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18 abril 2024

Los secretos de la Aldea

¿Es una coincidencia la salida de Vladimir Villegas de Globovisión y la emisión de la sentencia del TSJ sobre la directiva de la AN?, ¿se estará fraguando un salto desde la televisión a la presidencia del CNE?, ¿cómo quedará la labor del Comité de Postulaciones Electorales que se estaba trabajando en la Asamblea Nacional?, ¿a qué responde el anuncio de flexibilización de la cuarentena en este momento cuando aumentan los contagios?

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Redacción LGA | 27 mayo 2020
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Vladimir a la 1, a las 2 y a las…

La suspensión de Vladimir Villegas en Globovisión da para todo. Por una parte, está su denuncia de que “el gobierno de Nicolás Maduro presionó por mi salida”, por lo que “no va más” el programa “Vladimir a la 1” que estuvo al aire por siete años, un período que coincide con la nueva línea del canal tras su cambio de dueños. Por otra parte, están los conocidos apetitos de Villegas por presidir el Consejo Nacional Electoral (CNE), algo que ha venido gestándose sin éxito desde 2014, año cuando fue ratificada Tibisay Lucena al frente del CNE. Esto último es llamativo, ya que la salida de Villegas de Globovisión coincide con la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de Nicolás Maduro de reconocer a Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional que, vale recordar, es el poder al que le corresponde la designación de las autoridades electorales.

La ficha 

La figura de Vladimir Villegas ha sido vista con buenos ojos por algunos en la oposición. Pesa a su favor el rol activo que ha tenido en ciertas negociaciones, en especial para ayudar en los procesos de algunos detenidos del régimen, incluyendo periodistas. Desde 2018, cuando cobró fuerza la idea de renovar autoridades delConsejo Nacional Electoral, su nombre estuvo allí, pues no faltó quien pensara que esa habilidad negociadora podía sumar a favor de la oposición, incluso a sabiendas de que Villegas, para entrar a jugar en el CNE, pedía hacerlo como su presidente. Villegas no es un conocedor del tema técnico electoral, como sí lo es Carlos Quintero, una figura que sabe bien cómo mover los hilos en el órgano comicial; pero para algunas facciones políticas eso no es un factor de peso. No queda claro si una eventual postulación de Villegas sería hecha como ficha opositora u oficialista, pero lo que no parece dejar margen de duda es hacia dónde inclinará la balanza cuando esté en funciones.

El callejón electoral  

Una vez más, como es parte de su línea estratégica de actuación, el oficialismo coloca a la oposición en un callejón electoral. El reciente fallo del TSJ, en ponencia de Juan José Mendoza, le da a Luis Parra el aval del régimen para estar al frente del Parlamento, con lo que sus actuaciones y decisiones serán asumidas como válidas, no así las de Juan Guaidó. Al margen de la ilegalidad implícita en este entramado, queda claro el tejido que se armó para crear las condiciones para que Nicolás Maduro organice unas elecciones a su medida. ¿Cómo quedará la labor del Comité de Postulaciones Electorales que se estaba trabajando en la Asamblea Nacional presidida por Guaidó?, ¿quiénes serán las nuevas autoridades electorales que designarán en la AN de Parra, donde se han impuesto los intereses de la Fracción CLAP y los maletinazos con dólares de la “Operación Alacrán”?, ¿de qué manera podrá articularse la vocación electoral impulsada por varios partidos de oposición con este nuevo exabrupto para desmantelar lo poco que queda de institucionalidad democrática en Venezuela? El régimen conduce al país a un callejón electoral predecible por demás.

Bajo el microscopio

La administración de Nicolás Maduro, observando los acontecimientos bajo el microscopio, usa la pandemia a su antojo para preparar el terreno para sus próximas acciones, apuntando siempre a sostenerse indefinidamente en el poder. Mientras la tendencia de los casos de Covid-19 se mantenía controlada el régimen se mostró renuente a considerar una opción flexibilizadora de la cuarentena, porque en el fondo tenía la necesidad de encubrir la aguda escasez de gasolina que azota al país, a sabiendas de que se potenciaría en un escenario de normalización de actividades. Así, la nación fue lanzada a una prolongación por 30 días más del aislamiento social masivo desoyendo las peticiones de los distintos sectores. Luego, con los acontecimientos de la “Operación Gedeón”, la decisión política fue prorrogar nuevamente la cuarentena mientras se avanzaba en la neutralización de la Asamblea Nacional y del gobierno Interno de Juan Guaidó, aprovechando el desasosiego causado por la fallida incursión armada y la confusión existente alrededor de la vinculación que tuvieron los líderes opositores. En el intermedio aprovechó para estimular las corrientes de opinión en contra de las sanciones, responsabilizándolas de los problemas que aquejan al país, y sembró la idea de que Estados Unidos atacaría los buques iraníes que venían con combustible hacia Venezuela con el único fin de decir luego, con las naves en las costas nacionales, que Washington no se atrevió y que la operación fue un éxito de los pueblos revolucionarios. Ahora, con los paños calientes de la gasolina comprada a Irán Maduro anuncia que flexibilizará la cuarentena. Necesita drenar tensiones, en especial las que se generaron con la salida de DirecTV de Venezuela. Además, ahora cuenta con dos jugadas en el TSJ para, por un lado, calificar de terrorista a Voluntad Popular y, por otro, para darle la presidencia de la AN a Luis Parra, con lo cual puede apuntalar su estrategia electoral. Poco importa que en la última semana venga creciendo el número de contagios y que los expertos adviertan que lo peor de la pandemia está por venir. Bajo el microscopio político del régimen las prioridades son otras

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