En la aldea
03 octubre 2022

Juan Pablo Olalquiaga: “Al final del día las cosas esenciales para recuperar nuestra economía el régimen ni que quiera las puede dar”.

Juan Pablo Olalquiaga: “Fedecámaras legitimó al régimen de gratis”

Siempre claro, elocuente y contundente en sus declaraciones, este empresario venezolano conversó con La Gran Aldea y previo a cualquier consideración, nos pone en contexto: “No olvidemos que, lamentablemente, contamos con todas las carencias de una economía destruida: No hay créditos bancarios, ni infraestructura, ni servicios públicos”. Juan Pablo Olalquiaga reconocido por su liderazgo empresarial, defiende la institucionalidad democrática como tejido necesario y fundamental para la convivencia. “La sociedad en su conjunto se ha disminuido de manera importante por la migración, el empobrecimiento y por la cantidad de batallas perdidas que la han desmoralizado”.

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Alejandro Hernández | 29 julio 2021

Sostiene que muchos empresarios comparten que se debe hablar con el régimen, pero no como lo está haciendo Fedecámaras. Esto inquieta a Juan Pablo Olalquiaga, quien fue presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) hasta 2019 y ha cumplido un rol de liderazgo gremial empresarial desde distintas posiciones, siempre en defensa de la iniciativa privada. Desde esa posición entiende que los empresarios venezolanos están en una posición bastante desesperada por la falta de mecanismos para operar, pero observa que los resultados de las gestiones recientes con las autoridades no han sido buenos, porque no existe ningún plan de medidas que beneficie a la empresa privada o a la economía. “Lo deseable es salir del régimen y cualquier cosa que se haga para estabilizarlo, es malo para quienes queremos recuperar una democracia institucional”.

-¿Cuál es su valoración de la situación económica del país hoy?

-La dolarización que se empezó a dar en Venezuela en el 2019, y que ha continuado avanzando, produjo una estabilización en una parte de la población y también en el sector comercio, porque la hiperinflación de 2017 hizo que el nivel de descapitalización de los empresarios y los consumidores fuera muy severo, cosa que achicó el mercado de manera muy significativa. La dolarización, que comenzó pequeña, pero ha venido creciendo, ha permitido estabilizar el capital de trabajo de las empresas y, aun cuando la operación es sustancialmente más pequeña, se ha logrado mejorar los sueldos de los trabajadores. En conclusión, para un 30% de los venezolanos ha comenzado un proceso de mejora económica.

“Más que dividir al empresariado, el régimen lo que ha hecho es acabarlo, el hecho de que tuvimos 12.700 empresas industriales y hoy queden solo 2.000 es la mejor muestra de lo que te digo”

Juan Pablo Olalquiaga

-¿Qué tan estable es ese proceso de mejora económica?

-Es relativamente estable, porque las remesas han funcionado y el mercado también se ha emparejado. Pero hay que poner en su justa dimensión esa pequeña mejora; Venezuela tenía una economía que rondaba los 320 mil millones de dólares, y la que tiene hoy está por el orden de los 65 mil millones de dólares, con suerte podríamos llegar a 80 mil; es decir, podríamos pasar a ser solo una cuarta parte de los que fuimos. Estamos mejor que hace año y medio, pero aún nos falta demasiado para tener un sistema económico recuperado. No olvidemos que, lamentablemente, contamos con todas las carencias de una economía destruida: No hay créditos bancarios, ni infraestructura, ni servicios públicos. Por esto considero que de esta leve mejora no vamos a pasar, no tendremos nada más allá.

-¿Entonces es un error decir que lo que está ocurriendo es una burbuja?

-Yo no diría que es una burbuja, pero tampoco es una recuperación, porque esta última incluye un crecimiento general de la economía a lo largo del país; esto es algo mucho más chiquito, que además, solo está ocurriendo en los estados centrales de Venezuela. Insisto en que la definición correcta es que estamos ante una estabilización que ha conllevado a una mejoría en el 30% de la población.

-¿Qué opina de la declaración de Delcy Rodríguez en la Asamblea de Fedecámaras, donde afirmó que los empresarios venezolanos son la envidia del mundo?

