En la aldea
18 abril 2024

Ricardo Hausmann, es el director del Centro para el Desarrollo Internacional y
profesor de Economía del desarrollo en la Kennedy School of Government de
la Universidad de Harvard.

Ricardo Hausmann:

“Juan Guaidó necesita un consejo de ministros y ser un gobierno, no un presidencialismo parlamentario”

No duda al afirmar que la Asamblea Nacional debe cumplir su rol Legislativo y no pretender ser Poder Ejecutivo. Tampoco lo hace al estimar que la catástrofe económica en la que está Venezuela puede conllevar a que protagonicemos la crisis humanitaria más severa del año 2020 a nivel mundial. A Ricardo Hausmann, que trabajó de forma directa con Juan Guaidó, todavía le resulta sorprendente que incluso en este cuadro tan complejo Nicolás Maduro siga priorizando a Cuba por encima de las necesidades nacionales.

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Alejandro Hernández | 31 mayo 2020

El economista Ricardo Hausmann sostiene que sigue brindando su apoyo a Juan Guaidó, a quien se le debe lealtad, apoyo, servicio y críticas, en caso de que sean necesarias. Sigue trabajando en lo que le soliciten desde la Universidad de Harvard, donde dirige el Laboratorio de Crecimiento del Centro para el Desarrollo Internacional. Desde ese rol, a la par de su equipo, está a la disposición del Gobierno interno para seguir adelante en la búsqueda de las mejores oportunidades para Venezuela.

Está claro en que reconstruir lo que el chavismo destruyó tomará tiempo, pero tan pronto haya un cambio político la mejoría comenzará a sentirse. Cree que se están haciendo cosas, aunque puede estar faltando velocidad en ciertas decisiones. Opina que no hay espacio para conflictos de interés en el manejo de la deuda venezolana ni del Bono 2020. Lo que se ha hecho en ese sentido ha estado bien y coloca la gestión del Gobierno interino en una buena posición en este momento.

-Usted, previo a la pandemia, ya decía que la crisis económica venezolana era de unas dimensiones pocas veces vista en el siglo pasado, ¿cuál es su valoración ahora, luego de los estragos que ha causado el Covid-19 en todo el mundo?

-Antes de la pandemia, el colapso económico venezolano era más grave que el de Alemania después de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial; también era dos veces superior al de España, luego de su larga guerra civil y, por supuesto, era la tragedia económica más grande que un país sin conflictos bélicos haya tenido en los tiempos modernos. Hay muy pocas circunstancias en el mundo que puedan compararse con la destrucción ocurrida en nuestra nación, sólo lugares tan lejanos como Liberia o Sudán del Sur han padecido situaciones similares; y, sin embargo, una migración de cinco millones de personas no se había visto. Encima de eso, ahora súmale la escasez de gasolina y la cuarentena forzada que impuso el régimen. Yo creo que la catástrofe económica en la que estamos puede conllevar a que protagonicemos la crisis humanitaria más severa del año 2020 a nivel mundial.

“La destrucción de la calidad de vida de los venezolanos poco tiene que ver con sanciones, es consecuencia de la forma como el chavismo ha manejado el país”

Ricardo Hausmann

-¿Esta alianza con Irán para traer gasolina y reactivar algunas refinerías, ayudará al régimen a resolver la crisis de combustible y movilidad que existe en el país?

-El problema central está en que el régimen no tiene la capacidad para manejar esta crisis e impedir su profundización. Todas las soluciones pasan porque Nicolás Maduro deje el poder, por eso la importancia de la propuesta de armar un Gobierno de Unidad Nacional, liderado por el Parlamento, con representación amplia, para que tenga la capacidad de gobernar y tomar decisiones en función de la crisis. Mientras eso no se materialice, el país seguirá manejado por una coalición de mafias, compuesta por colectivos, pranes, guerrilleros, el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) y la Dgcim (Dirección General de Contrainteligencia Militar). Habrá mucha represión, pero eso no va a reponer la luz, el agua o el gas doméstico, ni va a dar de comer a la gente. Esta gasolina iraní durará un mes, si la racionan. Es más la bulla que la cabuya, nada funcionará hasta que no haya un cambio político.

-Mucho se comentó sobre su salida del Gobierno interino, ¿hubo alguna ruptura con el presidente Juan Guaidó?

