Mientras, Federico Miguel además de siempre tener su teléfono cargado y la comida enlatada a la mano, también cuenta con velas. Alejandro Colina cuenta que durante esos días lloraba todas las noches. Incluso reservó un pasaje de avión con destino a Buenos Aires. “Me preguntaba: ¿Qué hicimos para merecer esto?”. Al final no concretó su viaje, aunque tres colegas sí decidieron irse del país al cuarto día del apagón, porque su trabajo era freelance y al no contar con conexión a Internet perdieron clientes. “Para serte sincero, creo que el venezolano quedó paranoico. Cualquier bajón de luz es un detonante para pensar cuántos días vamos a estar sin luz. El daño que han hecho ha sido bastante grande”.

Déja vú

A pocas horas de cumplirse un año del apagón nacional del 7 de marzo de 2019, algunas zonas de Caracas, Mérida y Táchira reportaron apagones desde la mañana del jueves 5 de marzo. En algunos casos la falla se ha extendido por 24 horas y la sombra de una falla nacional está latente. Corpoelec, empresa estatal responsable del sector eléctrico nacional, aseguró que trabaja para restablecer el servicio, pero expresaron, como siempre, que se trata de un acto de “sabotaje”.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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