En la aldea
09 diciembre 2022

Renny Ottolina (1928-1978).

馃帴 Renny Ottolina cumple 43 a帽os en la muerte

De voz cautivante, tono c谩lido y cercano Renny Ottolina fue referente de varias generaciones de presentadores, bailarines, artistas. Con un nacionalismo genuino, se convirti贸 en el animador m谩s reconocido y un productor de enorme olfato y audacia. 鈥淓l Show de Renny鈥 sigue siendo hoy ejemplo de televisi贸n bien hecha. De presentador a pol铆tico, para disputar la presidencia de la Rep煤blica en las elecciones de 1978. Un tr谩gico accidente, en marzo de ese mismo a帽o, trunc贸 los sue帽os de un venezolano exitoso que quiz谩 pudo haber llegado a Miraflores.

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Milagros Socorro | 16 marzo 2021

El 16 de marzo de 1978 el pa铆s se paraliz贸. Hab铆a muerto Renny Ottolina, una de las figuras m谩s conocidas y con mayor presencia en los medios de comunicaci贸n, exposici贸n aumentada por el hecho de que el ubicuo presentador hab铆a devenido candidato a la Presidencia de la Rep煤blica para las elecciones que se celebrar铆an en diciembre de ese a帽o.

El deceso del locutor de la voz lujosa se produjo al estrellarse la avioneta Cessna 310 donde viajaba hacia Porlamar para asistir a una reuni贸n de empresarios, en lides proselitistas. Con el abanderado del MIN (Movimiento de Integridad Nacional), partido pol铆tico fundado por 茅l un a帽o antes, murieron su jefe de campa帽a y otros colaboradores. El hecho adquiri贸 m谩s dramatismo en los d铆as siguientes, puesto que las labores de rescate se prolongaron por una semana en la que el pa铆s se debati贸 entre una d茅bil esperanza y el temor de que la nave hubiera ido a dar al fondo del mar. Una vez localizados los restos, en las inmediaciones del Pico Naiguat谩, el episodio cobr贸 visos de horror al difundirse ciertas fotograf铆as donde pod铆a verse los destrozos que el siniestro hab铆a producido en los cuerpos de los infortunados pasajeros.

La noticia produjo estupor y pesar, no porque Ottolina contara con un apoyo que le permitiera atisbar siquiera un triunfo en las elecciones (tambi茅n es cierto que a煤n faltaban varios meses y qui茅n sabe鈥), sino porque las audiencias estaban muy acostumbradas a su imagen y particular estilo de presentador. Uno que no solo tomaba el micr贸fono para hablar, sino incluso para cantar y, bueno, para lanzarse unas arengas, siempre con tono de caballero refinad铆simo, en las que soltaba una especie de sabidur铆a de taxista (芦aqu铆 debe privar la meritocracia y no la partidocracia禄), una miscel谩nea de antipol铆tica, lugares comunes, bolivarianismo amelcochado (芦Bol铆var no hay sino uno, la moneda deber铆a llamarse peso禄) y, en suma, ciencia de esquina y no pocos galimat铆as.

Al dar ese volantazo, de presentador de televisi贸n a pol铆tico, ya Ottolina era un hombre rico. No solo por los fabulosos ingresos como productor y locutor en anuncios de productos (se dec铆a que ganaba tanta plata que 茅l mismo era una empresa dentro de otra empresa, esto es, de Radio Caracas Televisi贸n, cuyos dividendos llegaba a superar), sino que se hab铆a diversificado y ten铆a inversiones en diferentes negocios, principalmente el hotelero, con propiedades dentro y fuera de Venezuela.

En 1978, cuando muri贸, ten铆a un cuarto de siglo en la pantalla chica. Se hab铆a iniciado en 1953, como actor. Y ya en 1954 estaba al frente de un espacio tipo magaz铆n, de dos horas diarias. En 1958, con el pa铆s enrumbado a una flamante democracia, Renny Ottolina ya era el animador m谩s reconocido y un productor de enorme olfato y audacia. El a帽o del despegue rumbo al exilio de la Vaca Sagrada es el del inicio de El Show de Renny, transmitido al mediod铆a, de lunes a viernes, y los domingos a las 9 de la noche, pasarela por donde desfilaron los famosos del mundo y echaron a andar s贸lidas carreras de cantantes y modelos del patio.

Renaldo Jos茅 Ottolina Pinto hab铆a nacido el 11 de diciembre de 1928, en Valencia. En 1945, cuando ten铆a 17 a帽os, se inici贸 en la radio. Muy concretamente, en Radio Caracas. 芦La llegada de Renny a los medios禄, dice su bi贸grafo, Carlos Alarico G贸mez, 芦coincidi贸 con la invenci贸n del magnet贸fono, el cual constituy贸 un hecho realmente trascendente para la producci贸n y para el archivo de la informaci贸n radiodifundida. Todo mejor贸: se perfeccionaron los efectos de sonido, fue posible grabar y rectificar, as铆 como a帽adir fondos musicales, separando voces y, sobre todo, se pod铆an editar programas completos y transmitirlos en diferido禄.

Seg煤n consigna Carlos Alarico G贸mez, El Show de Renny cautiv贸 a los televidentes desde el primer d铆a. Sus excepcionales condiciones, su perfeccionismo, su natural orientaci贸n hacia lo nuevo y hacia lo bien hecho, lo convirtieron en la principal personalidad de la televisi贸n venezolana y el m谩ximo vendedor de cualquier producto que anunciara. 芦Su estrategia en torno a la publicidad se concentraba en efectuar una demostraci贸n convincente del producto, oferta veraz y promoci贸n directa, utilizando elementos emotivos para reforzar el mensaje, muchas veces basado en fino y coherente sentido del humor禄, explica G贸mez.

Ottolina convert铆a cualquier producto en objeto prodigioso. El humilde jab贸n Las Llaves, por ejemplo, en su performance era casi una reliquia digna de ser atesorada en el Museo de Arte Nacional.

芦Jab贸n las Llaves禄, dec铆a con las maneras de quien alude a una cartera de Herm猫s, 芦que lo que m谩s me gusta, siempre me ha gustado, es lo tradicionalmente venezolano que es: huele a Venezuela, huele al interior del pa铆s. Huele a limpio, pero una limpieza de r铆o, una limpieza de ba帽o con el piso de cemento y con una gran regadera abierta con clavos; y sale un gran chorro de agua. Y no hay agua caliente porque no hace falta: es agua fresca. El jab贸n Las Llaves鈥 yo le tengo especial afecto porque para m铆 es鈥 no s茅鈥 es ese olor indescriptible de la Venezuela limpia de toda la vida y de la Venezuela tradicional, repito, del ba帽o de piso de cemento que tanto hay en el interior de la Rep煤blica, que es tan nuestro禄.

Tan formidable era su impacto como figura p煤blica que en sus tiempos no ten铆a ni siquiera que hablar o aparecer. Bastaba un silbido, aquel chiflido melodioso, juguet贸n, di谩fano, como el canto de los p谩jaros que iban a la ventana de Blanca Nieves, para que se sintiera la comparecencia del le贸n de la selva de la televisi贸n.

No ten铆a ni 50 a帽os ese d铆a en que el infortunio lo hizo precipitar a los suelos de Tanaguarena.

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La opini贸n emitida en este espacio refleja 煤nicamente la de su autor y no compromete la l铆nea editorial de La Gran Aldea.
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