En la aldea
18 mayo 2024

“San Isidro” canta verdades

Recurrieron al miedo, fomentaron el odio y la intolerancia, impusieron sus consignas militarizando el lenguaje, y con metralla y mentiras han gobernado por más de 60 años. Hoy la voz de los cubanos en el exilio está unida en el “Movimiento San Isidro”, una canción de reciente aparición ya retumba, también en la Isla, con verdades, hartazgo y buen ritmo. El castrismo provocó el exilio, sometió a los cubanos de la Isla a una vida miserable, llena de carencias y necesidades, mientras la clase dirigente vive derrochando lujos. Una historia que los venezolanos conocemos muy bien, ¿cierto?

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Mari Montes | 06 abril 2021

(A Roberto Rodríguez Tejera)

“Los cubanos de Miami tienen el dedo índice más pequeño por decir todos los días ‘hasta aquí llegó el castrismo’, mientras toman café en el Versailles”.

La frase, simple, chocante e inmensamente injusta, se usa para descalificar al exilio, y a la oposición interna. No sé a quién se la escuché por primera vez, pero se sigue repitiendo, sin considerar las razones por las cuales el castrismo se instaló en Cuba hace 62 años, provocando exilio, sometiendo a los cubanos de la Isla a una vida miserable, llena de carencias y necesidades, mientras la clase dirigente vive derrochando lujos. Una historia que los venezolanos conocemos muy bien.

Hablan con una ligereza ofensiva, como si la de Cuba no fuese dictadura que llegó fusilando a los opositores, persiguiéndoles, encarcelándolos,  obligándolos a dejar el país, en algunos casos, desterrándolos, y lo siguen haciendo. Confiscaron propiedades y estatizaron la economía, desaparecieron los movimientos de la sociedad civil, controlaron los medios de comunicación y la educación, persiguieron a la Iglesia.

Militarizaron hasta el lenguaje, al punto de calificar como “desertor” a todo el que abandona una delegación oficial, y esto vale para deportistas, figuras del arte o los médicos que envían a prestar servicio a otros países. Un amigo cubano me hizo ver que esa definición es equivocada, inmerecida. “Desertor” es una palabra que usan para descalificar a quienes buscan la libertad. El desertor abandona una causa, quienes salen de Cuba aprovechando una competición, por ejemplo, no dejan una causa, huyen de una dictadura.

Recurrieron al miedo y a atizar el odio y la intolerancia, impusieron sus consignas y con metralla y mentiras, han gobernado todos estos años. Ampararon sus tropelías en la desigualdad social que sólo acentuaron. Los miembros de la Nomenclatura tienen una vida de lujos y privilegios, muy diferentes al resto de la gente que sufre la pobreza, que es otra manera que tienen para someter.

Con demasiada ligereza se ha juzgado a los cubanos, los del exilio y los que están atrapados en la Isla.

Muchos cayeron en la narrativa fidelista que se empeñó en decir que Cuba era “el burdel de los Estados Unidos” y que la revolución reivindicó al pueblo. Desde el poder se invisibilizó a la resistencia y desde afuera, también, como si no hubiese existido desde 1959, con resultados cruentos y dolorosos. Son demasiadas tragedias. Miles han naufragado en el mar Caribe, han sido devorados por tiburones, detenidos y regresados a la Isla, donde viven un infierno. Las historias de las familias separadas que escuchamos en Miami, se parecen mucho a las nuestras.

Los venezolanos sabemos cómo es, porque también padecemos esa crueldad, esa misma, y ha sido así desde el principio.

Es por eso que me molesta ese cuento repetido de “los cubanos del Versailles”, casi como una burla, usado como ejemplo para decir que lo que se hace desde afuera es inútil, sin considerar el inmenso poder de los tiranos y cuánto les beneficia seguir descalificando el exilio y a todos quienes los enfrentan.

“Las historias de las familias separadas que escuchamos en Miami, se parecen mucho a las nuestras”

De una conversación con el periodista cubano-estadounidense, Roberto Rodríguez Tejera, a los pocos meses de instalarnos en Miami en 2015, me quedó una reflexión que hizo, casi a manera de advertencia angustiada. “La oposición dividida es una ventaja para el régimen de Maduro, no caigan en eso”. Entonces enumeró lo que han hecho desde 1959, lo que han intentado para derrocar la tiranía cubana. Fue un inventario de valentía, sacrificios, aciertos y errores, por supuesto, porque se equivocan quienes hacen. También me contó de infiltrados, de “oposición” a la medida, de maldad y de ingratitud.

Pasados 6 años de aquella conversación, Roberto Rodríguez Tejera encuentra demasiadas similitudes entre la oposición cubana y la venezolana, y ese error que significa la división. Lo dice casi a diario, con genuina preocupación.

Por su trabajo en la radio (Actualidad 1040 AM), le ha tocado conversar con diversos actores de la oposición venezolana. Dirigentes en el exilio, opinadores que tienen años sin pisar Venezuela y critican todo lo que se hace, sin aportar ideas factibles, más allá de esperar a los Marines, profesionales de múltiples áreas que salieron perseguidos, periodistas, médicos, ingenieros, profesores universitarios, gente del petróleo y empresas básicas. A través de sus historias y opiniones, Rodríguez Tejera ha conocido a “las oposiciones”.