-Bueno, los empresarios privados de las economías desarrolladas están lanzando cohetes para empezar a tener turismo espacial; o creando unos niveles de desarrollo en tecnología que se ve en la valoración de acciones como las de Tesla, Apple, Facebook o Google; o sustituyendo el petróleo, por carros electrónicos, los que estamos aquí en Venezuela no podemos mudar plata de un banco a otro, nos manejamos en papel moneda, estamos deseando que no se vaya la luz y hasta hemos perdido las cadenas de suministro de materiales tan indispensables como el plástico y el acero… Así que esa declaración no guarda relación con la realidad y busca alimentar la falsa idea de que el madurismo y el chavismo han traído prosperidad, cuando ha sido todo lo contrario.

“Venezuela tenía una economía que rondaba los 320 mil millones de dólares, y la que tiene hoy está por el orden de los 65 mil millones de dólares”

Juan Pablo Olalquiaga

-¿Qué visión tiene de la última Asamblea Anual de Fedecámaras?

-El que no se haya producido una transición política, obliga a buscar que las condiciones en las que opera la economía se mejoren a través de algunas políticas públicas mínimas, que el régimen puede ejecutar. Aunque es algo pequeño, ciertamente puede ser de ayuda; y eso es lo que quiere la directiva de Fedecámaras. Pero lo manejaron muy mal, porque cuando te tomas una foto pública con un representante del régimen de la importancia de Delcy Rodríguez, la legitimas, tanto a ella como al régimen, sin obtener nada como contrapartida. Yo entiendo que en este momento pareciera que Maduro no va a caer, pero si tú quieres conseguir algo, primero negocias y después te tomas la foto; el error de Fedecámaras es que legitimó y lo hizo de gratis. Sin embargo, lo peor fueron las palabras finales de Ricardo Cusanno, que de una forma muy desafortunada desconoció la importancia de la comunidad internacional y les pasó un brochazo gordo a las sanciones, haciendo ver que han afectado al país, cuando todos sabemos que quien nos arruinó como nación fue Nicolás Maduro.

-¿Cuáles son esas políticas públicas pequeñas que el régimen sí puede ejecutar?

-Bueno, que nos quiten el 7×7, que autoricen a los privados a importar vacunas, que se permita la compensación interbancaria para simplificar el tema de los pagos, y que los bancos puedan empezar a dar créditos en dólares, aunque sean montos pequeños; ese tipo de cosas se pueden dar y es lo que busca quienes dirigen el gremio empresarial hoy.

-¿Esta posición de Ricardo Cusanno es solo de Fedecámaras o de toda la clase empresarial que queda en Venezuela?

-Los empresarios venezolanos están en una posición bastante desesperada por la falta de mecanismos para operar. Por eso pienso que hay una necesidad de conversar con el régimen que es compartida por muchos dueños de empresa, pero la forma como lo hizo Fedecámaras no fue consistente con el sentir de ellos, sino con los intereses del Gobierno, que quería mostrar a Delcy Rodríguez para hacer creer que hay una construcción de acuerdos que realmente no existe.

“Lo deseable es salir del régimen, y cualquier cosa que se haga para estabilizarlo es malo para quienes queremos recuperar una democracia institucional”

Juan Pablo Olalquiaga

-Del primer acercamiento que hizo Jorge Rodríguez meses atrás, no salió nada. ¿Por qué se repitió el mismo error?

-No estoy en la cabeza de otras personas, pero, en efecto, es la segunda vez que se comete el mismo error. Jorge Rodríguez ya había estado en Fedecámaras y eso había sido muy cuestionado por la visibilidad que tuvo, pues lo que trasciende a los ciudadanos y la comunidad internacional es que los empresarios están hablando y aceptando a Maduro, pero eso no es así. En Venezuela no se habla con el Gobierno porque se piense que Maduro es legítimo, uno lo hace porque no queda más remedio, ya que son ellos quienes tienen el poder. Es como el caso del secuestrado que habla con su secuestrador para poder ir al baño o comer; debemos entender que Venezuela está secuestrada. El régimen de Maduro secuestró al país por la fuerza y con la Fuerza Armada; pero la conversación entre el secuestrador y las víctimas debe ser lo suficientemente inteligente, para que la interpretación sea que estamos sentados ahí por necesidad y no para legitimarlos.

