En la aldea
23 abril 2024

Entrevista con un radical libertario (y III)

No hay que cerrar la fuente de un solo golpe, porque es contraproducente; pero hay que hacerlo de manera paulatina hasta que la ciudadanía se ocupe de su destino sin pensar en los favores de una cúpula complaciente. Si el pueblo quiere riqueza la debe trabajar, debe nacer de sus manos y de su talento, de su responsabilidad. Eso es fundamental para el liberalismo de todos los tiempos.

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-Habló usted el miércoles de la necesidad de erradicar el populismo. Desarrolle más la idea, por favor.

-La gente se ha acostumbrado a depender de los gobiernos de turno, a chupar de la teta del Estado, por la insistencia de discursos demagógicos de los partidos que dicen que la riqueza es del pueblo y que el pueblo la debe disfrutar porque sí. La riqueza no es del pueblo, sino de quien se la procura. Y no estoy hablando únicamente del chavismo, sino de un disparate que viene de la época de los adecos de 1945 y que Copei no dudó en seguir cuando gobernó. Si el pueblo quiere riqueza la debe trabajar, debe nacer de sus manos y de su talento, de su responsabilidad. Eso es fundamental para el liberalismo de todos los tiempos.

-¿La crítica incluye a PJ y a VP?

-Por supuesto, son hijos legítimos de los adecos y los copeyanos, con Borges, López y Guaidó a la cabeza.

-Pero hay situaciones de pobreza extrema y de servicio social que los gobiernos deben atender.

-Sí, pero sin que se les pase la mano. No hay que cerrar la fuente de un solo golpe, porque es contraproducente; pero hay que hacerlo de manera paulatina hasta que la ciudadanía se ocupe de su destino sin pensar en los favores de una cúpula complaciente.

-Debo cambiar intempestivamente de tema, por falta de espacio. ¿Qué proponen los radicales libertarios para salir del chavismo?

-Una invasión armada de los Estados Unidos, cuyos líderes, incluyendo el presidente Trump, están muy interesados y se mueren de las ganas de enviarnos a sus marines. Ya tengo mi bandera de las barras y las estrellas para el desfile triunfal. Es la única salida, pero por un tiempo prudencial. Después nos encargaremos nosotros y Venezuela llegará a la edad dorada del trabajo y del reinado de los emprendedores, dispuestos a comprometerse con el bien común.

-¿Han preparado a la ciudadanía para esa eventualidad?

-Estamos en eso. Hemos fundado casas de nuestra organización en muchas ciudades y no dejamos de plantear la idea de una salvación internacional. Estamos en eso y pronto nos seguirán millones, como podemos esperar al ver la cantidad de tuiteros que nos aclaman.

-Gracias por su tiempo. Espero que entienda que debo dejarlo, con más dudas que certezas, porque voy a ocuparme de mi destino sin apoyo del gobierno omnipotente. En ese sentido, aunque no muy complacido, soy un libertario cabal.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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