Advierte el periodista que esa atomización, promovida por el régimen de muchas maneras, es parte medular en el fracaso de los intentos por recuperar la libertad. Siempre recuerda que Oswaldo Payá, hoy en día valorado como un mártir que dio su vida enfrentando a la dictadura castrista, era descalificado por un sector de la oposición en el exilio de Miami.

Tuvo que morir Oswaldo Payá para que esos que desacreditaban su lucha, se convencieran de quién era en realidad.

En este momento en Cuba, la oposición interna está desafiando a la dictadura en las calles, donde se escucha y se entona con fuerza la canción “Patria y Vida”, un tema que es un retrato perfecto del hartazgo que tiene la misma edad de la “Revolución”.

La causa del Movimiento San Isidro, integrado por un grupo de artistas, académicos e intelectuales, que llamó la atención del mundo, al protagonizar una protesta inédita frente al Ministerio de Cultura, el 27 de noviembre pasado, es una causa que es preciso apoyar y aupar. Han sido perseguidos, hostigados, hay presencia policial permanente frente a sus casas, viven amenazados, con sus derechos vulnerados, sin privacidad.

El movimiento nació en 2018, en la calle Damas, del Barrio San Isidro, en La Habana Vieja, una casa que fue usada como centro de la organización, de allí el nombre.

El fin de semana hubo de nuevo protestas. Los manifestantes impidieron que la policía se llevara detenido al rapero Maykel Osorbo, coautor del tema que cada vez se escucha con más fuerza y se ha convertido en un himno de la oposición decidida a vivir en libertad.

Es interpretada y compuesta  además por Yotuel Romero, Alexander Delgado y Randy Malcom del grupo Gente de Zona; el cantante y compositor Descemer Bueno, y los raperos Maykel Osorbo y El Funky, del Movimiento San Isidro en Cuba.

No los perdamos de vista, su causa también es la nuestra.

Patria y Vida (Letra)

Y eres tú mi canto de sirena
Porque con tu voz se van mis penas
Y este sentimiento ya está añejo
Tú me dueles tanto aunque estés lejos

Hoy yo te invito a caminar por mis solares
Pa’ demostrarte de que sirven tus ideales
Somos humanos aunque no pensemos iguales
No nos tratemos ni dañemos como animales

Esta es mi forma de decírtelo
Llora mi pueblo y siento yo su voz
Tu cinco nueve yo, doble dos
Sesenta años trancado el dominó

Bombo y platillo a los quinientos de la Habana
Mientras en casa en las cazuelas ya no tienen jama
¿Qué celebramos si la gente anda deprisa?
Cambiando al Che Guevara y a Martí por la divisa

Todo ha cambiado ya no es lo mismo
Entre tú y yo hay un abismo
Publicidad de un paraíso en Varadero
Mientras las madres lloran por sus hijos que se fueron

Tú cinco nueve, yo, doble dos
(Ya se acabó) sesenta años trancado el dominó, mira
(Se acabó) tu cinco nueve, yo, doble dos
(Ya se acabó) sesenta años trancando el dominó

Somos artistas, somos sensibilidad
La historia verdadera, no la mal contada
Somos la dignidad de un pueblo entero pisoteada
A punta de pistola y de palabras que aún son nada

No más mentiras
Mi pueblo pide libertad, no más doctrinas
Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida
Y empezar a construir lo que soñamos
Lo que destruyeron con sus manos

Que no siga corriendo la sangre
Por querer pensar diferente
¿Quién le dijo que Cuba es de ustedes?
Si mi Cuba es de toda mi gente

Ya se venció tu tiempo, se rompió el silencio
(Ya se acabó) ya se acabó la risa y el llanto ya está corriendo
(Se acabó) y no tenemos miedo, se acabó el engaño
(Ya se acabó) son sesenta y dos haciendo daño

Allí vivimos con la incertidumbre del pasado, plantado
Quince amigos puestos, listos pa’ morirnos
Izamos la bandera todavía la represión del régimen al día
Anamel y Ramón firme con su poesía

Omara Ruiz Urquiola dándonos aliento, de vida
Rompieron nuestra puerta, violaron nuestro templo
Y el mundo ‘tá consciente
De que el Movimiento San Isidro continua, puesto

Seguimos en las mismas, la seguridad metiendo prisma
Esas cosas a mí como me indignan, se acabó el enigma
Ya sa’ tu revolución maligna, soy Funky style, aquí tienes mi firma
Ya ustedes están sobrando, ya no le queda nada, ya se van bajando
El pueblo se cansó de estar aguantando
Un nuevo amanecer estamos esperando

Se acabó, tu cinco nueve, yo, doble dos
Ya se acabó, sesenta años trancado el dominó, mira
Se acabó, tu cinco nueve, yo, doble dos
Ya se acabó, sesenta años trancando el dominó

Patria y vida
Patria y vida
Patria y vida
Sesenta años trancado el dominó.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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