-El viraje del discurso de Fedecámaras tiene unos cuantos meses, es llamativo que ya no hablan del estado de la economía, ni de la inconveniencia de las estatizaciones, ahora declaran sobre el futuro del país y otros planes inciertos.

-Lo que te podría decir, reiterando que es difícil ponerse en la cabeza de otros, es que uno tiende a creer que las instituciones, cuando son representativas, cuentan con un nivel de sondeo sobre sus representados que les permite manifestar una opinión colegiada, pero lo que realmente ocurre es que solo tienen unas cabezas que declaran posiciones propias, porque no hay capacidad para monitorear lo que piensa el resto de sus integrantes. Eso es lo que ha ocurrido en Fedecámaras y por eso hay divergencia de opiniones sobre el acercamiento visible con el régimen; aunque, claramente, dentro de la junta directiva actual debe haber una porción preponderante que considera que esa aproximación es favorable. Pero esta estrategia es contraria a la de los directorios anteriores, que consideraban la sustitución del régimen como la vía adecuada para lograr una recuperación económica del país.

“En Venezuela no se habla con el Gobierno porque se piense que Maduro es legítimo, uno lo hace porque no queda más remedio, ya que son ellos quienes tienen el poder”

Juan Pablo Olalquiaga

-Pero de los más activos defensores de la posición de la Fedecámaras actual están dos de sus ex presidentes, Jorge Botti y Jorge Roig, quienes encabezaron esos directorios que, según usted, apostaron por la sustitución de Nicolás Maduro.

-Bueno, luce como que cambiaron de opinión… Y este nuevo directorio, viendo que la sustitución de Maduro no ha sido posible, entonces buscó este acercamiento. Pero es innegable que los resultados no han sido buenos, porque no existe ningún plan de medidas que beneficien a la empresa privada, o a la economía.

-Jorge Roig ha sido muy claro en eso y en un tuit escribió que como la oposición había fracasado, entonces es válido este acercamiento de la cúpula empresarial con el régimen.

-Hay un refrán que dice: “En la victoria está la unión y en la pérdida está la dispersión”. Y esto es porque en las derrotas cada quien sale corriendo por cuenta propia; mi opinión es que la crítica que generó la participación de Delcy Rodríguez en Fedecámaras, por la manera desacertada como se hizo, produjo que más de uno corriera hacia adelante, echándole la culpa a otros. Jorge es un individuo inteligente, correcto y este año ha tenido una opinión política significativa, por eso pretender desprenderse de que él es una figura política, que carga sobre si parte de la responsabilidad por los éxitos y los fracasos, no es consistente con lo serio que ha demostrado ser en el pasado.

-¿Qué opinión le merece que Alberto Vollmer, de quien es sabido los vínculos que tiene con el madurismo, haya sido nombrando empresario del año por Fedecámaras?

-Habría que entender cuáles son las reglas sobre las que lo evaluaron, no conozco cuál es el desempeño de la empresa que representa, a lo mejor es que está siendo muy exitoso, por las razones que sean… Yo como desconozco eso, no puedo opinar al respecto; pero todos lo hemos visto estar presente en reuniones con el Gobierno desde hace mucho tiempo, por lo que presumimos que tiene cercanía con el régimen. Creo que hasta ahí puedo decir de él, porque no lo conozco más.

-¿No será que lo que todo este viraje tan acentuado obedece a que detrás hay prebendas personales y negocios grises?

-Yo no creería, pero uno no puede meter la mano en el fuego por otros. Tiendo a pensar que las personas que están en el directorio saliente y entrante son honestas. En cuanto a los salientes pienso que no fueron muy acertados a la hora de tomar sus decisiones; pero no tengo ningún elemento para pensar que hay negocios particulares detrás de sus acciones. Sin embargo, de resultar eso así, sería escandaloso, lamentable, bochornoso y los convertiría en personas deleznables; pero te insisto en que no tengo ninguna prueba de que eso esté pasando.

“Ellos prefieren que se muera gente a permitir que la empresa privada traiga vacunas al país”

Juan Pablo Olalquiaga

-¿Y entonces por qué no le han explicado al país las razones del acercamiento, si son legítimas?

