En la aldea
22 mayo 2024

Economía post 21N

Si partimos de que es imposible crecer a las tasas que necesita el país sin un cambio político-institucional profundo, ¿qué podemos esperar para el 2022 en materia económica? “Veremos algo de estabilidad política, aunque no tendremos una nueva economía sino una continuación de la apertura económica”. Entonces ante esta circunstancia, ¿será cierto que hoy el venezolano cree que su llamado “destino” depende más de él mismo y que puede “resolver” su vida sin las dádivas del Estado? “Ese es un cambio histórico y determinante para lo que será Venezuela en las próximas décadas”.

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Henkel García U. | 24 noviembre 2021

El 21N es historia y el episodio da para mucho análisis político. Hay una gran diversidad de posiciones que no abordaré en este espacio, el cual está enfocado en la economía. Sí es pertinente pasarnos por lo que podríamos ver el próximo año en esta materia.

Si bien el discurso oficial a veces es uno vacío, considero valioso oír con detalle alocuciones en momentos de relevancia. El discurso de la madrugada del 22 de noviembre es uno de ellos. En él Nicolás Maduro afirmó que las elecciones regionales realizadas abrirán las puertas de la estabilidad económica y el surgimiento de una nueva economía.

El objetivo pareciera claro desde hace unos meses: Transición económica sin cambio político. Esto le sirve a quienes están en el poder, pero no a millones de venezolanos, dentro y fuera del país. Tampoco le sirve a quienes ya están resignados respecto a lo político, y piensan que con un poco más de condiciones propicias pueden generar riqueza de manera sostenida. Como ya he escrito de forma insistente: Es imposible crecer a las tasas que necesitamos sin un cambio político-institucional profundo.

“La realidad es la que es y la debemos enfrentar cada día, aceptarla, pero no rendirse ante ella (…) el cambio político es un requisito para abrir un sinnúmero de posibilidades para los venezolanos, es por ello que el esfuerzo debe continuar”

Dicho esto debo decir que el escenario base será, en parte, como lo anuncia Maduro. Veremos algo de estabilidad política, aunque no tendremos una nueva economía, sino una continuación de la apertura económica que implementó, de manera forzada, el gobierno actual.

Esto creará una especie de dilemas para muchos. Por un lado, un ambiente un poco mejor para hacer negocios, y por el otro, unas ansias para que los cambios sean más claros y de mayor alcance. Una lucha interna entre aprovechar las oportunidades de mejorar el bienestar personal y familiar, y seguir deseando y trabajando por un cambio político que destrabe la postración nacional. La pregunta sería: ¿Hay contradicción entre ambas posiciones?

En mi opinión no. La realidad es la que es y la debemos enfrentar cada día, aceptarla, pero no rendirse ante ella. Hoy el venezolano cree que su llamado “destino” depende más de él que del mundo político, que puede “resolver” su vida sin las dádivas del Estado. Ese es un cambio histórico y determinante para lo que será Venezuela en las próximas décadas. Pero lo político importa y mucho.

El cambio político es un requisito para abrir un sinnúmero de posibilidades para los venezolanos, es por ello que el esfuerzo debe continuar. La derrota estará en la resignación, y la desesperanza vendrá con el conformismo.

@HenkelGarcia

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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