-La única causa de mi salida es la que he venido diciendo todo este tiempo y te voy a reiterar a continuación: El presidente Juan Guaidó necesita un consejo de ministros y ser un gobierno, no un presidencialismo parlamentario, donde todas las decisiones tienen que contar con la opinión favorable de cuatro partidos. No se puede seguir aprobando todo en la Asamblea Nacional, que se reúne una vez a la semana, cuando puede. Tiene que haber una delegación de funciones del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo. La creación del Centro de Gobierno, en teoría, iba a orientarse en esa dirección, por eso designaron como canciller a Julio Borges y a mí me ofrecieron ser ministro de Economía, pero yo no podía renunciar súbitamente a mis compromisos en la Universidad de Harvard. Esa fue mi decisión y la comuniqué, no pasó nada más.

-Pero el cargo que usted ejercía era el de Gobernador ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

-Es que eso no es un cargo como tal, esa representación es una de las funciones que debe ejercer el ministro de Economía, es lo que corresponde y lo que hacen todos los países. Por eso yo sugerí, públicamente, que nombraran a Alejandro Plaz y que fuera él, como cabeza del área económica, quien representara al Gobierno interino en todos los organismos internacionales relacionados al tema. Por eso renuncié al cargo de Gobernador ante el BID, para que ese rol lo ejerciera la persona que, se suponía, iba a estar al frente del ministerio. Yo sigo apoyando al presidente Guaidó y mi equipo en Harvard también lo hace, no hemos tenido ruptura de ningún tipo.

“Esta gasolina iraní durará un mes, si la racionan. Es más la bulla que la cabuya, nada funcionará hasta que no haya un cambio político”

Ricardo Hausmann

-Antes dijo que el presidente Guaidó debe tomar las decisiones con su consejo de ministros, dentro del denominado Centro de Gobierno, pero si esto ocurriera, ¿cuál sería el rol del Parlamento?

-La Asamblea Nacional debe cumplir su rol Legislativo, no pretender ser Poder Ejecutivo. Los partidos pueden hacer un gobierno de coalición y tener representación en el consejo de ministros, pero el presidente debe tener posibilidad de tomar decisiones propias, no puede ser que todo dependa del Parlamento, que se reúne una vez a la semana, eso no funciona. Hay temas secundarios que se demoran y se demoran, mientras del otro lado, el oficialismo toma decisiones cuando le da la gana. Así no se puede ganar esta guerra. Lo peor es que muchas veces las razones de esos retrasos son de política con “p” minúscula, no es por diferencia de visiones acerca del interés nacional, sino por pequeños repartos de cuotas de poder que no caben en una situación tan grave como que atraviesa Venezuela.

-¿Cómo ve hoy el liderazgo del presidente Guaidó?

-El ejercicio del liderazgo desgasta, pero como dicen en España: Es lo que hay. Juan Guaidó es el presidente constitucional de Venezuela, es el presidente de la Asamblea Nacional y los venezolanos que queremos el restablecimiento de la Constitución, le debemos lealtad, apoyo, servicio y críticas, en caso de que sean necesarias.

-¿Cuál es su balance del manejo que se está haciendo de la deuda venezolana y el polémico Bono 2020?

-He trabajado de cerca con el procurador José Ignacio Hernández en el tema de la reestructuración de la deuda, al inicio trazamos unos lineamiento que luego publicamos en un artículo firmado por Alejandro Grisanti, por él y por mí, donde definimos cómo se iba a proceder y fue muy bien acogido. Al mismo tiempo, hemos estado en el proceso de salvaguardar los activos de la nación, porque el país no está en condiciones de pagar la deuda irresponsable que contrajo en los plazos y formas que los acreedores pretenden. En ese proceso hemos tenido cualquier cantidad de demandas, llámese Cristallex o los tenedores de bonos, y ahí está incluido el Bono 2020, que fue declarado ilegítimo en el año 2016 por la Asamblea Nacional y compromete a un activo importante de la República. Eso lo sabían los inversionistas de esa operación y decidieron ignorar al Parlamento, por eso no es clara, para los tribunales internacionales, la validez de ese bono y no tenía sentido pagarlo como si nos fuésemos a olvidar de su inconstitucionalidad. Decidimos entrar en litigio y estamos haciendo todo para demostrar que los bonistas no tienen los derechos que creen sobre el colateral de Citgo.

-¿Cuánto ha influido la presión y el lobby ejercido por los acreedores del Bono 2020?