-Yo creo que le estás dando demasiado crédito a la importancia que tiene Fedecámaras hoy, ellos serían una organización importante si fueran un interlocutor capaz de conseguir resultados, es decir si tuviesen la posibilidad de opinar sobre políticas públicas y esa opinión fuera obligatoriamente acogida, o por lo menos debatida por el régimen; ahí sí tendrían una importancia razonable y habría que preocuparse mucho por su actuación de los últimos meses. Pero la realidad es que eso no es así y no ha sido así durante los veinte años del chavismo. Los empresarios requieren una cúpula que sea capaz de tener una posición analizada y compartida aguas abajo, eso no existe en este momento, por eso la posición de Fedecámaras es solo la de los presidentes de gremios y el comité ejecutivo, que si bien tiene un simbolismo significativo, se ha venido debilitando al mismo ritmo que el país. Ellos no tienen el nivel de representatividad como para influenciar a todos sus representados; es decir, tienen una significación y una vocería importante, pero una capacidad de influir sobre los empresarios muy limitada.

-¿Cuál es la visión sobre los empresarios optimistas?

Carlos Fernández, el nuevo presidente de Fedecámaras, es un empresario optimista, él hizo una inversión importante en Protinal recientemente, de la cual él aspira obtener rentabilidad y para eso considera que debe tener algún acercamiento con el Gobierno a ver si se logran las pequeñas medidas que te mencioné al principio de la entrevista; eso es respetable, aunque no sé qué tan realista vaya a ser. Hay otros optimistas que yo creo que, más bien, son ilusos, porque al final del día las cosas esenciales para recuperar nuestra economía el régimen ni que quiera las puede dar.

-¿Cuáles son estas cosas esenciales para una verdadera recuperación económica en el país?

-Ser un gobierno legítimo, tener separación de poderes, contar con un sistema de justicia creíble, garantizar derechos de propiedad, entre otras. Tampoco puede invertir en la reconstrucción de la infraestructura del país, porque está imposibilitado para acudir a entes multilaterales o financiamiento internacional. Por eso te he insistido en que lo único que puede dar son cosas chiquitas, que son buenas, pero no van a ser transformadoras de la economía.

-¿Todo esto no será una estrategia de parte del régimen para dividir a la clase empresarial, como ha hecho con tantos otros sectores importantes de la sociedad?

-Más que dividir al empresariado, el régimen lo que ha hecho es acabarlo, el hecho de que tuvimos 12.700 empresas industriales y hoy queden solo 2.000 es la mejor muestra de lo que te digo. La sociedad en su conjunto se ha disminuido de manera importante por la migración, el empobrecimiento y por la cantidad de batallas perdidas que la han desmoralizado. Pero esto no ha hecho que el madurismo se vuelva bondadoso y por eso sigue siendo indolente ante la pobreza y la muerte de los venezolanos, un gran ejemplo de esto es el tema de las vacunas, ellos prefieren que se muera gente a permitir que la empresa privada traiga vacunas al país. Seguimos enfrentando a un régimen que es delincuente, criminal y tirano.

-¿Qué opina del movimiento anti-sanciones que está operando?

-Lo deseable es salir del régimen, y cualquier cosa que se haga para estabilizarlo es malo para quienes queremos recuperar una democracia institucional. El desmontaje de las sanciones no se puede ver con una brocha gorda y aquellos que han sido sancionados de forma individual por cometer delitos graves, deben ser juzgados. Sin embargo, las sanciones que impactan a la nación, como pueden ser algunas licencias para que podamos cambiar petróleo por gasolina o gasoil, tal vez sí se podrían desmontar. Pero son muy pocas las medidas que pueden desmontarse para que haya algún beneficio hacia la economía, porque el grueso son impedimentos para que el madurismo no disponga de fondos y activos de la República, por eso creo que es equivocado que las sanciones se levanten. Deben mantenerse, ya que mientras continúen desestabilizando al régimen, ayudarán en la búsqueda de la restitución de la democracia en Venezuela.

-Esa postura puede ser considerada como radical por parte de algunos y ya Jorge Botti dijo que “un radical nunca había resuelto un problema”.

-Hay que tener la cabeza bien chiquitica para reducir el análisis a radicales y cohabitantes.

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