En la aldea
24 junio 2024

Máscaras o la doble moral de la sociedad

Leonardo Padura, en su libro “Máscaras”, desnuda las contradicciones del régimen castrista, sus eufemismos: “El hombre nuevo”, “la solidaridad”, “la revolución”, “el paraíso socialista” y muestra la corrupción, el abuso de poder, la represión y las atrocidades de un poder cuyas prerrogativas imponen una historia oficial frente a los que sufren la marginalización y la precariedad. ¿Es posible generar sistemas perversos e institucionalizar la corrupción? El pragmatismo, la amoralidad en las decisiones y la transgresión ética de los valores se puede ir generando poco a poco y a la vista de todos. Los grandes objetivos se van acomodando a intereses personales, el autoritarismo puede ir ganando terreno. Esa es la doble moral de la que habla Jorge Etkin.

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Coromoto Renaud | 16 abril 2021

“Máscaras” no es la novela más conocida de Leonardo Padura, galardonada con el Premio Café de Gijón de Novela 1995. No es de extrañar después del éxito tan rotundo de “El Hombre que amaba los perros” y “Herejes” es difícil superar ese ranking. Padura recibe el Premio Princesa de Asturias de Las Letras 2015 por el conjunto de su obra.

En “Máscaras”, Padura desarrolla en una narrativa apasionante, la distinción que propone Jorge Etkin en el libro “La doble moral de las organizaciones. Los sistemas perversos y la corrupción institucionalizada”. Ese es el poder de la literatura (lo dijo Edgar Morin: Captar y narrar la complejidad de la vida). Con la ventaja de describir desde lo más profundo de la psicología humana una situación política y social.

La novela se desarrolla en La Habana de los años ochenta, describe las contradicciones del régimen castrista, sus eufemismos: “El hombre nuevo”, “la solidaridad”, “la revolución”, “el paraíso socialista” y muestra la corrupción, el abuso de poder, la represión y las atrocidades que se cometían contra quienes se desviaban de las líneas impuestas por el partido. Una sociedad dual, de un lado las prerrogativas del poder, la historia oficial y del otro, historias de personajes que sufren la marginalización y la precariedad.

Son múltiples las máscaras de cada personaje, las mentiras para ascender en el poder, el doble juego de ser al mismo tiempo representante de una organización de derechos humanos y homófobo, revolucionario y estafador, funcionario y oportunista o discriminador.

“¿Cuántas máscaras y dobles morales puede soportar una organización, un régimen o una sociedad sin pervertirse y corromperse?”

Mario Conde es el detective que tiene que resolver el caso del asesinato de un trasvesti en un bosque de La Habana. Le corresponde develar las máscaras de cada personaje, cuestionarse a sí mismo y aprender sobre las bondades y miserias escondidas tras bastidores de la conducta humana. Se adentra en los suburbios para buscar lo que no se muestra a primera vista, lo invisible y oscuro al mismo tiempo. Intenta descubrir “lo que pasó” e interpretar los hechos contradictorios y ambiguos, aproximarse a las motivaciones indagando en la psicología de los personajes.

El Conde es escritor, intuitivo, un personaje solitario, nostálgico, neurótico, aficionado al ron y a las mujeres. Un justiciero que va al fondo del asunto, arriesga todo hasta encontrar la verdad.

No sé si notó que todo esto es una Tragedia Griega, en el mejor estilo de Sófocles, llena de equívocos, historias paralelas… y personajes que no son quienes dicen que son, o que ocultan lo que son, o que han cambiado tanto que nadie sabe quiénes son, y en un instante inesperado se reconocen trágicamente” (Padura: 220).

No es tan extraño que las organizaciones desarrollen una doble moral, más bien hay una tendencia hacia ello, dice Jorge Etkin. Es posible generar sistemas perversos e institucionalizar la corrupción. El pragmatismo, la amoralidad en las decisiones y la transgresión ética de los valores se puede ir generando de manera incremental, poco a poco, a la vista de todos o silenciosamente encubierta. Los grandes objetivos orientadores se van acomodando a intereses personales, el autoritarismo puede ir ganando terreno.

“La perversidad de una organización” es un juicio o calificación susceptible de establecer observando la desviación respecto a la misión como institución social, la coerción u otro medio autoritario para lograr la cohesión y la manera discrecional de ejercer el poder.

“La corrupción institucionalizada” también es observable en múltiples prácticas aceptadas por la organización: Comisiones, favoritismo, regalos, omisiones.

La doble moral de las organizaciones es autodestructiva para la propia organización y dañina a la sociedad.

En su libro Jorge Etkin critica a las organizaciones que han perdido su razón de ser y que dañan a la comunidad a la que deben servir. También propone la atención ética y la moralidad de manera ecosistémica. Las organizaciones son responsables de la vigilancia ética en sus procesos, resultados e intercambio con el entorno.

Leonardo Padura va más allá del análisis organizacional, escogió la literatura para desenmascarar una sociedad entera. ¿Cuántas máscaras y dobles morales puede soportar una organización, un régimen o una sociedad sin pervertirse y corromperse?

*Etkin, Jorge (1993). La doble moral de las organizaciones. Los sistemas perversos y la corrupción institucionalizada. McGraw Hill-Interamericana de España.
*Padura, Leonardo (1997). Máscaras, Tusquets.

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