-Hay gente que muy claramente trabajó con los tenedores de esos bonos, los asesoraron en su momento y ahora los están defendiendo de manera bastante ilegítima. Dentro de una oposición venezolana tan debilitada económicamente, yo me imagino que no debe ser difícil para estos bonistas encontrar actores políticos que representen sus intereses, pero en este caso esos intereses chocan de frente con los de la nación y no deberían tener cabida en el liderazgo opositor. Pienso que hicimos muy bien en llevar las cosas como las llevamos y creo que estamos en una buena posición en este momento. Lo que sí está claro es que no hay espacio para conflictos de interés en el manejo de la deuda y el Bono 2020.

-Citgo también está amenazada por el proceso legal con Cristallex.

-Sí. La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos dictaminó que Cristallex sí tiene derecho a ir contra los activos de PDVSA en ese país, pero Citgo está protegida por el Gobierno americano y por eso los demandantes no pueden ejecutar ninguna acción. Cristallex está en una posición legal un poco más fuerte, pero ellos no quieren el activo, sino el dinero, hecho que nos da la posibilidad de una negociación en el mediano plazo.

“Yo creo que la catástrofe económica en la que estamos puede conllevar a que protagonicemos la crisis humanitaria más severa del año 2020 a nivel mundial”

Ricardo Hausmann

-En Venezuela cada vez es mayor el debate sobre la viabilidad de las sanciones, ¿cuál es su visión sobre estas medidas?

-Las sanciones han sido la única medida de presión que ha llevado al madurismo a intentar negociar algo, por eso fueron a Noruega y Barbados, era de lo único de lo que hablaban. Nuestro problema en los procesos de diálogo siempre ha sido que no teníamos nada creíble que ofrecer al régimen, no teníamos fichas con qué jugar, hasta que se impusieron las sanciones; y pensar que eliminándolas, Maduro se va, es ilógico.

-La gente dentro de Venezuela cuestiona las sanciones porque considera que contribuyen al deterioro de su calidad de vida.

-La destrucción de la calidad de vida de los venezolanos poco tiene que ver con sanciones, es consecuencia de la forma como el chavismo ha manejado el país. Estas medidas prohíben hacer negocios con el régimen, no impiden transacciones con los venezolanos de a pie, ni tampoco importar medicinas ni alimentos. Incluso podemos decir que la liberalización, entre comillas, que experimentó la economía venezolana en 2019, fue producto de las sanciones, porque debido a las implicaciones de las mismas, las empresas corruptas del oficialismo no podían importar y se vieron obligados a permitir que los privados lo hicieran, por eso Maduro unificó el tipo de cambio, liberó las importaciones y aparecieron fenómenos como el de los bodegones.

-Cuba sigue siendo un elemento crucial a la hora de buscar una salida a la crisis que padece Venezuela, ¿hay alguna estimación de cuánto dinero y petróleo le está dando hoy Nicolás Maduro a la dictadura de los Castro y Díaz-Canel?

-El sólo hecho de que alguno de estos barcos iraníes vaya a La Habana es una indicación de que, incluso, en las situaciones de mayor escasez, Cuba sigue siendo una prioridad para Maduro. Hace varios años, alrededor de 2012, hicimos unos cálculos y Venezuela estaba proveyendo 12% del Producto Interno Bruto de la Isla. Para los cubanos, el régimen venezolano representa su sostén económico y para el régimen venezolano, La Habana es la garantía de inteligencia política y reprensión. Hoy es imposible que desde Miraflores puedan aportar a la dictadura castrista las cantidades de dinero y petróleo de antes, pero no deja de ser muy impresionante que Maduro siga priorizando a Cuba, por encima de las necesidades nacionales.

-¿Es posible que el Covid-19 logre quitar a Venezuela del foco internacional?

-El mundo está en dificultades serias e inesperadas, pero que a pesar de eso los países hayan aportado 2.500 millones de dólares para los refugiados venezolanos en el exterior, demuestra la preocupación y el interés de ellos por lo que nos pasa a nosotros.

-¿Cómo ve económicamente a Venezuela para finales del 2020?

-Todo lo que viene es muy problemático si no se cambia el rumbo del país hacia una transición.

-Si se lograra esa transición, ¿en cuánto tiempo los venezolanos podrán experimentar una mejora en su cotidianidad?

-La mejoría empezará rápido, el cambio de la tendencia debe ser pronto, eso generará un cambio en la mentalidad de la gente, porque volverá a soñar y a sentirse empoderada. Sin embargo, volver a dónde estábamos antes del colapso, tomará años. “Estamos mal, pero vamos bien”, tal como dijo Teodoro Petkoff. Estaremos yendo en la dirección correcta, pero con unos niveles de pobreza y de dificultad muy grandes, hasta que se pueda reconstruir, de buena manera, lo que el chavismo destruyó.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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